La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via y con Ferran Granell, Àngel Bergadà, Toni Bermejo y Pau Comas, ha dejado un tono de preocupación muy fuerte alrededor del Espanyol. No era para menos. El empate ante el Levante ha dejado al equipo vivo en la clasificación, sí, pero tocado por dentro, con la afición muy cansada y con la sensación de que nadie desde arriba mueve ficha.
En ese contexto, Toni Bermejo ha sido muy duro al hablar de la propiedad y ha hecho una comparación directa entre los últimos dueños del club: “Voy a hacer un resumen de los tres últimos dueños: Sánchez Llibre era un populista de casa, enredaba a la gente y miraba por sus intereses pero era perico y nos ha dado algunos de los mejores momentos de la historia del Espanyol Chen Yansheng nos dejó abandonados los últimos tiempos pero tenía dinero y cuando debía ponerlo lo hizo, y no hacía prisioneros a la hora de tomar decisiones. Y Pace tiene lo peor de todos, tiene un populismo sentimentaloide, nos tiene abandonados y tiene el club lleno de incompetentes pero ni tiene dinero ni toma decisiones. Es un auténtico fiasco y es el verdadero problema que tenemos encima”. La frase ha caído como un martillo, pero resume bastante bien una idea que cada vez se escucha más: el problema ya no es solo el césped.
Ferran Granell se queda en silencio: el gesto que lo dijo casi todo
Uno de los momentos más llamativos ha llegado con Ferran Granell, que durante un rato no ha sido capaz ni de romper el silencio. No era postureo. Era disgusto puro. De esos silencios que en la radio pesan más que una frase larga. Pau Comas lo ha leído rápido y lo ha definido así: “Ferran ha hecho un minuto de silencio por el Espanyol, si no está muerto estamos en proceso que lo maten. Manolo nos ha dado mucho, nos ha hecho creer que había proyecto y un rumbo pero ahora mismo está superado, no ha tenido apoyo de la propiedad en los mercados que era cuando hacía falta, los jugadores están mentalmente bloqueados y necesitamos n cambio en el banquillo. Si le tenemos miedo al Levante y suerte que empatamos porque merecimos perder, merecemos bajar a Segunda”. Duro, sí. Pero el estado de ánimo del espanyolismo ahora mismo va por ahí: entre la tristeza, el enfado y ese miedo feo de ver venir algo que nadie quiere nombrar demasiado alto.

“Yo he estado como el club, en silencio”
Cuando Ferran por fin ha hablado, lo ha hecho con una frase corta, pero bastante demoledora: “Yo he estado como el club, en silencio: yo quiero que mi club tome una decisión, así no podemos estar”. Y aquí hay mucha miga. Porque el silencio institucional se ha convertido en uno de los grandes temas de estos días. El Espanyol está en una racha histórica negativa, la afición pita, el entrenador aparece señalado, los jugadores transmiten nervios… y desde la propiedad no aparece una voz clara. El club parece congelado justo cuando todo pide movimiento. Y claro, eso desespera todavía más.
Francesc Via explica el bloqueo en la toma de decisiones
Francesc Via ha intentado poner algo de luz sobre esa sensación de parálisis, aunque el panorama que ha descrito tampoco ayuda mucho a dormir tranquilo: “Hay un tema: intuimos que no se toman las decisiones porque tenemos algo de información, pero las cosas importantes las decide una persona, el presidente, estos días no está y nadie tiene acceso estos días a él. No sabemos si decide algo o no porque tampoco lo dice, no sabemos si se tomasn decisiones como la de la continuidad y lo acabamos deduciendo porque no hay movimientos, no tenemos constancia de ningún movimiento concreto. Cuando hemos hablado con personas que tienen acceso a una mínima información dicen que aquí no se mueve nadie. Hay gente que confunde sus deseos con la realidad”. La idea es bastante clara: hay mucho ruido, muchas ganas de que pase algo, pero pocas señales reales de que el club vaya a actuar. Y esa falta de transparencia, en plena tormenta, hace que todo parezca todavía más raro.
