El programa de hoy de La Grada Ràdio ha tenido ese punto de día importante, de los que se siguen desde varios frentes a la vez. En los estudios de RCE, Àlex Cobas ha llevado el timón, mientras Francesc Via se ha desplazado a la Ciutat Esportiva Dani Jarque, donde coincidían dos focos que ahora mismo interesan mucho al espanyolismo: la rueda de prensa de Kike García y la entrevista con Leandro Cabrera.
Dos voces con peso real dentro del vestuario, de las que no hablan por hablar. Y justo en el momento en el que más falta hace escuchar qué pasa dentro, porque fuera el ruido no para de crecer.
Cabrera y Kike García, dos termómetros del vestuario
No es casualidad que hoy el foco estuviera ahí. Kike García y Cabrera no son dos jugadores cualquiera. Son veteranos, tienen recorrido y saben perfectamente dónde están. Por eso, todo lo que digan ahora tiene más valor que nunca.
El Espanyol llega a este tramo final sin haber ganado en todo 2026, con seis puntos de margen sobre el descenso y una sensación rara en el ambiente. No es pánico, pero tampoco tranquilidad. Es ese punto intermedio que incomoda, que te hace mirar la clasificación más de lo normal y pensar demasiado cada partido.
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— LA GRADA (@lagradaonline) April 15, 2026
Y ahí es donde entra la importancia de escuchar al vestuario. Saber si dentro se vive igual que fuera… o si la cosa es diferente.
Via, entre la Dani Jarque y la resaca del derbi
Francesc Via ha ido contando desde dentro cómo se han vivido estas últimas horas en la Ciutat Esportiva. Con ese tono suyo, mezclando información y sensaciones. Y también sin esconder algo que forma parte del momento: la eliminación del Barça en la Champions.
No lo ha disimulado. Ni él ni nadie. Porque ese resultado, con el Atlético dejando fuera al equipo azulgrana en cuartos, ha tenido eco directo en el entorno perico. No solo por la rivalidad, sino por todo lo que pasó días antes en el derbi.
La afición perica pasa factura tras el derbi
Porque la herida sigue abierta. Y eso se ha notado. La eliminación del Barça ha servido, en parte, para que la afición perica “pase factura” tras lo visto en el Camp Nou, especialmente por la actitud de algunos futbolistas azulgranas como Gavi, Fermín o Lamine Yamal.

No es solo fútbol. Es todo lo que rodea al derbi. Lo que pasa en el campo… y lo que viene después. Y en ese sentido, el espanyolismo no olvida fácil.
El informe de LaLiga del Barça – Espanyol recoge tres “Odio al Espanyol”… pero deja fuera otros cánticos y a los jugadores
El informe de LaLiga sobre lo ocurrido en el Camp Nou ya está encima de la mesa, pero lejos de cerrar el tema, lo vuelve a abrir por lo que cuenta… y por lo que decide no contar. El documento se centra en tres episodios muy concretos del cántico “Odio al Espanyol”, detallados con precisión en los minutos 30, 55 y 65, cumpliendo así con su parte formal y descriptiva. Pero a partir de ahí, empiezan las dudas. Se quedan fuera otros cánticos que también se escucharon durante el partido, como “Puto Espanyol”, y sobre todo desaparece del relato lo más polémico: la escena final con jugadores azulgranas coreando junto a la grada consignas contra el Espanyol. Sí aparecen, eso sí, todas las medidas preventivas activadas por el club, los avisos por megafonía y los protocolos cumplidos al detalle. Todo correcto en lo administrativo. Pero la sensación que queda es otra. Que el informe explica solo una parte de lo que pasó aquella noche, la más encajable en el marco normativo, mientras deja fuera lo que más encendió al espanyolismo. Y ahí es donde nace el debate: no si el documento está bien hecho, sino si realmente refleja todo lo que ocurrió.
Muere José Emilio Santamaría, leyenda del Espanyol y arquitecto de una de sus mejores etapas
El fútbol despide a una figura enorme, de esas que no necesitan presentación para los que conocen la historia. José Emilio Santamaría ha fallecido a los 96 años, y con él se va mucho más que un entrenador. En clave perica, se marcha uno de los nombres que ayudó a dar forma a un Espanyol reconocible, competitivo y respetado. Su etapa en el banquillo, entre 1971 y 1978, no fue una más: con 252 partidos sigue siendo el técnico que más veces ha dirigido al equipo, y bajo su mando llegó aquel histórico tercer puesto de la temporada 1972-73, una de las cimas del club en Liga. Pero su figura va más allá de los números. Santamaría dejó una manera de entender el fútbol, basada en el orden, la seriedad y el compromiso, que marcó a toda una generación. Antes ya había sido grande como jugador, ganando Copas de Europa con el Real Madrid, y después también dejó huella en los banquillos y en la selección. Hoy, con su adiós, el Espanyol pierde a uno de esos referentes que explican por qué este club es como es.

