La tertulia entra en modo Sevilla – Espanyol: firmar el empate o ir a ganar, el debate que divide al perico. Rubén abre la puerta, Ngonge al rincón de pensar y rumores de mercado en cuarentena: de Carlos Espí a Luis García

8 de mayo de 2026

El tiempo de tertulia en La Grada Ràdio ha llegado justo después de escuchar en directo a Manolo González en la previa del Sevilla – Espanyol, con Luis Navarrete, Blai Pedrosa, Mateu Ponce y Rai Amado bajo la dirección de Francesc Via, en un programa ya totalmente metido en el partido del sábado en el Sánchez-Pizjuán. El ambiente, como era de esperar, no era precisamente de calma. Hay ganas de creer, sí, pero también hay miedo, mucho miedo, porque el Espanyol sigue sin ganar en este 2026 y cada jornada que pasa hace más pequeño el margen. Àlex Cobas lo ha resumido bastante bien al acabar la rueda de prensa del técnico: la teoría está clara, el discurso ya lo hemos escuchado muchas veces, pero ahora toca verlo aplicado sobre el césped. Porque el papel lo aguanta todo. Nervión, no tanto.

El caso Ngonge vuelve a aparecer en la tertulia

Uno de los primeros temas que ha puesto sobre la mesa Francesc Via ha sido el de Cyril Ngonge, que no estará en Sevilla y cuya situación, según se ha explicado en el programa, va bastante más allá de una simple cuestión médica. Via ha apuntado que el atacante no volverá a jugar más con el Espanyol salvo que sea estrictamente necesario, por ejemplo si las tarjetas dejan al equipo sin efectivos en alguna zona y no queda otra alternativa. La lectura es clara: su ausencia no respondería solo a molestias o problemas físicos, sino a cuestiones internas que ya han ido apareciendo comentadas en redes.

Blai Pedrosa y Rai Amado admiten el miedo antes de Nervión

Ya metidos en materia, Blai Pedrosa y Rai Amado no han querido hacerse los valientes. Los dos han reconocido estar “cagados” por la situación, una palabra poco elegante quizá, pero muy real ahora mismo para cualquier perico. Pedrosa, aun así, ha intentado agarrarse a una idea de esperanza: algún día tendrá que llegar el triunfo del Espanyol. Por pura lógica, por insistencia o casi por descarte. También ha señalado que el Sevilla ha ganado algunos partidos en los que sus rivales no parecían ir con toda la tensión que exige un final así. Y ahí puede estar una diferencia importante: el Espanyol sí llega con la soga en el cuello y no puede permitirse salir a medio gas. Si el equipo de Manolo no compite con el colmillo que exige la situación, entonces el problema ya no será solo futbolístico.

Rai Amado vio un Sevilla más sereno de lo esperado ante la Real

Rai Amado, por su parte, ha introducido un matiz interesante sobre el último partido del Sevilla ante la Real Sociedad. Reconoció que esperaba ver a un equipo más nervioso, más atenazado por la situación, pero no fue exactamente así. Según explicó, la entrada de Alexis Sánchez en la segunda parte ayudó mucho al conjunto de Luis García Plaza, sobre todo por la tranquilidad que transmitió. Aun así, Rai dejó una reflexión importante en clave perica: “La diferencia es que ahora les llegará un equipo como el Espanyol que sí tiene mucho en juego. Si marcamos el 0-1 se pondrán nerviosos”. Y esa frase apunta a una de las claves del sábado. El Pizjuán puede empujar mucho al Sevilla, pero también puede girarse en ansiedad si el Espanyol golpea primero. El 0-1 no solo sería un gol; sería meterle miedo al rival y a su grada.

Mateu Ponce habla de una situación extraña, casi sin precedentes

Mateu Ponce ha puesto palabras a una sensación que sobrevuela desde hace semanas: el Espanyol está viviendo algo raro, difícil de comparar con otros momentos. No es el típico equipo que lleva todo el curso abajo. No es una plantilla que empezara la temporada hundida. Es un grupo que hizo una primera vuelta muy buena y que después se ha desplomado sin ganar durante meses. Por eso Mateu lo ha definido así: “Estamos en una situación extraña que nunca hemos vivido, no sabemos qué hacer porque no lo hemos vivido antes, atnto afición, club, jugadores, afición, y es la gran duda al no poder compararlo con nada. Algún partido debemos ganarlo aunque sea por descarte, si no sería muy heavy. Será un partido a cara de perro porque ambos nos jugamos muchos”. La frase resume el desconcierto general. Nadie sabe muy bien cómo leer este Espanyol, porque en enero parecía una cosa y ahora parece otra totalmente distinta.

