Monchi ya ha tomado su primera gran decisión como director general deportivo del Espanyol: Manolo González seguirá al frente del primer equipo blanquiazul. La confirmación ha llegado durante su presentación oficial en el RCDE Stadium, en una comparecencia muy esperada porque había una pregunta que flotaba por encima de todas las demás. Antes de hablar de fichajes, salidas, cedidos, estructura o mercado, había que saber quién iba a llevar el volante del equipo. Y la respuesta ya está clara. El nuevo Espanyol de Monchi empieza con Manolo en el banquillo.
Así ha respondido al ser cuestionado por si Manolo es el técnico del proyecto: “Sí, Manolo es la persona en que vamos a depositar toda la confianza para que junto a la aportación del presidente, consejo y empleados junto a la dirección deportiva podamos empujar para conseguir lo dicho anteriormente, un proyecto sólido que no se alago efímero, que no tenga solides. Desde la primera vez que hablé con Manolo, sabe que la confianza era absoluta. Es verdad y he de ser sincero que ha ido creciendo a media que lo he ido conociendo en el día a día estas dos semanas que he estado presente en el equipo y el club, es la persona idónea para seguir construyendo ese Espanyol que todos deseamos”.
El técnico acabó reforzado por la grada tras una salvación muy sufrida
La continuidad de Manolo no se entiende solo desde el contrato, aunque también. La permanencia en Primera activó su renovación hasta 2027, pero el fútbol no va únicamente de papeles firmados. Va también de momentos, de vestuarios, de sensaciones y de lo que pasa cuando un estadio habla. Y el RCDE Stadium habló claro en la última jornada ante la Real Sociedad. Manolo acabó subido con La Curva, megáfono en mano, recibiendo el cariño de una afición que unas semanas antes estaba con el susto metido en el cuerpo. Ese giro emocional ha pesado, porque el entrenador pasó de estar muy discutido a salir del curso como una figura de resistencia.
Monchi evita empezar su etapa con una duda abierta
Para el nuevo director general deportivo, resolver rápido el banquillo era casi obligatorio. Al Espanyol no le convenía arrancar el verano con medias frases, rumores, nombres alternativos y una sensación de provisionalidad que habría ensuciado todo desde el primer día. Con Manolo confirmado, el club gana una cosa básica: claridad. Luego vendrán los matices, claro. Monchi tendrá que trabajar con él, darle una plantilla mejor y exigirle un paso adelante. Pero el punto de partida ya está marcado. No habrá cambio de entrenador para abrir la nueva etapa deportiva.
Manolo se ganó el derecho a seguir en el tramo más caliente
El curso de Manolo González no ha sido limpio ni cómodo. La primera vuelta del Espanyol fue muy buena, casi inesperada por momentos, pero la segunda se convirtió en una montaña rusa bastante desagradable. Dieciocho jornadas sin ganar dejaron al equipo tocado, a la afición cansada y al técnico en el centro de todas las miradas. Pero cuando todo apretaba de verdad, el Espanyol sacó dos victorias enormes: el 2-0 al Athletic Club en Cornellà y el 1-2 ante Osasuna en El Sadar. Ahí se cerró la permanencia. Manolo no ha seguido por una temporada perfecta, sino por haber logrado el objetivo cuando el suelo empezaba a temblar.
La frase del gigante dormido queda como lema del nuevo ciclo
En su última comparecencia del curso, Manolo dejó una frase que ya ha quedado dando vueltas en el espanyolismo: “El Espanyol es un gigante dormido, a ver si lo despertamos de una puta vez”. Más allá del tono, que fue muy suyo, la idea conecta con lo que siente mucha gente. El Espanyol tiene estadio, masa social, historia y una afición que ha vuelto a sostener al equipo cuando más feo estaba todo. Pero lleva demasiados años viviendo entre sustos, urgencias y reconstrucciones a medias. Si Monchi y Manolo van juntos, el reto no es solo salvarse otra vez: es hacer que el equipo deje de vivir siempre con el freno de mano puesto.
