Hoy en ‘La Grada Ràdio’ | Cuatro voces de la prensa perica responden al gran debate: ¿qué debe hacer el Espanyol con Manolo González?

29 de abril de 2026

A cuatro días de un Espanyol – Real Madrid que llega cargado de tensión, miedo y mucha necesidad, el programa de hoy de La Grada Ràdio ha girado alrededor de una figura que ahora mismo lo concentra casi todo: Manolo González. El técnico gallego vive su momento más complicado desde que se sentó en el banquillo perico. Y no es una frase hecha. Hace unos meses era casi un ídolo para buena parte de la afición. Hoy, en cambio, está cuestionado de manera abierta por un sector del espanyolismo, que pide su salida pese a que el equipo todavía conserva cinco puntos de margen con el descenso y solo quedan cinco partidos para acabar la Liga.

Francesc Via pide una postura clara del club

Francesc Via lo ha explicado con bastante claridad durante el programa: los números del Espanyol dan argumentos a quienes piden el cese de Manolo. Eso no se puede negar. Seis puntos de los últimos 48 posibles no se sostienen fácilmente en ningún banquillo de Primera, y menos cuando el equipo no gana desde diciembre y ha entrado en mayo sin una sola victoria en 2026. Pero Via también ha puesto sobre la mesa la otra parte del problema: a estas alturas, con tan poco margen y con una estructura deportiva cada vez más difusa, ¿quién toma la decisión? ¿Y quién encuentra ahora un relevo realmente fiable?

manolo gonzalez espanyol levante 1

La continuidad de Manolo, defendible; la destitución, también

El director de La Grada Ràdio ha insistido en una idea que resume muy bien el momento del Espanyol: la continuidad de Manolo puede defenderse, pero la destitución también sería justificable si se miran solo los resultados. Esa es la trampa en la que está metido el club. Si lo echa, llega tarde. Si lo mantiene, debe explicarlo. Y justo ahí aparece el gran vacío: el Espanyol sigue sin lanzar un mensaje fuerte, ordenado y creíble que calme un poco el incendio.

Alan Pace debe explicar la apuesta por el entrenador

Via ha señalado directamente a Alan Pace como la persona que debería dar un paso adelante. No para hacer teatro ni para hablar por hablar, sino para explicar algo tan básico como esto: por qué el club mantiene a Manolo González, qué ve en él para confiarle estos cinco partidos y cuál es el plan para salvar una temporada que se ha ido torciendo de una forma casi inexplicable. Si la apuesta del club es Manolo, el club debe decirlo en voz alta. Y si no lo es, también. Lo peor, ahora mismo, es quedarse en medio.

pace manolo gonzalez

El silencio institucional no ayuda a serenar a la afición

En el programa se ha remarcado que el entorno está en un punto volcánico. La afición está nerviosa, cansada y con la paciencia muy tocada. Y en ese contexto, el silencio no tranquiliza. Al contrario. Cada día sin una explicación clara alimenta más dudas, más rumores y más sensación de abandono. Via ha repetido que un mensaje contundente de Pace no solo serviría para aclarar la posición del club hacia fuera, sino también para reforzar la figura de Manolo hacia dentro, delante de una plantilla que necesita certezas y no más ruido.

La afición vive entre la gratitud y el miedo

La situación es complicada porque Manolo no es un entrenador cualquiera para el Espanyol. Es el técnico del ascenso. El que agarró al equipo en un momento delicadísimo y lo devolvió a Primera. También es quien ha sostenido durante meses a una plantilla muy justa. Por eso a muchos pericos les duele pedir un cambio. Pero también hay una parte de la afición que ya no ve reacción y cree que hace falta una sacudida. Unos temen que echar a Manolo rompa lo poco que queda; otros temen que mantenerlo no baste para frenar la caída.

El club sigue confiando, pero no lo explica con fuerza

De puertas afuera, la entidad ha mantenido la confianza en Manolo González. Alan Pace y Alexander Rosen se reunieron en marzo con él en la Ciutat Esportiva Dani Jarque, una imagen que quiso transmitir tranquilidad. Pero el problema es que la situación ha empeorado desde entonces y el mensaje institucional no ha crecido al mismo ritmo que la crisis. La afición necesita saber qué piensa el club, qué camino ha elegido y por qué. No para estar todos de acuerdo, porque eso ahora mismo parece imposible, sino para entender algo.

El Espanyol necesita liderazgo, dentro y fuera del campo

El programa de hoy ha dejado una idea clara: el Espanyol necesita algo más que esperar a que pase la tormenta. Necesita puntos, sí. Necesita competir mejor, también. Pero necesita liderazgo. En el campo, en el banquillo y en la zona noble. Si el club cree en Manolo, debe protegerlo con hechos y palabras. Si no cree, debe actuar. Lo que no puede hacer es dejar que el ruido siga creciendo mientras el equipo se juega la permanencia. Ahora no hay margen para esconderse.

Cuatro voces de la prensa perica responden al gran debate: ¿qué debe hacer el Espanyol con Manolo González?

