El Espanyol enseña otra Barcelona en el nuevo capítulo de ‘Closer’: Pace habla de la rivalidad con el Barça y de la posición del club dentro de la ciudad

7 de mayo de 2026

El RCD Espanyol ha presentado el cuarto capítulo de ‘Closer’, titulado ‘Postals de Barcelona’, una entrega que se aleja un poco del ruido diario, del mercado, de la clasificación y de los nervios de la semana, para mirar la ciudad desde otro sitio. El episodio reúne a cinco protagonistas blanquiazules: Alan Pace, presidente del club; Clemens Riedel, jugador del primer equipo masculino; y Ainoa Campo, Amaia Martínez y Paula Arana, futbolistas del primer equipo femenino. La idea es sencilla: enseñar Barcelona a través de sus recuerdos, sus rutinas, sus rincones y esa forma tan personal que cada uno tiene de sentirse parte de un lugar. No es un capítulo de fútbol puro, sino de pertenencia. Y en un club como el Espanyol, eso siempre acaba teniendo mucho fondo.

Alan Pace vuelve a una ciudad que ya formaba parte de su historia

El capítulo tiene un peso especial por la presencia de Alan Pace, porque su relación con Barcelona no empieza ahora, con su llegada a la presidencia del Espanyol. Pace ya vivió en la ciudad a principios de los años 90, cuando aterrizó para cursar un MBA en el IESE, en una Barcelona que se preparaba para los Juegos Olímpicos y que todavía era muy distinta a la actual. En el reportaje aparece tras una reunión en el Palau de la Generalitat con el perico Salvador Illa, y al ser preguntado por cómo había ido, responde con naturalidad: “Bueno, estábamos hablando, fue una buena reunión con el presidente, que es buena gente. Ya estamos hablando sobre algunas cosas que estamos pensando de invertir por aquí y que necesitamos de hacer para mirar cómo van las cosas aquí”. La frase deja claro que Pace quiere presentar su proyecto como algo que mira a Barcelona, no solo al club.

La Barcelona de Gaudí, la memoria y una especie de luna de miel

Después, el episodio lleva a Pace por algunos lugares emblemáticos de la ciudad, y ahí aparece una parte más personal. El presidente recuerda su primera etapa en Barcelona con un tono casi de álbum antiguo, de esos años que se quedan guardados porque fueron distintos a todo lo anterior. “De Barcelona, bueno, me gustan mucho todas las partes que tienen parte de Gaudí, como la Sagrada Familia. Me gusta la arquitectura de España. Fue casi como una luna de miel por nosotros, mi esposa y yo, venir. Y también las memorias de los primeros dos años aquí fueron increíbles. La comida, la gente, nuestros amigos de aquí, y todo lo que estábamos pasando y mirando fue increíble. Fue muy diferente del sur de California, donde hemos venido desde. Han construido muchísimo más, el metro es más grande de todo, pero casi todo está renovado. Y sí, hay partes que son muy diferentes de cuando estuvimos aquí viviendo”. Hay nostalgia, claro, pero también sorpresa. La ciudad que dejó no es exactamente la que encuentra ahora. Y eso, contado desde alguien que vuelve tantos años después, tiene su gracia.

El Espanyol como una Barcelona distinta, más auténtica y de comunidad

Uno de los momentos más interesantes llega cuando Pace habla de la rivalidad con el Barça y de la posición del Espanyol dentro de la ciudad. No se mete en un discurso agresivo, pero sí intenta marcar una identidad propia. “Aquí hay una gran parte de la ciudad que sí, apoya a otro equipo, sí, lo sé. Pero hay también una parte muy, muy importante, que es sincera, auténtica, que apoya a un club de trabajar, de vivir, de la manera de ser parte de la comunidad. Es que es muy diferente. Y para nosotros, como hemos vivido aquí también, es que podemos ver cuál es la diferencia. Una cosa es que tenemos que compartir parte de nosotros mismos, de la verdad que somos, para el mundo, para ver que esto es Barcelona de verdad. Es que es un poco diferente de lo que la gente piensa, pero si quieres estar en parte de Barcelona de verdad, tienes que ver y quizás participar en el Espanyol”. Aquí el capítulo toca una tecla muy perica: la de reivindicar que el Espanyol también es Barcelona. No una nota al pie. No una rareza. Barcelona de verdad, con otra mirada y otra forma de vivir el fútbol.