Bermejo pide el cese de Manolo por una cuestión emocional
El debate sobre Manolo González ha vuelto a aparecer, claro. Porque el equipo no gana, no transmite y el 0-0 ante el Levante fue una de esas noches que te deja sin argumentos. Toni Bermejo ha planteado el relevo del técnico no tanto desde lo táctico, sino desde lo emocional: “En el tema Manolo lo racionalizaría, ha de ser cesado no por una cuestión deportiva sino emocional, recuperar a la afición, que los jugadores se den cuenta que algo pase porque si no cambiamos de entrenador no cambiará nada y si hay el relevo, habrá alguna posibilidad”. La frase tiene bastante sentido dentro del clima actual. Quizá un cambio no garantiza nada. Pero la sensación de seguir igual también asusta. El Espanyol necesita una sacudida, aunque nadie sepa si esa sacudida llegará.
Via no ve a Alan Pace dispuesto a mover el banquillo
Francesc Via, en cambio, ha sido bastante claro sobre lo que cree que pasará: “Entiendo lo que decís de cambiar al entrenador, pero entiendo que no va a suceder, Alan Pace no está por la labor. Entiendo que se diga y que se pida, es un pensamiento compartido pero creo que no va a pasar, no digo sé porque hoy en día nadie sabe nada en este club tan poco transparente. Por lo que dicen los que están alrededor de Pace aquí no se mueve nada”. Y esto deja al espanyolismo en una especie de limbo incómodo: muchos creen que Manolo está superado, pero también se empieza a asumir que la propiedad no hará nada. Ese es el peor punto posible: perder la fe en el entrenador y no esperar reacción del club.
Àngel Bergadà apunta a todos: entrenador, dirección deportiva, jugadores y psicología
Àngel Bergadà ha hecho una radiografía bastante amplia del problema. No ha querido cargar solo contra una figura, sino contra casi todo lo que rodea al área deportiva. Su análisis ha sido largo y muy claro: “Estoy preocupado, algo que a todos los pericos nos va en aumento a medida que quedan menos partidos, hemos de hacer autocrítica y ver qué está fallando, del área deportiva no tengo argumentos para defender a nadie, ni el trabajo de Manolo ni de Garagarza ni de los jugadores, ni siquiera la gestión de Mar Rovira, la psicóloga del club que parece que poca incidencia tiene en el estado de ánimo de los jugadores. Somos un equipo que se arrastra, sin rumbo, nervioso. Nos jugábamos la vida ante el Levante que pensaba que era inferior, preocupante, y el objetivo de la temporada que era conseguir la permanencia sin pasar apuros no se conseguirá, eso no nos lo quita nadie. Creo que lo lograremos, de esa liguilla de 8 equipos que se juegan la permanencia el mejor situado es el Espanyol, como esto es un estado mental y trayectorias ese es el gran miedo, porque el equipo va muy mal”. Ahí está la contradicción actual: el Espanyol sigue bien colocado dentro del grupo de la permanencia, pero su dinámica es la peor noticia.
La fe de la afición se rompe entre récords negativos y mala gestión
La tertulia también ha hablado mucho de la afición. Porque el problema ya no es solo sumar o no sumar. El problema es que la gente está harta. Toni Bermejo lo ha dicho sin rodeos: “El problema es la pérdida de fe de la afición, están hastiados al ver que por una pésima gestión estamos haciendo el ridículo batiendo récords negativos en la historia de LaLiga”. Y es difícil discutirlo. El equipo lleva semanas sin ganar, ha firmado una racha histórica negativa y el empate ante el Levante, lejos de calmar, ha dejado más nervios. La grada sigue estando ahí, pero ya no compra cualquier discurso. Quiere hechos. Quiere ver al equipo competir sin miedo. Quiere sentir que alguien manda.
