La tertulia, dividida entre quienes piden que Manolo siga y quienes reclaman un relevo ya en el banquillo del Espanyol; Via avanza que Garagarza no tomará más decisiones hasta final de temporada: Alan Pace decidirá todo y, de momento, no piensa en cesar al técnico. Juan Cruz, «huracanazo» del día

29 de abril de 2026

La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, con Paco López, Àlex Noguera, Luis Leirós “Huracán Envidia” y Carlos Latorre, ha tenido ese aire raro que tiene el espanyolismo cuando mira la clasificación, mira el calendario y piensa: “madre mía, otra vez estamos aquí”. Quedan cinco partidos, el Espanyol sigue con margen sobre el descenso, pero la sensación en la calle ya no va de matemáticas. Va de miedo, de cansancio, de no entender cómo un equipo que en la primera vuelta parecía lanzado ha acabado metido en una película de nervios.

Paco López pide unidad en plena tormenta: “Hemos de remar más que nunca”

Paco López ha arrancado con un mensaje que no escondía ni el dolor ni la preocupación, pero que iba muy dirigido a no dinamitar lo poco que queda. Lo ha dicho así, sin vueltas: “Muy preocupado y muy jodido, hemos de estar muy unidos, si los desunimos damos la razón a esos órganos de poder que nos han machacado. Hemos de remar más que nunca, decisiones al final”. Y ahí está una de las claves del día: el Espanyol está mal, sí, pero Paco cree que ahora no toca romperlo todo, sino llegar al final de pie. Aunque cueste. Aunque la cabeza pida otra cosa.

Àlex Noguera pone palabras al bajón de la afición perica

Àlex Noguera ha tirado más por la parte emocional, que ahora mismo tampoco es poca cosa. Porque una cosa es analizar desde la pizarra y otra es ver cómo la afición vuelve a vivir un final de temporada con el cuerpo encogido. Su reflexión ha sido muy clara: “Muy decepcionado y triste, como todos, un final de temporada al que el Espanyol nos tiene acostumbrados, siempre hay la ilusión que la temporada irá bien pero al final, pues eso. Estoy bastante harto y decepcionado, agotado, pero hay que cerra filas y luchar aunque a día de hoy lo veo todo muy negro con los partidos de Madrid y Sevilla. Lo que más me preocupa es como se está enfocando desde dentro la situación, todo es negatividad”.

El miedo no es solo por los rivales, también por el ambiente

Lo de Àlex va más allá del Real Madrid o del Sevilla. Él habla de cómo se está gestionando la situación desde dentro, de esa nube de negatividad que parece haberse instalado alrededor del club y que acaba llegando al campo, a la grada y al vestuario. Cuando todo huele a drama, hasta un saque de banda parece una amenaza. Y el Espanyol está ahora mismo en ese punto feo en el que cada noticia, cada gesto y cada rumor se vive como si fuese una señal del apocalipsis perico.

Latorre tira de ironía para hablar del ruido y los bulos

Carlos Latorre, fiel a su estilo, ha mezclado resignación, ironía y ese punto de mala leche tan perico para hablar de lo que viene y del ruido que rodea al equipo. Su frase lo resume bastante bien: “Preparémonos para el día de la Real Sociedad que nos la jugaremos, será otra vez un partido como el de Coro, el de Las Palmas… Nos goleará el Madrid y en Sevilla habrá tangazo, ante eso paciencia. Salen rumores por todos lados, que si no cobran los jugadores, que si están peleados dentro, se ve que alguien habla con Pace y está dentro del vestuario…”

Los rumores alrededor del Espanyol empiezan a cansar

Ese comentario de Latorre iba en tono irónico, porque no hablaba de certezas, sino justo de lo contrario: de bulos, de supuestos confidenciales, de gente que parece saberlo todo y al final no se sabe nada. En un momento así, ese ruido hace daño. El Espanyol necesita información clara, no una fábrica de rumores funcionando a toda máquina. Porque bastante tiene el equipo con no ganar desde diciembre como para que alrededor se monte una novela diaria.

Huracán Envidia entra fuerte: “Soy sospechoso de todo”

Luis Leirós, “Huracán Envidia”, ha entrado en el debate con su tono habitual, directo y sin freno de mano. Lo primero que ha dejado ha sido una frase con retranca: “Estos días no he querido venir al programa porque soy sospechoso de todo… explícame Via por qué ha de continuar Manolo”. Y a partir de ahí, la tertulia ha entrado de lleno en el gran melón: Manolo González, continuidad sí o continuidad no. El tema que ahora mismo divide a la afición y que el club sigue sin explicar con la fuerza que debería.

Francesc Via defiende la continuidad de Manolo, pero desde la desconfianza en el relevo

Francesc Via ha respondido con una postura muy concreta. No ha dicho que los números de Manolo sean buenos, ni ha intentado vender calma artificial. Su argumento ha ido por otro lado: “Ahora mismo a 5 partidos del final y sin fiarme que Garagarza o Pace cojan ningún sustituto mejor, y sin posible recambio en la casa, mejor que siga”. Es decir, no es tanto una defensa ciega del técnico como una duda enorme sobre el plan B. Y esa duda pesa muchísimo.

El debate ya no es solo Manolo, es si el Espanyol tiene plan

Aquí está la parte más inquietante de todo. Porque si el club tuviera un relevo claro, trabajado y listo para entrar, el debate sería otro. Pero la sensación que se desprende es distinta: no hay un nombre de casa que parezca preparado para una emergencia, no hay una estructura deportiva fuerte que genere confianza y la nueva propiedad todavía transmite demasiada indefinición. Cambiar por cambiar puede sonar tentador, pero si el recambio no mejora lo que hay, el golpe puede ser peor.

