La Tertulia | El entorno del Espanyol, entre el miedo al derrumbe y la llamada a no caer en el catastrofismo: Pace en el foco, el error con Garagarza y un Manolo González con el que no se está siendo justo

10 de febrero de 2026

La tertulia de hoy en La Grada Ràdio reflejó el estado anímico del entorno del Espanyol tras la goleada en Villarreal. Debate intenso entre quienes piden calma y quienes alertan de un proyecto mal apuntalado, con teléfonos abiertos para una afición muy tocada y el Celta marcando el próximo punto de inflexión.

Bergadà pide perspectiva y frena el apocalipsis

Àngel Bergadà fue el primero en poner un poco de freno al clima de hundimiento total que se respira alrededor del Espanyol. Reconoció que la racha preocupa, pero avisó del riesgo de sobrerreaccionar. “Como casi siempre veo que voy alrededor del mundo, leo mucho catastrofismo en cierto modo justificado por los últimos seis partidos, pero me cuesta entender en general qué está pasando”, arrancó.

Para Bergadà, el problema no es tanto la clasificación como el relato que se está construyendo alrededor del equipo. “Ahora parece que el meteorito apunta a Cornellà y no hay para tanto”, dijo, recordando que el Espanyol sigue sexto tras 23 jornadas. “Hay 14 equipos que querrían estar donde el Espanyol, y con una plantilla para lograr la permanencia”, insistió, bajando el debate al suelo.

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Eso sí, no escondió la preocupación. “No estoy contento con esta racha de seis partidos sin ganar y porque otra no victoria encendería las alarmas”, admitió. Y dejó una reflexión que no pasó desapercibida: “Con lo que no pasa nunca nada con el RCDE es con los árbitros”, señalando al tema arbitral que tanto se repite últimamente.

Ferran Granell: calma, pero nadie va a regalar nada

Ferran Granell se movió en un punto intermedio. Ni apocalipsis ni autocomplacencia. “No seamos tan catastrofistas”, pidió de entrada, aunque rápidamente lanzó un aviso serio. “Lo que no podemos hacer es decir que a muchos equipos les gustaría estar donde nosotros porque no lo estamos haciendo todo perfecto”.

Para Ferran, el problema es pensar que el contexto va a arreglarlo todo. “Algo hay que hacer, afición, jugadores y cuerpo técnico porque nadie nos ayudará”, señaló. Y miró directamente a la estructura. “Pace no hizo lo que tenía que hacer, en este mundo nadie regala nada”, soltó, sin rodeos.

Más adelante, añadió una frase que resume bien el ruido que rodea al equipo estos días. “Yo escuché ayer que o ganamos al Celta o nos vamos a Segunda división”, dijo, evidenciando hasta qué punto el ambiente está cargado.

Leirós señala el conformismo y el proyecto sin apuntalar

Luis Leirós, fiel a su estilo, fue el que agitó más el debate. Directamente señaló a Francesc Via y al tono del programa. “La agitación del chat viene por tu homilía Francesc, intentando apaciguar los ánimos cuando no son apaciguables”, lanzó.

Leirós puso el foco en algo que para él es clave: la sensación de oportunidad perdida. “El problema es que nos han llevado arriba y ahora hemos decidido no apuntalar el proyecto”, afirmó. Y recordó una frase que escoció. “Como decía Pace es mejor esperar 5 años para estar en el top-six. Este conformismo no”.

Para Leirós, el enfado nace precisamente de ahí, de haber rozado algo y no haber ido a por ello del todo.

Via responde: ni negar los problemas ni alimentar la toxicidad

Francesc Via recogió el guante y respondió con calma, pero con firmeza. “Entiendo Leirós que busques salseo, pero te ofrezco otra cosa que tiene más que ver con la realidad”, arrancó.