Via recuerda el dato más duro: el Espanyol es el único que no gana ni un partido de los últimos cinco

En medio del debate, Francesc Via ha dejado uno de esos datos que explican por qué el ambiente está como está: “Somos el único partido de la Liga que no ha ganado ni un partido en los últimos cinco”. Y duele porque no es solo una estadística fría. Es la foto de una caída. Mientras otros equipos de abajo han ido encontrando alguna victoria, aunque fuese puntual, el Espanyol sigue sin ese golpe de aire que le permitiría salir del ruido. Por eso el partido de Sevilla pesa tanto. No se trata solo de sumar tres puntos: se trata de romper una dinámica que ya se ha instalado como una sombra dentro y fuera del vestuario.

Navarrete pide no menospreciar a unos jugadores que ya han vivido partidos límite

Luis Navarrete ha querido poner algo de freno al pesimismo absoluto. Su lectura es que quizá el entorno ha menospreciado demasiado a una plantilla que, guste más o menos, ya ha vivido partidos complejos y situaciones de mucha presión. Lo ha dicho así: “Hemos menospreciado a nuestros jugadores cuando están acostumbrados a jugar partidos complejos, hay que pensar en como s ejugó en el último partido”. Su mensaje va en la línea de intentar rescatar algo de confianza desde lo ya vivido. El Espanyol ha estado en finales, ha sufrido, ha sacado partidos difíciles y tiene futbolistas que saben lo que significa jugar con el agua al cuello. La pregunta es si esa experiencia aparecerá en Sevilla o si volverá a quedar tapada por el miedo y la mala racha.

Rai Amado insiste en golpear primero: el 0-1 puede cambiar el partido

En ese punto de la tertulia, Rai Amado ha vuelto a una idea que parece bastante sencilla, pero que en un partido así puede ser medio mundo: adelantarse en el marcador. Para él, el 0-1 sería un golpe muy fuerte para el Sevilla, no solo por el resultado, sino por lo que movería dentro del estadio. El Sánchez-Pizjuán va a empujar muchísimo, pero también puede ponerse nervioso si el equipo de Luis García Plaza no encuentra pronto el camino. Marcar primero no sería solo marcar primero: sería tocarle la moral al Sevilla, meter dudas en la grada y obligar al rival a jugar con más ansiedad. El problema, claro, es que para hacer eso el Espanyol debe salir con una intención real de atacar. Y ahí aparece el choque con el planteamiento más lógico o más conservador: tirarse atrás, cerrar espacios y esperar que pase algo.

Via plantea la necesidad de atacar, aunque el cuerpo pida protegerse

Francesc Via ha apuntado precisamente esa contradicción. Si la clave es adelantarse, hay que ir a por el gol. Pero el contexto, la racha y el miedo invitan casi a lo contrario: guardar la ropa, protegerse y no conceder demasiado pronto. Ese es el dilema del partido. Porque el Espanyol no puede ir a Sevilla a hacer una locura, pero tampoco puede vivir noventa minutos metido en su área, esperando que todo salga bien por arte de magia. El equipo necesita una mezcla complicada: valentía con cabeza, presión sin desorden y ambición sin suicidarse. Fácil de decir, ya. Lo difícil es hacerlo cuando llevas meses sin ganar y el campo aprieta.

Navarrete apuesta por marcar, pero sin romperse

Luis Navarrete ha defendido un punto intermedio. No quiere un Espanyol encerrado y temeroso, pero tampoco un equipo partido y expuesto desde el primer minuto. Lo ha explicado así: “Yo jugaría con la intención d emarcar un gol pero guardando la ropa. La cuestión es si el Sevilla arriesgará, yo veo un empate de nervios en que ambos se tantearían”. Su lectura tiene sentido: los dos equipos llegan con mucho en juego y perder puede ser durísimo para cualquiera. Por eso imagina un partido de nervios, de tanteo, quizá con más miedo a equivocarse que alegría para soltarse. El Espanyol debe buscar el gol, sí, pero sin regalarle al Sevilla el tipo de partido que más le conviene: transiciones, empuje y área caliente.