Huracán pide un cambio y carga contra el desgaste de Manolo

Huracán no compró esa lectura. Para él, el mercado de entrenadores es enorme y el club debería ser capaz de encontrar una solución con personalidad. Lo lanzó así: “entre un millón de entrenadores en América Latina porque ha de hablar español, ha de ser alguien con personalidad y coger las cuatro jugadas de defensa y ataque que sirvan, y llegar a dentro, Manolo está perdido, es un neumático que se ha desgastado, sólo hará que nos empotremos contra un árbol. Manolo por qué, ¿porque es amigo, porque hemos creado un ídolo?”. Duro. Muy duro. Pero refleja lo que piensa una parte de la afición: que el ciclo se ha agotado y que mantenerlo es mirar hacia otro lado.

luis leiros grada radio 1

Via insiste: los números son de cese, pero el sustituto no ofrece garantías

Francesc Via volvió a marcar el matiz. Porque su postura no niega la gravedad de los resultados. Lo dejó claro: “Ya te he dicho que no hay sustitutos en la casa y no me fío del criterio de Pace o de Garagarza para traer un recambio, para eso me quedo con Manolo. Eso, justificándote que los números son de cese”. Esta frase resume muy bien el laberinto actual del Espanyol. Los números empujan al cambio, pero el contexto frena el salto. Y ahí seguimos. En mitad del puente, mirando abajo.

Paco López cree que cambiar ahora sería “una cagada”

Paco López fue el más firme defendiendo que tocar el banquillo ahora sería un error. Su lectura va por la cabeza de los jugadores, no tanto por la pizarra: “La sensación es que el Espanyol de la primera vuelta no estaba tan lejano, hay un síndrome y los jugadores están atrapados por esta racha, sin confianza, y pese a eso compiten. Antes nos salía todo bien sin jugar tan bien y ahora toda mal, sin estar jugando tan mal. Cambiar ahora el entrenador sería una cagada, lo que haría sería traer otro psicólogo, los jugadores necesitan confianza. Con todo lo mal que estamos tenemos 39 puntos a falta de 5 jornadas, y creo que el dái que ganen un partido se sueltan. Y tampoco veo tan jodido un Madrid que viene con bajas y te dejará jugar, no lo veo tan perdido, es un partido en el que el arbitraje te puede joder o no. Manolo cogió el equipo cuando estaba muy jodido y nos subió, el año siguiente nos mantuvo y este año hizo una primera vuelta de lujo y otra patética pero analicemos qué plantilla tenemos, los que queréis echarlo, ¿qué soluciones veis en plantilla? Aparte de Dmitrovic, Urko y Expósito, no veo nada más. Las decisiones de Manolo han sido correctas, pero no se puede sacar más de esta mierda de plantilla”.

La plantilla, otro foco de una tertulia sin filtros

La última parte de Paco fue muy dura con la plantilla, pero conecta con una sensación que también está en la calle: el Espanyol tiene jugadores que han bajado mucho, otros que no dan para más y muy pocos futbolistas sosteniendo el nivel en este tramo. Dmitrović aparece como salvavidas, Urko y Edu Expósito como piezas reconocibles, pero poco más. Si el equipo se ha quedado sin confianza, sin gol y sin piernas en ciertos momentos, no todo puede cargarse sobre el entrenador. Aunque el entrenador, claro, también tiene su parte.

El Real Madrid aparece en el horizonte, pero no todos lo dan por perdido

El partido ante el Real Madrid se asoma como una montaña. Y lo normal, viendo cómo llega el Espanyol, sería pensar que será una tarde larguísima. Pero Paco no lo ve tan imposible. Habló de un Madrid con bajas, de un rival que puede dejar jugar y de un partido donde incluso el arbitraje puede acabar pesando. Suena optimista, sí, pero ahora mismo el Espanyol necesita agarrarse a cualquier rendija. La lógica dice una cosa; el fútbol, a veces, se ríe de la lógica..

Alberto Martínez apuesta por no tocar el banquillo a cinco partidos del final

En ese punto del programa, después de un rato de debate ya bastante caliente, en La Grada Ràdio hemos escuchado también a varios periodistas consultados sobre la figura de Manolo González. Porque una cosa es lo que se comenta en estudio, con el corazón perico a mil, y otra escuchar cómo lo ven desde fuera compañeros que siguen el día a día del Espanyol con lupa. Y ahí ha aparecido una idea bastante repetida: los números son durísimos, pero cambiar ahora tampoco parece una jugada sencilla. Vamos, que nadie tiene una varita mágica. Ojalá.

El primero en aparecer ha sido Alberto Martínez, de La Vanguardia, que ha dejado una postura muy clara, aunque reconociendo que entiende a quienes piden lo contrario: “Yo entiendo las dos posturas, creo que son totalmente defendibles, con sólidos argumentos, pero yo no haría ningún cambio en el banquillo, quedan sólo cinco partidos. Normalmente cuando haces un cambio en poco margen buscas simplificar el modelo de juego y motivación, yo creo que no se puede simplificar más el modelo de juego y no es un tema de motivación, es un tema de autoconfianza. Por lo tanto, yo creo que la solución está dentro, intentar que el Espanyol recupere lo que fue y tenga un poco más de suerte, porque ha estado vivo la mayoría de partidos y con esta decisión creo que se puede conseguir esta victoria y algún punto más para mantener la categoría. Pero entiendo la otra postura, obviamente”.