Ferran Granell recuerda el factor de los favores entre equipos
En medio de las cuentas por la permanencia, Ferran Granell ha dejado una frase con ese punto de fútbol de toda la vida, de los que se comentan en cada final de temporada: “Recordad que los equipos vascos se hacen favores, los catalanes no”. Puede sonar a frase de bar, sí, pero en estos tramos finales todo se mira con lupa: calendarios, rivalidades, intereses cruzados, partidos entre equipos que ya no se juegan tanto y otros que van con el agua al cuello. El Espanyol no puede depender de eso. Bastante tiene con intentar ganar un partido. Pero el comentario explica bien cómo está el ambiente: cuando tu equipo no gana, empiezas a mirar hasta lo que hacen los demás entre ellos.
Los oyentes también toman la palabra: Genís pide un cambio de rumbo
El programa también ha abierto llamadas para escuchar a los oyentes, y el primero en entrar ha sido Genís, que ha puesto voz a ese miedo que ya se nota en muchos pericos: “Necesitamos un cambio de rumbo, quizá cambiar de entrenador es la solución. No sé si Manolo ha perdido la confianza de los jugadores pero no vamos nada bien. Estoy empezando a sufrir aunque creo que nos salvaremos, eso sí llegaremos al último partido y tendremos que sufrir hasta el final”. Y seguramente ahí está el pensamiento de mucha gente: el Espanyol se salvará, quizá sí, pero a qué precio emocional. Porque lo que parecía una temporada para vivir algo más tranquilos se ha convertido otra vez en una pelea con calculadora, nervios y noches sin dormir.
Aguja apunta al vacío de referentes: Garagarza y Puado
La tertulia siguió con la llamada de Aguja, un clásico ya en La Grada Ràdio, que quiso mover el foco del análisis puramente futbolístico hacia algo más de fondo. Para él, lo que le pasa al Espanyol no se explica solo por una pizarra, un cambio mal hecho o una mala racha de cara a portería. Su lectura fue otra: “Me sabe mal que vengan enterados a dar lecciones cuando lo que le está pasando a este equipo no es futbolístico a ver si nos lo metemos en la cabeza, son detalles que te da LaLiga y que nos han nublado. Este equipo ha perdido dos referencias en enero, una de ellas el director deportivo Fran Garagarza, el hecho que no esté este señor lo está padeciendo, es un referente y junto a Manolo lo resurgió de las cenizas, cuando estaba en la mierda más absoluta, y ahora por un tema médico no puede bajar al vestuario a apretar las clavijas a los jugadores; y la otra el capitán, Javi Puado, un futbolista con muchos haters porque ha firmado un gran contrato y ha desaparecido cuando el equipo más lo necesitaba”. La idea dejó bastante tema encima de la mesa, porque el Espanyol no solo ha perdido partidos: ha perdido voces, jerarquía y esa gente que en los momentos feos te ordena un poco el caos.
Toni Bermejo vuelve a señalar a Alan Pace
La intervención de Aguja encontró respuesta rápida en Toni Bermejo, que volvió a cargar contra la propiedad. Y no lo hizo por hacer ruido, sino enlazando directamente con ese vacío que se está notando dentro del club. Su frase fue clara: “El responsable de que no haya un jugador deportivo y no fichar a un sustituto para Puado habiendo presupuesto es Alan Pace. Aguja ha hecho un buen análisis, hay un vacío en el club tremendo”. Ahí está una de las grandes quejas que se repitieron durante el programa: si el Espanyol sabía que había piezas importantes fuera, si el equipo venía avisando de que necesitaba refuerzos, ¿por qué se ha llegado a este tramo final con esta sensación de plantilla corta y vestuario sin mando fuerte? El debate ya no va solo de Manolo, porque cada vez más miradas apuntan hacia arriba.
