La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via, ha girado alrededor de un tema que ahora mismo lo tapa casi todo: el Osasuna – Espanyol del domingo y las cuentas para cerrar la permanencia. En la mesa han estado Luis Navarrete, Jaume Ballester, Carlos Latorre y Mateu Ponce, todos con el mismo runrún de fondo: el Espanyol respira mucho mejor después de ganar al Athletic, pero todavía no puede ir de sobrado. El equipo de Manolo González ha dado un paso enorme, sí, pero El Sadar puede ser el sitio donde se cierre el sufrimiento o donde vuelva a abrirse una semana de nervios.
Luis Navarrete pide mente fría y pone a Pere Milla como ejemplo
Luis Navarrete ha arrancado con una mezcla de alegría y prudencia bastante reconocible para cualquier perico que haya vivido finales apretados. Nada de tirar cohetes antes de tiempo. Nada de pensar que ya está todo hecho. Su lectura ha sido clara: “Muy contento, con sensaciones que he tenido muchas veces de estar a punto de ganar una competición, sabiendo que hasta el final no se acaba y que a veces cuesta mucho. Mente fría y a ser como Pere Milla, clave”. La referencia a Pere Milla no es casual, porque el atacante volvió a aparecer cuando más quemaba el partido ante el Athletic. Y ahí hay una idea de fondo: ahora no hacen falta discursos gigantes, sino gente que sepa competir cuando el balón pesa.
Jaume Ballester y la noche de Excel: las cuentas mandan
Jaume Ballester ha puesto un punto muy de estos días: la calculadora. Porque la permanencia del Espanyol ya no es solo una sensación, también es una hoja llena de resultados, empates, duelos directos y escenarios raros. Lo explicó con una frase muy gráfica: “He pasado toda la noche con el Excel haciendo cálculos. Como dijo Via, prohibido palmar en Barcelona”. Y aunque el comentario tenga ese punto de humor, el fondo es serio. El Espanyol puede salvarse en Pamplona si gana, puede acercarse mucho si empata y puede complicarse si pierde. La clave es no llegar a la última jornada contra la Real Sociedad con la sensación de que todo vuelve a depender de una tarde torcida.
Carlos Latorre recuerda de dónde venía el Espanyol hace solo una semana
Carlos Latorre ha sido quizá quien mejor ha verbalizado el cambio emocional que ha vivido el espanyolismo en apenas unos días. Venir de Sevilla era estar hundido. Ganar al Athletic fue como abrir una ventana después de meses encerrado. Lo dijo así: “Vaya cambio de registro de ahora a hace una semana, estábamos en la mierda más profunda. No está acabado pero queda poco, esperemos que una jornada aunque me temo que deberemos jugar ante la Real con el transistor esperando resultados”. La frase resume el momento. Hay alivio, claro. Pero también miedo. Porque este Espanyol ha sufrido tanto en 2026 que nadie se atreve a dar nada por hecho hasta que la matemática lo firme con boli permanente.
Mateu Ponce pide ir a Pamplona sin especular
Mateu Ponce también ha querido cortar bastante rápido el debate del posible empate pactado o del famoso “biscotto”. Para él, la idea inicial no puede ser guardar el punto desde el minuto uno. El Espanyol debe salir a ganar y luego, si el partido y los marcadores llevan a otro escenario, ya se verá. Su mensaje fue muy directo: “Hemos dado un paso brutal pero no lo tenemos hecho. Hemos de ir al campo de Osasuna a muerte. ¿Biscotto? Dependerá de los resultados, minuto 80 y si con un puntito hacemos, se pacta, pero no voy a especular, hay que salir a ganar desde el minuto cero”. Esa es la línea más sensata: ambición al inicio, cabeza fría al final si toca gestionar.
Osasuna tampoco vive el empate igual
En la tertulia también se ha hablado mucho de Osasuna. Y ahí aparece un matiz importante: el punto no se vive igual en Pamplona que en clave perica. Carlos Latorre ha recordado que al conjunto rojillo ya le salió mal una situación parecida en el pasado: “A Osasuna ya le ha salido mal un campo anterior, no creo que les salga”. La referencia conecta con ese miedo que existe en Navarra a que un empate parezca bueno y luego se quede corto. Osasuna juega en casa, llega con la permanencia sin cerrar y cerrará la Liga en Getafe. No es precisamente un plan de relax. Por eso esperar un partido cómodo, de pacto rápido y sin tensión, sería bastante ingenuo.
