Edu Expósito no se mordió la lengua tras el enésimo capítulo frustrante del Espanyol ante el Valencia en Mestalla. Después de remar dos veces a contracorriente, de igualar gracias a los tantos de Terrats y Urko, y de sufrir otro tanto en propia que ya dolía bastante, el penalti señalado por Hernández Hernández en el minuto 94’ fue la gota que colmó el vaso. Y Edu, caliente, lo dijo claro: “Increíble. No voy a hablar de esto más, pero siempre que venimos aquí pasa lo mismo”.
“No es culpa del Valencia, pero algo pasa”
No quiso cargar contra el rival, pero dejó muy claro que la situación se repite: “Con todo el respeto a esta entidad que es muy grande, que no es culpa de ellos, pero algo pasa ¿no?”. Con cara de pocos amigos y el tono muy serio, Edu se hizo eco de lo que todos los pericos pensaban al ver la jugada del penalti sobre Rubén: “Le llegamos a leer en los labios que decía que no le había tocado. Tal cual”.
Un empate que parecía justo… hasta que no lo fue
Para el centrocampista blanquiazul, el resultado no reflejó lo que se vio sobre el campo: “Yo creo que el partido ha estado igualado, un empate sería lo justo”, soltó con resignación. Pero la rabia estaba muy presente: “Hoy nos vamos muy cabreados. No entiendo nada”, repitió hasta tres veces. La imagen final de Ramazani celebrando el penalti transformado, mientras media plantilla del Espanyol discutía con el cuarto árbitro, lo decía todo.
“Nos está faltando esa pizca de suerte”
Más allá del arbitraje, Expósito también dejó un análisis más futbolero. Reconoció que al equipo le está costando en este arranque de 2026: “Nos está faltando esa pizca de suerte, que caiga para nosotros”, dijo con tono entre frustrado y resignado. Luego matizó: “Yo creo que hemos hecho una buena segunda parte. No sé si superiores, pero sí mejores. Hemos tenido ocasiones”. El equipo remontó dos veces, pero acabó otra vez con las manos vacías.
Silencio arbitral y manos atadas
Al ser preguntado por lo que les dijo el árbitro tras el partido, la respuesta fue escueta: “No, al final tampoco podemos hablar. Solo puede hablar el capitán, así que ahí no podemos hacer mucho”. La sensación es la misma de otras visitas a Mestalla: que por más que lo intenten, acaban volviendo con cara de tontos y un cabreo tremendo.