Rai cree que el Sevilla saldrá fuerte, pero recuerda su problema con el gol

Rai, en cambio, espera un inicio sevillista muy agresivo, con el equipo local intentando aprovechar el ambiente y el impulso de la grada. “Para mí van a salir a muerte, con energía a meter el gol, veremos si luego no marcan como lo gestiona García Plaza. Al Sevilla le cuesta hacer goles”. Ahí está una de las claves escondidas del duelo. El Sevilla puede salir con mucha fuerza, pero si no marca, la ansiedad puede cambiar de bando. Y si al Espanyol le da por sobrevivir a ese primer tramo y luego encontrar una ocasión, el partido se puede poner muy raro para los locales. El Sevilla necesita mandar pronto; el Espanyol necesita no caerse pronto. Ese primer cuarto de hora puede pesar muchísimo.

Mateu firmaría un empate si el partido se hace largo

Mateu Ponce ha puesto sobre la mesa una postura más práctica, quizá menos bonita, pero entendible viendo la situación: ”Hacer un partido largo de 0-0 es una buena idea si rascas un punto, a priori firmo el empate”. No es una frase para vender ilusión, pero sí para leer el contexto. El Espanyol llega tan necesitado de cortar la sangría que un punto en el Sánchez-Pizjuán podría tener valor, sobre todo si evita que el Sevilla se acerque más y permite llegar vivo a las tres últimas jornadas. El problema es que firmar el empate antes de jugar puede ser peligroso; rascarlo compitiendo bien ya sería otra cosa. No es lo mismo salir a no perder que acabar empatando tras haber sabido sufrir.

mateu ponce grada rpadio

Navarrete ve un empate porque los dos seguirían vivos

Navarrete ha coincidido con esa lectura más conservadora del resultado, aunque no necesariamente del planteamiento. “Mañana creo en el empate porque con él ambos siguen vivos”, ha dicho. En una pelea por la permanencia tan apretada, a veces el miedo a perder pesa más que las ganas de ganar. Pero Via ha matizado que el Sevilla, por calendario, quizá no pueda pensar igual: “El Sevilla no puede firmar el empate porque luego tiene un calendario complicado ante Madrid, Villarreal y Celta. Ven estos tres puntos factibles porque al final nos ha ganado todo Dios…”. La frase duele, pero explica por qué en Sevilla ven este partido como una oportunidad enorme. El Espanyol llega tocado, sin ganar y con pinta de rival al que se puede atacar. Eso debe servir de aviso, no de resignación.

Navarrete pide salir sin miedo y creer en el equipo

En el cierre de este tramo, Navarrete ha querido insistir en que el Espanyol debe competir desde la convicción, no desde el susto. “Para mí sí que lo firmarán. Es importante que nuestros jugadores salgan sin miedo, que el planteamiento de Manolo sea firme, que sepan que somos un buen equipo, que crean en lo que van a hacer para poder tener ocasiones. Veo jugadores a punto de explotar, Antoniu lleva un par de buenos partidos”. Esa última parte abre una puerta al optimismo. Antoniu Roca ha dejado mejores sensaciones en los últimos encuentros y puede ser uno de esos futbolistas capaces de agitar un partido si el equipo le da contexto. Porque el Espanyol necesita precisamente eso: alguien que rompa la inercia, que se atreva, que contagie. No hace falta una exhibición de museo. Hace falta un equipo que salga creyendo que puede hacer daño. En Sevilla, ahora mismo, eso ya sería empezar bien.

