Hay vídeos que no necesitas ni contextualizar demasiado porque se explican solos. El que publicó El Día Después tras el Espanyol-Getafe va por ahí. Bajo ese título tan directo, “El Annus Horribilis de Manolo González y su Espanyol”, lo que se ve no es solo un partido… es un entrenador al límite, viviendo cada acción como si le fuera la vida en ello.
Arranca con una jugada que parece normal, de las que pasan sin más… hasta que deja de serlo. “¿Qué revisa?”, se escucha desde el banquillo, y de repente todo se acelera: “Mano, mano, mano, mano, mano”. Ahí ya se nota el nervio, la tensión. Y cuando alguien intenta explicarlo desde fuera, llega la respuesta que lo resume todo: “Es de locos, es de locos”. No es una frase pensada, es una reacción pura.
😓 El 𝒂𝒏𝒏𝒖𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒓𝒊𝒃𝒊𝒍𝒊𝒔 de Manolo González y su RCD Espanyol. #ElDíaDespués pic.twitter.com/Au4Z2hInsd
— El Día Después en Movistar Plus+ (@ElDiaDespues) March 26, 2026
Entre la incredulidad y la sensación de déjà vu arbitral
El momento tiene algo de repetido, de historia que ya has visto antes. Porque no es solo esa jugada. Es lo que viene acumulado. Por eso aparece ese otro comentario, casi resignado: “¿Y lo del otro día? ¿Lo del otro día?”. Como diciendo: otra vez lo mismo.
Y cuando parece que todo apunta a penalti, el propio banquillo lo anticipa: “Va a pitar penalti”. Pero no. No lo pita. Y ahí se mezcla todo: sorpresa, rabia, incredulidad. El vídeo lo deja caer claro: por segunda jornada seguida, otra vez una decisión que no se entiende desde dentro.
La montaña rusa emocional del banquillo
Luego llega el gol. O mejor dicho, lo que parece gol. Porque la alegría dura lo justo. “¿Qué está revisando?”, vuelven a preguntar. Y otra vez el mismo patrón: revisión, espera… y golpe. “¿Fuera de juego?”.
Y es ahí donde el vídeo empieza a doler de verdad. Porque no es solo lo que pasa, es cómo lo viven. Manolo mira, gesticula, se lleva las manos… y cuando se da cuenta de que le están enfocando, intenta disimular. Pero ya está todo dicho. El gesto lo delata más que cualquier frase.
Del sarcasmo a la frustración total
Hay un momento muy humano, casi de defensa emocional. Otro gol. Otra acción. Y Manolo, medio en broma, medio en serio, hace ese gesto de calma como diciendo: “A ver si ahora también lo revisan”.
Y claro, lo revisan. Y lo anulan. Y entonces ya no hay ironía que valga. Desde el banquillo lo sueltan sin filtro: “Es una barbaridad lo que está pasando”.
Ese es el punto en el que el vídeo deja de ser una pieza curiosa y pasa a ser casi un retrato del momento del equipo. Porque no es solo una jugada, ni dos, ni tres. Es la suma de todo.
Un final que resume el 2026 del Espanyol
El tramo final ya es puro desgaste. Intentos de levantar al equipo, mensajes de calma: “Edu, estamos bien, cabeza”. Pero ni eso.
Llega la falta. Y otra frase que se queda: “En una falta que no es”. Y luego el segundo. Y el silencio.
El cierre lo dice todo sin necesidad de adornos: “Una nueva derrota del español de Manolo… que este 2026 todavía es el único equipo de la liga que no ha logrado la victoria”.
Y ahí se acaba el vídeo. Y casi que también se resume el momento. Porque más allá del resultado, lo que queda es esa sensación de impotencia constante, de que siempre pasa algo. Y mientras tanto, Manolo en la banda, viviendo cada jugada como si fuera la última.