Su mensaje fue claro: el derrotismo no ayuda. “El negativismo de que todo se hunde no nos lleva a ninguna parte porque la realidad es que tenemos 34 puntos y que hay que intentar al Celta, y esa verdad es inmutable la diga quien la diga”, defendió. Y dejó una frase que marcó el bloque. “La toxicidad sólo lleva a la toxicidad”.

Leirós replicó con ironía. “Yo no soy tóxico, ayer estaba de acuerdo y a lo mejor esta semana pienso cosa diferentes, hasta que he escuchado tu homilía”.

Via cerró el cruce volviendo al terreno. “Mi ‘homilía’ es que tenemos 34 puntos con la plantilla que tenemos, todo lo que nos cayó bien en la primera vuelta ahora nos cae mal”, reflexionó. Y remató con una verdad incómoda. “Cuando vemos ayer a un Villarreal que de verdad es de Champions y se enfrenta a nosotros que no estamos bien, es la única verdad”.

Teléfonos abiertos: enfado, desahogo y una afición muy tocada

El programa también abrió líneas para los oyentes, y ahí salió todo. Enfado, cansancio, miedo a repetir historias pasadas y una sensación compartida de frustración. Gente dolida, como lo estaban ayer los propios jugadores, y un aviso de uno de nuestros oyentes habituales, Miquel Casals, apuntando la diveregencia aparente de ambición entre el mensaje de Manolo González y el de la nueva propiedad, que a su parecer no va en la misma línea. Via ha pedido tiempo para ver a dónde van el empresario y su equipo, confiando en que enm el próximo mercado de verano se muevan mejor en el mercado que no este enero, en que no fueron capaces de dotar al preparador gallego de los elementos necesarios para apuntalar el equipo. Nuestro oyente ha mostrado incluso su preocupación en que esta diferencia de pensmiento haga que Manolo pueda replantearse su continuidad a final de curso.

Via pone el foco en el mercado y en el mensaje del club

Tras escuchar la intervención de Miquel Casals, Francesc Via quiso ir un paso más allá y situar el debate en un terreno que, según él, vuelve siempre que el Espanyol entra en una mala dinámica: el mercado y el mensaje que lanza el club. Via reconoció que, en un momento de crisis como el actual, es inevitable que reaparezcan las dudas sobre enero, no tanto por lo que pasó en el césped como por la sensación que dejó el discurso institucional, que no ayudó a sostener la ilusión.

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Para Via, el problema no es solo deportivo. Es emocional. Cuando el equipo flaquea, el entorno busca señales, y lo que llegó desde arriba no fue precisamente tranquilizador.

Bergadà y el “jarro de agua fría” del mensaje de Pace

Àngel Bergadà fue muy claro al valorar el papel de Alan Pace y lo que supuso para el ánimo del espanyolismo. “El mensaje de Pace es decepcionante, inesperado”, arrancó, dejando poco margen a la interpretación.

Bergadà bajó el análisis a lo concreto, a lo que ve el aficionado. “Encuentro por ejemplo a faltar alguien que viniese alguien mejor que Luca Koleosho”, explicó, antes de resumir el mercado con una frase difícil de rebatir. “Sólo ha venido uno y se han ido dos, el equipo es inferior al que empezó la temporada al mínimo a nivel de elementos en el vestuario”.

Más allá de nombres, lo que más le dolió fue el golpe a la ilusión. “El mensaje del club supone un jarro de agua fría a la ilusión del Espanyol”, dijo, reconociendo que Europa no estaba en el guion inicial, pero sí en el imaginario colectivo. “Europa no era un objetivo pero era algo muy bonito”.

Bergadà habló desde la empatía, no desde la trinchera. “Entiendo perfectamente esa sensación y me siento frustrado y decepcionado por lo de Pace”, confesó, antes de ir un poco más atrás en el tiempo. “Tendríamos que hablar que llueve sobre mojado y es un mensaje no de ahora, del pasado, y no hemos aprendido de nuestros errores”.