En La Grada Ràdio hemos querido preguntar a cuatro primeras espadas de la prensa perica para saber cómo ven este momento tan delicado. Y la respuesta general tiene bastante miga: todos entienden el debate, todos ven motivos para la preocupación, pero la mayoría coincide en una cosa muy clara: con solo cinco partidos por delante, cambiar ahora parece más un salto al vacío que una solución segura.

Iván Molero: “Ahora mismo no queda otra. Es el momento de los futbolistas”

Iván Molero, periodista de AS, ha arrancado con una imagen bastante gráfica de lo que está pasando con el técnico: “Manolo sí, Manolo no. Parece que estamos deshojando la margarita”. Y es tal cual. Cada partido que pasa, cada empate, cada pitada, cada rueda de prensa, vuelve a abrir el mismo melón.

Ivan Molero AS

Molero no ha escondido la gravedad de la racha. Al revés. Ha sido muy claro: “A ver, es evidente que no hay ningún entrenador del mundo, excepto el del Burnley, que aguante una racha de partidos sin ganar como esta”. La frase duele, pero es que los números del Espanyol no dan para maquillajes. Seis puntos de los últimos 48 posibles es una barbaridad, y en cualquier otro contexto el debate estaría ya casi cerrado.

Pero aquí aparece la rareza de esta Liga y de este Espanyol, porque Molero también ha recordado otro dato igual de importante: “También es evidente que es una excepcionalidad también en el planeta que, aunque haya esta racha, el Espanyol siga cinco puntos por encima de la zona de descenso”.

Ahí está el lío. Malas sensaciones, números horribles, pero todavía margen. Y con muy poco tiempo para trabajar. Por eso el periodista pone el foco en el calendario: “Ahora bien, ¿es el momento de echar a Manolo? Esta es la pregunta. A ver, yo creo que hay un dato al que no le estamos dando suficiente importancia, y es que el Espanyol disputa estos cinco partidos que quedan en sólo 21 días”.

Su argumento va por ahí: si llega un entrenador nuevo, ¿cuándo entrena? ¿Cuándo cambia el equipo? ¿Cuándo mete cuatro ideas claras si casi no hay tiempo entre partido y partido? Molero lo expresó así: “Cinco partidos en tres semanas, ¿qué significa eso? ¿Hay un entrenador nuevo, que además, a ver, ¿a quién vendría? ¿Un entrenador que sea capaz de arreglar la situación, de cambiar todo lo que está mal, sin tener muchos entrenamientos entre partido y partido? Yo lo veo difícil”.

Por eso, su conclusión apunta directamente al vestuario: “Yo, además, creo que ahora mismo no queda otra. Es el momento de los futbolistas. Es el momento de que los futbolistas den un paso adelante, de que cambien todos o parte de estos miedos evidentes que tienen en ganas de morder, de convertirlas en un resorteo para ganar, y de conseguir una permanencia que, si al Espanyol le vale la vida, a ellos también les van las carreras en la mayoría de casos. Está clarísimo”.

Y dejó una frase final marca de la casa: “Y una vez lograda esta permanencia, que se asumirá, ya a las horas ya hablaremos, ¿eh? A las horas ya, como diríais vosotros, ‘Reformes Dalmau’, pero de arriba abajo”.

Primero salvarse. Luego, reforma total. Esa sería la hoja de ruta de Molero.

Alberto Martínez: “Yo no haría ningún cambio en el banquillo”

Alberto Martínez, de La Vanguardia, también ha explicado que entiende perfectamente los dos caminos. No se trata de negar la realidad ni de hacer como si no pasara nada. Hay motivos para pedir un cambio y motivos para no tocar nada. Pero él lo tiene claro: “Yo entiendo las dos posturas, creo que son totalmente defendibles, con sólidos argumentos, pero yo no haría ningún cambio en el banquillo, quedan sólo cinco partidos”.

Alberto Martinez LA VANGUARDIA

Su lectura es muy interesante porque no centra el problema en una falta de motivación, sino en algo mucho más difícil de arreglar: la cabeza. “Normalmente cuando haces un cambio en poco margen buscas simplificar el modelo de juego y motivación, yo creo que no se puede simplificar más el modelo de juego y no es un tema de motivación, es un tema de autoconfianza”.

Y ahí toca una tecla sensible. Porque viendo al Espanyol, muchas veces no parece un equipo que no quiera. Parece un equipo que quiere, pero que no puede. Que duda. Que se encoge. Que piensa demasiado antes de dar un pase. Que remata con miedo. Que va a cada balón como si le pesara todo el estadio encima.

Martínez cree que la solución debe salir del propio grupo: “Por lo tanto, yo creo que la solución está dentro, intentar que el Espanyol recupere lo que fue y tenga un poco más de suerte, porque ha estado vivo la mayoría de partidos y con esta decisión creo que se puede conseguir esta victoria y algún punto más para mantener la categoría. Pero entiendo la otra postura, obviamente”.

Su postura es continuista, pero no ciega. No dice que todo vaya bien. Dice que cambiar ahora, con tan poco margen, quizá no arregla lo que realmente está roto.