Mateu insiste: demasiados duelos directos como para fiarse
Mateu Ponce ha insistido en que esta jornada tiene demasiadas ramas abiertas. No solo cuenta lo que pase en El Sadar. También pesan el Levante – Mallorca, el Elche – Getafe, el Atlético – Girona y el Oviedo – Alavés. Todo se juega a la vez y cualquier gol puede cambiar el valor de un punto. Lo resumió así: “Es muy difícil y no se sabe qué pasará, hemos de ir a por todas. Hay muchos duelos directos”. Y es justo eso. La permanencia está tan apretada que el Espanyol no puede hacer su partido mirando solo su ombligo, pero tampoco puede salir condicionado por marcadores que irán cambiando cada dos minutos.

Navarrete tira de ironía con los pactos de final de Liga
Luis Navarrete ha dejado también una reflexión con ese punto irónico que aparece siempre que se habla de finales de Liga raros. En estas jornadas, todos miran todo, todos sospechan de todo y todos intentan interpretar si un resultado conviene demasiado a dos equipos. Su frase fue una de las más llamativas: “Los últimos años hay una serie de pactos que el que va a perder empieza ganando por dos goles”. Entre broma y broma, la idea es clara: en los finales de temporada pasan cosas extrañas, remontadas raras, cambios de guion y partidos que no siempre siguen la lógica normal. Y el Espanyol, más que perder tiempo buscando historias externas, tiene que hacer lo suyo: competir y sumar.
Francesc Via apunta a resultados que cuestan de explicar
Francesc Via también ha puesto sobre la mesa algunos marcadores recientes que han alimentado el debate alrededor de esta recta final. La remontada del Sevilla en La Cerámica, por ejemplo, ha dejado mucho comentario por lo que significa en la pelea por abajo y por cómo se produjo. Via lo expresó así: “El 2-3 del Sevilla y otros son muy extraños, no suele pasar a domicilio y no s explica la dejadez de equipo en casa inflexibles como el Villarreal…”. La sensación en la tertulia es que esta Liga está dejando un cierre muy difícil de leer, con equipos que parecían firmes y de repente se caen, y otros que parecían tocados y encuentran una vida extra. En medio de todo eso, el Espanyol no puede depender de lo raro. Tiene que buscar lo simple: ganar.
La Calculadora de LaLiga entra en escena: el peor escenario posible para el Espanyol
En ese punto de la tertulia, Francesc Via ha querido bajar el debate al barro de verdad y ha recurrido a La Calculadora de LaLiga para hacer una prueba bastante incómoda: imaginar qué pasa si el Espanyol solo suma un punto en los dos partidos que le quedan, entre la visita a Osasuna y la última jornada contra la Real Sociedad. No era un ejercicio para asustar porque sí, sino para enseñar que el momento sigue siendo delicado si el equipo de Manolo González no gana. Con 43 puntos se puede salvar, sí, pero ya no depende solo de sí mismo con la misma limpieza. Y ahí es cuando la tertulia ha empezado a jugar con resultados, pronósticos, deseos y miedos, que en estas fechas se mezclan más de la cuenta.
Navarrete ve al Espanyol salvado y al Mallorca pagando la caída
Luis Navarrete ha sido el primero en lanzarse a simular las dos jornadas que restan. En su escenario, el Espanyol consigue salvarse con esos 43 puntos, mientras que los equipos que acaban cayendo son Levante y Mallorca. Su lectura pasa por un Mallorca que no logra levantar cabeza y que pierde los dos partidos que le quedan, algo que cambiaría bastante el panorama para los pericos. El punto clave de su pronóstico es que el Espanyol sobreviviría incluso sin ganar, pero siempre porque otros se hunden más. Y esa es una sensación que en la mesa no dejaba del todo tranquilo a nadie, porque vivir de errores ajenos nunca ha sido el plan ideal.
Ballester tira de Excel y también manda al Mallorca al pozo
Jaume Ballester, que ya venía con la cabeza llena de cuentas, ha seguido la línea de hacer números con frialdad, aunque en estas cosas siempre se cuela algo de corazón. Con sus pronósticos, los que bajarían serían Mallorca y Elche. Otra vez aparece el conjunto balear como uno de los grandes señalados, y también un Elche que llega muy justo a este tramo final. Para Ballester, el Espanyol podría aguantar con ese punto, pero la permanencia seguiría dependiendo de una combinación que no conviene dar por segura. Porque una cosa es que la calculadora te saque vivo y otra que el domingo, con todos los partidos a la vez, el pulso aguante igual.
Latorre firma el escenario más incómodo para los pericos
Carlos Latorre ha planteado un escenario bastante sufrido: derrota del Espanyol en El Sadar y empate en la última jornada ante la Real Sociedad. Es decir, el equipo de Manolo González acabaría con esos 43 puntos, pero llegando al último día con el susto en el cuerpo y el transistor encendido. En su simulación, también caerían Mallorca y Elche. La parte buena es que el Espanyol se salvaría; la mala, que sería haciéndolo por el camino más cruel, después de volver a pasar por una semana de angustia. Vamos, lo que nadie quiere vivir después de una segunda vuelta que ya ha gastado demasiada paciencia y demasiados nervios.
