La expedición blanquiazul viaja a Madrid con el objetivo claro de competir y rascar algo en un estadio que impone, aunque últimamente no se le ha dado del todo mal a los pericos. Tras el 2-2 ante el Celta, el equipo necesita dar un paso adelante para no perder el tren europeo ni la confianza.
Una lista marcada por el momento del equipo
La convocatoria refleja el estado actual del vestuario: ganas de reaccionar, necesidad de recuperar sensaciones y ese punto de tensión que acompaña a las semanas en las que los resultados no llegan. El empate ante el Celta frenó la caída, sí, pero dejó ese sabor de “podía haber sido mucho más”. El Metropolitano aparece como escenario para un golpe de efecto. Nadie lo exige, pero todos lo desean. Esta es la lista:
Porteros: Ángel Fortuño, Dmitrović, Pol Tristán
Defensas: Rubén S., F. Calero, Cabrera, Salinas, Miguel Rubio, C. Romero, El Hilali, Riedel
Centrocampistas: Urko, Edu Expósito, Pol Lozano, R. Terrats, Pickel
Delanteros: Roberto, Pere Milla, Ngonge, Jofre, Kike G., A. Roca, Dolan
📋 CONVOCATÒRIA | Llista per a l’#AtletiEspanyol d’aquesta nit! #RCDE pic.twitter.com/HHioK8Qmbf
— RCD Espanyol de Barcelona (@RCDEspanyol) February 21, 2026
La principal novedad para el duelo ante el Atlético es el regreso de Fernando Calero, que entra en la lista una vez superadas las molestias que le impidieron estar ante el Celta.
Un rival herido… y un partido que puede marcar la dinámica
El Atlético llega también con dudas tras sus últimos tropiezos ligueros, lo que añade un punto imprevisible al encuentro. Cuando un equipo grande está tocado puede reaccionar con furia… o seguir atascado. Ahí estará una de las claves del partido.
El Espanyol, por su parte, sabe que competir bien fuera de casa pasa por recuperar la solidez que sostuvo la gran primera vuelta. Orden, intensidad y minimizar errores. No hay secretos.
Más que tres puntos en juego
Ganar o puntuar en un escenario así tiene un efecto que va más allá de la clasificación. Refuerza la moral, cambia el discurso y devuelve esa sensación de equipo incómodo que tantos problemas dio a los rivales hace apenas unas semanas.
Porque ahora mismo el Espanyol vive en ese punto extraño donde no está mal… pero tampoco tranquilo. Ni crisis total ni calma absoluta. Y este tipo de partidos, precisamente, son los que deciden hacia dónde se inclina la balanza.