Las galletas de Kristen y el Alan Pace jugador de fútbol americano

El capítulo también recupera una parte más curiosa de la vida de Pace en Barcelona: su etapa vinculada al fútbol americano, cuando jugó en los Barcelona Búfals del Poblenou. En el reportaje se cita con su amigo Àlex Weikert, y la conversación deja momentos bastante humanos, de esos que rompen un poco la imagen seria de presidente y empresario. Pace le pregunta qué recuerda del primer momento en que se vieron, y su amigo responde entre bromas: “Hemos de hablar claro. O sea, el primer recuerdo que tenemos de ti todos son las cookies de Kristen -su mujer-. O sea, tú pasabas un poco desapercibido. Esperábamos… Alan es buen jugador, ¿no? Va a jugar, da igual. Pero que venga, porque así hay galletas. O sea, eso era lo importante. A ver, como jugador, JJ Watt, no eras. O sea, no tan así, no eras. Pero un running, al final, bueno, pues como eres ahora, cabezón. Aquello que quieres vas y todo, ahí ves una pared delante y sabes que se puede superar y se puede derribar. O sea, eso es lo que es un running, ¿no? A partir de ahí, pues, bueno, los paseos estos. O sea, intentar explicarte lo que era aquí, dónde habías llegado. Y todos los paseos que nos dimos por eso, por aquí, por el centro, por Montjuic”. La escena sirve para enseñarlo desde otro ángulo: menos despacho, más calle, más memoria compartida.

Una ciudad que ha cambiado “una barbaridad”

La conversación entre Pace y Weikert también deja una reflexión sobre cómo ha cambiado Barcelona desde aquellos primeros años 90. Pace pregunta por esa transformación, y su amigo lo explica con una mezcla de cariño y preocupación: “Ha cambiado una barbaridad. O sea, ahora evidentemente con las Olimpiadas explotó y demás. Ahora incluso se está llegando a un punto un poco más complicado. O sea, se está llegando al otro extremo, ¿no? Es un sitio donde se estaba, se podía pasear como paseábamos casi a solas. Y podíamos estar cruzando Barcelona para entrenar en cualquier campo o en la Barceloneta o en Vall d’Hebron. Ahora a lo mejor se está superando ya la capacidad, ¿no? Para recibir, sobre todo, no por recibir, sino por recibir bien a la gente que venga, ¿no? Bueno, hasta cierto punto se pierde un poco la identidad. Me ha encantado conocer este sitio porque está aquí, donde está, en el centro, y cuesta encontrar locales que hayan perdurado en el tiempo y ojalá duren, ¿no?”. Es una mirada bastante reconocible para cualquiera que haya visto cómo la ciudad se ha ido transformando, creciendo y, a veces, perdiendo cosas por el camino.

Los lugares que resisten y la Barcelona que hay que buscar

Pace, en ese punto, plantea una idea sencilla pero bonita: “¿Pero tú no crees que todavía hay lugares como eso, pero tienes que buscarlos”. Y su amigo le responde desde la experiencia de quien conoce la ciudad por dentro: “Sí, y nosotros los que somos más de aquí los conocemos, no todos, y afortunadamente, la suerte es que pasen cosas como estas, que conozcas este local, ¿no? Pero bueno, cuesta, cuesta encontrar sitios, cada vez más, pero siempre queda alguno”. Esa parte encaja muy bien con el espíritu del capítulo. ‘Postals de Barcelona’ no va solo de enseñar monumentos o calles bonitas. Va de encontrar lugares con historia, de mirar más allá de la postal típica y de explicar que una ciudad también se construye con bares, amistades, recuerdos y pequeños sitios que sobreviven.

Un capítulo que intenta acercar el proyecto de Pace al espanyolismo

El capítulo llega en un momento muy concreto para el Espanyol. El club vive una etapa de cambio institucional, con Alan Pace ya como figura principal del nuevo proyecto tras la etapa de Chen Yansheng y Rastar, y con muchas miradas puestas en qué tipo de Espanyol quiere construir la nueva propiedad. En ese contexto, ‘Closer’ funciona casi como una pieza de presentación emocional. No habla de fichajes ni de resultados, pero sí intenta explicar desde dónde mira Pace el club y la ciudad. El mensaje de fondo es claro: el Espanyol quiere contarle al mundo que también forma parte de Barcelona, y que su identidad merece ser enseñada sin complejos.

Una postal blanquiazul en una semana de mucho ruido

‘Postals de Barcelona’ aparece, además, en una semana cargadísima para el entorno perico, con el primer equipo masculino jugándose media vida en Sevilla y con el nombre de Monchi sobrevolando el futuro deportivo del club. Por eso este capítulo tiene un contraste curioso: mientras fuera todo va a mil por hora, el vídeo baja el ritmo y enseña una Barcelona más íntima, más de paseo y conversación. Puede parecer un paréntesis, pero también ayuda a recordar algo importante. El Espanyol no es solo una clasificación ni una mala racha. Es una comunidad, una historia, una ciudad vista desde otro ángulo. Y este ‘Closer’, con sus protagonistas blanquiazules, intenta precisamente eso: acercar el club a su gente y enseñar la Barcelona que también late en clave perica.