Este 13 de mayo de 2026 no es un día cualquiera para el espanyolismo. Se cumplen 20 años del famoso gol de Ferran Corominas “Coro” a la Real Sociedad, aquel tanto en el minuto 91 que salvó al RCD Espanyol de un descenso que parecía ya escrito con tinta negra. Fue el 13 de mayo de 2006, en el Estadio Olímpico de Montjuïc, en la última jornada de Liga, con el equipo obligado a ganar para seguir en Primera. Y sí, han pasado dos décadas, pero cualquiera que lo viviera recuerda perfectamente esa mezcla horrible de miedo, silencio, angustia y explosión final. Hay goles que valen tres puntos. Y luego está el de Coro, que valió una vida entera para el Espanyol.
Una permanencia agónica que cambió el destino del Espanyol
Hay muchas formas de salvarse. Algunas llegan con margen, casi sin ruido. Otras son raras, feas, incómodas. Y luego están las permanencias que parecen sacadas de una película escrita por alguien con muy mala leche. La del Espanyol en 2006 fue de esas. El club estaba en plena construcción de Cornellà-El Prat, con todo lo que eso suponía a nivel económico, institucional y emocional. Bajar a Segunda en aquel momento habría sido un golpe durísimo. No solo deportivo. También de proyecto, de futuro, casi de supervivencia. Por eso aquel gol no se recuerda solo como una salvación: se recuerda como un antes y un después en la historia moderna del club.
El Espanyol dependía de sí mismo, pero el drama se desató con el gol del Alavés
El Espanyol llegaba a la última jornada con dos puntos de ventaja sobre el descenso, que marcaba el Alavés, pero con el ‘goal average’ a favor de los vascos. Es decir, dependía de sí mismo, sí, pero con una condición muy clara: había que ganar. El problema es que el partido ante la Real Sociedad se fue atascando, los minutos fueron cayendo y el gol no llegaba. Para rematar la pesadilla, Bodipo marcó para el Alavés en el minuto 78 de su encuentro. En ese instante, con el Espanyol empatando en Montjuïc, el equipo perico estaba descendido. Así, tal cual. Sin maquillaje. La grada pasó del empuje al silencio, de la fe al temblor.
Coro recordó aquella tensión: “Nos dimos cuenta porque la grada, que llevaba todo el rato animando, de repente enmudeció”
Años después, el propio Ferran Corominas explicó en AS cómo se vivió aquello desde dentro. Y su recuerdo todavía suena como si estuviera pasando ahora mismo: “Antes del partido sabíamos que sería tenso, pero confiábamos en nuestras opciones. Pero iban pasando los minutos, no marcábamos… Y lo hizo el Alavés. Nos dimos cuenta porque la grada, que llevaba todo el rato animando, de repente enmudeció. El banquillo no nos quería decir nada, pero nos enteramos”. Esa frase lo explica casi todo. No hizo falta mirar un marcador gigante ni que nadie gritara la noticia. Montjuïc se apagó de golpe, y los jugadores entendieron que el Espanyol estaba al borde del precipicio.
La Real Sociedad casi remata la tragedia antes del milagro
Coro también recordó que, después del gol del Alavés, el equipo se fue arriba ya sin mirar demasiado atrás: “Así que nos lanzamos a por el empate a la desesperada, pero la Real incluso tuvo un contraataque para hacer el 0-1, que desbarató Gorka”. Es brutal pensarlo ahora. Antes del gol salvador, pudo llegar el mazazo definitivo. Una contra, una parada de Gorka Iraizoz, otro segundo de esos que separan una historia gloriosa de una cicatriz eterna. Porque el fútbol es así de cruel. A veces te deja respirar justo antes de meterte otra vez la cabeza bajo el agua.
Jarque, Pandiani y Coro: la jugada que salvó al Espanyol
Y entonces llegó la jugada. La de siempre. La que cualquier perico ha visto mil veces. La que ya forma parte del álbum emocional del club. La explicó el propio Coro con una sencillez preciosa, sin adornos: “Jarque cuelga un balón desde nuestro campo, la peina Pandiani y toca un defensa. Yo controlo con la izquierda y remato con la derecha… No fue un gran gol pero fue gol, que es lo que necesitábamos”. Y ahí está la clave. No fue un gol bonito de póster, ni una obra de arte para vídeos con música épica. Fue algo mucho más importante. Fue gol. Y en aquel minuto 91, al Espanyol le daba igual todo lo demás.