Una llamada para apoyar… y señalar una gestión discutible

La siguiente intervención telefónica cambió el tono, pero no el fondo. La oyente quiso dejar claro su apoyo a los jugadores y a Manolo González, destacando el esfuerzo del grupo pese a la mala racha. Un mensaje necesario en un momento en el que el vestuario también va justo de ánimo.

Eso sí, la llamada también dejó una reflexión incómoda. La oyente lamentó que, con Fran Garagarza atravesando una situación de salud muy delicada, Alan Pace no optase por relevarlo temporalmente de sus funciones. A su juicio, el club debería haber impuesto una figura que comandase el mercado de invierno en plenitud de condiciones, para evitar una gestión tan condicionada.

No fue un ataque, sino una crítica desde el sentido común, de esas que nacen del cariño al club y de la sensación de que, en momentos clave, no se protegió bien una estructura que ya iba justa.

Leirós apunta al mando de Manolo y a un club bloqueado

Buscando respuestas y salidas al momento del equipo, Luis Leirós puso el foco en el liderazgo desde el banquillo, pero sin cargar directamente contra el entrenador. “Pasa por que Manolo retome el mando del equipo”, arrancó, dejando claro que ve al técnico afectado por demasiados frentes abiertos. “Ha perdido entre unas cosas y otras, la propiedad y los resultados, ha perdido un poco el norte. Lo que pasa es que es complicado”, añadió, reconociendo el contexto en el que trabaja.

Leirós amplió el análisis hacia arriba, hacia el club. “Y el señor Pace no hace nada”, soltó sin rodeos, aunque dejando una puerta abierta. “Aún se podría hacer algo, ya que hay agentes libres, entre ellos futbolistas que están rescindiendo contratos con sus clubes”. Para él, la situación todavía tiene margen si hay voluntad real.

Ahí fue todavía más duro con la estructura deportiva. “Sería reconducible si Pace quiere y hubiera las personas adecuadas, en la dirección deportiva se están matando entre ellos, les puede el trono de Garagarza”, afirmó, dejando una de las frases más incómodas del debate. Y añadió una reflexión delicada: “Garagarza debería estar en su casa y no poniendo en riesgo su salud”.

Pese a todo, Leirós pidió confianza en el entrenador, aunque reconoció una imagen que le dejó mal cuerpo. “Confiemos en Manolo, que por cierto estuvimos ayer en el palco de Pamesa y un selecto grupo de espanyolistas estuvo todo el partido pidiendo la destitución de Manolo”.

Via frena el relato: “¿Y qué culpa tuvo Manolo ayer?”

Francesc Via no tardó en cortar el hilo con una pregunta directa. “¿Y qué culpa tuvo Manolo ayer?”. Una intervención breve, pero cargada de intención, que sirvió para recolocar el debate.

Bergadà defiende el contexto y pone límites al enfado

Àngel Bergadà recogió el guante con un tono más sereno, pero muy firme. “Eso me da pena, que haya gente que pida eso”, confesó, refiriéndose a los cánticos contra el entrenador. Para él, hay que saber leer dónde se juega y contra quién. “Ayer jugamos en casa de un Villarreal que nos ganará 8 de cada diez partidos”, explicó, antes de ampliar el marco. “Nos dan vueltas en todos los aspectos, también en inversión y gestión”.

Bergadà recordó el modelo que se ha defendido desde la propiedad. “Decimos que Pace no ha venido a invertir sino a hacer una buena gestión, y el modelo en España es Fernando Roig”. Y desde ahí lanzó la pregunta clave. “Que se discuta a Manolo, todos tenemos derecho a discutir de lo que sea, pero yendo sextos siendo un equipo que en los últimos años ha bajado dos veces a Segunda, me parece que algo no funciona”.

Su conclusión fue clara y sin matices. “No puedo estar de acuerdo con pedir la dimisión de quien nos ha tenido tantas jornadas en posición europea”.

Ferran pide pasar del discurso a la acción

Ferran Granell introdujo otro matiz importante: el riesgo de acomodarse. “No nos podemos quedar en que vamos sextos”, avisó. “No hemos de preocuparnos pero sí ocuparnos”, añadió, diferenciando bien los conceptos.

