El Espanyol ya no tiene más comodines. La próxima vez que Manolo González mande a sus jugadores al campo habrá tres puntos en juego y el Levante estará enfrente. Por eso el 3-1 sufrido ante el Coventry City tiene algo más de peso que cualquier otro resultado de este verano. No porque perder un amistoso sea especialmente grave, sino porque el último ensayo dejó dos versiones del equipo demasiado diferentes: durante algo más de una hora hubo orden, competitividad y hasta ventaja en el marcador; después, el Espanyol volvió a mostrar muchas de las debilidades que han ido apareciendo durante toda la preparación. Una defensa vulnerable cuando el rival aprieta, dificultades enormes para construir por dentro y demasiada dependencia de acciones aisladas para generar peligro.
Manolo enseñó un once que ya se parece bastante al que puede jugar ante el Levante
Esta vez la alineación tenía bastante más pinta de ensayo general. Dmitrović estuvo bajo palos; Omar El Hilali, Cabrera, Unai Núñez y Roger Hinojo formaron atrás; Urko y Edu Expósito ocuparon el centro del campo, con Javi Hernández unos metros más arriba; y Calatrava, Dolan y Roberto completaron el ataque. Hay que recordar que por la mañana se había jugado otro encuentro de entrenamiento frente al Coventry, con futbolistas de ambos primeros equipos y los filiales, y allí habían tenido minutos hombres como Pol Lozano, Jofre, Hartman o Marcos Fernández.
Eso ayuda a explicar algunas ausencias, pero la base utilizada por la tarde puede parecerse mucho a la que Manolo tenga en mente para el estreno liguero. Resultó especialmente significativo ver de nuevo a Hinojo por delante de Hartman y a Javi Hernández entre los titulares. Dos jóvenes que comenzaron el verano tratando de convencer y que han terminado obligando al entrenador a tomarlos muy en serio.
Unai Núñez llega y entra directamente porque la defensa lo estaba pidiendo a gritos
La otra gran noticia estaba al lado de Cabrera. Unai Núñez fue titular después de haber completado apenas un entrenamiento con sus nuevos compañeros, algo que dice bastante sobre las ganas que tenía Manolo de disponer ya de ese central reclamado desde el principio del mercado. No hizo nada espectacular, y seguramente ésa sea precisamente una buena noticia. Estuvo prudente, ordenado y bastante solvente, intentando no complicarse en el día de su estreno. Después de semanas viendo una zaga cogida con pinzas, el ex del Celta transmitió una sensación mucho más cercana a la de un defensa preparado para competir inmediatamente. La pareja Unai-Cabrera parece partir ahora mismo con ventaja para recibir al Levante. Otra cosa es que un único fichaje arregle todos los problemas que arrastra la línea defensiva. El Espanyol necesitaba rehacer buena parte de esa zona y, de momento, la sensación es que el trabajo está únicamente a medias.
El gran problema sigue apareciendo cuando el Espanyol tiene que construir
Los primeros minutos volvieron a enseñar una carencia que empieza a ser demasiado habitual. Al equipo le cuesta muchísimo sacar la pelota desde atrás y hacer que pase con naturalidad por el centro del campo. Los centrales no son especialistas en romper líneas mediante conducción o pase, Urko ofrece equilibrio pero no es un organizador puro y Edu Expósito resulta mucho más peligroso cuando recibe unos metros más adelante. ¿Qué sucede entonces? Que futbolistas como Javi Hernández o Calatrava, que deberían aparecer cerca del área rival, tienen que bajar constantemente para pedir la pelota y ayudar a construir. Cuanto más retroceden ellos, más aislados quedan Roberto y los extremos. Y acaba apareciendo el balón largo. Es fácil acusar a Manolo de querer jugar al pelotazo, y el entrenador debe asumir su parte porque los mecanismos tampoco terminan de aparecer, pero hay una pregunta bastante evidente: ¿cómo construyes un fútbol más elaborado si no tienes suficientes jugadores capaces de conducirlo? Pol Lozano, discutido muchas veces por el entorno, sigue siendo probablemente el centrocampista de la plantilla que más naturalidad tiene para ofrecerse delante de los centrales y dar continuidad a la circulación.