Kike o Roberto, la gran duda arriba: gol o presión para empezar en Sevilla

Una de las dudas que ha sobrevolado la tertulia ha sido bastante clara: Kike García o Roberto Fernández como referencia ofensiva en el Sánchez-Pizjuán. La elección no es menor, porque define bastante el plan del Espanyol. Kike tiene más olfato, más oficio de área y ese punto de delantero que puede vivir de una pelota suelta. Roberto, en cambio, ofrece más presión, más desgaste y más trabajo sin balón. Luis Navarrete lo ha visto claro desde el inicio: “Lo ideal es sacar primero al que meta más miedo, Kike tiene más gol. Yo lo veo en sus números”. Via le ha matizado rápido que eso no aparece tan claro en las cifras: “No está en sus números”. Pero el debate iba más allá del dato frío. En un partido donde marcar primero puede cambiarlo todo, la sensación de amenaza también cuenta.

La confianza como factor clave

En esa línea, ha aparecido también una valoración sobre la expresión corporal de los delanteros, algo que en una situación así no es ninguna tontería. Se ha apuntado que “Yo me fio más de Kike que de Roberto para el inicio, a Roberto la expresión corporal le delata la falta de confianza”. Y Navarrete ha insistido en esa misma idea, sin dejar de reconocer lo que aporta Roberto: “Si hay que meter gol para meter miedo yo pondría a Kike, luego habrá tiempo para Roberto, está falto de confianza pero hace un trabajo bestial”. La lectura es bastante lógica: si el Espanyol quiere asustar al Sevilla, quizá necesita de inicio al delantero que más sensación de gol transmite. Roberto puede ser útil después, con el partido ya roto o con más espacios, pero el primer golpe quizá pide a Kike.

Pere Milla divide opiniones: desaparecido, pero con nervios de acero

El nombre de Pere Milla también ha entrado en el debate, y aquí las opiniones han ido bastante mezcladas. Mateu Ponce ha sido directo: “El que me desespera es Pere Milla, no está…”. Y no es una sensación aislada, porque Pere lleva tiempo sin ese peso que tuvo en otros momentos del curso. Pero Navarrete ha salido en su defensa, apelando a algo que no siempre aparece en la estadística: experiencia y temple. “Pero es un futbolista veterano, tiene nervios de acero y es un jugador positivo en estas circunstancias. Lo ponen porque no tiene miedo ni le tiemblan las piernas. Para mí Pere Mila cn seis goles es un 10”. Rai Amado ha recordado también su impacto en un momento gigante: “Ante el Oviedo en la final del play-off cambió el partido”. Via, aun así, ha puesto el contrapunto: “Pero lleva mucho tiempo desaparecido en combate, su último gol es el que nos dio la última victoria”. Y ahí está el lío: Pere genera dudas por presente, pero respeto por pasado y carácter. Mateu y Rai han coincidido en que, si tiene que jugar, mejor que sea de inicio, porque suele rendir más cuando entra ya metido en el plan desde el primer minuto.

Edu Expósito no está fino, pero Via no ve alternativa real

Otro nombre propio ha sido Edu Expósito. Nadie ha negado que no está en su mejor momento, pero Francesc Via ha defendido que debe jugar hasta el final porque no hay un recambio claro que mejore su papel. Navarrete ha apuntado una posible explicación: “El tema físico ha bajado mucho”. Via, sin embargo, ha rebatido esa lectura con información propia: “Pues yo he tenido acceso a datos físicos de algunos futbolistas, tres en concreto, y dicen que están bien en cuanto a rendimiento y esfuerzo físico. Lo que nos está pasando no es atribuible al tema físico”. La frase es importante porque cambia el foco. Si el problema no es físico, entonces hay que mirar a la confianza, a la dinámica, a la cabeza, al gol que no llega y a esa especie de bloqueo que va pasando de jugador a jugador. El Espanyol corre, pero no resuelve. Y eso desespera más.

Manolo ha probado de todo, pero solo Rubén parece haber abierto una puerta

La tertulia también ha analizado hasta qué punto Manolo González ha ido moviendo piezas para intentar encontrar gol. Navarrete lo ha resumido así: “Manolo ha probado 20.000 cosas para hacer gol y cuando has probado de todo y no, es difícil que salga”. Via ha recogido esa idea y ha señalado el único cambio reciente que sí parece haber dado algo de luz: “De las cosas que ha probado últimamente la única que ha funcionado y tendrá continuidad será Rubén”. El caso de Rubén Sánchez aparece como una de esas pocas notas frescas dentro de una dinámica muy espesa. Tiene piernas, tiene energía y no parece contaminado por el miedo del grupo. En un equipo tan cargado mentalmente, alguien con la cabeza limpia puede valer oro.