Dani pide aparcar el ruido y apoyar al equipo hasta el final
Después entró la llamada de Dani, que puso un poco de pausa en medio del incendio. No negó los errores, ni mucho menos. También recordó que tras la lesión de Puado y pese a venir de una buena racha, mucha gente ya veía que hacían falta fichajes. Pero su mensaje fue más práctico, casi de supervivencia: “Hablamos mucho de lo que podría haber hecho la dirección deportiva, al lesionarse Puado veníamos de 5 victorias pero todos veíamos la necesidad de hacer fichajes. Pero llegado este punto sólo queda apoyar al equipo, el Sánchez-Pizjuán pese a sus problemas apoyará a muerte al Sevilla y nosotros los tres partidos que quedan en casa ante Madrid, Athletic y Real Sociedad debemos hacer igual. En otras circunstancias habríamos echado a Manolo pero llegado este punto debemos apoyar”. Y es difícil no entenderlo. Porque puedes estar enfadado, puedes pensar que el club ha llegado tarde a todo, puedes tener la fe bajo mínimos. Pero el domingo vuelve a haber partido. Y luego otro. Y luego otro. El Espanyol necesita a la gente, aunque la gente esté cansada.
Francesc Via corta el bulo sobre los pagos al vestuario
Otro punto importante lo puso Francesc Via, que quiso frenar un rumor que estaba corriendo por el entorno sobre supuestos problemas de pagos en el vestuario. Via fue tajante y explicó que había podido contrastarlo: “Hay un bulo que va corriendo de si los jugadores cobran o no, he podido comprobar de primera mano que están al corriente, han de cobrar una parte importante de ficha en junio, pero cobran regularmente, como los empleados. Que yo sepa, graves problemas en este vestuario no ha habido”. O sea, que por ahí no parece venir el bloqueo. El problema del Espanyol no está en impagos ni en una guerra interna evidente, sino en algo quizá más incómodo: un equipo mentalmente hundido, una estructura que no transmite liderazgo y una propiedad que, por ahora, no aparece.
Díscolo responde a Aguja y pide un cambio “por dignidad”
La tertulia siguió subiendo de temperatura con la entrada de Díscolo, al que antes había aludido Aguja. Y fue directo, como suele hacer, dejando claro que su crítica no va de ponerse medallas ni de hacerse el sabio después de los partidos: “no vengo a dármelas de listo, tengo un título de entrenador y una opinión y me baso en eso, lo que he venido diciendo estos mese está pasando. La situación del club es la que es, hace mucho tiempo que venimos diciéndolo. Lo del sustituto de Manolo, me vale cualquiera, es cuestión de dignidad, uno que tenga ganas y no esté quemado, el del Juvenil C o el Alevín”. La frase tiene un punto bruto, sí, pero retrata bastante bien el nivel de hartazgo de una parte del entorno. Ya no se pide solo una mejora táctica; se pide una sacudida, aunque sea para sentir que alguien intenta cambiar algo.
Francesc Via avisa: un club serio necesita una solución seria
Francesc Via recogió esa idea, pero quiso ponerle algo de freno. Entendió el tono de Díscolo como una forma de hablar desde la desesperación, aunque recordó que un club como el Espanyol no puede resolver una crisis así de cualquier manera: “Lo entiendo a tono jocoso, pero un club para hacerse respetar hade tener un sustituto digno en el banquillo, en otras ocasiones había opciones dentro del club pero, ¿realmente creemos que cambiaría algo poniendo a Jardiel, del B?¿El del Juvenil A?”. La pregunta es incómoda porque toca otro problema: si se cree que Manolo está agotado, ¿hay un relevo preparado? ¿Hay plan? ¿Hay alguien pensando en esto antes de que arda del todo? El debate sobre el banquillo lleva directamente al debate sobre la estructura. Y ahí el Espanyol vuelve a salir mal parado.

“Lo que tenemos ahora en el banquillo no vale”
Díscolo insistió en que, para él, el problema principal es que el mensaje actual ya no entra en el vestuario. Por eso volvió a tirar de una idea muy simple, casi de fútbol base, pero con bastante mala leche: “Lo único que sé es que lo que tenemos ahora en el banquillo no vale, me sirve cualquier técnico con título y que diga a los jugadores que con balonazos no vamos a ninguna parte, cualquiera de la casa con ganas y que sepa de fútbol”. Puede sonar exagerado, pero conecta con lo que mucha gente vio ante el Levante: balones largos, miedo, poco juego interior y un equipo que parecía incapaz de pausar el partido. Cuando el plan se reduce a sobrevivir, la grada se impacienta. Y con razón.
