No pasa muy a menudo. De hecho, casi nunca. Muchas veces los aficionados del Espanyol han comentado que en los colegios de Catalunya el club blanquiazul no suele aparecer demasiado bien tratado o directamente ni aparece. Por eso esta pequeña historia tiene algo especial.
La anécdota la ha compartido el ex consejero del Espanyol Robert Hernando. Y empezó de una manera bastante sencilla: su hija volvió del colegio con una sorpresa bajo el brazo. En el libro de religión que estaban usando en clase aparecía una referencia a un sacerdote… que además era espanyolista.
Y no uno cualquiera.
El recuerdo de Dámaso Perico en un libro escolar
El sacerdote que aparece citado en ese libro es Dámaso Ruiz Tintoré, conocido por todos en el entorno perico como Dámaso Perico. Un personaje muy querido por la afición blanquiazul durante décadas.
Hernando lo explicaba con emoción en sus redes sociales al contar cómo llegó esa pequeña sorpresa a casa: “Mi hija ha llegado emocionada del colegio porque en el libro de religión aparece un sacerdote que fue animador del @RCDEspanyol”.
El propio Hernando también recordaba que muchas veces se han visto ejemplos muy distintos en materiales escolares: “Muchas veces han salido aquí textos de distintos centros educativos que han ignorado o directamente maltratado al #rcde esta vez se han cambiado las tornas.”s.
📌Mi hija ha llegado emocionada del colegio porque en el libro de religión aparece un sacerdote que fue animador del @RCDEspanyol
📌Muchas veces han salido aquí textos de distintos centros educativos que han ignorado o directamente maltratado al #rcde esta vez se han cambiado… pic.twitter.com/CR5cUuBZoL— Robert Hernando (@roberthernando) March 10, 2026
Un orgullo explicar quién fue Dámaso
La anécdota, más allá de lo curioso, también tuvo un momento muy personal. Porque Hernando aprovechó ese momento para contarle a su hija quién fue realmente aquel sacerdote que aparecía en el libro.
Así lo explicaba: “Obviamente, para mí ha sido un orgullo explicarle quién fue Dámaso, que tuve la suerte de tenerlo como amigo, lo gran espanyolista que fue y el enorme corazón que tenía siempre haciendo el bien.”
Una forma sencilla de trasladar una historia muy conocida dentro del espanyolismo a una nueva generación.
Un personaje inolvidable del Espanyol
Dámaso Ruiz Tintoré nació en Barcelona el 15 de junio de 1970 y durante su juventud fue un habitual del antiguo estadio de Sarrià. Allí se convirtió en una figura muy popular entre la afición.
Se le veía recorriendo las gradas con su inseparable bombo, disfrazado muchas veces y animando sin parar al equipo. Aquella imagen terminó convirtiéndolo en uno de los personajes más entrañables del espanyolismo. De ahí nació el apodo que lo acompañó siempre: Dámaso Perico.
Años más tarde decidió iniciar el camino del sacerdocio. Fue ordenado el 9 de diciembre de 2007 en la catedral de Tortosa y celebró su primera misa en la iglesia de San Gregorio Taumaturgo de Barcelona.
Nunca dejó de ser perico.
El sacerdote que también animaba almas
Dámaso no escondía su forma de entender la vida. En redes sociales se definía como “animador de almas”, una expresión muy suya que mezclaba fe, humor y cercanía.

También protagonizó momentos muy recordados dentro del club. Uno de los más famosos ocurrió en una junta de accionistas del Espanyol cuando pidió calma en medio de un ambiente muy tenso con una frase que muchos aún recuerdan: “Ahora, sobre todo, mantengamos la calma: paz, hermanos.”
Era muy suyo. Directo, sencillo y con ese punto de humanidad que hacía que la gente le tuviera tanto cariño.
Una despedida que dejó huella en el espanyolismo
Dámaso falleció el 8 de mayo de 2018 tras un accidente de tráfico cuando tenía 47 años. En ese momento era vicario en Benicarló. La noticia sacudió al espanyolismo porque se marchaba una figura muy querida.
Muchos recordaron entonces al joven que animaba en Sarrià con el bombo, al sacerdote que seguía viviendo el Espanyol con pasión y al hombre que siempre intentaba transmitir calma y buen humor.
Por eso esta pequeña historia que llega ahora desde un colegio tiene algo bonito. Que el nombre de Dámaso aparezca en un libro escolar no deja de ser una forma de mantener viva su memoria.