Rai Amado ve señales preocupantes en las caras del equipo

Rai Amado ha querido separar dos fases de esta mala racha. Para él, antes había derrotas con cierto argumento, incluso con sensación de que el equipo podía salir. Ahora, en cambio, empieza a ver algo más serio en los gestos. “En estos 17 partidos ves cambios por parte de Manolo, pero lo que me preocupa es que estos últimos partidos ya ves caras y sensaciones preocupantes; el día del Getafe pierdes, pero con sensaciones positivas y estos últimos partidos está costando”. Y esa es una de las grandes preocupaciones del espanyolismo: no solo perder, sino parecer cada vez más hundido. Cuando las caras empiezan a decir más que las palabras, el problema ya no está solo en el sistema.

El arbitraje vuelve al debate, pero Navarrete pide mirar al campo

Mateu Ponce ha llevado el debate hacia los arbitrajes, una carpeta que lleva toda la segunda vuelta abierta. “Esa sensación viene también por los árbitros, ¿qué decisión a favor hay en la segunda vuelta del árbitro o del VAR? Somos el segundo equipo más perjudicado por el VAR, sin eso estaríamos salvados y mirando a Europa”. Es una queja que conecta con muchas semanas de enfado perico, pero Navarrete ha querido cortar por lo sano: “Si dependemos de los árbitros estamos en Segunda, hemos de pensar en los jugadores, ya sabes que los arbitrajes no sé si porque son negreiras o porque somos el Espanyol no nos van a favorecer, por eso hemos de pensar en lo que han de hacer los jugadores. Tenemos armas para marcar”. La idea no es olvidar lo que ha pasado, sino no agarrarse solo a eso. El Espanyol puede tener motivos para quejarse, pero si espera justicia externa para salvarse, va tarde.

Los entrenamientos, los disparos y una dinámica que lo cambia todo

Blai Pedrosa ha introducido un detalle curioso desde la observación de los calentamientos: “En el campo en los calentamientos los jugadore shacen mucho tema de posesión, pero los rivales practican mucho el disparo”. Rai ha matizado rápido que eso no es nuevo: “Ya lo hacíamos en la primera vuelta igual y nos hartamos de marcar”. Y ahí Via ha llevado el debate a una idea más amplia: “El futbol es tan puñetero que con Terrats, con el que teníamos tanta ilusión y no acaba de funcionar, seguro que si se va al Getafe se sale. A veces en el futbol las circunstancias mandan y los que nos fliparon en la primera vuelta ahora no la meten. Hay temas extrafutbolísticos, dinámicas que se contagian entre los jugadores ante lo que necesitas un jugador que no tenemos que contagiase en positivo, hay mil variables que influyen”. Es una reflexión muy de este Espanyol: los mismos que antes parecían funcionar ahora están bloqueados. Y cuando una dinámica negativa se instala, a veces ni el entrenamiento ni la táctica explican del todo lo que pasa.

¿Firmar el empate o ir a ganar? El debate que divide al perico

Navarrete ha vuelto a defender que un empate en el Sánchez-Pizjuán puede tener valor, sobre todo por la dificultad para marcar: “Como sabes eso que no marcas un gol al arco iris y vas a Sevilla el empate en el Pizjuán puede ser valioso, como decía. Con empates nos salvamos”. Blai, en cambio, no lo compra como plan general: “No sé si es buena táctica ir a ganar como locos un partido pero ir a empatar los cuatro es muy difícil, de los cuatro partidos hemos de ir a ganarlos sin especular y saliendo fuertes alguno hemos de ganar”. Es el debate de toda la semana. Empatar en Sevilla puede ser útil. Pero vivir de empates cuando llevas meses sin ganar es jugar con fuego. El Espanyol necesita sumar, sí, pero también necesita ganar un partido para quitarse de encima una mochila que ya pesa demasiado.