Via desmonta el argumento económico: “Si no se cambia es porque Pace no querrá hacerlo”
Uno de los rumores que también sobrevolaba el debate era el dinero. Que si no hay margen, que si no se puede pagar a otro técnico, que si el límite salarial. Francesc Via fue claro y quiso desmontar esa versión: “He leído también que no traen a nadie porque no hay dinero para pagarle, no es así, hay límite salarial y LaLiga permite ampliarlo en este caso. Si no se cambia es porque Pace no querrá hacerlo”. La frase vuelve a poner el foco en Alan Pace. No en una imposibilidad económica, sino en una decisión. O en una no decisión, que a veces pesa igual o más. El club no cambia porque no quiere, no porque no pueda. Esa es la lectura que quedó encima de la mesa.
Ferran Granell pide acompañar a Manolo si no habrá relevo
En medio del debate, Ferran Granell planteó una vía más humana. Si la propiedad y la dirección deportiva ya tienen claro que no habrá cambio de entrenador, entonces lo mínimo sería no dejar solo a Manolo. Su reflexión fue muy directa: “Si la propiedad y la dirección deportiva creen que no habrá cambio de entrenador, ¿por qué no empatizamos con Manolo, que quizá agradecería que bajase a la plantilla o alguien le ayudase?”. Y ahí hay algo importante. Porque puedes pensar que Manolo está superado y, a la vez, ver que el club lo está dejando demasiado expuesto. Si el entrenador va a seguir, alguien debería arroparlo, reforzar el mensaje y dar la cara con él. Ahora mismo parece el único pararrayos de todo.
Bermejo reclama una explicación pública del club
Toni Bermejo también apuntó al silencio institucional como una parte central del problema. Si el Espanyol ha decidido no tocar el banquillo, que lo diga. Que lo explique. Que pida unidad. Que marque una línea. Pero que no deje que la afición lo tenga que adivinar todo entre rumores y silencios: “Francesc ha dicho algo importante: di algo, Si consideran que no hay que cambiar de entrenador lo justificas y pide unidad, pero no dices nada cuando el silencio genera confusión. Que hagan un comunicado en ese sentido y a final de temporada se tomarán las decisiones pertinentes”. Es una petición bastante lógica. En una crisis, el silencio no calma. El silencio multiplica las dudas. Y ahora mismo el Espanyol va sobrado de dudas.
Bergadà pide que el espanyolismo no se rompa por dentro
La intervención de Àngel Bergadà fue más hacia la afición y el entorno. No negó la gravedad del momento, pero pidió que el espanyolismo no se convierta en una pelea de todos contra todos. Su mensaje fue largo, pero necesario: “Lo primero que hay que hacer es que los pericos nos respetemos, es una olla de grillos contra el que no piensa como tú, demostremos que tenemos valores, estamos unidos y que no parezca que cuando la cosa está mal salimos a hachazos. Si hay un momento para ser positivos y prácticos es éste, no podemos desmontarnos de esta manera, somos cainitas de cojones. Intento poner un poco de sentido común en esta situación que reconozco me desborda, qué arreglamos cambiando de entrenador con 5 partidos, simplemente poner un parche, si me dicen nombres de posibles candidatos me lo plantearé pero viendo lo que hicieron para sustituir a Puado en enero…”. Tiene razón en una cosa: el enfado es normal, pero si cada perico acaba peleado con el de al lado, el único que sale perdiendo es el Espanyol.
Ferran y Bermejo chocan sobre la utilidad del cambio
Ferran Granell respondió con una idea sencilla a la duda de qué arreglaría un cambio de entrenador: “De entrada cambias una dinámica”. Y esa es la base de quienes piden el relevo. No se trata de pensar que un técnico nuevo convertirá al equipo en una maravilla, sino de romper el bucle mental. Toni Bermejo, por su parte, volvió a poner el foco en la desesperanza de la gente: “La gente ha perdido y con razón esperanza, la gente está desesperada porque nos acaba de comprar un fondo y vamos muy mal, la gente está cansada de darlo todo y cada año lo mismo, había ilusión y con cuatro cositas podríamos estar luchando por cosas ilusionantes, pero hay desesperanza”. Y esa palabra, “desesperanza”, resume mucho. Porque el problema del Espanyol ya no es solo ganar o perder. Es que una temporada que podía haber sido para crecer se ha convertido otra vez en una pelea por no hundirse.