Ander Mirambell lanza preguntas incómodas en un momento clave del Espanyol
La intervención de Ander Mirambell en “La opinión del día” arrancó con una frase que parecía ligera, pero que tenía mucho contexto detrás. “Muy buen día familia parica, ¿qué tal habéis dormido? Yo he dormido muy, muy, muy bien y todavía me he levantado mucho mejor.” No hacía falta añadir nada más. Venía justo después de la eliminación del Barça en la Champions, y ese detalle, en el universo perico, también forma parte del ambiente. Aun así, lo importante no era el guiño inicial. Lo que vino después fue una reflexión bastante directa, de las que no se quedan en la superficie.

El arbitraje como punto de partida de una sensación más amplia
A partir de ahí, Mirambell entró en uno de los temas que más ruido han generado durante la temporada, el arbitraje. Lo hizo comparando lo que se ve en Europa con lo que se vive en LaLiga: “Y qué diferente el arbitraje en Europa y en la Liga? Ojalá tuviéramos un arbitraje así en la Liga cada semana, con sentido común, con una regularidad…” No se extendió demasiado, pero dejó una idea clara. Esa sensación de falta de criterio uniforme no es nueva visto sobre todo lo que viene padeciendo el conjunto perico.
Cabrera, el reflejo de un cambio que va más allá de un jugador
Ese hilo le llevó directamente a uno de los puntos más interesantes de su intervención: la figura de Leandro Cabrera. Aprovechando que el central iba a pasar por el programa, lanzó una pregunta que en realidad va más allá del propio futbolista: “¿Qué diferencia hay entre el de Cabrera en la primera vuelta y el de la segunda? Si esta diferencia es física o viene más mental de confianza.”
No es solo Cabrera. Es el equipo entero el que está detrás de esa duda, y por eso insistió en la idea, afinando un poco más: “¿Por qué ha cambiado tanto la defensa y él como líder de la defensa respecto a la primera vuelta?”. Ahí aparece una de las claves de la temporada, porque la pérdida de solidez atrás ha sido uno de los cambios más evidentes respecto al tramo inicial del curso.
Un derbi que deja pistas, pero no soluciones
En ese contexto, el análisis del último derbi encaja como una pieza más del puzle. Mirambell no se quedó en el resultado, fue a las sensaciones: “Yo vi 20-30 minutos que me recordaron a la primera vuelta, pero eso es insuficiente.”.
Y ahí está el problema. El equipo muestra momentos en los que parece reconocible, pero no consigue sostenerlos en el tiempo. Es como si esa versión que ilusionó hace meses siguiera ahí, pero solo apareciera a ratos, sin continuidad suficiente para cambiar la dinámica.
La gran pregunta que lo explica todo
Todo desemboca en una cuestión que resume el momento actual del Espanyol: “¿Dónde están los elementos clave para entender que no hemos podido ganar ningún partido desde el 2026?”.
Mirambell no lo plantea desde la crítica fácil ni desde el señalamiento directo. De hecho, deja clara su posición respecto al ocupante del banquillo, últimamente cuestionado por el entorno: “No es para decir, Manolo fuera o no fuera, yo creo que Manolo ha de acabar la temporada.”. Pero eso no evita que pida una explicación más profunda: “Sí que se ha de hacer una reflexión de por qué estamos en este nivel.”. Porque la sensación es clara: ni la primera vuelta respondía del todo a lo esperado, ni esta segunda refleja realmente el potencial del equipo.
Sin refugiarse en excusas
En ese punto, también quiso cortar con algunos argumentos que se repiten con frecuencia. Lo hizo de forma bastante clara: “No me sirve que se diga que el fútbol tenga su ecosistema”.
Ni los arbitrajes, ni la mala suerte, ni el contexto explican por sí solos una racha tan larga sin ganar. Cuando pasan tantos meses, tiene que haber algo más, y ahí es donde insiste en la necesidad de encontrar respuestas reales. Lo resumió con una idea sencilla referida al tema del agravio por las decisiones arbitrales y del VAR: “Al final todo se equilibra, todo encuentra esta balanza.”
Permanencia encarrilada -cree-, pero con la exigencia intacta
En la recta final de su intervención, el tono se suavizó ligeramente en lo que respecta al objetivo principal. Mirambell transmitió cierta calma: “No sufro por la salvación. Creo que el equipo está, entre comillas, virtualmente salvado.”.
Pero esa tranquilidad no implica conformismo. Ni mucho menos. Porque lo que realmente le preocupa es otra cosa: “Lo que sí que me gustaría ver es un equipo que compite, que está enchufado… y que es ambicioso.”. Es decir, no se trata solo de llegar a la meta, sino de cómo se llega.
Una reflexión que deja deberes
La intervención se cerró sin respuestas definitivas, pero con una idea muy clara: “Aquí va la reflexión y las preguntas. A ver si alguien me las responde.”.
Y esa es la sensación que queda. Que más allá de los resultados, el Espanyol necesita entender qué le ha pasado. Porque solo a partir de ahí podrá recuperar esa versión que, hace no tanto, parecía mucho más sólida y reconocible.







