LA OPINIÓN DEL DÍA | Héctor García pide la salida de Manolo González: “Te queremos, pero por favor, dimite”

28 de abril de 2026

La resaca del Espanyol – Levante no ha sido precisamente suave. El 0-0 dejó al equipo con 39 puntos, cinco por encima del descenso, pero también con una imagen muy mala, de esas que te dejan mirando al techo un buen rato. En La opinión del día de La Grada Ràdio, Héctor García puso palabras a ese bajón colectivo que se notaba en el ambiente perico. Y lo hizo sin paños calientes, con un discurso durísimo hacia el equipo, hacia el momento emocional del vestuario y, sobre todo, hacia Manolo González, al que pidió directamente que dé un paso al lado.

“Resaca del partido contra el Levante, un partido durísimo, uno de esos partidos que te hacen ver la vida de otra manera, uno de esos partidos que te hunden en la miseria y te enseñan que esto será muy duro hasta que termine la temporada y será un milagro que no acabe en una desgracia porque las sensaciones que dio el equipo ayer fueron terroríficas, fueron de un equipo que está en el pozo, un equipo que está muerto, un equipo que no tiene ánimo para ganar, que no tiene confianza”, arrancó Héctor, dejando claro desde el minuto uno que lo visto ante el Levante le había tocado de verdad.

Un equipo sin confianza y con muy pocos futbolistas dando la cara

Héctor centró parte de su crítica en la falta de atrevimiento de varios futbolistas. No habló solo de un mal partido, sino de un equipo bloqueado, con jugadores que parecen incapaces de hacer lo que antes hacían casi por inercia. En ese sentido, puso ejemplos concretos: “Yo cada vez que veía a Carlos Romero, que no es que no encare a nadie, es que directamente cada vez que le llega la pelota intenta el centro, los minutos cuando de Dolan entra es que es incapaz de marchar de nadie, es un equipo sin confianza, el único jugador que demostró algo, aunque físicamente creo que está bastante mal, como Edu Expósito, era el único que demostraba tener nivel para un equipo de Primera división.”

La frase duele, pero va bastante pegada a la sensación del estadio. El Espanyol no solo no ganó: tampoco dio esa impresión de ir a por el partido con rabia. El equipo parecía agarrotado, como si cada balón cerca del área rival pesara cinco kilos más. Y cuando pasa eso ante un rival directo como el Levante, en casa y con la necesidad que había, la alarma ya no es pequeña.

Pol Lozano y una expulsión que también entró en la crítica

La expulsión de Pol Lozano fue otro punto caliente. Héctor no pasó de puntillas por esa roja exprés por doble amarilla, que dejó al Espanyol sufriendo todavía más en la recta final. Y aquí también fue directo: “El partido fue terrorífico y si después vemos como el capitán, al que defendéis bastante como Pol Lozano, se auto expulsa así, me gustaría saber lo que se hubiera dicho de él si hubiera sido Pickel el que lo hubiera hecho.”

Es una comparación incómoda, sí. Pero entra dentro del clima actual. Cuando un equipo lleva 16 jornadas sin ganar, cada acción se mira con lupa y cada error parece el doble de grave. Pol se equivocó, el árbitro fue riguroso, las dos cosas pueden convivir, y el Espanyol terminó pidiendo la hora en un partido que tenía que haber intentado ganar hasta el final.

“El estadio era un funeral directamente”

Uno de los momentos más potentes de la intervención llegó cuando Héctor describió el ambiente del RCDE Stadium. No habló de una grada enfadada sin más, sino de una grada hundida. Cansada. Como si la afición estuviera viendo una película que ya sabe que acaba mal. “Dicho esto, estoy realmente hundido, lo de ayer me ha dejado tocadísimo, el estadio era un funeral directamente lo que pasaba ayer, es que la gente ni animaba, porque estábamos todos en la mierda.”