Lorena cuestiona la ilusión con Pace: “Un equipo ascensor”
En ese punto de la tertulia entró por teléfono Lorena, que puso el dedo en otro tema bastante sensible: la ilusión que generó Alan Pace cuando aterrizó en el Espanyol. Su lectura fue muy directa, sin demasiadas vueltas: “Se ha dicho que la gente estaba ilusionada con Pace, lo serían los que no han mirado qué ha hecho en el Burnley, un equipo ascensor”. La frase abrió un debate interesante, porque ahora mismo muchos pericos empiezan a mirar hacia la propiedad con bastante menos romanticismo que hace unos meses. Y claro, cuando el equipo va mal, todo se revisa: el proyecto, los discursos, las fotos, los abrazos y también lo que se prometía sin prometer demasiado.
Francesc Via separa Burnley y Espanyol, pero pide explicaciones
Francesc Via quiso poner algo de contexto y evitó comprar una comparación directa entre el Burnley y el Espanyol. Para él, son clubes, ligas y realidades distintas, aunque sí admitió que la gestión de Pace en Inglaterra deja dudas: “Yo creo que no es comparable, ni el Espanyol es el Burnley ni LaLiga es la Premier, son situaciones diferentes y no tiene por qué ser lo mismo. Lo que sí compro es que estos años no ha demostrado la capacidad de gestión para mantener al Burnley en la Premier. Hemos de criticar a Pace por la gestión que hace en el Espanyol, lo que haga en el Burnley me da igual”. La idea es bastante clara: el pasado puede servir para estar alerta, pero lo que de verdad importa ahora es qué hace Pace con el Espanyol. Y ahí, de momento, el silencio empieza a pesar mucho.
Bermejo apunta al efecto emocional tras la etapa Chen
Toni Bermejo explicó también por qué una parte de la afición pudo engancharse rápido al nuevo propietario. Veníamos de una etapa de Chen Yansheng marcada por la distancia, por la sensación de abandono y por un club que parecía demasiado frío. En ese contexto, cualquier gesto cercano podía parecer un mundo. Lo resumió así: “Pace entró en una dinámica favorable de victorias y abrazándose con la gente después de un Chen ausente, además JJ Watt creo un marketing maravilloso y se creo ese ambiente, con o sin racionalidad”. Y ahí hay bastante verdad. El espanyolismo tenía tantas ganas de sentir que alguien le miraba a los ojos que quizá compró demasiado rápido una ilusión todavía sin demostrar.

“Los pericos tendemos a endiosar a la gente”
Lorena remató esa idea con una frase muy de afición que se conoce bien a sí misma: “Los pericos tendemos a endiosar a la gente y es lo que ha pasado con Pace”. Y duele porque tiene un punto real. Ha pasado con jugadores, entrenadores, directivos y ahora también con propietarios. Cuando alguien llega con una sonrisa, un discurso bonito y un par de gestos de cercanía, el perico quiere creer. No por ingenuo, sino por hambre de buenas noticias. Pero luego llega la Liga, llegan las malas rachas, llegan las decisiones difíciles… y ahí ya no valen las fotos. Ahí toca demostrar proyecto.
Via se pregunta por qué Pace compró el Espanyol
El debate llevó a Francesc Via a una pregunta de fondo, quizá la más importante de todas: qué quiere realmente Alan Pace del Espanyol. Via recordó que hubo otros grupos inversores interesados en comprar el club a Chen y que, aun así, Pace acabó llevándose la operación por menos dinero que otras ofertas. Y lanzó una reflexión muy directa: “Lo que no entiendo es que ha habido muchos grupos inversores que intentaron comprar el Espanyol a Chen y en cambio Pace lo consiguió y por menos dinero que habían ofertado otros. ¿Por qué te metes en el lío que es comprar un club de élite en España que significa desembolsar dinero si no tienes claro el proyecto, y si lo tiene, sr. Pace, podría hacer el favor de explicarlo?”. La pregunta queda flotando. Porque ahora mismo el Espanyol necesita algo más que propiedad: necesita rumbo, presencia y una explicación creíble.
