El empate ante el Celta de Vigo permitió al RCD Espanyol poner fin a una preocupante racha de cuatro derrotas consecutivas, aunque no fue suficiente para reencontrarse con una victoria que sigue resistiéndose en este 2026. El conjunto dirigido por Manolo González sumó un punto que, sin ser plenamente satisfactorio, sí resulta valioso por el contexto y por lo ajustada que se presenta la lucha por los puestos europeos. Frenar la dinámica negativa era una prioridad, y el equipo lo consiguió.

Con este resultado, el Espanyol continúa en la sexta posición con 35 puntos, justo por delante del propio Celta, que suma 34 y permanece a su estela inmediata. Por detrás, la presión es creciente, con varios equipos recortando distancias -a la Real Sociedad, que sigue 8ª con 31 puntos, se suman el Athletic Club, 9º con la misma puntuación, y Rayo Vallecano, 10º con 30- lo que convierte cada jornada en un ejercicio de resistencia. La clasificación apenas se mueve, pero el margen de error se reduce al mínimo.
Un partido que dejó sensaciones encontradas
El desarrollo del encuentro reflejó tanto las virtudes como las debilidades actuales del equipo blanquiazul. Tras encajar el primer gol, el Espanyol reaccionó con determinación y logró voltear el marcador gracias a los tantos de Kike García y Tyrhys Dolan. Cuando el triunfo parecía encarrilado, Borja Iglesias apareció en el tiempo añadido para establecer el definitivo empate, frustrando lo que habría sido un impulso anímico de gran valor.

El punto obtenido puede considerarse justo si se analiza el cómputo global del partido, aunque deja una sensación de oportunidad perdida por la proximidad de la victoria. El Espanyol mostró capacidad de reacción, pero también dificultades para cerrar los encuentros.
Una victoria que sigue sin llegar en 2026
El equipo todavía no ha logrado imponerse en lo que va de año, con dos empates -ante Levante y Celta- como únicos resultados positivos en términos de puntuación. Esta circunstancia sigue generando dudas e inquietud, especialmente por la pérdida de esa solidez que caracterizó al conjunto en el primer tramo de la temporada. La fragilidad defensiva se ha convertido en un factor determinante, reflejada en el elevado número de goles encajados en las últimas jornadas y en 8 jornadas sin dejar la meta a cero.

Manolo González ha señalado que el problema no es físico, sino estructural y de gestión de los momentos del partido. Cuando los resultados no acompañan, la confianza se resiente y los errores se multiplican. Recuperar el equilibrio colectivo aparece como la principal urgencia para volver a competir con regularidad.
Señales positivas dentro de un escenario complejo
A pesar de las dudas, el partido dejó elementos alentadores. La aportación de los jugadores que partieron desde el banquillo fue decisiva, especialmente la de Dolan, autor de uno de los goles, y la de Ramon Terrats, que firmó su primera asistencia con la camiseta blanquiazul. También la actuación de Cyril Ngonge, titular por primera vez desde su llegada, aportó desequilibrio y verticalidad, cualidades necesarias para romper defensas cerradas.

Estos detalles sugieren que el equipo dispone de recursos para revertir la situación, aunque todavía no ha logrado ensamblarlos con la continuidad necesaria. El potencial está presente, pero falta convertirlo en resultados.
Un Atlético irregular como próximo desafío
La próxima jornada enfrentará al Espanyol con el Atlético de Madrid, un rival de máximo nivel pero con un rendimiento desigual en Liga. El conjunto rojiblanco atraviesa un momento contradictorio: mientras muestra una imagen sólida en la competición copera -0-5 en La Cartuja frente al Betis y 4-0 al Barça en el Meropolitano-, en el campeonato doméstico ha ofrecido últimamente actuaciones muy irregulares, como evidencia su reciente derrota por 3-0 ante el Rayo Vallecano en Butarque. No ha ganado ninguno de sus últimos tres encuentros -empate 0-0 en el campo del Levante, 0-1 ante el Betis y la contundente derrota frente a los vallecanos-. Además, e miñercoles juegan en Champions frente al Brujas.
Este contexto convierte el duelo en una prueba significativa para ambos equipos. Para el Espanyol, supondrá una oportunidad de recuperar sensaciones y consolidar su posición en la zona europea; para el Atlético, una ocasión de corregir su deriva liguera. El choque se presenta abierto e imprevisible, condicionado por las dudas que arrastran ambos conjuntos.
Mantener la posición para seguir aspirando a Europa
En definitiva, el empate ante el Celta no resuelve los problemas del Espanyol, pero sí evita un deterioro mayor de su situación clasificatoria. Mantener la sexta plaza en un momento de resultados adversos tiene un valor considerable, aunque la continuidad en esa posición dependerá de que el equipo recupere cuanto antes la senda del triunfo.
La temporada entra en una fase decisiva y cada punto adquiere un peso específico creciente. El Espanyol sigue en la pelea europea, pero necesita transformar su resistencia en victorias para sostenerla.







