Hay estadísticas que ayudan a entender mejor el momento de un equipo, y la que publica AS en este caso es especialmente significativa. El Espanyol ha pasado de ser un conjunto fiable cuando se adelantaba en el marcador a mostrar una preocupante incapacidad para conservar esa ventaja. De convertir el 1-0 en sinónimo de victoria, a no ser capaz de traducirlo en triunfos en lo que va de 2026.
La expresión que utiliza AS, “El Espanyol tiene un agujero en el bolsillo”, resume con bastante precisión esa sensación de puntos que se escapan.
De una fortaleza clara a una debilidad evidente
Durante la primera vuelta, el equipo de Manolo González había construido una de sus bases competitivas en su capacidad para gestionar los partidos cuando se adelantaba. De los diez encuentros en los que logró marcar primero hasta diciembre, acabó ganando ocho, con un empate y una derrota. 25 puntos de 30 posibles, un rendimiento que situaba al Espanyol entre los equipos más fiables en ese contexto.
El cambio desde enero ha sido notable. El equipo mantiene la capacidad de adelantarse en el marcador, pero ha perdido la solidez necesaria para proteger esa ventaja.
2026: adelantarse ya no garantiza sumar de tres
Los datos son contundentes. En este inicio de año, el Espanyol se ha adelantado en cinco partidos de Liga y no ha conseguido ganar ninguno. El balance es de dos empates -ante Levante (1-1) y Elche (2-2)- y tres derrotas -frente a Alavés (1-2), Atlético de Madrid (4-2) y Mallorca (2-1)-.

Dos puntos sumados de quince posibles tras marcar el primer gol, una cifra que evidencia el problema. No se trata de un caso puntual, sino de una tendencia que se repite.
Son Moix, un ejemplo más dentro del patrón
El último precedente, en Mallorca, encaja dentro de esa dinámica. El Espanyol volvió a adelantarse en el marcador, pero no logró sostener la ventaja. El rival encontró la manera de reaccionar y el partido terminó escapándose, como ya había ocurrido en otras ocasiones recientes.
La repetición de este tipo de escenarios refuerza la idea de que no es una cuestión aislada, sino un déficit estructural en este tramo de la temporada.
La dificultad para cerrar partidos
Uno de los factores que explica esta situación es la incapacidad del equipo para mantener la portería a cero en las últimas semanas. Sin esa solidez defensiva, cualquier ventaja se vuelve frágil y obliga a sostener el resultado desde la gestión y el control del juego, un terreno en el que el Espanyol no está encontrando continuidad.

Marcar primero ya no está siendo suficiente, y eso cambia por completo el desarrollo de los encuentros.
Un contexto exigente a corto plazo
El calendario inmediato no invita a la relajación. El Espanyol afronta compromisos de elevada exigencia, empezando por el encuentro ante el Getafe en el RCDE Stadium y continuando con salidas ante rivales de nivel como Betis, Barcelona y Rayo Vallecano.
En este contexto, corregir esta tendencia resulta fundamental. Recuperar la capacidad de gestionar ventajas puede marcar la diferencia entre una recta final tranquila o un cierre de temporada más exigente de lo previsto.
Una cuestión que va más allá de los números
Más allá de los datos, la estadística refleja un cambio en la dinámica competitiva del equipo. Donde antes había seguridad tras adelantarse en el marcador, ahora aparece la incertidumbre. Y ese matiz, aunque no figure en la clasificación, influye directamente en el rendimiento.
Fuente AS