Quique Iglesias: “De momento, Manolo, a tope”

Quique Iglesias, de Esports COPE, ha sido el más directo a la hora de defender la continuidad del entrenador. La pregunta era clara: “¿Qué se ha de hacer con Manolo González?”. Y su respuesta también: “Mantenerlo en su cargo”.

Quique Iglesias COPE

Quique no compra la idea de pedir ahora la cabeza del técnico, aunque tampoco lo exonera de responsabilidad. Lo explicó así: “No me encontraréis pidiendo la cabeza de un Manolo González, que es responsable, evidentemente, de lo que está pasando, igual lo es el que hizo la plantilla, los futbolistas que han bajado su rendimiento y la persona que decidió, también, o las personas que decidieron que en enero no había que poner más ropa en el armario y no fichar lo que el entrenador le pidió y que se tenía bien controlado en el mercado”.

Aquí hay un dardo claro al mercado de invierno. Y no precisamente pequeño. Porque el Espanyol llegó a enero pidiendo refuerzos, el entrenador los reclamó, la plantilla necesitaba aire y al final la respuesta fue muy corta. La crisis actual no se entiende sin ese mercado pobre, y Quique lo pone encima de la mesa sin rodeos.

Luego, eso sí, separa el presente del futuro: “Bueno, en definitiva, esto es pasado. Manolo González tendrá que pensar bien una vez que salve el equipo, porque estoy convencido de que así será lo que pasará el año que viene”.

Su mirada ya va hacia junio, donde cree que el Espanyol tendrá que tocar muchas cosas: “Han de presentar bien unas bases y cambiar mucho la plantilla y este matrimonio Garagarza-Manolo no puede continuar, con lo que el club tendrá que tomar decisiones”.

La frase es potente, porque apunta a una convivencia desgastada en el área deportiva. Pero para estos cinco partidos, Quique no duda: “Pero de aquí al final de la temporada, Manolo González tiene que continuar haciendo su trabajo intentando convencer a sus futbolistas de que se puede salvar. A partir del mes de junio, ya será otra historia. Pero, de momento, Manolo, a tope”.

Manolo hasta el final, y después cirugía. Esa es su receta.

Oriol Vidal: “Manolo González nos ha de salvar sí o sí”

Oriol Vidal, de TV3, ha dejado una de las reflexiones más duras, porque no niega que el cambio pudo tener sentido. Lo que cuestiona es que el Espanyol haya llegado hasta aquí sin plan. Su primera frase ya marca el tono: “El debate sobre Manolo González debería haber terminado en el minuto 95 contra el Levante”.

Oriol Vidal TV3

Según Vidal, ese era el momento de decidir. No ahora a medias, no con dudas eternas, no dejando que el ruido vaya creciendo día tras día. Lo planteó así: “Acaba el partido, el señor Alan Pace decide. Mire, Manolo, son 16 partidos, le agradecemos mucho el esfuerzo. Usted ha intentado aguantar este chiringuito solito porque lo hemos dejado solo y no se ha salido. Pues venga, cambio, tenemos previsto este plan B y adelante”.

Pero ahí llega el problema. Para Vidal, el Espanyol no tenía ese plan B. “¿Pero qué pasa en el Espanyol? Que no hay nada previsto”. Y esa frase, la verdad, pesa mucho. Porque conecta con una sensación que se ha instalado en el entorno: que el club va reaccionando tarde, sin estructura clara y sin una hoja de ruta reconocible.

Vidal lo enlazó con el mercado de invierno: “Es igual, que el mercado de Navidad no se debía fichar cuando era evidente que la trayectoria del equipo no era sostenible. Ni tan solo buscaban un sustituto con cara y ojos para un caso como el de Javi Puado, que además liberaba ficha”.

Y remató el diagnóstico con una pregunta bastante incómoda: “¿Qué estamos pidiendo? Y resulta que no tenemos ninguna estructura, ningún entrenador ya mirado, ni tampoco ningún técnico en la base, estilo David Gallego, que pueda ser el cambio de emergencia en una situación indeseada como esta”.

Por eso, aunque suene casi más a obligación que a convencimiento absoluto, Oriol también acaba en el mismo punto: “Manolo González nos ha de salvar sí o sí. Yo creo que lo conseguirá y es que no veo una alternativa. ¿Os imagináis ir a Sevilla a hacer experimentos? Yo no”.

La frase resume perfectamente el momento: no se trata solo de confiar en Manolo, sino de que el club no parece tener una alternativa más segura.

Cuatro opiniones y una misma sensación: el problema va más allá del banquillo

Lo curioso es que, con matices importantes, las cuatro voces acaban señalando algo bastante parecido. Manolo está cuestionado, sí. Los números son muy malos, también. Pero el debate no se puede reducir a “entrenador sí” o “entrenador no”, como si todo el incendio empezara y acabara en el banquillo.

Aquí aparecen muchas más capas: una plantilla que ha bajado el rendimiento, un mercado de enero muy pobre, una dirección deportiva con poco peso, una propiedad nueva que todavía no ha marcado una línea clara y una afición que está viviendo estos días con el corazón encogido.

El Espanyol tiene cinco puntos de margen, pero emocionalmente parece mucho más cerca del precipicio. Y eso es lo que da miedo.