La reflexión de Alberto va mucho por la cabeza. No tanto por si el Espanyol sabe defender con línea de cuatro, si debe jugar más directo o si hace falta tocar dos piezas del once. Él habla de autoconfianza, que quizá sea la palabra que mejor define lo que le falta al equipo ahora mismo. Porque el Espanyol no parece un grupo que no quiera. Parece un grupo que va con miedo a fallar. Y eso, cuando estás abajo, pesa muchísimo.

Noguera sí entiende el cambio: “se necesita una cara nueva”

Tras escuchar a Alberto Martínez, Àlex Noguera ha tomado la palabra en el estudio y ha sido bastante claro. Para él, los resultados no se pueden normalizar y el debate del cambio llega incluso tarde: “Los resultados son insostenibles, el entrenador debía haber sido cesado antes, ante Rayo y Levante veo al equipo que está dando miedo y entendería el cambio. En el RCDE hemos tenido de todo, el propio Manolo vino y funcionó bien, lo contrario de Luis García. ¿Qué es lo mejor? No lo sé, si me he de mojar haría el cambio porque se necesita una cara nueva, que los jugadores vena un cambio, pero piede salir bien o no y quien ha de decidir es Pace y si no se ha cargado a Scott Parket que la ha hecho peor que Manolo en el Burnley, dudo mucho que lo cese. Por lo visto tiene una percepción de sus empleados para mí equívocas, familiares y que van más allá del nivel de exigencia y profesionalidad que hace falta”.

Aquí Noguera no se esconde. Su postura es de cambio, pero no de cambio mágico. Lo dice con todas las dudas del mundo, porque sabe que puede salir bien o puede salir fatal. Lo que pide es una sacudida emocional, una cara nueva que haga que el jugador mire al banquillo y sienta que empieza otra cosa. Aunque sea por tres semanas. Aunque sea por supervivencia.

El papel de Alan Pace vuelve al centro del debate

El comentario de Noguera también ha llevado la tertulia hacia Alan Pace, porque al final toda decisión pasa por ahí. Y el tertuliano ha relacionado el caso Manolo con lo que ha pasado en el Burnley con Scott Parker. Si Pace ha aguantado allí una situación incluso más fea, cuesta imaginar que ahora vaya a dar un golpe de timón en el Espanyol a cinco jornadas del final. Ese es otro punto que inquieta al entorno: no se sabe si la propiedad mide la urgencia con los mismos nervios que la afición. Y claro, cuando el descenso asoma, la paciencia suena bastante rara.

Iván Molero recuerda el dato clave: cinco partidos en solo 21 días

El siguiente periodista consultado ha sido Iván Molero, de AS, que ha dejado una intervención muy pegada al calendario. Y eso es importante, porque no hablamos solo de cambiar o no cambiar. Hablamos de si hay tiempo real para que un entrenador nuevo pueda tocar algo. Molero lo ha planteado así: “ Manolo sí, Manolo no. Parece que estamos deshojando la margarita. A ver, es evidente que no hay ningún entrenador del mundo, excepto el del Burnley, que aguante una racha de partidos sin ganar como esta. También es evidente que es una excepcionalidad también en el planeta que, aunque haya esta racha, el Espanyol siga cinco puntos por encima de la zona de descenso. Ahora bien, ¿es el momento de echar a Manolo? Esta es la pregunta. A ver, yo creo que hay un dato al que no le estamos dando suficiente importancia, y es que el Espanyol disputa estos cinco partidos que quedan en sólo 21 días. Cinco partidos en tres semanas, ¿qué significa eso? ¿Hay un entrenador nuevo, que además, a ver, ¿a quién vendría? ¿Un entrenador que sea capaz de arreglar la situación, de cambiar todo lo que está mal, sin tener muchos entrenamientos entre partido y partido? Yo lo veo difícil. Yo, además, creo que ahora mismo no queda otra. Es el momento de los futbolistas. Es el momento de que los futbolistas den un paso adelante, de que cambien todos o parte de estos miedos evidentes que tienen en ganas de morder, de convertirlas en un resorteo para ganar, y de conseguir una permanencia que, si al Espanyol le vale la vida, a ellos también les van las carreras en la mayoría de casos. Está clarísimo. Y una vez lograda esta permanencia, que se asumirá, ya a las horas ya hablaremos, ¿eh? A las horas ya, como diríais vosotros, ‘Reformes Dalmau’, pero de arriba abajo”.

Molero no niega el desastre de la racha. Sería absurdo. Pero pone la lupa en algo muy práctico: cinco partidos en tres semanas no dan para reconstruir nada. Como mucho, para cambiar el ánimo, tocar cuatro ideas y rezar bastante. Y ahí su conclusión va hacia el vestuario: ya no es tanto el momento del entrenador como el momento de los futbolistas.

Noguera insiste: no se busca otro modelo, se busca otro impacto

Después de escuchar a Molero, Noguera ha querido matizar su postura. Él no pide un entrenador que llegue con una libreta nueva, veinte automatismos y una revolución táctica. No va por ahí. Lo explicó así: “Los que queremos un cambio no queremos un cambio de modelo sino una cara nueva para que los jugadores tengan otra percepción. Hay riesgo que el agujero sea mejor pero si no se hace, no lo sabremos. Hace falta que venga un motivador y ya está”.

Es una frase muy clara. Noguera sabe que el agujero puede hacerse más grande, pero cree que el equipo necesita un golpe emocional. No habla de fútbol de autor, habla de supervivencia pura. De alguien que entre, levante cuatro ánimos, quite miedo y haga que el grupo vuelva a competir sin temblar.