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Para Ferran, el argumento de la clasificación empieza a agotarse. “Ese discurso de que estamos sextos ya no nos servirá dentro de dos jornadas”, advirtió, antes de lanzar una reflexión que generó debate. “Tal vez nuestro error ha sido conseguir los 34 puntos demasiado pronto y nos hemos conformado”.

Bergadà ironiza: ¿de verdad ese es el problema?

La frase no pasó desapercibida y Bergadà respondió con incredulidad. “¿Estamos pidiendo la dimisión de un entrenador por conseguir 34 puntos demasiado pronto?”, preguntó, dejando la ironía flotando en el aire.

Via repasa la “hoja de servicios” de Manolo

Francesc Via cerró este bloque con una intervención cargada de memoria y enfado contenido. “Manolo sube a Primera la plantilla que había tenido dos entrenadores antes”, recordó. “Y perdiendo en según qué campos, con casi esa misma plantilla logra la permanencia”.

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Via siguió repasando etapas. “Y con otra, con algunos refuerzos y habiendo perdido al mejor portero de España, ha hecho una primera vuelta de matrícula de honor”, para después bajar el tono, sin edulcorar nada. “Y una segunda, vale, se mierda”.

La pregunta final fue demoledora. “¿Y con esa hoja de servicio pedimos la dimisión?”. Y remató con una de las frases más duras del programa. “Esas personas han de ir a la unidad de memoria del Hospital Clínico a que se la revisen. La justicia y la gratitud en este club no existe”.

Leirós cierra con una petición clara

El bloque terminó con Leirós volviendo al fútbol, a lo esencial. “Sólo le pido a Manolo que nos saque de esto con triunfos y no con empates”, dijo, dejando caer la última pulla. “Que conocemos su historia con los empates”.

Un cierre casi irónico para un debate cargado de tensión, memoria, reproches… y una sensación compartida: el Espanyol necesita ganar, ya, para que todo este ruido no vaya a más.

Bergadà pide bajar pulsaciones y proteger el ambiente del sábado

Àngel Bergadà volvió a tomar la palabra con un mensaje muy dirigido a la grada y al clima que se respira alrededor del equipo. “Me gusta más aplaudir al Espanyol que no criticar”, arrancó, dejando claro desde dónde hablaba. Eso sí, sin caer en el conformismo. “No me las ahorro si veo cosas que no van bien”, matizó, antes de marcar un límite muy concreto pensando en el partido ante el Celta.

Su preocupación es clara: “Quiero moderarme para evitar un recibimiento hostil al equipo el sábado ante el Celta”. Bergadà cree que ahora mismo el Espanyol necesita justo lo contrario. “Creo que el equipo ha de animar ahora a la afición, pero que no haya silbidos”, insistió, apelando a una especie de tregua emocional.

Incluso se permitió lanzar un mensaje optimista, casi como un acto de fe. “Además vamos a ganar al Celta porque lo necesitamos”, soltó, convencido de que el contexto obliga. Y puso en perspectiva la derrota del lunes. “Perder ante el Villarreal plagado de galácticos no nos puede servir para perder la cabeza”.

Bergadà fue más allá, reivindicando el punto de partida. “Yo pido a Manolo que sigamos donde estamos, todos firmaríamos esa posición”, recordó, antes de volver al análisis del partido. “El equipo comenzó en La Cerámica dando impresión de que se podía dar la campanada”.

El punto de inflexión: Salinas y una noche que se tuerce

En su lectura, hubo un momento clave. “Lo que destrozó a José Salinas fue esa tarjeta tan tempranera”, explicó. A partir de ahí, vio a un jugador perdido. “Se desorienta y se va del partido, marca en propia”, enumeró, antes de describir el final. “Y en la segunda parte el equipo se dejó ir porque no había manera de remontar eso”.

salinas villarreal espanyol

Bergadà volvió a mirar al arbitraje, pero sin convertirlo en excusa absoluta. “¿Qué habría pasado si no nos anulan ese gol que era legal?”, se preguntó en voz alta. Su conclusión fue clara: “Ayer nos perjudicaron la primera parte”.

