Manolo muestra su convencimiento en la permanencia antes del Sevilla – Espanyol: «Dentro estamos convencidos de que nos salvaremos»; Monchi y los rumores de futuro no le preocupan ahora mismo

8 de mayo de 2026

El Sevilla – Espanyol llega en un momento especialmente delicado para el conjunto blanquiazul. La derrota ante el Real Madrid en el RCDE Stadium volvió a dejar al equipo sin respuesta en este 2026 tan complicado, con una dinámica de resultados que ha ido reduciendo el margen y aumentando la preocupación en el entorno perico. Manolo González comparecía antes de la visita al Sánchez-Pizjuán con la obligación de trasladar serenidad, pero también con la necesidad evidente de ofrecer argumentos futbolísticos y anímicos para afrontar un partido de enorme trascendencia. El Espanyol sigue dependiendo de sí mismo, sí, pero eso ya no basta para calmar a nadie. La situación exige una reacción inmediata, de las que se ven en el campo y no solo en una rueda de prensa.

El Sánchez-Pizjuán medirá la capacidad de reacción del Espanyol

El duelo en Nervión se presenta como una cita clave en la lucha por la permanencia. El Sevilla llega reforzado tras su victoria ante la Real Sociedad y afronta el encuentro con el impulso de jugar en casa y con la posibilidad de dar un paso muy importante en la clasificación. Para el Espanyol, en cambio, el partido supone una prueba de carácter, concentración y responsabilidad colectiva en uno de los escenarios más exigentes de LaLiga. En ese contexto, la intervención de Manolo González adquiere un valor especial: tras unos días de mucha tensión y hasta pavor en el entorno, sus declaraciones eran esperadas para explicar el estado del equipo, marcar el camino competitivo y transmitir si el vestuario está preparado para sostener la presión de este tramo final.

Manolo González trata el partido como una final, aunque sin rendirse antes de jugar

La primera gran idea de Manolo fue asumir la importancia del partido sin convertirlo en una sentencia previa. El técnico sabe que el Espanyol se juega muchísimo en Sevilla y no escondió el peso de la cita: “Es un partido muy importante. Vamos confiados en hacer un buen partido. Llegamos fuertes, aunque la situación haya empeorado. Estamos confiados en hacer un buen partido y competir con todo en Sevilla”. El mensaje es claro: el equipo llega en peor situación que hace unos meses, pero el vestuario no quiere viajar a Nervión como quien ya tiene escrito el resultado. Eso, ahora mismo, es básico: competir antes de calcular.

Convencimiento en la permanencia pese a una dinámica que preocupa

Manolo también quiso dejar claro que dentro del vestuario siguen convencidos de que el Espanyol logrará el objetivo. Lo dijo sin rodeos: “Dentro estamos convencidos de que nos salvaremos. Igual que sabíamos que subiríamos. Hacemos muchas cosas bien, otras nos penalizan, pero merecemos más de lo que tenemos”. Es un discurso que el técnico ha sostenido en las últimas semanas: el equipo hace cosas bien, pero le penalizan los errores, los detalles y la falta de acierto. La afición, eso sí, necesita algo más que esa explicación. Merecer más ya no sirve de mucho si el marcador no acompaña. Sevilla debe ser el lugar donde ese convencimiento se transforme en puntos.

El ambiente de Nervión: cabeza fría y fútbol, no ruido

El Sánchez-Pizjuán será un escenario duro. El Sevilla llega con su gente volcada y con la sensación de que este partido también le puede marcar el camino. Manolo sabe que habrá presión, ambiente caliente y momentos en los que el Espanyol deberá tener mucha cabeza: “Hay que estar metidos en el partido, en el fútbol. No hay que perder los papeles ni entrar en historias que no son del juego. Hay que aprovechar el ambiente para darle la vuelta, que también puede pasar. No podemos darle vida al Sevilla, que se la ganen”. Esta frase deja una clave importante: el ambiente puede empujar al Sevilla, pero también puede girarse si el partido se atasca para los locales. El Espanyol necesita aguantar, no regalar y saber jugar también con esa ansiedad rival.

Manolo rechaza ver el partido como un imposible

Una parte del espanyolismo mira el partido con mucho miedo. Es normal. El equipo lleva 17 jornadas sin ganar, visita un campo complicadísimo y se enfrenta a un rival directo que llega con el ánimo algo más alto. Pero Manolo no quiso entrar en esa mirada derrotista: “No lo vemos así. Tenemos muy claro que ganando damos un paso adelante casi definitivo. Saldremos a ganar, no contemplamos otra situación. Teniendo un partido normal estamos convencidos de que si estamos bien y no cometemos errores seguro que tendremos opciones para ganar el partido”. Ahí está una de las frases principales de la previa. El Espanyol no quiere ir a Sevilla a sobrevivir. Quiere ir a ganar. O al menos eso ha trasladado su entrenador.

