Gerard Piqué ha vuelto a aparecer en el radar del Espanyol. Y, como casi siempre que pasa eso, no ha sido precisamente para rebajar la temperatura. El ex jugador del Barça, con un historial larguísimo de piques, frases y gestos hacia el club blanquiazul, ha añadido un nuevo capítulo al responder con un irónico “Honor” al post del RCD Espanyol que llevaba justamente ese mismo lema, “Honor”, y que recogía el encuentro entre Manolo González y sus jugadores y la afición perica antes de que el equipo viajase a Sevilla. El contexto no es menor: el Espanyol se juega media vida este sábado en el Sánchez-Pizjuán, la afición había acudido a despedir al equipo en una muestra de apoyo tremenda pese a todo lo sufrido este 2026, y Piqué ha decidido meter la cucharita. Otro gesto de esos que en el espanyolismo se leen rápido, porque la historia ya viene de lejos.
Un historial larguísimo de roces con el Espanyol
Que Piqué provoque al Espanyol no sorprende a nadie. Su relación con el club blanquiazul y con la afición perica lleva años llena de episodios, comentarios y gestos que han ido alimentando una rivalidad muy marcada. Para muchos pericos, cada vez que aparece su nombre junto al Espanyol, la sensación es siempre la misma: otra vez lo mismo. Puede presentarse como broma, ironía o simple respuesta en redes, pero el efecto es evidente. El espanyolismo lo interpreta como una provocación más de alguien que conoce perfectamente dónde está tocando. Y justo esta vez llega en un momento sensible, con el equipo sufriendo por abajo y con la gente intentando remar para que el vestuario no llegue hundido al partido.
La ironía llega justo después de una sanción muy dura a Piqué
El gesto, encima, aparece en una semana complicada para el propio Piqué, sancionado por los hechos ocurridos tras el partido del FC Andorra ante el Albacete. Según recogió el acta arbitral, el exjugador se dirigió al colegiado en actitud amenazante tras el encuentro. El informe reflejaba que “Gerard Piqué Bernabéu se dirigió a voz en grito hacia mi persona en actitud amenazante, persiguiéndome a escasos centímetros de mi cara y a lo largo del túnel hasta la entrada del vestuario arbitral, protestando y realizando objeciones sobre mi actuación”. También aparecían frases como “salid escoltados no os vayan a agredir”, “ojalá tengáis un accidente” o “en otro país os reventarían, pero aquí en Andorra somos un país civilizado”. Vamos, que lo del “Honor”, visto el contexto, tiene bastante retranca. Y no precisamente de la fina.
Dos meses de inhabilitación y seis partidos de suspensión
El Comité de Disciplina ha sancionado a Piqué con seis partidos de suspensión y dos meses de inhabilitación. La sanción, según se ha explicado, llega por una doble infracción: los seis partidos por dirigirse “con violencia leve hacia los árbitros en aplicación del artículo 52 del CD”, y los dos meses de inhabilitación por “actos notorios y públicos que atentan a la dignidad y al decoro deportivos, por hechos recogido en el anexo arbitral, atendiendo a las circunstancias concurrentes, en aplicación del artículo 52 del CD”. También el FC Andorra ha sido castigado con multa y clausura parcial de zonas del estadio. Con ese panorama encima, que Piqué entre a ironizar sobre el “Honor” del Espanyol no deja de tener su punto bastante llamativo.
El Espanyol, centrado en Sevilla pese al ruido
Más allá del gesto de Piqué, el Espanyol tiene ahora un asunto mucho más importante entre manos. El equipo de Manolo González visita al Sevilla en una cita que puede marcar el tramo final de la temporada. La afición ha respondido, la Curva ha llamado a empujar, el vestuario ha hablado durante la semana y el entrenador ha insistido en que el equipo no viaja derrotado. Todo el ruido externo puede molestar, claro, pero el único mensaje que de verdad puede responder a todo esto es competir en el Sánchez-Pizjuán. Si el Espanyol gana o sale de allí con una actuación de verdad, cualquier ironía ajena quedará bastante más pequeña.
El mejor “Honor” será dar la cara en el campo
El espanyolismo sabe perfectamente quién es Piqué y lo que suele buscar cuando aparece en estas historias. Por eso tampoco hace falta sobreactuar. El gesto está ahí, la provocación se entiende y el historial pesa. Aunque ya son muchos los pericos que le afean el gesto y le explican que eso, «honor», es lo que se ha echado en falta tantas veces en el ahora empresario, el Espanyol no puede gastar demasiada energía en eso justo ahora. El mejor modo de defender ese “Honor” no será responder en redes, sino jugar en Sevilla como exige el escudo. La afición ya ha hecho su parte. Ahora le toca al equipo. Y si el sábado hay carácter, orgullo y puntos, el mensaje será mucho más potente que cualquier réplica irónica.







