El fin de semana de los cedidos del Espanyol volvió a dejar un poco de todo, que al final es casi la foto exacta de cómo está siendo esta temporada lejos de Cornellà. Hubo goles, sí. Hubo puntos que saben bien. Hubo otros partidos que dejaron un regusto bastante más torcido. Y también hubo varios nombres que vuelven a colocar preguntas encima de la mesa de cara al verano.
Porque cuando uno repasa lo que ha pasado con los futbolistas que el Espanyol tiene repartidos por media categoría, la sensación es clara: no todos están viviendo la cesión igual, ni mucho menos todos llegarán a junio con el mismo cartel. Hay quien sigue empujando la puerta del primer equipo. Hay quien pelea por no desaparecer del todo. Y hay quien, directamente, está entrando en un punto delicado de la temporada.
Marcos Fernández vuelve a tirar del carro y sigue disparando su nombre
Si hay un nombre que vuelve a salir reforzado este fin de semana, ese es el de Marcos Fernández. Otra vez. El delantero cedido en el Ceuta fue decisivo en la victoria caballa ante el Cádiz y confirmó que su tramo final de curso está siendo realmente serio.
Marcó el 1-0 con ese punto de delantero atento que siempre aparece donde toca. Leyó antes que nadie una acción embarullada dentro del área, cazó el regalo defensivo y soltó un zurdazo potente para mandarla arriba, cerca de la escuadra. Gol de ‘9’. Gol de los que no son casualidad. Y luego participó de forma directa en el segundo tanto, en una acción donde volvió a estar listo, agresivo y metido en el partido. Aunque acabara siendo adjudicado en propia puerta a Kovacevic, la jugada nace otra vez de él.
Once goles lleva ya Marcos Fernández. Once. Y eso ya no se puede explicar como una buena racha puntual.
Lo suyo empieza a ser otra cosa. Está cerrando la temporada con una continuidad que obliga al Espanyol a mirar muy de cerca lo que quiere hacer con él en verano. No solo por los números, también por el momento. Porque aparece, porque sostiene, porque decide. Y porque va dejando la sensación de que esta cesión sí le ha servido para crecer de verdad.
José Gragera sigue atrapado en un escenario que nadie esperaba
En el otro lado de la balanza aparece José Gragera, cuya situación en el Deportivo sigue siendo difícil de explicar si se mira desde la idea inicial de su cesión. En el empate del Dépor en El Molinón no jugó ni un minuto. Otra vez. Y eso ya no sorprende, que es casi lo peor de todo.
Regresaba a Gijón, además, a un escenario especial para él. Era uno de esos partidos donde uno podía imaginar una pequeña ventana, aunque fuera por el componente emocional. No ocurrió. Se quedó en el banquillo mientras el Dépor rescataba un empate en la recta final.
Su 2026 sigue completamente en blanco a nivel de minutos. Es el único jugador de campo de la plantilla coruñesa que no ha participado ni un solo minuto en lo que va de año. Un dato durísimo. Y todavía más si se recuerda cómo llegó: como un futbolista llamado a tener peso, con discurso de jugador importante y hasta con una cláusula de compra obligatoria ligada a un escenario que a estas alturas parece imposible.
Lo de Gragera ha pasado de ser una mala racha a convertirse en un problema serio de contexto y de confianza.
Y duele más porque calidad tiene. La ha tenido siempre. Pero el fútbol también va de encaje, de momentos y de técnicos que te compren. Ahora mismo, en A Coruña, nada de eso juega a su favor.
Justin Smith suma minutos, pero sigue sin asentarse del todo
Justin Smith volvió a participar con el Sporting en el empate ante el Deportivo. Entró en el minuto 79 por Dubasin, con el partido todavía abierto y con su equipo por delante en el marcador. Tuvo poco tiempo para dejar huella y la valoración general de su actuación fue bastante neutra.
No fue un mal partido suyo, pero tampoco le dio tiempo a romper nada. Venía de una entrada buena en Gran Canaria, donde sí ayudó a cambiar la cara del equipo, y la sensación con él es esa: aparece, deja detalles, pero todavía no termina de tener continuidad ni peso estable.
Justin sigue en esa franja de futbolista que parece útil, pero al que aún le falta dar un paso para ser realmente influyente.
Y eso, a estas alturas de la cesión, ya empieza a ser relevante. Porque el tiempo corre y hay jugadores que están consiguiendo convertir sus minutos en argumentos. Él, de momento, va más por destellos.
