El Espanyol, en alerta: la salvación más cara de LaLiga desde 2008 obliga a sumar más de 42 puntos; Rayo y Levante, finales en una lucha por la permanencia más exigente en años

14 de abril de 2026

El Espanyol se ha plantado en la jornada 31 con 38 puntos y seis de margen sobre el descenso, una distancia que sobre el papel debería dar cierto respiro. Pero el contexto ha cambiado. Y mucho. La sensación ahora mismo es otra, más incómoda, más tensa. Porque lo que está pasando en la zona baja de LaLiga no es normal: estamos ante la permanencia más cara desde 2008, y eso cambia todas las cuentas.

Un precedente que pone en alerta: el Zaragoza bajó con 42 puntos

Hay un dato que lo resume todo y que no deja lugar a muchas interpretaciones. En la temporada 2007-08, el Real Zaragoza descendió con 42 puntos. Sí, esos que durante años se han vendido como la cifra mágica para salvarse. Pues aquella vez no sirvieron.

En esa temporada, aunque varios equipos llegaron con opciones a la última jornada, el desenlace fue especialmente cruel para el equipo blanquillo, que acabó descendiendo pese a contar con una plantilla de muchísimo nivel. Todo se decidió en ese último partido, cuando el Mallorca se impuso por 3-2 con goles de Güiza, Webo y Gonzalo Castro, dejando a los maños en Segunda con 42 puntos, una cifra que no les bastó para salvarse. Mientras tanto, Osasuna, Recreativo y Valladolid lograron mantenerse en Primera con 43, 44 y 45 puntos, respectivamente.

descenso zaragoza 2008

Y lo que está pasando ahora empieza a recordar demasiado a ese escenario. En 18 años, ningun equipo había sumado tantos puntos a estas alturas de la temporada como el Elche (32), que marca la zona de descenso. Es decir, no se veía algo así en casi dos décadas. Esto obliga a mirar la tabla con otros ojos. Ya no vale con sumar lo justo. Puede que esta vez haya que ir un poco más allá, y esos 38 puntos que podrían dar calma ya no la dan tando, teniendo en cuenta que con los 42 puntos puede no bastar.

El Espanyol, en tierra de nadie… pero con el peligro acercándose

El equipo de Manolo González sigue instalado en una zona intermedia. No está dentro del lío directo, pero tampoco está fuera del todo. Y con una racha de 14 partidos sin ganar, lo que antes parecía colchón ahora empieza a parecer una cuenta atrás.

manolo banda espanyol barca

El equipo sigue sin dar el salto necesario para lograr ese triunfo que se resiste en lo que llevamos de año: genera por momentos, llega… pero no remata. Y mientras tanto, los errores atrás siguen costando puntos. Esa mezcla es la que explica por qué el Espanyol no ha cerrado ya la permanencia y por qué ahora toca mirar el calendario con cierta inquietud.

Rayo y Levante: dos partidos que pueden cambiarlo todo

Aquí está el punto clave. Rayo Vallecano y Levante UD aparecen como dos finales anticipadas. No son partidos sencillos, ni mucho menos, y los rivales se estárán jugando mucho, pero sí son los que pueden marcar el camino del final de temporada.

El Espanyol ya sabe lo que es puntuar ante ellos en la primera vuelta (cuatro de seis), y ahora necesita repetir o incluso mejorar ese rendimiento. Sumar al menos cuatro puntos se ha convertido en una necesidad real, no en un objetivo teórico.

Porque si no se hace el trabajo ahora, el calendario se complica de verdad.

Un tramo final que no invita a relajarse

Después de esos dos duelos directos, el panorama cambia por completo. Aparece el Real Madrid en el RCDE Stadium, luego una visita exigente al Sánchez-Pizjuán, el Athletic Club en casa, Osasuna fuera y una Real Sociedad que puede estar jugándose Europa en la última jornada.

Un cierre de temporada que no admite muchas dudas. Llegar a esas jornadas sin los deberes hechos puede ser jugar con fuego.

coro gol espanyol real sociedad

Y ahí es donde aparece ese recuerdo que nadie quiere revivir. Porque el Espanyol ya sabe lo que es llegar al último partido jugándose la vida, y precisamente ante el mismo rival ante el que se pondrá el colofón este año. Pasó en aquella 2005-06, cuando todo se resolvió en el último suspiro gracias al gol milagroso de Coro. Nadie quiere volver a eso.

Cambiar la dinámica ya no es opcional

El equipo ha pasado en pocos meses de mirar hacia arriba a tener que vigilar el retrovisor. Y eso, en el fútbol, se nota en todo: en el ambiente, en la grada, en las decisiones.

Manolo González sigue trabajando para revertir la situación, pero los números no es que aprieten, es que casi ahogan. Cinco puntos de los últimos 42 posibles no admiten demasiadas explicaciones. Hay que ganar. Y hay que hacerlo ya.

Porque esta vez, más que nunca, los famosos 42 puntos pueden no ser suficientes. Y eso obliga a todos a dar un paso más.