Los pagos se cumplen, pero el proyecto sigue sin explicarse
Via también recordó un dato importante para no mezclar debates. De momento, Pace ha pagado 65 millones por el club, una cantidad que se duplicará cuando Chen renuncie a su participación en el RCDE y el Burnley, y aunque quedan pagos programados, el calendario se ha ido cumpliendo de forma escrupulosa hasta ahora. O sea, el problema no es decir que no paga o que no cumple lo pactado. El problema es otro: que el proyecto deportivo e institucional sigue sin explicarse con claridad en el peor momento posible. Y cuando el equipo lleva 16 partidos sin ganar, el silencio ya no parece prudencia. Parece ausencia.
Un oyente resume el estado de ánimo: “Mi hijo no quiere ir el domingo”
La parte más humana llegó con la llamada de otro oyente, que quiso agradecer a La Grada y al resto de espacios pericos que den voz a la afición en un momento tan duro. Pero su frase más potente fue otra, muy sencilla y muy triste: “Mi hijo no quiere ir al domingo y yo no me atrevo a mirar la clasificación, por lo que no tengo argumentos para decirle que vaya”. Ahí está el golpe. Más allá de porcentajes, comunicados, propietarios o debates de banquillo, el Espanyol está tocando algo muy delicado: la ilusión de su gente. Cuando un joven aficionado no quiere ir al campo y un padre no sabe qué decirle para convencerlo, el problema ya no es solo futbolístico. Es emocional. Y eso cuesta mucho más de arreglar.
Antonio Bonilla admite que a Manolo “se le ha ido ya”
En la recta final de la tertulia ha entrado por teléfono Antonio Bonilla, que ha querido poner el acento en una de las carencias que más se han notado durante la caída del Espanyol: la falta de fondo de armario. El oyente, que se ha confesado manolista, ha admitido aun así que la situación ya se le ha escapado al técnico: “se le ha ido ya”. Bonilla ha tirado de deseo y de sentido común para lo que venga después: “Dios quiera que nos salvemos, hagamos una limpieza y configuremos un proyecto desde cero”. La frase suena a final de ciclo, aunque todavía falten partidos para cerrar la permanencia. Francesc Via le ha respondido con una duda muy de fondo: el problema no es solo pedir una limpieza, sino saber quién debe hacerla y con qué recursos. Porque claro, cambiar piezas está muy bien sobre el papel, pero si no hay una estructura fiable detrás, el miedo es acabar repitiendo los mismos errores con otros nombres.
“Bigoti de Custers” defiende a Manolo y mira hacia los jugadores
La última llamada ha sido la de “Bigoti de Custers”, que ha salido en defensa de Manolo González recordando los buenos resultados logrados hasta enero y preguntándose cómo puede haber cambiado tanto un grupo que hasta hace unos meses estaba dando un rendimiento muy distinto. Su reflexión ha ido más hacia el césped que hacia el banquillo o los despachos: “¿Realmente los culpables son el club, Manolo, Garagarza…? Yo lo llevo al césped, vi algunas acciones de los jugadores ante el Levante que no son ni casualidad ni problemas de nervios, no me lo puedo creer…”. El oyente ha deslizado la idea de que algunos futbolistas, por la incertidumbre de futuro y los problemas de planificación deportiva, quizá no estén poniendo todo lo que deberían. Ahí Toni Bermejo ha frenado esa lectura, recordando que un jugador que acaba contrato normalmente busca justo lo contrario: mostrarse, competir y llamar la atención para asegurar su futuro. Via ha ido en la misma línea, señalando que los futbolistas son los primeros interesados en cuidar sus carreras. El debate, al final, vuelve siempre al mismo sitio: hay responsabilidades repartidas, pero el Espanyol necesita respuestas ya, no solo culpables.