Hugo Pérez pierde sitio en un Nàstic donde el contexto ya es de supervivencia
El Nàstic logró una victoria vital ante el Juventud Torremolinos, de esas que se juegan con las piernas, sí, pero también con la cabeza y con el miedo pegado a la espalda. En ese contexto, Hugo Pérez volvió a tener un papel muy secundario. Entró en el minuto 84 por Jardí y prácticamente no tuvo tiempo material para influir.
Su situación viene marcada por el cambio de entrenador. Con Pablo Alfaro ha perdido la titularidad y también ese peso que sí había tenido en el breve tiempo en que coincidió con Cristóbal Parralo. Ahora mismo está en un rol mucho más residual, dentro de un equipo que va con el agua al cuello y donde cada decisión del técnico parece orientada a apagar fuegos inmediatos antes que a construir nada.
Hugo ha pasado de ser una pieza visible a quedarse en un segundo plano cuando más quema la temporada.
No es una buena noticia para él, claro, que ya vivió una etapa de claro ostracismo en el Huesca. Y tampoco lo es para un Espanyol que seguramente esperaba ver en este tramo a un jugador con más protagonismo y recorrido competitivo.
Rafa Bauza y Javi Hernández, protagonistas en un Mirandés que compite… pero no le da
El Mirandés empató en Córdoba en un partido extraño, porque el 2-2 deja una sensación doble: el equipo fue capaz de levantarse de un 2-0 y hasta rozó la victoria, pero el punto sabe a poco viendo su situación en la tabla.
En clave perica, Rafa Bauza fue titular y acabó sustituido en el minuto 83. Su partido quedó marcado por una mala acción justo al inicio de la segunda mitad, cuando no se entendió con Carlos Fernández y de ahí nació el segundo gol del Córdoba. También se le reprochó no atreverse a chutar en una acción clara desde la frontal. Fue una noche de luces cortas para él.
Javi Hernández también fue titular y tampoco salió bien parado en la lectura del encuentro. En el primer gol local dejó libre de marca a Diego Bri, y ese detalle le persiguió durante buena parte del análisis del partido. Luego apareció algo más en el segundo tiempo, con un disparo desde la frontal y algo más de presencia, pero el Mirandés necesita mucho más de él si quiere salir de donde está.
Ni Bauza ni Javi Hernández firmaron un partido para guardar, y eso pesa más en un equipo donde cada error se paga carísimo.
Eso sí, el equipo tuvo orgullo para reaccionar y eso también cuenta. Otra cosa es que la clasificación ya no premie demasiado los “casi”.
Pablo Ramón sigue fuera y su regreso continúa retrasándose
En el caso de Pablo Ramón, la noticia sigue siendo que no hay noticia definitiva. El central cedido en el Racing todavía no ha reaparecido desde aquella lesión sufrida ante el Granada el pasado 1 de febrero. Lo que parecía una molestia que iba a resolverse en poco tiempo se está alargando más de lo previsto.
Se le ha visto trabajando sobre el césped con el readaptador y la idea es que, si todo va bien, pueda estar pronto en dinámica competitiva, quizá para el viaje a Andorra. Pero de momento sigue fuera.
Su cesión ha entrado en esa fase incómoda en la que el tiempo de recuperación empieza a comerse el margen que quedaba para dejar huella.
Y claro, cuando un préstamo se estrecha tanto en el calendario, cada semana sin volver pesa el doble.
Hinojo vive una tarde muy dura en una Cultural que se hunde
Uno de los escenarios más delicados del fin de semana fue el de Hinojo en la Cultural Leonesa. La derrota por 0-4 ante el Andorra fue un golpe tremendo para el equipo y también para él a nivel individual.
Las crónicas fueron muy duras con su actuación. Sale señalado en el segundo gol del Andorra, en una acción donde pierde un duelo que parecía tener controlado, una acción desafortunada más en un partido ya de por sí muy malo del conjunto leonés. La Cultural atraviesa una situación límite, tanto deportiva como institucional, y cuando todo se viene abajo los fallos individuales quedan aún más expuestos.
Fue una de esas tardes donde casi nada sale bien y donde el contexto termina arrastrando a todos, también a Hinojo.
El ruido posterior lo resume bastante bien: derrota amplísima, pitos, destitución del director deportivo apenas dos horas después y sensación de final de ciclo. En medio de ese incendio, es difícil que un cedido crezca.
Omar Sadik, sin competición por el parón internacional
El caso de Omar Sadik es el más breve de todos este fin de semana. No hubo competición en Francia por los compromisos internacionales, así que el delantero del Pau se quedó sin partido y, por tanto, sin nuevos minutos que analizar.
A veces eso también pesa. Porque cuando un futbolista necesita continuidad, los parones llegan como un frenazo incómodo. Su temporada está siendo de apariciones esporádicas, y cada semana sin jugar corta un poco más el ritmo.