Y esta frase, por cruda que sea, explica mucho. El espanyolismo no está solo cabreado. Está agotado. Porque la temporada había arrancado con una ilusión enorme, con el equipo mirando arriba, y ahora todo se ha convertido en mirar el calendario, mirar al Sevilla, mirar al Levante, mirar al Alavés, mirar cualquier cosa menos el fútbol del propio Espanyol. Eso es lo más triste: que la afición ya no discute si el equipo juega bien o mal, sino si le dará para sobrevivir.

Héctor pide la marcha de Manolo González

El punto central de la opinión fue clarísimo: Héctor cree que Manolo González ya no puede sacar adelante al equipo. No lo dice desde el desprecio, ni desde borrar lo que ha hecho el técnico, que ha sido mucho. Al contrario, reconoce su papel en el ascenso y en la permanencia. Pero considera que el ciclo está agotado. “Dicho esto, no queda otra que que marche Manolo González, como el club no lo echará, porque es un club inmovilista, ya lo hemos visto con el Burnley, entonces yo insto, si tú Manolo, según dices, que no lo dudo, eres tan espanyolista, vete, porque tú mismo te tienes que dar cuenta de que esto no lo puedes sacar adelante.”

La palabra “vete” suena dura. Mucho. Pero también refleja hasta qué punto se ha quemado el crédito tras el 0-0 ante el Levante. Hace unas semanas todavía se podía agarrar uno a que el equipo competía, a que merecía más, a que había mala suerte. Ahora ya cuesta más. La sensación es que el Espanyol no encuentra respuestas y que Manolo tampoco encuentra ya la tecla.

“Has perdido el mojo”

Héctor incluso tiró de referencia cinematográfica para explicar lo que cree que le pasa a Manolo. Lo hizo con una frase muy gráfica: “No lo puedes sacar adelante porque has perdido el mojo, si habéis visto Austin Powers lo entenderéis, los más viejos del lugar, has perdido el mojo, ya no eres un entrenador capaz de convencer a estos jugadores para que ganen; que no te han dado el equipo que quieres, es verdad, que no tienen el nivel para jugar en Primera, seguramente, es verdad, pero ya está, son 16 partidos sin ganar, es insostenible, es que no te puede salvar nadie”.

Ahí está la doble lectura. Héctor no absuelve a la plantilla ni al club. Dice que la planificación no ha ayudado, que la plantilla tiene carencias y que el club no se mueve. Pero coloca el foco en el entrenador porque, en el fútbol, cuando el equipo entra en barrena, el banquillo siempre queda en el centro del incendio. Y ahora el incendio ya se ve desde lejos.

El respeto a Manolo no evita una petición muy clara

La parte más delicada de la opinión llegó cuando Héctor quiso separar el reconocimiento a Manolo de la necesidad de un cambio. Porque una cosa no borra la otra. Manolo fue el técnico que devolvió al Espanyol a Primera y que logró una permanencia que parecía muy complicada. Pero el presente manda, y el presente es una racha histórica en negativo. Héctor lo resumió así: “y si te vas ahora tú, por tu cuenta, quedarás muy bien, la gente te recordará como el gran entrenador que has sido, quizás incluso si te echan todos te recordarían, porque yo creo que al final eres tú quien nos puso en Primera cuando nadie lo esperaba y nos mantuviste con un equipo de mierda, pero ahora mismo es insostenible”.

Es probablemente la parte más honesta de todo el discurso: cariño y ruptura al mismo tiempo. Ese “te queremos, pero dimite” que luego repetiría al final no nace de querer machacar al entrenador, sino de pensar que ya no hay margen para esperar más.

Crítica también a quienes no piden el cese

Héctor fue un paso más allá y lanzó una crítica directa al entorno mediático, señalando que no pedir la salida de Manolo, a estas alturas, le parece una forma de complicidad. Sus palabras fueron muy contundentes: “por eso te pido, ya que el club es inmovilista, y porque estoy viendo la prensa igual, que por mí, y lo siento, Francesc, no pedir el cese de Manolo es ser cómplice, y te digo que tú y a todos los periodistas que no lo estáis pidiendo, y tal cual lo digo, o sea, me parece ser cómplice, ya pasó con Diego Martínez, que se tardó tanto en pedirlo, que al final mira cómo acabamos, y ahora pasa lo mismo”.