El minuto 91 que hizo estallar Montjuïc
El balón entró y Montjuïc explotó. No como se celebra un gol normal. Aquello fue otra cosa. Fue rabia, miedo, alivio, lágrimas, locura y vida. Coro lo contó con esa mezcla de risa y temblor que dejan los recuerdos grandes: “Marqué, enloquecí y salí corriendo. Tiré una silla… Mi cara palideció. Cuando ahora veo las imágenes, pienso que menuda pinta tenía”. La imagen es historia pura del Espanyol: Coro corriendo como si no supiera ni hacia dónde, la gente abrazándose sin control, el banquillo desatado y media familia perica saliendo del infarto por centímetros.

“Medio equipo lloraba. Lo celebramos, pero estábamos muertos de la tensión”
El remate emocional lo dejó también el propio protagonista: “Medio equipo lloraba. Lo celebramos, pero estábamos muertos de la tensión”. Y es que ese gol no fue una alegría limpia, de esas que salen fáciles. Fue una alegría con el cuerpo destrozado. Una alegría después de haber visto la Segunda demasiado cerca. El Espanyol no celebró solo una permanencia; celebró seguir siendo el Espanyol en Primera en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Por eso el gol de Coro no envejece. Cada año vuelve. Y cada vez que vuelve, aprieta un poco el pecho.
Un gol que no solo evitó el descenso
Mirado con perspectiva, aquel 1-0 ante la Real Sociedad tuvo un peso enorme. El Espanyol salvó la categoría en una temporada límite y pudo seguir adelante con un proyecto que tenía Cornellà-El Prat en construcción y muchas cosas en juego fuera del césped. Nadie sabe qué habría pasado con un descenso aquel año. Nadie puede asegurarlo. Pero el simple hecho de pensarlo ya da vértigo. A veces un club cambia por un fichaje, por un título o por un estadio. El Espanyol, aquel día, cambió por un control con la izquierda y un remate con la derecha.
Veinte años después, otra vez aparece la Real Sociedad en el horizonte
La cosa tiene un punto casi de guion caprichoso. Justo cuando se cumplen 20 años del gol de Coro a la Real Sociedad, el calendario de esta temporada vuelve a colocar un Espanyol – Real Sociedad como cierre de Liga. Será en la Jornada 38, en el RCDE Stadium, y no es descartable que el escenario acabe teniendo cierto parecido con aquel de 2006: un Espanyol obligado a ganar para no bajar a Segunda. Ojalá no. Ojalá el equipo llegue salvado antes y ese partido sea otra cosa. Pero tal y como está el curso, con el sufrimiento instalado desde hace semanas, nadie puede decir que sea imposible.
El recuerdo de Coro vuelve justo cuando el Espanyol más necesita creer
Por eso este aniversario llega con una carga especial. No es solo mirar atrás con nostalgia. Es mirar atrás buscando algo a lo que agarrarse. El Espanyol actual no necesita vivir otro milagro, porque vivir de milagros suele ser mala señal. Necesita hacer su trabajo, sumar puntos y no llegar con el corazón en la boca a la última jornada. Pero si algo enseña aquel gol de Coro es que este club, incluso cuando parece hundido, tiene una extraña capacidad para encontrar una rendija. La historia no juega partidos, claro, pero a veces ayuda a recordar que el Espanyol ya salió vivo de noches que parecían imposibles.
El gol de Coro sigue siendo patrimonio sentimental del espanyolismo
Han pasado 20 años y el gol sigue ahí. En vídeos, en charlas de bar, en recuerdos familiares, en la memoria de quienes estaban en Montjuïc y en la imaginación de los que eran demasiado pequeños o ni habían nacido. Cada generación perica tiene sus heridas y sus salvaciones. La de Coro es una de las más grandes. Porque aquel balón no entró solo en la portería de la Real Sociedad: entró directamente en la historia del Espanyol. Y hoy, 13 de mayo de 2026, toca recordarlo como merece. Con orgullo, con un poco de nudo en la garganta y con una frase que todavía lo resume todo: aquel día, Coro salvó al Espanyol.







