La Cerámica acoge este lunes un Villarreal – Espanyol que puede marcar un antes y un después para ambos equipos. El conjunto amarillo, tras poner fin a su racha negra en El Sadar, quiere confirmar que lo peor ya ha pasado. Y el cuadro perico, tras caer en casa ante el Alavés, necesita como el comer reencontrarse con su mejor versión. No es un duelo cualquiera: es un cruce entre dos proyectos que han perdido algo el norte en este inicio de segunda vuelta y que llegan con más preguntas que respuestas, ya que ninguno de los dos conjuntos ha sido capaz de ganar en lo que llevamos de segunda vuelta.
El Espanyol necesita una sacudida urgente
Cinco jornadas sin ganar han encendido las alarmas en el entorno perico. La derrota ante el Alavés fue un golpe duro, no solo por el marcador, sino esta vez también por las sensaciones. Manolo, más directo que nunca, explotó tras el partido: «Con tanta polla y tanta puta mierda de Europa, a ver si nos estamos equivocando nosotros«. Y cuesta no darle la razón. El equipo ha perdido ese punto canalla, solidario y competitivo que lo había llevado a mirar de tú a tú a los de arriba. Falta presión, faltan duelos ganados, faltan colmillos. Y sobra algo de desconexión.
Manolo fija el listón y recuerda el plan: primero, 42 puntos
Manolo González dejó claro en la previa de La Cerámica que el partido llega con condicionantes importantes, empezando por las ausencias de Terrats y Carlos Romero. El técnico explicó sin rodeos que “no van convocados. La cláusula es muy elevada. No consideramos pagarla… es un dineral”, y remarcó que forzar la situación enviaría un mensaje injusto al vestuario. Aun así, defendió que Salinas puede suplir a un Romero “a un nivel elevadísimo”, convencido de que el alicantino responderá. También abrió la puerta al debut de Ngonge, al que definió como un jugador con “cosas distintas” y que puede actuar por dentro o en derecha, moviendo a Dolan a la izquierda; sin embargo, el belga habrá de esperar su momento, ya que no está previsto que sea de la partida. Sobre el Villarreal, fue directo: recuperar la portería a cero es la única manera de retomar la senda de victorias, porque “así encadenamos las cinco victorias”. Señaló que los detalles han empezado a caer del lado contrario y recordó que el Submarino, pese a su momento irregular, tiene “una de las cuatro mejores plantillas de la Liga”, por lo que la exigencia será máxima.
Un mensaje firme al vestuario: calma, competitividad y el verdadero objetivo
El entrenador también profundizó en el estado del grupo, dejando ver que la gestión emocional será clave tras la mala racha. “Hay que tener todos tranquilidad… no volvernos locos”, avisó, admitiendo que en algunos partidos el equipo no entró bien y que la única forma de aumentar la tensión competitiva es probar la suplencia -“la única manera de espabilar es el banquillo”, dijo recordando el caso Romero-. De cara al partido, subrayó que los dos pivotes serán esenciales para frenar las transiciones del Villarreal y que han ajustado la salida para colocarse mejor y tener más profundidad. Sobre el techo del equipo, fue claro: ni Europa ni grandes discursos, solo números. “No se puede mirar a Europa si no tienes 42 puntos”, dejó caer varias veces. Recalcó que el Espanyol es fiable lejos de casa, que deben recuperar su espíritu competitivo y que la calma es irrenunciable: “Estamos sextos con 34 puntos, no tiremos por la borda todo lo que hemos hecho”.
El rival, un Villarreal que siempre es peligroso, pero que no llega en su mejor momento
Aunque el Submarino sigue lejos de su nivel habitual, el empate en Pamplona supuso un pequeño alivio. Gerard Moreno, con dos goles, volvió a ser la mejor noticia para Marcelino, que dejó un recado tras el partido: «A nivel de merecimientos, no hemos hecho lo suficiente para ganar«. Esa frase resume bien el momento del Villarreal: juego tibio, un fútbol más previsible de lo habitual y muchas dudas en defensa. Pero talento tiene, y de sobra, para hacerle daño a cualquiera.
Marcelino analiza el estado del Villarreal antes de recibir al Espanyol
El Espanyol, a por un golpe de autoridad en un feudo siempre hostil
El Espanyol ha caído a la sexta plaza y eso mete presión de cara a este lunes. No es lo mismo salir de La Cerámica con 37 puntos que quedarse estancado en 34, viendo cómo la zona europea se vuelve una jungla. Manolo lo sabe y ya lo dejó claro hace unos días: «Estos chicos nos han dado mucho, pero este mes la hemos cagado». En cualquier caso, lo que está claro es que el Espanyol necesita volver a parecerse a ese bloque que incomodaba a todos en la primera vuelta. El que te mordía en cada balón dividido. El que sabía sufrir. Europa sigue siendo un objetivo asumible, y rascar algo positivo de un feudo siempre complicado como el antiguo Madrigal podría ser ese ansiado punto de inflexión que precisan los blanquiazules para poner punto y final al actual bache de resultados.
El Villarreal tampoco llega cómodo. Tras firmar la mejor primera vuelta de su historia en la máxima categoría, lleva tres partidos sin ganar, y aun así, después del tropezón del Atleti ante el Betis, pueden dar caza a los colchoneros… y eso con un partido menos. Atractivos e incentivos no les faltan a los contendientes para este encuentro que pondrá el broche a la Jornada 23, y que, confiemos, sea favorable a los intereses blanquiazules.