Roberto respondió cuando apareció una buena jugada colectiva
Pese a esas dificultades, el Espanyol consiguió adelantarse antes del descanso en una acción que dejó precisamente aquello que al equipo le cuesta generar con continuidad. Dolan recuperó muy bien ante Sakamoto, Edu Expósito levantó la cabeza y puso un centro fantástico, y Roberto encontró una manera muy suya de convertir aquello en gol. El remate pareció extraño en directo, casi improvisado, pero el delantero explicó después que había detectado el empujón y decidió dejar la pierna atrás por si podía contactar con la pelota. Le salió perfecto. No será el gol más ortodoxo de su carrera, pero sí resume bastante bien lo que nadie puede discutirle: lucha cada jugada hasta el final. El tanto también tuvo una carga emocional especial porque Roberto llamó a sus compañeros para dedicarlo a Dani Jarque en el 17º aniversario de su fallecimiento.
El Espanyol estuvo bien durante una hora, pero tampoco fue un dominio brillante
Conviene colocar la primera parte en su justa medida. El Espanyol fue superior durante bastantes fases y consiguió controlar a un Coventry que acaba de ascender a la Premier y que ha invertido muchísimo dinero este verano, pero tampoco fue un ejercicio de fútbol dominante. Tuvo más control que ocasiones, se defendió con cierta comodidad y logró que el encuentro transcurriese donde quería. Eso ya era una mejora respecto a algunos tramos de los amistosos ante Burnley y Middlesbrough. El problema llegó cuando el partido empezó a cambiar de ritmo. La segunda parte entró durante algunos minutos en una fase espesa, sin que ninguno encontrase demasiadas soluciones, hasta que Sakamoto hizo el 1-1 en el minuto 68. La acción estuvo precedida por una falta bastante clara sobre Roberto que el árbitro dejó continuar, algo que provocó un enfado importante del delantero. La protesta es comprensible, pero lo ocurrido después ya no puede explicarse por el colegiado.
Cuando salió Unai, la defensa volvió a enseñar demasiadas costuras
Coincidiendo con la marcha de Unai Núñez y la entrada de Riedel, el Espanyol empezó a perder el control defensivo. No sería justo responsabilizar únicamente al alemán, porque la caída fue colectiva, pero el contraste fue evidente. El Coventry empezó a encontrar centros con demasiada facilidad, los laterales sufrieron para cerrar sus zonas y el equipo llegó tarde a varios duelos dentro del área. Josh Eccles hizo el 2-1 ganando un remate aéreo que dejó especialmente señalado a Roger Hinojo, que tampoco había estado fino en el primer gol. El joven ha realizado una pretemporada interesante y merece ser valorado por todo el trabajo anterior, pero este encuentro también recordó que una cosa es tener condiciones para competir por un sitio y otra estar preparado para resolver cada semana acciones defensivas de máximo nivel.
Los cambios no consiguieron frenar la caída
Manolo introdujo a Jofre por Calatrava, Pol Lozano por Edu Expósito y Marcos Fernández por Roberto. El cambio del delantero permitió ver al de Cambrils como referencia clara, una posición en la que ha ido ganando muchísimo peso durante el verano. Más tarde entraron Hartman, Bauza y Moscardo, cuando el Coventry ya había elevado notablemente la intensidad y el encuentro empezaba a ponerse bastante bronco. En el minuto 83 llegó la sentencia: Riedel falló al intentar despejar, golpeó al aire y Ellis Simms aprovechó la acción para firmar el 3-1. Fue una imagen fea para cerrar un partido que durante mucho tiempo había tenido una cara bastante más digna. Riedel atraviesa una preparación difícil: tiene condiciones y momentos buenos, pero sus errores están resultando demasiado visibles y, sobre todo, demasiado caros.
