Leandro Cabrera analiza el momento del Espanyol en La Grada Ràdio: “La racha es muy negativa, pero no siempre hemos hecho las cosas mal”; defiende a Manolo González y apunta al factor mental como clave

15 de abril de 2026

Hoy La Grada Ràdio se ha desplazado a la CE Dani Jarque para conversar con uno de esos jugadores que no esquivan el micrófono. Leandro Cabrera, capitán del Espanyol, se ha sentado a hablar en un contexto que no admite rodeos. Quedan siete jornadas, el margen con el descenso es de seis puntos y el ambiente no es precisamente tranquilo. Más bien al contrario: en el entorno hay tensión, dudas y esa sensación incómoda de que todo depende de reaccionar ya.

De la ilusión al vértigo en cuestión de meses

El cambio de escenario ha sido brusco. El equipo pasó de firmar una primera vuelta que enganchó a todo el mundo a encadenar una racha que lo ha condicionado en 2026. Catorce partidos sin ganar que han cambiado el estado de ánimo del vestuario… y también de la grada. En ese tramo bueno, Cabrera estaba a gran nivel, como muchos de sus compañeros. Hoy el contexto es otro, con errores que pesan, partidos que se han escapado y un bloque que ha perdido la solidez que lo sostenía.

Un capitán que no se esconde

Cabrera dejó una de esas entrevistas que no se olvidan rápido. Sin rodeos, sin esconderse y con ese tono de capitán que sabe que ahora toca dar la cara. El punto de partida lo marcó una frase que ya se ha instalado en el entorno perico, la de Calero, y que el propio central no esquiva: “Una puta mierda”. Y la asume sin maquillarla: “Lo sabemos todos, hay cosas que no se pueden maquillar, en cuestión de resultados y otras cosas están siendo muy mala”. A partir de ahí, todo lo que viene es explicación, contexto… y también mucha autocrítica.

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“Sinceramente no lo sé”: la búsqueda de respuestas

Cuando se le pide una explicación de lo que está pasando, Cabrera no vende fórmulas mágicas. Va directo: “Sinceramente no lo sé, siempre trabajamos de la misma manera, cuando ganábamos y perdíamos, con las rachas buenas y malas hacíamos el mismo análisis y autocrítica, y siempre hemos intentado mejora, incluso ganando. En esta racha negativa que llevamos no todos los partidos merecíamos no ganar, pero en el fútbol la mayoría de veces no se merece sino que se consigue, en ese camino estamos. Tampoco podemos cuando ganábamos ‘sin querer’, mal dicho, venirnos arriba, y ahora ser extremadamente negativos porque nos puede perjudicar”. Ni antes eran invencibles ni ahora son tan malos como dicen los resultados.

La gente quiere victorias, no explicaciones

El capitán entiende perfectamente lo que se escucha fuera y a la situación de una afición que ya no cree en discursos: “Imagina como venimos nosotros a las ruedas de prensa y las entrevistas, la gente no quiere escuchar, si fuese aficionado diría, ‘qué me están contando, ganen’. Y es normal. Todo lo que digamos no importa si no ganamos después, si adopto un perro o qué, pero siempre fue así. La racha es muy negativa, muy mala, pero no siempre hemos hecho las cosas mal. Hemos hecho cosas mal, sí, se tiró algún partido como el del Villarreal pero estuvimos siempre, después ha habido detalles que han caído de un lado u otro . Ante el Oviedo fuimos avasallantes y no ganamos… en general la foto grande es horrible pero no todos los partidos fueron pésimos. Lo puedo explicar y la gente lo querrá entender o no, y está justificado, no le quito fuerza al otro discurso porque en el futbol solo vale ganar”. Una frase que resume todo: en el fútbol, si no ganas, da igual lo demás.

Confianza total en Manolo González

En un momento en el que el banquillo está en el foco, Cabrera no duda ni un segundo: “Obviamente, por algo tenemos los puestos de responsabilidad que tenemos, el primero es el entrenador que para nosotros es muy importante y tiene todo nuestro respaldo y nuestra confianza, y después los jugadores, obviamente, desde el que más juega con más responsabilidad al que menos. Siempre fue más fácil cesar a un entrenador que conservarlo, pero creo que la decisión correcta es que Manolo esté con nosotros porque s etrabaja y se analiza muy bien, se hizo todo muy bien desde la victoria y la derrota. Tengo un gran cariño y respeto por el entrenador, pero creo que es el que tiene toda la plantilla”. Mensaje interno claro: el vestuario está con el técnico.

Una explicación tan simple como dura

A veces el fútbol se resume en una frase, y Cabrera lo suelta así: “Lo que pasa es que no la metemos, y cuando la metemos nos meten más, es el futbol y no está cayendo la moneda de nuestro lado pero trabajamos todos los días para que la victoria llegue”. No hay más misterio que ese.

El factor mental, clave para salir del bache

Aquí el uruguayo se detiene más: “Yo creo que mucho de esto pasa por ahí, intentamos romper que creo que lo hicimos el día del Betis, podríamos haber hecho el kamikaze e ir a por un equipo que ha marcado a muchos equipos grandes. Dimos el punto por bueno al considerar que era bueno en el campo de un rival de ese nivel. Lo que estamos intentando hacer y creo que es lo que nos carcome y nos hace precipitarnos en los partidos es seguir viendo la foto completa, que hay que verla sin dejar de ver que hay resultados que son buenos como un empate fuera en La Cartuja. Estamos intentando sacarlo en el partido a partido, pero hay un factor mental que nos hemos de quitar. En el derbi hasta el 86’ estás en el partido, y te meten el tercero y te desmoronas. Pero antes estuvimos en el partido hasta ese minuto, es lo que estamos intentando hacer y es lo que nos va a llevar a volver a ganar. Ir al partido que toca; ahora toca Vallecas y hay que ir a ganar, ya sabemos lo que es, un campo pequeño donde pasan las cosas muy rápido y el año pasado ganamos, la mentalidad es ir a ganar pero hay que ser consecuente, si empatas en el 82 no vas a hacer subir al portero a rematrar el corner. A esta altura hay que valorar cada punto, en un punto de la temporada soñábamos con estar en posiciones europeas pero la realidad es la que es, estar 10º con equipos por arriba y por abajo y te da tiempo a sacar la cabeza y nunca se sabe lo que puede pasar después. Lo cierto es que hay que cortar la racha y el día nuestro es Vallecas”.

