Dmitrovic: «Manolo es el capitán del barco y nosotros le seguimos hasta la muerte»

14 de enero de 2026

Marco Dmitrovic se ha abierto en canal en una entrevista diferente con Javier de Haro. Nada de tácticas, ni datos ni balances fríos. El portero del Espanyol ha repasado su historia con naturalidad y una sonrisa constante, desde sus inicios en Subotica hasta su gran momento actual en el RCDE Stadium. Lo ha hecho en el canal de Twitch del periodista, en una charla distendida que ha servido para conocer más de cerca a una de las grandes figuras del vestuario blanquiazul.

javier de haro entrevista marko dmitrovic

El camino hasta Barcelona: una vida de curvas

«No sabía nada de la vida cuando me fui con 15 años a Belgrado», ha explicado Dmitrovic sobre su fichaje por el Estrella Roja. Tenía claro desde niño que quería ser portero, pese a que en su entorno todos preferían otros deportes. «Me atraía la responsabilidad y sabía que si quería ser profesional, el fútbol era el camino», contó.

Pero la vida no se lo puso fácil. Seis años en el club de sus sueños sin llegar a debutar, una salida complicada a Hungría, un intento fallido en Inglaterra… hasta que «con 23 años, Alcorcón fue mi tabla de salvación». Desde allí, Eibar, Sevilla y finalmente el Espanyol. Todo ello con más lucha que atajos.

Espanyol: presente y felicidad

Llegar al club perico ha sido un soplo de aire fresco. «Estoy disfrutando como nunca», reconoce, con una csinceridad que lo dice todo. Valora la vida en Barcelona, el recibimiento del vestuario y la buena dinámica del equipo. «Lo que más me gusta de este grupo es que no diferencia entrenos de partidos. Nos vaciamos cada día», aseguró.

Y sobre su nivel, no se esconde: «Es mi mejor momento como portero. Me siento más completo, más maduro y con más ganas que nunca». Incluso se permite bromear: «Ahora creo que puedo jugar hasta los 50».

Manolo, el líder que todos siguen

Una de las frases que quedó grabada fue su valoración de Manolo González. «Es el capitán del barco y nosotros le seguimos hasta la muerte», dijo, contundente. Lo definió como una figura clara, directa y que ha sabido conectar con la plantilla. En el día de su cumpleaños, Dmitrovic desveló que recibió unas cuantas collejas, como marca la tradición del vestuario.

Un vestuario que no se pone límites

El portero serbio también habló sobre los objetivos del equipo. No quiso mojarse con Europa, pero dejó claro que «primero vamos a hacer nuestros deberes, pero no nos vamos a frenar en ningún momento». La ambición está muy presente, aunque el discurso es prudente. «Hay que vaciarse cada semana, y eso este equipo lo hace».

El Dmitrovic más personal

Hubo tiempo para todo. Dmitrovic habló de su familia, de su esfuerzo por cuidar su cuerpo, de la convivencia en Barcelona, de su retirada de la selección serbia y hasta del famoso incidente con un espectador: «No soy de buscar jaleo, me tuve que defender». Con buen humor, desmintió esa fama de tener mala leche: «Tengo esta cara, pero soy una persona muy normal y humana fuera del campo».

Con 34 años recién cumplidos, Dmitrovic vive su etapa más feliz. Y lo dice sin rodeos: «Si tengo que elegir dónde retirarme, ahora mismo diría que en el Espanyol».