Via reconoce las acciones, pero valora el silencio de Manolo

Francesc Via recogió ese análisis con una puntualización importante. “Lo malo es que luego nos pasaron por encima, y entonces cuesta hablar de eso”, admitió, reconociendo que el marcador final pesa mucho en cualquier debate arbitral.

Aun así, Via también vio motivos para señalar lo ocurrido. “Hay dos acciones que nos perjudican”, afirmó, antes de destacar una actitud que le gustó especialmente. “Me gustó que Manolo no entrase al trapo aunque le tiré el anzuelo”, confesó, dejando entrever que el técnico eligió conscientemente no avivar el incendio.

Bergadà intuye a un Manolo cansado de ser el escudo

La tertulia cerró este bloque con una reflexión más humana que futbolística. Bergadà puso palabras a una sensación que flota desde hace semanas. “Me da la sensación que Manolo está harto de tener que ser el portavoz de todo”, dijo, apuntando a un desgaste que va más allá del césped.

Carlos pide memoria y justicia con Manolo: defensa del técnico y de un vestuario que ha rendido por encima de sus posibilidades

Otro oyente, Carlos, destacó con una llamada clara a la sensatez y, sobre todo, con una defensa firme de la figura de Manolo González. Su intervención sirvió para bajar pulsaciones y señalar responsabilidades sin disparar a ciegas. Para él, el técnico está pagando la inoperancia del área deportiva en un momento muy concreto: la ausencia de Fran Garagarza y la incapacidad de quienes asumieron sus funciones para sacar adelante un mercado de invierno a la altura.

Carlos fue muy claro al contextualizar el trabajo del entrenador. Recordó que Manolo ha firmado una primera parte de temporada histórica con una plantilla muy justa de calidad, exprimida al máximo, y que el bajón actual no puede servir para borrar todo lo anterior. En ese sentido, insistió en que no es justo cargar contra los jugadores, que han rendido por encima de lo esperado durante muchos meses, ni contra el entrenador, que ha sostenido al equipo cuando nadie daba un duro por él.

Una llamada serena, casi pedagógica, que dejó una idea flotando en el ambiente: criticar es legítimo, pero hacerlo sin memoria ni contexto acaba siendo injusto. Y ahora mismo, en el Espanyol, la memoria también juega.

Francesc Via pide margen con Alan Pace: crítica al mercado, pero tiempo antes de dictar sentencia

Francesc Via cerró el debate en La Grada Ràdio con una reflexión medida sobre la figura de Alan Pace, muy señalada tras el decepcionante mercado de invierno. Via fue claro al admitir que no comparte cómo se ha gestionado este primer mercado de la nueva propiedad, pero también quiso rebajar la tensión y pedir perspectiva.

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Para Via, este mercado no ha estado a la altura de lo que necesitaba el equipo, ni de las expectativas que se habían generado tras la llegada de Pace. Aun así, introdujo un matiz importante: una propiedad no se puede juzgar en apenas unos meses, y menos aún con un contexto tan condicionado como el actual.

El director del programa defendió que hay que conceder un margen de tiempo razonable para comprobar si el proyecto tiene recorrido real o si, con el paso de los mercados, esas expectativas acaban defraudadas. “Este primer paso no me ha gustado”, vino a decir, pero eso no invalida todo lo que pueda venir después.

Via insistió en que el análisis debe hacerse con la cabeza fría, sin confundir crítica con condena definitiva. Habrá tiempo para exigir, para señalar y para sacar conclusiones, pero ahora mismo, más allá del error evidente de enero, toca observar si Pace es capaz de corregir el rumbo y respaldar de verdad al equipo y al entrenador en el futuro inmediato.