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Un plan que se rompió en el Camp Nou

Sobre el derbi, también se explica sin esconder errores: “La idea era hacer un partido largo, no dar espacio al Barcelona para que corriera, en nuestra visión del rival corre muy bien y es peligrosos con espacios, y nos marcaron en un balón parado que es lo que no puede pasar. En el segundo tiempo fuimos más presionantes y se encontraron más situaciones mano a mano con el portero. En el segundo tiempo no teníamos nada que perder, en el primero teníamos un plan de hacerlo largo que se nos desmorona por un balón parado mal defendido y eso es lo que nos revienta, de tener un plan para que no pasen cosas y en una pelota parada, pafff, y has de salir a exponerte”.

Mirar arriba… sin olvidar lo urgente

El discurso no renuncia a nada, pero pone los pies en el suelo: “Creo que fue Osasuna el año pasado que se pegó una racha buena sin ganar y al final se quedó a un punto de Europa. Cuando hay opción a todo hay opción a todo de verdad, ahora queremos ganar en Vallecas y a los cuatro días queremos volver a ganar en casa ante el Levante, primero una cosa y después otra, no estamos en posición de tirar mucho más adelante pero tenemos que ir ahí, ojalá en la próxima jornada tengamos los 41 puntos y luego puede pasar de todo”.

El empate en el Betis, algo más que un punto

Cabrera también pone en valor lo que se consiguió en Sevilla: “Se rompe una racha de partidos con goles no encajados, tiene eso más valor de lo que parece, nosotros intentamos quedarnos con lo que nos refuerza, corregir y quedarnos con eso. Ante el Betis es el partido que hay que cortar y pegar en todos los partidos y mejorar en lo otro. El día que demos un pase adelante atacando, no perder eso, es lo que no hemos tenido en la segunda vuelta, hay que encontrar el equilibrio bueno”.

Su futuro y su momento personal

En lo personal, el mensaje es claro: “He estado pensando en eso, cuando vas cumpliendo años ves que llega el horizonte y te lo cuestionas, mi etapa en el Espanyol terminará cuando el Espanyol quiera o una situación personal o familiar lo requiera, personalmente soy muy feliz en el club y la ciudad, si todo es normal estaré el máximo tiempo que pueda. Si el día de mañana no estoy, si el club lo decidiera lo entendería, son cosas del futbol, y si es por un tema familiar son causas de fuerza mayor, pero soy muy feliz en el Espanyol y en Barcelona”.

Y también se analiza comparando su excepcional primera vuelta con esta segunda evidentemenete mucho más discreta, a tono con el equipo: “Si hubiera jugado siempre como en la primera vuelta me pagarían el doble. Yo me siento muy bien, con una segunda vuelta más irregular y siempre intentando mejorar y estar como sea, el 2025 fue un muy buen año y el 2026 no ha empezado bien, pero en líneas generales me encuentro bien, no es mi mejor versión como se ha visto en la primera vuelta pero estoy siempre en búsqueda del rendimiento que tuve y creo puedo volver a tener”.

Experiencia y aprendizaje dentro y fuera del campo

El derbi y en concreto la actitud de ciertos futbolistas azulgrana, algunos de los más jóvenes, también deja una reflexión personal: “Como me conozco casi siempre cuando acaba el partido me voy, cuando era chico, con 17 años juego de mis primeros partidos en Uruguay contra un equipo de menor nivel, yo farruco y chulo con uno más mayor y luego fue al vestuario a pegarme, y mis capitanes lo pararon y lo sacaron, y me vivieron a mí diciendo, ‘eres un idiota, otra vez no te va a defender nadie’. Y ahí uno va a prendiendo a que cuando cosas hay consecuencias, aunque actualmente menos para todo el mundo. Si cuando te equivocas no te lo dicen y te lo aplauden, es como si el día de mañana mi hijo, si no lo educo yo lo va a educar la vida, prefiero educarlo yo; a partir de ahí tampoco no me voy a extender más, se me ha entendido, después cada quien tiene lo que se merece”.

Detalles que también explican cosas

Sobre su faceta goleadora, un poco aparcada, no renuncia a volver a sumar: “Yo confío y la cabeza la pongo. La última cicatriz es del día del Barça, fueron once puntos». Lo malo es que le han cogido la matrícula en jugadas de estrategia: “Con la buena primera vuelta me tiene controlado, por eso intentamos otras cosas”.

Un recorrido largo… y el mismo objetivo

Mirando atrás, ha visido ya muchas experiencias como perico, momentos malos y buenos: “El primer año con Vicente fue el más tranquilo, y este a pesar de la racha; venía mejor porque fue ilusionante mucho tiempo. Todos buscamos una temporada tranquila o con premio, cuando cambias de equipo y empieza otra temporada buscas eso, no pararemos de buscarlo aunque no lo encontremos”.

Y el cierre, que es casi un deseo colectivo: “Ojalá la próxima entrevista sea bastante más alegre, no deseamos otra cosa. Todos tenemos una opinión y una manera de ver el fútbol, pero todos deseamos ver ganar al Espanyol”. Palabra de capitán.