Calatrava todavía no encuentra dónde hacer daño y las bandas siguen ofreciendo poco
Otra de las preocupaciones aparece en las zonas ofensivas. Dolan fue importante en la recuperación que terminó en el gol y tiene velocidad suficiente para generar problemas cuando encuentra metros. Calatrava, en cambio, volvió a dejar una actuación bastante gris. Tiene talento, pero todavía aparece demasiado lejos del lugar donde debería marcar diferencias. Parte del problema regresa al punto inicial: si debe bajar veinte o treinta metros para ayudar a sacar la pelota, acaba recibiendo donde hace mucho menos daño. La sensación general es que el Espanyol sigue necesitando otro futbolista de banda capaz de desequilibrar de manera constante. No sorprende que, después de cerrar a Unai Núñez, una parte importante del trabajo de Monchi se esté desplazando precisamente hacia esa posición.
La defensa preocupa, pero el centro del campo quizá sea el problema más profundo
Los goles encajados llaman mucho la atención porque son muy visibles. Burnley hizo dos, Middlesbrough tres y Coventry otros tres: ocho tantos recibidos en los tres amistosos disputados en Inglaterra. Eso obliga a mirar la defensa, claro, pero hay un problema algo menos evidente que condiciona casi todo lo demás. El equipo no controla suficientemente los partidos desde el centro. Si no puedes mantener la pelota, si pierdes rápido después de recuperarla y si necesitas saltarte constantemente la medular con envíos largos, terminas defendiendo más veces y peor. Urko aporta protección, Edu tiene calidad y Pol ofrece circulación, pero todavía falta encontrar la mezcla que permita al Espanyol tener realmente la personalidad con balón que Manolo prometió al inicio del verano.
Manolo debe asumir su parte, pero la plantilla sigue necesitando ayuda
La afición tiene todo el derecho a preocuparse después de este resultado y también a señalar al entrenador. Hay problemas colectivos que llevan semanas repitiéndose y Manolo González tiene responsabilidad en que todavía no se hayan corregido. Las marcas en el área, la falta de coordinación cuando se pierde la pelota o determinados desajustes no pueden explicarse únicamente mirando al mercado. Pero tampoco parece razonable exigir un Espanyol dominador, con salida limpia, extremos decisivos y capacidad para defender lejos de Dmitrović si no se incorporan perfiles que ayuden a conseguirlo. No todo se soluciona fichando, pero tampoco existe una pizarra capaz de fabricar características que la plantilla no tiene.
El mercado llegará tarde porque la economía obliga, pero LaLiga no espera
La realidad económica marca el camino. El Espanyol tendrá que esperar a que algunos objetivos bajen sus exigencias, aparezcan cesiones o determinados clubes acepten condiciones que hoy todavía no contemplan. Monchi irá haciendo operaciones cuando estén al alcance de lo que el club puede pagar, y seguramente varias lleguen durante la segunda mitad de agosto. Es comprensible desde el punto de vista financiero. Deportivamente tiene un riesgo evidente: el Levante llega el próximo fin de semana y esos puntos valen exactamente lo mismo que los de cualquier jornada posterior.
Coventry deja una advertencia clara antes de lo importante
No todo ha sido negativo durante la preparación. Marcos Fernández ha cambiado completamente su situación, Javi Hernández y Rafa Bauza han ganado argumentos, Roger Hinojo ha demostrado que merece ser evaluado de verdad y Unai Núñez parece responder exactamente al concepto de central de rendimiento inmediato que buscaba el club. Roberto, por su parte, termina la pretemporada recuperando el gol. Hay cosas sobre las que construir. Pero también hay carencias demasiado repetidas como para pensar que desaparecerán simplemente porque el próximo encuentro lleve la etiqueta de LaLiga.
El Espanyol tiene una semana para ordenar lo que ya posee y el resto del mercado para elevar el nivel de la plantilla. La derrota en Coventry no es una tragedia, pero sí un aviso bastante claro: con lo que hay ahora mismo se puede competir durante muchos minutos; el problema aparece cuando el partido exige algo más. Ante el Levante ya no habrá pruebas. Ahí empieza la verdad.