El Levante – Mallorca aparece como el partido que puede moverlo todo
Uno de los consensos claros ha sido que el Levante – Mallorca puede marcar media permanencia si el Espanyol no gana en Pamplona. Si ese partido no acaba en empate, uno de los dos queda muy tocado y el otro respira bastante. Si empatan, en cambio, el lío se reparte y puede dejar más equipos vivos hasta el final. Para el Espanyol, ese cruce directo es casi tan importante como incómodo: le conviene que alguien salga malherido, pero depender de eso nunca deja buen cuerpo. La tertulia ha ido justo por ahí, por esa mezcla de mirar El Sadar y, a la vez, no poder evitar mirar de reojo lo que pase en el Ciutat de València.
Mateu Ponce ve al Espanyol puntuando en El Sadar
Mateu Ponce ha cerrado la ronda de pronósticos imaginando al Espanyol empatando en el campo de Osasuna, es decir, logrando ya en El Sadar ese único punto al que Via había limitado el ejercicio. Con ese escenario, en su simulación los que acabarían bajando serían Mallorca y Girona. Es una lectura algo menos dramática para el Espanyol, porque al menos puntuaría en Pamplona y no tendría que esperar al último día para sumar algo más. Aun así, el fondo seguía siendo el mismo: si el equipo no gana, la salvación puede salir, pero empieza a depender demasiado de lo que hagan los demás.
Via se enfada: una cosa es desear y otra pronosticar
La parte más viva del tramo ha llegado cuando Francesc Via ha frenado a los tertulianos, visiblemente molesto, porque veía demasiados pronósticos hechos más con deseo perico que con lectura real de los partidos. El ejemplo que más le ha chirriado ha sido ver al Oviedo, ya descendido, ganando al Mallorca, un resultado que algunos daban por posible en sus cuentas. Via les ha acusado de confundir lo que quieren que pase con lo que puede pasar de verdad, y ahí la discusión ha cogido temperatura. Su mensaje era claro: la calculadora puede aliviar, pero también engañar si uno mete resultados demasiado cómodos para el Espanyol. Y ese aviso no es menor, porque la permanencia no se gana en una hoja de Excel, se gana en el campo.
La conclusión incómoda: con un punto puede bastar, pero ganar lo cambia todo
Después de tanta simulación, el mensaje que queda es bastante evidente. El Espanyol podría salvarse incluso sumando solo un punto más, pero ese camino está lleno de curvas, favores ajenos y resultados que nadie puede controlar. La vía limpia sigue siendo ganar en El Sadar. Ahí no hay Excel, no hay cuentas raras, no hay que pedirle nada al Oviedo, al Getafe, al Atlético o al Betis. Ganar y cerrar. Todo lo demás puede valer, sí, pero obliga a vivir otra vez con el alma en vilo. Y este Espanyol, después de lo que ha pasado en 2026, ya debería haber aprendido que cuanto menos se dependa de la ruleta, mejor.
Osasuna llega al duelo ante el Espanyol con el miedo metido en el cuerpo
Volviendo a la realidad, y dejando a un lado las simulaciones de la calculadora, la tertulia ha puesto el foco en lo que de verdad tiene el Espanyol delante: un partido en El Sadar ante un Osasuna que se ha complicado muchísimo la vida en las últimas semanas. Los rojillos llegan con 42 puntos, los mismos que los de Manolo González, y solo tres por encima del descenso, una situación bastante extraña para un club que en los últimos años casi siempre había llegado a estas alturas con los deberes hechos. El dato que lo explica todo está en la dinámica: desde aquella victoria ante el Real Madrid, Osasuna solo ha sumado 9 puntos de 33, con apenas dos triunfos en once jornadas. El Sadar apretará, claro, pero también puede ponerse nervioso si el Espanyol aguanta el primer empujón. Y ahí está una de las claves: el empate no se vive igual en Pamplona que en clave perica, porque Osasuna puede quedarse muy expuesto antes de cerrar la Liga en Getafe, mientras que al Espanyol un punto podría acercarle bastante a la salvación según el resto de resultados.
La tertulia avisa: el Espanyol no puede fiarse del miedo de Osasuna
La mesa ha coincidido en que Osasuna no es un rival cómodo, aunque llegue tocado. Juega en casa, tiene una afición que empuja mucho y sabe que ganar al Espanyol le quitaría un peso enorme antes de la última jornada. Pero también arrastra un runrún importante: la mala racha, el recuerdo de 2014, los posibles empates múltiples y una clasificación que está comprimida hasta lo absurdo. La idea de fondo ha sido bastante clara: el Espanyol tiene que saber leer la ansiedad del rival, pero sin ir a Pamplona a especular desde el minuto uno. El equipo perico llega con otra energía tras el 2-0 al Athletic, sin la losa de no haber ganado en todo 2026, mientras Osasuna viene bajando la pendiente y con la permanencia todavía sin cerrar. Ese contraste emocional puede pesar, aunque luego el balón, como siempre, se empeñe en llevar la contraria.