Latorre avisa del riesgo de hipotecar el futuro

Carlos Latorre ha puesto el contrapunto lógico a ese argumento. Porque traer a alguien ahora no es tan simple como llamar a un entrenador, darle un chándal y decirle: “venga, salva esto”. Normalmente, nadie llega para cinco partidos sin pedir algo más. Y ahí aparece el riesgo de la próxima temporada. Latorre lo resumió así: “Ese es el gran dilema, hipotecas el futuro porque ningún entrenador viene sin firmar al menos otro año más. Ahora necesitas un salvavidas y no un planificador de proyecto, de ahí viene el dilema porque es un riesgo”.

Y tiene sentido. El Espanyol ahora necesita apagar un incendio, no diseñar una casa nueva. Pero si para apagarlo firmas a alguien que condiciona todo el curso que viene, igual acabas con otro problema encima. El club necesita un salvavidas, sí, pero no puede atarse una piedra al cuello.

Francesc Via duda del contexto

Francesc Via volvió entonces a una idea que ha ido repitiendo durante estos días: los números de Manolo son de cese, pero el contexto no invita a confiar en una solución improvisada. Lo dijo con esa mezcla de preocupación y prudencia que ahora mismo marca su postura: “Estoy de acuerdo con los que haláis que la dinámica es de cese, me empecé a asustar el día del Rayo porque le vi al equipo esas cosas de equipos que se van al hoyo, y ante el Levante me dio más miedo aún porque vi pánico en los futbolistas, pese a rescatar algo positivo, que ese infortunio lo vi en la pelota que no le tocó en la calva y se fue para dentro, en eso tuvimos suerte, fue como una desviación del destino que nos da una pequeña oportunidad porque merecimos la derrota”.

Ese comentario sobre la jugada que pudo acabar en gol resume bastante bien el estado anímico de todos. El Espanyol no ganó, pero tampoco perdió. Y tal como está la cosa, hasta una pelota que no entra casi se vive como una ayuda del destino. Suena triste, pero es la realidad de un equipo que está jugando con el miedo pegado a la camiseta.

Huracán carga contra Manolo y contra la construcción de la plantilla

Luis Leirós “Huracán Envidia” no compró la idea de separar tanto al entrenador de la plantilla. Para él, Manolo también es responsable de lo que tiene entre manos, porque participó en la construcción del grupo y porque ha tomado decisiones que ahora le pasan factura. Su intervención fue durísima: “Plantilla que le han dado cedido, y es la plantilla que ha construido Manolo; Garagarza era su aliado y ahora es su peor enemigo, pero es cómplice total y absoluto a excepción de los casos de Salinas y Miguel Rubio a los que no ha utilizado. La táctica del Levante fue digna de un técnico que ha estado en el Ebro y la Montañesa. Manolo es víctima de sus propias decisiones, y tal como está la plantilla por lo que estoy viendo, con ese miedo al Levante, estamos al borde del borde aunque también es verdad que con un partidito lo salvamos”.

Huracán fue al hueso. Para él, Manolo no es solo víctima de una plantilla corta o de un mercado pobre. También es parte del problema. Su idea es que el entrenador se ha ido quedando sin aire, sin soluciones y sin autoridad futbolística para cambiar la dinámica. Y aunque reconoce que con un partido se puede salvar todo, su sensación es de alarma máxima.

Paco López no ve un equipo muerto ni una cama al entrenador

Paco López, en cambio, volvió a defender que el equipo no está roto hasta el punto de pedir un cese inmediato. Para él, hay una diferencia entre un grupo hundido y un grupo bloqueado. Y él ve más lo segundo. Lo explicó así: “Cuando hay ceses de entrenadores es porque ves que el equipo se ha caído o le hacen la cama y yo no he visto partidos del Espanyol en que diga que no tiene alma. Si el entrenador del equipo fuera Quique Setién apostaría por el cambio, pero es que el equipo ahora mismo juega al patadón y no hay margen para implementar otro sistema. Es normal que haya tensión en el vestuario pero ganamos 1-0 al Madrid y se van todos los miedos”.

alex noguera grada radio

Paco fue bastante gráfico. No ve al Espanyol como un equipo que pase del entrenador ni como un vestuario que haya desconectado. Ve un equipo asustado, sí, pero aún con alma. Y ahí vuelve la palabra de todo el día: confianza. Si llega una victoria, aunque sea fea, puede cambiarlo todo. Y si encima llega contra el Real Madrid, ni hablamos.

Quique Iglesias apuesta por la continuidad de Manolo hasta final de temporada

El tercer periodista en dar su opinión ha sido Quique Iglesias, de Esports COPE, que ha ido bastante directo al grano. Para él, el debate existe, claro, porque los números están ahí y no hay manera bonita de vestirlos. Pero su postura es clara: mantener a Manolo González en el banquillo hasta que acabe la temporada. Y lo ha dicho así: “¿Qué se ha de hacer con Manolo González? Mantenerlo en su cargo. No me encontraréis pidiendo la cabeza de un Manolo González, que es responsable, evidentemente, de lo que está pasando, igual lo es el que hizo la plantilla, los futbolistas que han bajado su rendimiento y la persona que decidió, también, o las personas que decidieron que en enero no había que poner más ropa en el armario y no fichar lo que el entrenador le pidió y que se tenía bien controlado en el mercado. Bueno, en definitiva, esto es pasado. Manolo González tendrá que pensar bien una vez que salve el equipo, porque estoy convencido de que así será lo que pasará el año que viene. Han de presentar bien unas bases y cambiar mucho la plantilla y este matrimonio Garagarza-Manolo no puede continuar, con lo que el club tendrá que tomar decisiones. Pero de aquí al final de la temporada, Manolo González tiene que continuar haciendo su trabajo intentando convencer a sus futbolistas de que se puede salvar. A partir del mes de junio, ya será otra historia. Pero, de momento, Manolo, a tope”.