Aquí el debate ya entra en otro terreno: qué papel debe tener la prensa, hasta dónde debe apretar, cuándo una opinión se convierte en exigencia y cuándo el club tiene que tomar decisiones. Pero el fondo de la crítica se entiende: la afición tiene miedo de que se repita una historia ya vista, con una reacción tardía y un final demasiado caro.

Un Espanyol – Real Madrid que, según Héctor, quizá sea “más fácil”

El calendario tampoco ayuda. El próximo partido es ante el Real Madrid en el RCDE Stadium. Sobre el papel, casi nadie lo señalaría como una oportunidad clara para romper la racha. Pero Héctor dejó una idea curiosa, casi desesperada: “Domingo es el Madrid y es un partido que quizás es más fácil que éste, y no es coña, porque en el Madrid viene hecho unos zorros”.

La frase tiene ese punto de locura que a veces aparece cuando la temporada se pone fea. Nadie dice que el Madrid sea fácil. Pero quizá, en un partido donde el Espanyol no tiene tanto que llevar la iniciativa, el equipo pueda sentirse menos bloqueado que ante un Levante al que estaba obligado a ganar. A veces el fútbol va así de raro. Cuando tienes que mandar, te hundes. Cuando nadie espera nada, compites.

La última acción de Carlos Álvarez, el único clavo al que agarrarse

Héctor confesó que, dentro de todo el desastre emocional, encontró un detalle mínimo al que agarrarse: la ocasión final del Levante, esa pelota que tocó Dmitrović, pegó en el palo y no entró. “Mira, te diré una cosa, tengo un poco de fe por el rebote aquel, por el del último minuto de Carlos Álvarez, cuando llegué a casa lo miré y dije, en otro contexto, en un contexto funerario, hubiera chocado en la espalda de Dmitrovic y hubiese entrado.”

Puede sonar pequeño, casi ridículo. Pero en este punto, el perico se agarra a lo que puede. Un rebote que sale fuera. Un palo que no te mata. Un portero que vuelve a salvar. Una señal mínima de que quizá, solo quizá, esta vez la fortuna no está del todo en contra.

“La Diosa Fortuna quizás esté más con nosotros que con el Sevilla este año”

La comparación con el Sevilla también apareció en ese cierre de intervención. El Espanyol tiene cinco puntos de margen, pero el miedo está ahí porque el equipo no gana. Héctor dejó esa idea con un punto de fe triste: “Es lo único que tengo que agarrarme, que la Diosa Fortuna quizás esté más con nosotros que con el Sevilla este año.”

Y es verdad que ahora mismo buena parte del espanyolismo vive en ese equilibrio raro: confiar más en que los demás fallen que en que el Espanyol gane. Eso no es sano, pero es real. Cuando tu equipo encadena 16 jornadas sin ganar, la calculadora se vuelve casi una terapia.

“Manolo, por favor, dimite”

El cierre fue el más claro, el más duro y el que resume toda la intervención: “Dicho esto, Manolo, por favor, dimite, te queremos, pero dimite, es que ahora mismo es lo único que queda.” No hay mucho más que explicar. Héctor García verbalizó lo que una parte de la afición ya piensa: que el ciclo de Manolo se ha agotado, aunque duela decirlo, y que el equipo necesita una sacudida antes de que el calendario se lo coma.

El debate queda abierto. Manolo tiene historia, tiene mérito y tiene vínculo emocional con el Espanyol. Pero el 0-0 ante el Levante dejó una imagen muy difícil de defender. El equipo sigue fuera del descenso, sí. Pero el fútbol que transmite es de alarma máxima. Y cuando una opinión tan cruda sale en antena, no es solo ruido. Es síntoma. Y el síntoma, ahora mismo, preocupa muchísimo.