Igualar la intensidad del Sevilla será obligatorio

El técnico también habló de la necesidad de estar a la altura física y mental del partido. No lo plantea como algo excepcional, sino como una obligación de cualquier jornada: “Eso hay que hacerlo siempre. Hay que competir al máximo, estar atentos a los rechaces, a los despistes, a situaciones de partido no controlables. Tenemos que estar muy dentro del partido”. El Sevilla intentará llevar el encuentro a un terreno de intensidad, segundas jugadas y presión emocional. El Espanyol no puede desconectarse ni medio segundo. En un partido así, un rechace mal defendido o una segunda jugada perdida pueden pesar como un gol.

“Somos todos mayorcitos”: el vestuario sabe lo que se juega

Cuando se le preguntó cómo se convence a los futbolistas de que deben estar a la altura, Manolo dejó una respuesta bastante directa: “Al final los jugadores lo saben. Somos todos mayorcitos para saber que es un partido difícil, duro, fuera de casa y llegando al final. Tiene presión y tensión, pero para los dos equipos. Tenemos que manejarla y darle la vuelta a la situación para que con juego podamos ganar”. El mensaje no va de motivación vacía. Va de responsabilidad. A estas alturas no hace falta explicar a nadie lo que significa este partido. Lo saben todos. Y precisamente por eso ya no hay excusas.

La mala racha: poner el partido a favor, la gran asignatura pendiente

La racha sin ganar es una losa enorme, pero Manolo intenta agarrarse al trabajo semanal y a momentos concretos de partidos recientes, como la primera parte ante el Real Madrid o las ocasiones en Vallecas: “Los jugadores están convencidos con el trabajo táctico. Si tenemos opciones, como ante el Real Madrid, tenemos que poner el partido a nuestro favor que es lo que nos está fallando. Ya nos pasó en Vallecas. Si nos ponemos por delante el partido cambia radicalmente”. Aquí está uno de los grandes problemas del Espanyol: ha tenido opciones, pero no ha golpeado. Y cuando no te pones por delante, cada minuto pesa más. En Sevilla, marcar primero podría cambiarlo todo. Para los dos equipos.

Puado viajará y Manolo valora su papel dentro del grupo

La figura de Javi Puado también apareció en la previa. El capitán está lesionado de larga duración y no podrá ayudar sobre el césped, pero viajará con el equipo para hacer piña. Manolo lo valoró así: “Si estuviera bien sería el primero en apretar mañana. Todos los que estamos involucrados necesitamos estar juntos, unidos y remar por el club”. Puado no estará para marcar, y eso el Espanyol lo echa muchísimo de menos. Pero su presencia en Sevilla tiene valor de vestuario. Cuando faltan goles, también hacen falta líderes. Aunque sea desde fuera del campo.

El recuerdo de la temporada pasada y la voluntad de no llegar al último día

Manolo también fue preguntado por la comparación con la temporada pasada, cuando el Espanyol llegó a la jornada 35 con 39 puntos. El técnico no quiso hacer una comparación plana entre ambas situaciones: “Todas las situaciones son diferentes. No queremos llegar a la última jornada jugándonos la permanencia. Cada temporada es distinta. El año pasado enganchamos un momento muy malo en el último mes. La gestión es diferente ahora. A nivel de experiencia nos vale, pero hay que sacarlo adelante con determinación, trabajo y convencimiento”. La idea es evidente: nadie quiere otro final de infarto. El Espanyol todavía tiene margen para evitarlo, pero debe empezar a sumar ya.

Monchi y los rumores de futuro quedan aparcados para Manolo

La semana ha estado sacudida por las informaciones sobre Monchi, posibles cambios en la dirección deportiva y hasta nombres para el banquillo si Manolo no sigue. El entrenador no quiso entrar en ese ruido: “No es lo que me preocupa. Desde que estoy aquí el club está muy por encima de entrenadores y jugadores. Yo tengo que trabajar, lo demás no tiene mayor importancia”. La respuesta era la esperada, pero también tiene sentido. El futuro puede ser ilusionante o incierto, pero el presente manda. Y el presente del Espanyol pasa por sacar puntos en Sevilla. Todo lo demás depende, en gran parte, de seguir en Primera.

Cambios de rutina para limpiar la mente

Sobre cómo limpiar la cabeza tras tantas semanas sin ganar, Manolo explicó que el cuerpo técnico ha tocado algunas rutinas de entrenamiento. Pero tampoco vendió milagros: “Hemos cambiado rutinas de entreno, de un par de situaciones. La rutina se cambia ganando, no hay más forma. Poniéndonos por delante. Tenemos que intentar no ir a remolque”. La frase es bastante real. Puedes cambiar entrenamientos, horarios o dinámicas, pero lo que de verdad cambia el ánimo es ganar. El Espanyol necesita una victoria que le quite peso de encima y le devuelva algo de confianza.

Manolo no quiere calculadora: Sevilla es el primer partido del “playoff”

Preguntado por si una victoria en Sevilla dejaría casi hecha la salvación, Manolo no quiso entrar en cuentas largas. Prefiere mirar solo al siguiente paso: “No lo he pensado. Toca Sevilla ahora. Es como un playoff entre diversos equipos y estamos segundos empatados con el Valencia”. La imagen del playoff encaja bastante con esta zona baja: muchos equipos, pocos puntos de diferencia y cada jornada como si fuese una eliminatoria. El Espanyol está en buena posición dentro de ese mini-torneo por la permanencia, pero si no gana partidos, esa ventaja se puede esfumar muy rápido.