Quique reparte responsabilidades y apunta a enero

La intervención de Quique ha servido para poner otra vez sobre la mesa algo que en el espanyolismo lleva meses dando vueltas: esto no va solo de Manolo. El técnico tiene responsabilidad, claro que sí, pero también la tienen quienes montaron la plantilla, quienes decidieron no reforzar más el equipo en enero y los futbolistas que han pegado un bajón enorme. La frase de “no había que poner más ropa en el armario” resume bastante bien esa sensación de plantilla corta, mal rematada y sin suficientes soluciones para cuando han venido las curvas.

El futuro de Manolo, ligado a una reforma profunda

La parte más interesante de Quique quizá ha sido esa mirada hacia junio. Para él, Manolo debe acabar el curso, salvar al equipo y luego sentarse a pensar muy bien qué quiere hacer. Porque el periodista de COPE ha sido claro con una idea: el matrimonio Garagarza-Manolo no puede continuar igual. Ahí hay desgaste, decisiones compartidas y un modelo que necesita revisión. Dicho fácil: primero se salva la categoría y luego ya se entra con casco de obra en el proyecto. Porque alguna pared habrá que tirar.

Leirós responde con dureza: “Esta plantilla no tiene líder”

Tras escuchar a Quique, Luis Leirós “Huracán Envidia” ha vuelto a intervenir en el estudio con una crítica muy dura hacia el vestuario. Para él, el problema no es solo táctico ni solo de banquillo, sino también de carácter. Lo ha soltado sin adornos: “Esta plantilla no tiene líder, es descafeinada, de gominola, tenemos un equipo que no tiene raza. Una pregunta absurda: ¿habéis pedido opinión a Javier de Haro? Como veo que todos los que vienen son del lado contrario…”.

Via aclara el criterio de las voces consultadas

Francesc Via le ha respondido aclarando que los periodistas llamados al programa han opinado libremente y que no había ninguna intención de fabricar una corriente concreta. También ha recordado que la postura de Javier de Haro sobre Manolo González es conocida desde hace tiempo: “Ya sabemos lo que opina Javi, lleva tres meses pidiendo su cese. Los compañeros que hemos llamado opinan libremente y hemos recurrido a ellos porque tenemos afinidad, a Javier se le puede oír cada día en su programa”. Carlos Latorre, con su punto habitual, ha añadido: “Desde el año pasado pide la dimisión”.

Oriol Vidal señala el gran fallo del Espanyol: no tener plan B

El último periodista escuchado ha sido Oriol Vidal, de TV3, y su intervención ha ido directa a una de las heridas más profundas del Espanyol actual: la falta de previsión. Oriol cree que el momento de decidir ya pasó, justo después del partido ante el Levante, y que el club no actuó porque no tenía nada preparado. Lo ha explicado así: “El debate sobre Manolo González debería haber terminado en el minuto 95 contra el Levante. Acaba el partido, el señor Alan Pace decide. Mire, Manolo, son 16 partidos, le agradecemos mucho el esfuerzo. Usted ha intentado aguantar este chiringuito solito porque lo hemos dejado solo y no se ha salido. Pues venga, cambio, tenemos previsto este plan B y adelante. ¿Pero qué pasa en el Espanyol? Que no hay nada previsto. Es igual, que el mercado de Navidad no se debía fichar cuando era evidente que la trayectoria del equipo no era sostenible. Ni tan solo buscaban un sustituto con cara y ojos para un caso como el de Javi Puado, que además liberaba ficha. ¿Qué estamos pidiendo? Y resulta que no tenemos ninguna estructura, ningún entrenador ya mirado, ni tampoco ningún técnico en la base, estilo David Gallego, que pueda ser el cambio de emergencia en una situación indeseada como esta. Manolo González nos ha de salvar sí o sí. Yo creo que lo conseguirá y es que no veo una alternativa. ¿Os imagináis ir a Sevilla a hacer experimentos? Yo no”.

La frase de Oriol Vidal resume el laberinto perico

La reflexión de Oriol ha dejado una idea muy clara: no es que no se pueda defender un cambio de entrenador, es que el Espanyol no parece tener preparado ese cambio. Y esa es la parte que más asusta. Porque una cosa es cesar a Manolo con un plan serio encima de la mesa y otra muy distinta hacerlo por pura desesperación, mirando el móvil a ver quién coge el teléfono. El problema no es solo si Manolo debe seguir; el problema es si el club sabe qué haría si Manolo no sigue.

Via replica a Leirós: también hay voces favorables al cambio

Después de escuchar a Oriol, Francesc Via ha aprovechado para responder a Leirós y dejar claro que en la selección de opiniones no todo era continuismo: “Leirós, aquí tienes un periodista que dice que había que haber cesado a Manolo…”. Y es verdad. Porque Oriol, en frío, sí entiende que el club pudo tomar una decisión drástica tras el Levante. Lo que no ve es que ahora exista una alternativa real, trabajada y fiable. Otra vez la misma trampa. Otra vez el mismo miedo.

