Mohamed Ouahbi ya había dejado pistas en la primera prelista
El actual seleccionador de Marruecos, Mohamed Ouahbi, asumió el cargo en marzo de 2026 tras la dimisión de Walid Regragui. Venía de dirigir a la sub-20 marroquí y, en su primera etapa al frente de los Leones del Atlas, ya empezó a marcar un camino propio. El pasado 21 de mayo dio una primera lista para el stage que la selección realizó del 22 al 26 en el complejo Mohammed VI, una prelista de 28 jugadores no vinculante para el Mundial y pensada como banco de pruebas, con muchos de los fijos fuera por descanso. Omar El Hilali tampoco apareció ahí, y eso ya era una señal bastante clara de por dónde iban los tiros.
La lista definitiva deja fuera al lateral del Espanyol
La convocatoria final de Marruecos para el Mundial incluye en defensa a nombres como Achraf Hakimi, Nayef Aguerd, Noussair Mazraoui, Anass Salah-Eddine, Chadi Riad, Youssef Belammari, Issa Diop, Redouane Hahlal y Zakaria El Ouahdi. Es decir, una línea defensiva con muchísima competencia, futbolistas asentados en clubes importantes y perfiles que ya tienen más recorrido internacional. En ese contexto, El Hilali se ha quedado sin sitio, algo que duele por lo que pudo llegar a ser hace unos meses, pero que tampoco se puede vender como una sorpresa de última hora. Marruecos llega con una estructura potente y Omar, ahora mismo, no está en su mejor momento.
De una aparición prometedora a perder continuidad internacional
La historia de Omar con Marruecos empezó con una sensación bonita. Su debut internacional llegó en septiembre, en pleno crecimiento del jugador con el Espanyol. Era ese típico momento en el que todo parecía ir hacia arriba: titularidad, personalidad, un punto de atrevimiento y esa sensación de que el lateral tenía margen para seguir subiendo peldaños. Incluso se especuló con que podía entrar en una convocatoria grande si mantenía el nivel. Pero esa continuidad no llegó. Lo que parecía una puerta abierta se fue cerrando poco a poco, primero con la Copa de África y ahora con el Mundial.
Una temporada con demasiados altibajos en el Espanyol
El problema principal no ha sido solo la competencia con Marruecos, que ya de por sí es fuerte. También ha pesado su temporada en el Espanyol. Omar ha tenido tramos buenos, claro, porque sigue siendo un futbolista con condiciones muy interesantes. Pero no ha encontrado la estabilidad de otros cursos. Ha alternado partidos de energía, recorrido y agresividad defensiva con otros en los que ha sufrido más de la cuenta, tanto en concentración como en toma de decisiones. Cuando compites por una lista mundialista, esos altibajos se pagan, sobre todo en una selección que viene de ser cuarta en Qatar 2022 y que se siente con derecho a mirar muy arriba.
Marruecos, un rival de altura en el Grupo C del Mundial
Marruecos afrontará el Mundial dentro del Grupo C, donde se medirá a Brasil, Escocia y Haití. No es un escenario menor. Después de lo vivido en Qatar, el listón de los Leones del Atlas está altísimo y cualquier decisión de lista se toma pensando en competir desde el primer día. Ouahbi ha apostado por una convocatoria con varios nombres de mucho peso, recuperando a fijos como Bounou, Achraf, Mazraoui, Ounahi o Brahim Díaz, ausentes en aquella primera prelista de mayo por descanso o por compromisos de club. Para entrar ahí no basta con haber estado cerca: hay que llegar lanzado, y Omar no llega en ese punto.
El Espanyol también necesita al mejor Omar
Para el Espanyol, esta ausencia debe leerse más como un reto que como una sentencia. Omar El Hilali sigue siendo joven, tiene físico, recorrido, carácter competitivo y conoce perfectamente lo que exige jugar en Cornellà. Pero necesita recuperar confianza y una versión más limpia de su fútbol. El nuevo proyecto deportivo, con Monchi al mando y Manolo González ratificado en el banquillo, también debe ayudarle. Si el Espanyol consigue que Omar vuelva a sentirse importante, la selección puede volver a aparecer en el horizonte.
No está fuera del radar, pero debe volver a ganarse el sitio
Lo importante es no dramatizar más de la cuenta. Omar no ha entrado en la lista del Mundial, sí. Tampoco jugó la Copa de África. Pero eso no significa que Marruecos lo haya borrado para siempre. En el fútbol de selecciones, los momentos pesan muchísimo. Un buen inicio de temporada, más regularidad defensiva y una versión más madura pueden cambiar otra vez el escenario. El reto de Omar ahora es sencillo de decir y difícil de hacer: volver a ser indiscutible en el Espanyol para volver a llamar a la puerta de Marruecos.
Una ausencia que debe servir de gasolina
La no convocatoria puede doler, porque un Mundial siempre es algo enorme. Pero también puede ser una motivación. Omar ya sabe lo que es entrar en dinámica internacional y también sabe lo rápido que se puede perder ese sitio. Ahora tiene por delante un verano importante y una temporada clave para recuperar terreno. Para el Espanyol sería una gran noticia, porque el equipo necesita laterales fiables, con piernas y con hambre. Y para Marruecos, si Omar vuelve a su mejor versión, puede seguir siendo una opción de futuro. La puerta no está cerrada con llave, pero ahora toca empujarla desde el campo.