Ngonge, única baja para el Sánchez-Pizjuán

En el capítulo de enfermería, Manolo confirmó la baja de Cyril Ngonge: “Ngonge es baja que tiene un edema en la rodilla. Es la única baja para el partido”. El técnico tendrá, por tanto, casi todo el grupo disponible para un partido en el que cada elección del once tendrá mucha lectura. La duda estará en si refuerza el centro del campo, si apuesta por piernas frescas, si da continuidad a ciertos nombres o si busca algún cambio para romper la inercia. La plantilla es la que es, pero algo diferente tendrá que aparecer en Nervión.

El acierto ante portería puede decidir el partido

Manolo fue claro al hablar del acierto ofensivo, uno de los grandes problemas del Espanyol en esta segunda vuelta: “Es clave. El acierto cambia el partido. Si el día del Madrid te pones por delante todo cambia. El partido mañana se decidirá en detalles. Nadie va a pasar por encima del otro, eso creo yo”. El técnico no espera un partido de dominio aplastante de nadie. Lo ve igualado, tenso y decidido por pequeños momentos. Y ahí el Espanyol necesita hacer lo que lleva meses costándole una barbaridad: acertar cuando tenga una ocasión clara.

La ansiedad no afecta igual a todos

La gestión emocional también formó parte de la previa. Manolo reconoció que cada jugador vive la presión de manera distinta: “Cada uno lo lleva a su manera. Nadie es igual. Lo que buscamos es jugadores estén en su mejor momento, que te puedan dar un plus. También tener soluciones en las segundas partes. Es lo que buscamos con las alineaciones”. Esto apunta a una idea importante: el once no solo dependerá de la táctica, sino también del momento mental y físico de cada futbolista. En un partido así, no basta con tener calidad; hay que estar preparado para sostener la presión.

Orden, concentración y acierto: la receta de Manolo

Cuando le preguntaron dónde puede ser superior el Espanyol, Manolo volvió a la base que ha definido a su equipo cuando ha funcionado: “Lo que nos ha hecho fuertes es el orden. No somos un equipo que tenga individualidades. Tenemos que no cometer errores y tener acierto”. Es casi el manual básico del Espanyol de Manolo. Orden para atacar y defender, concentración para no regalar, y pegada para aprovechar lo poco o mucho que se genere. El problema es que en esta segunda vuelta el equipo ha perdido justo esas certezas. Recuperarlas en Sevilla sería media salvación emocional.

Personalidad antes de saltar al campo

Manolo también explicó por dónde irá su mensaje corto a los jugadores antes del partido: “Es un partido para tener mucha personalidad. Para cuando toque ser valientes con balón serlo. Después hay que estar muy metido, no pararte nunca, no perdonar ningún balón. Estar siempre dentro del partido va a ser vital”. La frase tiene todos los ingredientes que pide la afición: valentía, balón, intensidad y concentración. Lo que no puede hacer el Espanyol es salir encogido. Si juega con miedo, el Pizjuán lo va a notar al minuto.

La presión también será para el Sevilla

El contexto puede parecer muy favorable al Sevilla por jugar en casa, pero Manolo recordó que la presión también pesa sobre el rival: “Esperamos un escenario complicado. Pero es que la presión es importante también para ellos. Es un partido que te pones tú la presión. Tenemos que saber jugar con ese aspecto”. Es una lectura clave. El Sevilla tendrá a su gente empujando, pero también tendrá la obligación de ganar. Si el Espanyol logra sobrevivir al arranque, competir bien y generar dudas, el ambiente puede cambiar. Nervión aprieta mucho, pero también exige mucho a los suyos.

Un Sevilla intenso, físico y con energía

Sobre el equipo de Luis García Plaza, Manolo lo definió como un rival con energía y futbolistas potentes: “Es un equipo con energía, intenso, con individualidades. Son un equipo complicado, con sus virtudes y defectos”. El Sevilla no está bien a nivel de temporada, pero viene de una victoria que le ha dado aire. Tiene problemas, sí, pero también argumentos físicos, ambiente y necesidad. El Espanyol deberá jugar un partido muy serio para sacar algo de allí. No hay otra.

Una previa con mensaje claro: competir, acertar y no regalar

La previa de Manolo González deja un mensaje bastante definido: el Espanyol no viajará a Sevilla pensando que ganar es imposible. El técnico pide personalidad, orden, concentración, acierto y cabeza fría. También insiste en no dar vida al rival, en no entrar en historias ajenas al juego y en aprovechar la presión que también tendrá el Sevilla. Todo eso suena bien. Ahora falta lo que el propio entorno viene reclamando desde hace semanas: verlo en el césped. El sábado ya no valdrá explicar que el equipo está convencido. Tocará demostrarlo.