Leirós asegura que Garagarza lleva días buscando entrenador

La tertulia ha subido un punto más cuando Leirós ha apuntado directamente a la dirección deportiva y a posibles movimientos internos. Según ha contado, “Garagraza lleva como 15 días dando vueltas y buscando entrenador, él quería cambiar pero la propiedad no le deja”. Una frase potente, porque dibuja un escenario en el que la dirección deportiva podría tener una idea y la propiedad otra. Y si eso es así, el ruido interno ya no sería solo ruido de fuera, sino un síntoma de que el club vive una etapa de mando bastante confusa.

Via avanza que Garagarza no tomará más decisiones hasta final de temporada

Francesc Via ha respondido con una información relevante sobre el futuro inmediato de la dirección deportiva: “Lo llevo diciendo tiempo. Te voy a dar además una noticia: Garagarza no va a tomar más decisiones en el Espanyol de aquí a final de temporada como mínimo”. Esta frase no es menor. Porque si Garagarza queda fuera de la toma de decisiones, aunque sea de manera práctica hasta final de curso, el peso pasa todavía más a Alan Pace y a su círculo de confianza. El Espanyol entra en la recta final con el banquillo cuestionado y la dirección deportiva en una posición muy debilitada.

Leirós habla de ojeadores del Espanyol en varios campos

Leirós también ha explicado que ha visto movimiento del Espanyol en diferentes partidos durante estos días, algo que interpreta como una señal de que el club ya mira opciones para el futuro. Lo ha contado así: “Esta semana he estado en Vigo, he visto al Atleti, al Rayo, el Talavera -Castilla y el Leganés- Andorra y en tres de esos partidos había un tándem del Espanyol viendo gente, me confirma que están buscando entrenadores. Tampoco esperaban empatar ante el Levante. Miran muchos jugadores, tienen mucha fe en algunos jugadores del Andorra y en algunos del Leganés que va a bajar, quedan cuatro o cinco jugadores como Juan Cruz por el que tienen interés”.

El Espanyol ya mira al mercado, aunque primero debe salvarse

Ese apunte de Leirós abre otra carpeta importante. Porque el club, aunque esté metido en plena pelea por la permanencia, no puede dejar de trabajar en el futuro. Hay que mirar jugadores, valorar opciones, preparar escenarios. Eso forma parte del trabajo. Pero claro, en este Espanyol todo se mezcla. Si miras entrenadores, parece que vas a cesar a Manolo. Si miras jugadores, parece que ya estás pensando en junio sin haber salvado mayo. La planificación es necesaria, pero en un entorno tan nervioso cualquier movimiento se interpreta como una señal secreta.

Via sitúa el mando real en Alan Pace

Francesc Via ha cerrado esa parte del debate intentando ordenar el mapa de poder actual dentro del club. Y su lectura ha sido clara: quien decide es Alan Pace. Lo ha explicado así: “Es lógico, han de hacer su trabajo. Ahora mismo hay un maremágnum importante en la dirección deportiva, Garagarza está de baja y ha de seguir de baja, y por mucho que diga quien tome cualquier decisión a futuro es Alan Pace, va a tomar todas las decisiones con sus asesores sin hacer caso de nadie, por eso aunque en futbol puede pasar cualquier cosa lo que traslada hoy Alan Pace ala gente de su confianza es que no va a haber ninguna decisión drástica con Manolo. Ahora bien, tenemos un partido ante el Madrid con el propio Alan Pace en el palco; hasta el día de hoy no he oído ‘Manolo dimisión’ y Pace tampoco, sí que hubo pitos a los jugadores pero yo creo que fue en general. Si ante la visita del Madrid hay una hecaytombe y hubiese una reacción mayoritaria no sé si pasaría algo, pero lo que ha trasladado Pace es que este tipo de decisiones pasan solo por él y que ahora mismo es continuidad con Manolo”.

Pace no contempla ahora una decisión drástica con Manolo

La conclusión de Via deja el panorama bastante definido, al menos a día de hoy: Alan Pace no trasladaría ahora mismo una intención de cesar a Manolo González. Eso no significa que el fútbol no pueda cambiarlo todo en noventa minutos, porque ya sabemos cómo va esto. Si el Real Madrid pasa por encima del Espanyol y el RCDE Stadium estalla de forma mayoritaria, nadie puede poner la mano en el fuego por nada. Pero hoy, la idea que llega desde el entorno de la propiedad es continuidad.

El partido ante el Real Madrid puede cambiar el clima del estadio

La presencia de Alan Pace en el palco ante el Real Madrid añade todavía más morbo al asunto. Hasta ahora, como ha apuntado Via, no se ha escuchado un “Manolo dimisión” claro en el estadio. Ha habido pitos, sí, pero más dirigidos al equipo en general que únicamente al entrenador. El partido ante el Madrid puede marcar un antes y un después también en ese sentido. Si la grada rompe de verdad, el propietario lo escuchará en directo. Y eso siempre pesa más que cualquier informe, llamada o conversación privada.

Manolo González y el dilema del tramo final: ¿ir a ganar o proteger cada punto?

En la recta final de la tertulia, Paco López ha lanzado una pregunta que ahora mismo resume bastante bien el estado mental del espanyolismo: “Siendo Manolo, ¿cómo planteas ahora los partidos, ir a ganar o a sumar empates?”. La duda no es menor. El Espanyol llega al tramo decisivo con cinco partidos por delante, con la cabeza llena de fantasmas y con una ventaja que todavía existe, pero que se vive como si fuese de papel mojado. Y claro, ahí aparece el debate: ¿sales a morder o intentas no caerte?