Rubén Sánchez divide a la mesa en el posible once de Manolo González
A la hora de pensar en el once que puede sacar Manolo González en El Sadar, uno de los nombres que más debate ha generado ha sido el de Rubén Sánchez. Hay parte de la mesa que ve motivos para darle continuidad, sobre todo por lo que puede aportar en la banda derecha, pero Mateu Ponce no termina de fiarse. Carlos Latorre ha defendido su capacidad para irse de rivales y ha puesto sobre la mesa algo que el Espanyol ha echado bastante de menos durante muchas fases del curso: desborde real por fuera. En ese punto, Francesc Via ha comparado su perfil con el de Dolan y ha sido bastante duro con los números del extremo: “Dolan no tiene números, ha hecho dos goles y cuatro asistencias, dos penaltis provocados, discretísimo habiendo jugado casi toda LaLiga”. La frase no iba tanto contra el jugador como contra una realidad que se ve en la estadística: para haber tenido tanto peso, su producción se queda corta.

Rubén, Dolan y el debate de la banda derecha
Luis Navarrete ha salido en defensa de Rubén con una lectura bastante concreta: “Rubén ha jugado bien, os quedáis con la mala imagen de Valencia”. Via también ha matizado su visión, porque no cree que el problema principal de Rubén sea futbolístico, sino más bien físico y de ritmo competitivo: “Para mí el problema de Rubén es físico al no haber jugado mucho, pero me gusta más que Dolan allí, al que prefiero a pierna cambiada”. El debate tiene sentido, porque El Sadar no parece el mejor sitio para inventar demasiado, pero tampoco para renunciar a tener salida y piernas en banda. Si el Espanyol quiere ir a ganar, necesita algo más que aguantar: necesita amenazar. Y ahí Rubén, con sus dudas y sus virtudes, vuelve a entrar en la conversación.
Pere Milla, héroe ante el Athletic y posible carta para el tramo final
Otro nombre inevitable ha sido Pere Milla. Su gol ante el Athletic cambió el partido, cambió el ánimo del estadio y volvió a confirmar esa especie de extraña relación que tiene el atacante con los momentos límite del Espanyol. Pero la pregunta ahora es qué hacer con él en Pamplona. ¿Titular? ¿Revulsivo otra vez? ¿Reservarlo por si el partido pide una aparición de esas suyas? Navarrete ha sido claro con su postura: “Prefiero guardarlo para la Real Sociedad por si acaso”. La frase puede sonar conservadora, pero tiene una lógica: Pere funciona muy bien entrando con el partido abierto, cerca del área y con defensas ya cansadas. Manolo tiene ahí una decisión delicada, porque quizá su mejor arma no sea ponerlo de inicio, sino saber cuándo soltarlo.
Calero o Riedel, el otro gran debate antes de El Sadar
La tertulia también ha entrado en el centro de la defensa, donde aparece otro dilema importante: Calero o Riedel. El alemán tiene muchos defensores entre la afición, seguramente por su juventud, su físico y esa sensación de central con margen de crecimiento. Pero en la mesa se ha recordado que ante el Athletic protagonizó algunas acciones delicadas, con falta de contundencia y momentos en los que dejó al equipo vendido. Navarrete ha sido muy duro en su análisis: “Está implicado en multitud de goles recibidos. Dentro de su nivel, ante el Athletic estuvo en un nivel superior al suyo habitual, imaginad”. En un partido como el de El Sadar, donde Osasuna va a cargar el área y va a vivir de centros, despejes y segundas jugadas, la contundencia no es un detalle menor. Es medio partido.
Via señala la planificación: de Kumbulla a Riedel
Francesc Via ha llevado el debate un paso más allá, conectando el rendimiento de Riedel con la planificación deportiva del pasado verano. Ha recordado que el objetivo deseado era Marash Kumbulla y que, al no llegar, el Espanyol terminó incorporando a un futbolista procedente de la segunda división alemana. Y ahí ha dejado una reflexión con bastante mala leche, pero también con una queja de fondo muy clara sobre la construcción de la plantilla: “Manolo, al que algunos quieren matar, qué pensará cuando Ezkurra sale y dice que esta plantilla es muy difícil de mejorar, deba salir con la bota y se la debe tirar al primero que pasa porque es todo una risa”. La frase resume un sentimiento bastante extendido: Manolo ha cometido errores, sí, pero también ha trabajado con una plantilla llena de remiendos, carencias y apuestas que no siempre han dado el nivel esperado.