Via admite que el miedo ya ha cambiado incluso a los optimistas

El cierre de este tramo ha sido muy significativo. Via ha reconocido que durante semanas él mismo pensaba que el triunfo acabaría llegando, casi por lógica. Pero ahora la cosa ya asusta de verdad: “Yo pensaba igual que vosotros que algún partido ganaremos… yo decía, ¿cómo vamos a jugar por el descenso? Y ahora estoy blanco…”. Mateu ha rematado esa sensación de desconcierto colectivo: “Por eso no sabemos ni qué hacer ni decir, es de locos”. Y es verdad. El espanyolismo ha pasado de mirar Europa a mirar el descenso en cuestión de meses, sin entender del todo cómo se ha roto tanto la temporada. El miedo no viene solo de la clasificación, viene de no reconocer al equipo.

Sevilla antes que todo: no hay que mirar más allá del Pizjuán

Navarrete ha recordado que la jornada intersemanal será clave para todos los equipos implicados, pero Rai ha querido frenar cualquier tentación de mirar más allá: “Pero antes está Sevilla, no quiero imaginarme si salimos arrastrados del Pizjuán”. Esa frase deja claro el tamaño emocional del partido. No es solo puntuar o no puntuar. Es cómo sale el Espanyol de Nervión. Si compite, aunque no gane, puede seguir vivo mentalmente. Si se arrastra, el golpe puede ser durísimo. Por eso el sábado no vale una versión a medias. Hace falta un equipo reconocible, serio y valiente. Porque la permanencia todavía está en la mano, pero cada vez aprieta más.

Ngonge, al rincón de pensar, y Navarrete no ve un drama deportivo

En la tertulia se ha vuelto también sobre el caso Ngonge, un nombre que empieza a sonar más por lo que no pasa que por lo que pasa en el campo. La sensación trasladada es que el jugador ha quedado enviado al rincón de pensar, apartado de la primera línea competitiva salvo que las circunstancias obliguen de verdad a recuperarlo. Y ahí Luis Navarrete no se ha mostrado especialmente alarmado, porque entiende que el Espanyol tiene piezas suficientes para cubrir esa ausencia en este tramo final. La plantilla va justa, sí, pero no tanto como para que el tema Ngonge tenga que convertirse ahora en el centro del mundo. En una semana de Sevilla, miedo y permanencia, el vestuario necesita pocas distracciones y mucha gente metida de verdad.

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Via enfría el supuesto interés por Carlos Espí

También ha salido el nombre de Carlos Espí, delantero del Levante UD, vinculado al Espanyol en una información de fichajes.net dentro del ruido generado alrededor de la posible llegada de Monchi. Francesc Via ha rebajado bastante la importancia del asunto por la poca fiabilidad de la fuente, recordando que ahora mismo conviene ir con cuidado con todo lo que empiece a aparecer en clave mercado. Espí, renovado hace unos meses hasta 2028, tiene una cláusula de rescisión de 25 millones de euros tras su irrupción en este 2026, y su perfil puede sonar atractivo sobre el papel: delantero joven, con proyección y buenos números. Pero de ahí a dar por hecho que sea el primer gran objetivo del nuevo proyecto perico va un buen trecho. En plena semana clave por la permanencia, el Espanyol no puede vivir de futuribles ni de nombres bonitos. Primero toca seguir en Primera.

Por si faltaba algo, el mismo medio cuya fiabilidad conviene coger con pinzas no tardó demasiado en pasar del supuesto interés del Espanyol por Carlos Espí a situar también a Luis García como una especie de plan B si no saliese la vía de José Bordalás para el banquillo. Vamos, un carrusel de nombres que suena más a pesca de clics que a información realmente sólida.

El Espanyol necesita certezas antes que titulares de mercado

La idea de fondo que ha quedado en el debate es bastante clara: el futuro puede ilusionar, y más si de verdad se acaba concretando una figura como Monchi, pero ahora mismo el Espanyol vive en una urgencia mucho más básica. No hay operación, ni nombre, ni delantero prometedor que tenga sentido si antes el equipo no salva la categoría. Ngonge está fuera del foco competitivo, Carlos Espí aparece como rumor de fiabilidad dudosa y el proyecto deportivo que viene dependerá de qué pase en estos cuatro partidos. Por eso la tertulia ha vuelto siempre al mismo sitio, casi como si no hubiera escapatoria: Sevilla. Porque antes de pensar en el Espanyol que puede venir, hay que salvar al Espanyol que todavía está sufriendo.