Leirós ve a Manolo con alma ofensiva, aunque le salga el cartel de “míster empate”

Luis Leirós “Huracán Envidia” ha defendido que, por naturaleza, Manolo no es un técnico que salga a especular, aunque luego los resultados hayan dibujado otra etiqueta: “El alma de Manolo es salir a ganar, hace los cambios para tratar de ir al triunfo, luego pasa lo que pasa, es míster empate. Veo tres empates hasta el final. Llevo tiempo siguiendo a Manolo desde que llegó al Espanyol; cuando llegan los 10 últimos minutos finales trata de dar el arreón final e ir a por los partidos, que le salga bien o no es otra historia, los partidos han de tratarse de ganar desde el minuto 1 al 90”.

La frase tiene bastante fondo. Porque una cosa es la intención del entrenador y otra lo que transmite el equipo. Manolo puede querer ganar, puede mover el banquillo para buscar algo más, puede intentar empujar en el tramo final. Pero si los jugadores están con miedo, si el balón quema y si cada pérdida parece el inicio de una desgracia, todo se encoge. El Espanyol necesita ir a ganar, sí, pero primero necesita creérselo.

El Real Madrid aparece en el calendario: entre la fe y el miedo

Después, el debate ha girado hacia el partido contra el Real Madrid, un encuentro que llega en el peor momento emocional posible. Pese a la diferencia de calidad, Paco López sí ve alguna opción de puntuar. No como una apuesta segura, obviamente, sino como esa rendija a la que el fútbol a veces te deja agarrarte cuando nadie lo espera.

Àlex Noguera, en cambio, lo ha definido casi como una cuestión espiritual: “un acto de fe ahora mismo, se me hace un mundo. Pero peor Madrid que este no te vas a encontrar”. Y quizá ahí está la contradicción: el rival asusta muchísimo, pero también puede llegar con bajas, con la cabeza en otras cosas y con un punto menos de colmillo del habitual. El problema es que el Espanyol, tal y como está, no parece en posición de fiarse de ninguna ventaja ajena.

Latorre pinta el escenario más negro ante el Madrid

Carlos Latorre ha sido bastante más pesimista, y ha recordado que eso de agarrarse a las bajas del rival ya salió mal hace nada: “El Rayo también venía con bajas y mira. Este equipo nos ha dado tantas razones para no confiar en ellos que la perspectiva es negra absoluta. Veo muy pocas opciones ante el Madrid, tiene bajas y muchos hombres pensando en el mundial pero a media máquina te golean”.

Duro, sí. Pero tampoco suena marciano. El Espanyol ha ido perdiendo crédito en cada tropiezo, y cuando un equipo te acostumbra a sufrir incluso en partidos que parecían más asumibles, cuesta imaginar una reacción contra uno de los gigantes de la Liga. El Madrid puede venir con bajas; el Espanyol viene con dudas, que ahora mismo pesan casi más.

Via mira más a Sevilla que al Real Madrid

Francesc Via ha introducido otro punto interesante al señalar que, para él, el partido más delicado no es el del Madrid, sino el de Sevilla: “Para mí el partido que veo más dificil es el del Sevilla”. Y se entiende. Porque el Madrid te puede ganar por pura lógica de plantilla. Duele, pero entra dentro de lo posible. Sevilla, en cambio, huele a pelea directa, a campo caliente, a partido de nervios, de contactos, de polémica, de esos que pueden marcar una temporada entera.

francesc via grada radio 7

Ahí el Espanyol se jugará mucho más que tres puntos. Se jugará sensaciones, distancia, autoestima y quién sabe si media permanencia.

Paco López pide no inventar: sin tres centrales y con los detalles como clave

Paco López ha defendido que, en este tramo, no toca ponerse creativo ni hacer experimentos raros. Para él, cada partido se decidirá por cosas pequeñas: “Todos los partidos del Espanyol van a ser cuestión de detalles. Yo no haría cambios, nada de tres centrales. Entiendo el atrape que tenían los jugadores ante el Levante porque era un partidos que no podías perder”.

La palabra “atrape” encaja bastante bien con lo que se vio. El equipo jugó con el freno de mano mental puesto. No por falta de ganas, sino por miedo a que una pérdida, un mal despeje o una expulsión absurda lo tirara todo por la borda. Ante el Levante, el Espanyol no jugó solo contra el rival: jugó contra su propio pánico.

Noguera ve Sevilla como una frontera clave

Àlex Noguera ha intentado tomar algo de distancia y mirar la clasificación sin dejarse llevar solo por el bajón emocional: “Visto con distancia lo bueno es que con el punto ante el Levante queda sólo un aplaza de descenso, si hubiesen ganado en Cornellà hubiese sido drama total. Dehjando de lado lo que pase ante el Madrid no perdemos en Sevilla creo que tendríamos virtualmente la salvación. No veo en cualquier caso ninguna victoria en los dos partidos que vienen, yo veo el partido del Athletic como una final que si la pierdas sí puedes entrar en descenso”.

Más allá del pequeño baile de números, la idea es clara: el empate ante el Levante fue feo, muy feo, pero evitó un escenario todavía peor. Si el Levante hubiese ganado en Cornellà, la angustia sería ya casi insoportable. Ahora el Espanyol sigue teniendo margen, aunque el calendario no invita precisamente a dormir tranquilo.

