El RCD Espanyol y el deporte catalán están de luto por el fallecimiento de Isidre Oliveras de la Riva (5/12/1947, Barcelona), también conocido como Bilo Oliveras, una figura muy ligada a la historia blanquiazul y a muchas otras páginas importantes del deporte. Oliveras formó parte de la junta directiva del club perico en diferentes etapas: durante el mandato de Manuel Meler, entre 1975 y 1982, y después como vicepresidente del área social con Antonio Baró, entre 1982 y 1989. Ya en 2007, el club le confió la dirección del proyecto de museo del RCDE Stadium, que finalmente quedó en el camino, aunque dejaba claro su vínculo constante con la historia y la memoria perica. También fue responsable de las secciones. Se va una persona de esas que no solo ocuparon cargos, sino que dejaron huella en varias generaciones de deporte.
Ver esta publicación en Instagram
Un directivo perico con una trayectoria enorme fuera del fútbol
La vida deportiva de Oliveras fue bastante más amplia que el Espanyol. Practicó varios deportes, jugó a hockey sobre patines con el Club Patí Voltregà y el Inriva, fue campeón de España de esquí náutico y también piloto -y copiloto- de rallies.
Ver esta publicación en Instagram
No miraba el deporte desde lejos, sino que se trataba de una persona que lo vivió desde muchos lados: como deportista, como directivo y como dirigente. También presidió la Federación Española de Esquí Náutico entre 1973 y 1978, y más tarde la Federación Internacional de este deporte entre 1983 y 1991.
La huella de Oliveras en el hockey sobre patines
Uno de los grandes capítulos de su carrera llegó en el hockey sobre patines. Oliveras presidió la Federación Internacional de Patinaje, entonces conocida como FIRS, entre 1990 y 2004, y durante su etapa al frente el hockey sobre patines fue deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Para cualquiera que haya seguido este deporte, ese momento no fue una anécdota cualquiera: fue una ventana enorme para una disciplina con mucha tradición en Catalunya.
Su defensa de la oficialidad de la Federació Catalana de Patinatge
Oliveras también será recordado por su defensa de la oficialidad de la Federació Catalana de Patinatge. En 2004, la federación catalana fue reconocida como miembro provisional de la FIRS, pero aquel reconocimiento no acabó siendo ratificado por la asamblea internacional. Después de aquello, Oliveras, que siempre defendió que se trataba de un tema estrictamente deportivo y no político, presentó su dimisión. En aquel momento dejó una frase que explicaba bastante bien su forma de entender el cargo: “Yo ejerzo mi libertad y dimitiré mañana. Hay que ser honrado y ético. Me equivoqué mil veces en mi deporte, pero no me aferré en la poltrona; así quiero que se me recuerden”.
Hijo de Victoriano Oliveras de la Riva y primo de Ferran Martorell, otra figura muy querida por el espanyolismo
La noticia llega poco después del fallecimiento de Ferran Martorell, primo hermano de Oliveras y también figura muy vinculada al Espanyol. Martorell, que fue directivo, vicepresidente y presidente del club en 1989, falleció recientemente a los 84 años, dejando también un recuerdo muy fuerte en el entorno perico. En muy poco tiempo, el espanyolismo ha perdido a dos nombres de una familia muy apegada a la historia blanquiazul.
Ver esta publicación en Instagram
La familia De la Riva tiene un peso enorme en la historia del RCD Espanyol, hasta el punto de que cuesta entender los primeros grandes pasos del club sin su apellido. Fueron clave en la compra de los terrenos y en la construcción del mítico Estadio de Sarrià, que acabaría siendo durante décadas la casa sentimental del espanyolismo. Los tres hermanos Victoriano, Santiago y Genaro De la Riva presidieron el club en distintas etapas entre 1912 y 1942, y llegaron a turnarse de manera ininterrumpida al frente de la entidad entre 1919 y 1931. Santiago abrió la saga como presidente, mientras que Victoriano y Genaro habían sido jugadores antes de pasar a los despachos. El más importante a nivel deportivo fue Genaro De la Riva, presidente en cuatro etapas y bajo cuyo mandato el Espanyol ganó dos Copas del Rey, las de 1929 y 1940.
La relación de la familia con el club se rompió en 1941 por una disputa sobre la propiedad de los terrenos y el Estadio de Sarrià, que el Espanyol acabaría recomprando a los hermanos De la Riva en 1948. Aun así, el vínculo no desapareció del todo. Años después llegó a la presidencia Victoriano Oliveras de la Riva, sobrino de los tres hermanos y padre de Isidre, que fue vicepresidente en 1958 y presidente en 1960, aunque dimitió tras el descenso a Segunda. También fue una figura importante fuera del fútbol, como fundador del Club Patí Voltregà. En pocas palabras: los De la Riva no fueron una familia más en el Espanyol; fueron parte del nacimiento institucional, patrimonial y emocional del club moderno, con Sarrià como gran legado.