La continuidad no debe tapar los errores del curso
Que Manolo siga no significa que todo haya estado bien. Ni mucho menos. El Espanyol sufrió demasiado, se bloqueó durante meses y dejó partidos en los que costaba entender hacia dónde quería ir. La confirmación del técnico debe ir acompañada de una reflexión seria sobre lo que falló. Gestión de plantilla, falta de alternativas, problemas ofensivos, desconexiones defensivas y una racha que en otro contexto habría podido acabar en drama. La continuidad solo tendrá sentido si sirve para aprender, no para hacer como si la segunda vuelta no hubiese existido.
Monchi tendrá que darle herramientas de verdad
La pelota pasa ahora al mercado. Manolo seguirá, pero necesita una plantilla más completa. El Espanyol no puede volver a llegar a febrero con el equipo cogido con pinzas, sin fondo real en algunas posiciones y dependiendo demasiado de arreones emocionales. Monchi tendrá que buscar jugadores que eleven el nivel del once y también el de la rotación. No basta con llenar fichas. Harán falta perfiles con piernas, gol, carácter, velocidad y capacidad para competir en Primera desde el primer día. Si el club apuesta por Manolo, debe proteger esa apuesta con una plantilla a la altura.
La relación entre Monchi y Manolo será una de las claves del verano
Uno de los focos estará en cómo encajan Monchi y Manolo. El nuevo director general deportivo llega con mando, experiencia y una idea propia del fútbol. Manolo, por su parte, conoce el vestuario, conoce el club y ha demostrado que puede convivir con presión. La relación entre ambos será clave para decidir fichajes, salidas, roles y prioridades. El técnico no puede ser un simple receptor de jugadores, pero tampoco el mercado puede depender solo de sus gustos. El equilibrio entre despacho y banquillo marcará buena parte del éxito del nuevo Espanyol.
Pace también manda un mensaje de estabilidad
La decisión encaja con el mensaje que Alan Pace quiere proyectar desde su llegada, aunque hay que decir no siempre con éxito: estabilidad, crecimiento y una gestión con menos sobresaltos. Después de años de cambios, descensos, ascensos y heridas abiertas, mantener al entrenador que ha logrado la permanencia puede leerse como un primer gesto de continuidad. Pero la estabilidad no se declara, se trabaja. Y para eso harán falta hechos. El Espanyol necesita mejorar su plantilla, ordenar su estructura deportiva y dejar de moverse siempre desde la urgencia. La continuidad de Manolo es el primer paso; ahora falta ver si el club camina de verdad.
Una decisión popular, pero con exigencia inmediata
La afición, en su mayoría, recibirá la noticia con buenos ojos. El final de temporada dejó una imagen muy clara de conexión entre Manolo y la grada. Pero el cariño no será un cheque en blanco. El Espanyol deberá empezar la próxima temporada con más regularidad, más seguridad y una idea más sostenida. La gente puede entender momentos malos, pero no otro curso de pánico permanente. Manolo seguirá porque se lo ganó en el barro; ahora tendrá que demostrar que también puede liderar un Espanyol más ambicioso.
El nuevo Espanyol ya tiene entrenador
Monchi ha despejado la primera incógnita. Manolo González seguirá en el banquillo y el proyecto deportivo arranca desde una base conocida. Eso permite empezar a trabajar con una idea clara mientras el mercado empieza a calentarse. Saldrán jugadores, llegarán otros, habrá negociaciones largas y alguna sorpresa, como pasa siempre en verano. Pero el entrenador ya está. Y eso, para un club que necesitaba dejar de marear la pelota, no es poca cosa. El nuevo Espanyol de Monchi empieza con continuidad, pero también con una exigencia muy clara: no repetir los errores que casi mandan al equipo al precipicio.