Via resume el clima: los finales trágicos suenan más creíbles

Via, con una frase muy de este momento perico, ha definido el estado de ánimo general: “Ahora mismo, vcualquier cuento que contemos con final trágico tiene más credibilidad que uno con final feliz”. Y es que el espanyolismo está así. Si alguien plantea un escenario malo, todo el mundo asiente. Si alguien dice que el Espanyol ganará al Madrid o puntuará en Sevilla, ya parece que está vendiendo ciencia ficción.

El problema no es solo la clasificación. Es la cabeza colectiva. La del equipo y también la de la afición. Todo lo malo parece posible. Lo bueno, en cambio, hay que imaginarlo con bastante esfuerzo.

Noguera insiste en el “cagómetro” y el trabajo mental

Noguera ha respondido que su preocupación no nace del dramatismo gratuito, sino de lo visto sobre el campo: “No lo digo por eso, lo único que pienso es que si ante el levante la plantilla tenía ese nivel de cagómetro no quiero imaginarme lo que puede ser ante el Athletic Club. Que trabajen el factor mental cara a los últimos partidos que quedan”.

La palabra puede sonar de bar, pero explica perfectamente la situación. El “cagómetro” está alto. Muy alto. Y cuando eso pasa, cualquier rival parece más grande, cualquier error parece definitivo y cualquier partido en casa se convierte en una olla. El Espanyol necesita entrenamiento táctico, claro, pero sobre todo necesita limpiar la cabeza.

La Real Sociedad aparece como posible última bala

Via ha apuntado también al duelo final ante la Real Sociedad como una posible ventaja dentro del drama: “Lo único positivo del último partido ante la Real en que creo que nos jugaremos algo es que ellos vendrán con la temporadita hecha”. Es un matiz importante. Si el Espanyol llega vivo y la Real llega sin demasiadas urgencias, puede haber ahí una ventana. Pequeña, sí, pero ventana al fin y al cabo.

El problema es llegar hasta ahí sin haberse metido en un incendio mayor. Porque si el equipo alcanza ese último partido con el agua al cuello, la presión puede ser brutal.

Para Noguera, el cambio serviría para transmitir calma

Àlex Noguera ha vuelto a conectar ese análisis con su postura sobre el banquillo: “Por eso los que abogamos por un cambio es porque vemos un Manolo desbordado y necesitas alguien que transmita calma de cara a estos 5 partidos”. No habla de un cambio para revolucionar el sistema ni de inventarse otro Espanyol en tres semanas. Habla de calma. De una voz nueva. De alguien que pueda entrar al vestuario y bajar pulsaciones.

Esa es la gran discusión: si Manolo todavía puede transmitir esa calma o si el desgaste ya lo ha dejado sin margen emocional ante sus jugadores.

La tertulia acaba señalando una plantilla construida para sufrir

La tertulia ha ido hacia una reflexión más amplia y bastante dolorosa: la falta de inversión de los últimos años ha dejado al Espanyol con una plantilla que, siendo sinceros, estaba mucho más preparada para pelear la permanencia que para mirar arriba. La primera vuelta fue preciosa, claro que sí. Ilusionó a todo el mundo. Pero quizá también tapó demasiadas carencias.

Lo de la primera vuelta fue un espejismo bonito, de esos que te hacen creer que la temporada puede ser otra cosa. Pero cuando llegaron las lesiones, el cansancio, la falta de gol, la presión y los rivales apretando de verdad, el equipo fue enseñando sus costuras. Y ahí vuelven los nombres de siempre: propiedad, dirección deportiva, mercado de invierno y planificación.

El Espanyol no podía vivir eternamente de una primera vuelta feliz

La tertulia dejó una sensación amarga: el Espanyol se emocionó con una clasificación que quizá no respondía del todo al nivel real de la plantilla. Eso no significa que los puntos no fueran merecidos. Lo fueron. Pero sí que el equipo estaba viviendo al límite de su rendimiento. En cuanto bajó un poco la confianza, el castillo empezó a temblar.

Y ahora toca pagar esa factura. Si construyes una plantilla justa, puedes tener meses buenos, pero cuando llega la tormenta necesitas fondo de armario. Y el Espanyol no lo tiene.

Via pide no alimentar bulos sobre Pace y los inversores

También hubo un tramo final sobre la viabilidad económica del club y los movimientos de la propiedad. Leirós se mostró muy pesimista sobre lo que podría pasar si el Espanyol baja, apuntando a que Pace no estaría encontrando inversores y que el escenario podría llevarle a pedir un crédito. Via, en cambio, pidió prudencia y hablar con hechos, no con suposiciones.

La idea de Via fue clara: estos días la propiedad está reunida con esos inversores y nadie conoce todavía el resultado de esas conversaciones. Todo lo que vaya más allá de eso entra en el terreno del rumor. Y en un club como el Espanyol, en un momento así, los rumores se hacen bola muy rápido.

Menos ruido y más hechos en la recta decisiva

El cierre dejó una conclusión bastante simple, aunque difícil de cumplir: el Espanyol necesita menos ruido. Menos bulos, menos teorías lanzadas al aire, menos historias imposibles de comprobar. Y necesita más hechos. Puntos. Liderazgo. Claridad. Un equipo que compita sin temblar. Una propiedad que explique hacia dónde va. Una plantilla que entienda que no está jugando solo cinco partidos, sino el futuro inmediato del club.

La permanencia sigue estando en la mano, pero cada semana que pasa parece un poco más pesada. Y si el Espanyol quiere llegar al final sin depender de milagros, debe empezar a sumar ya. Aunque sea feo. Aunque sea a base de empates. Aunque sea con un gol de rebote. Ahora mismo no se trata de quedar bien. Se trata de seguir vivo.