A veces, los gestos más pequeños traen los cambios más grandes. Ese es el caso de Luca, un joven amante del fútbol que, junto a su familia, como explica la reportera de betevé Marina Garrido, renunció a la simpatía por el FC Barcelona para embarcarse apasionadamente en los colores del RCD Espanyol. Una transformación casi milagrosa que comenzó con el trato tan especial que recibieron en el RCDE Stadium y que marcó un antes y un después en sus vidas.
Todo comenzó el 30 de abril de 2023, cuando Luca y su padre Iván acudieron a presenciar el partido Espanyol – Getafe en el estadio perico. Luca padece una enfermedad minoritaria, y no solo quedó fascinado por el juego sino también por la calidez con la que fueron recibidos. “Fue tan gratificante la experiencia que está loco por volver al campo del Espanyol. Y en buena parte es gracias al trato recibido por todos y cada uno de los trabajadores del club con los cuales coincidimos —que lo hicieron todo muy fácil— y con los forofos con los cuales Luca cantó y gritó”, compartió Iván en su perfil de Instagram tras aquel día.
Iván también comparé aquella experiencia y los problemas vividos durante pasadas visitas al Camp Nou para ver al equipo azulgrana en acción: «Esta es una opinión de un culé revisando su simpatía hacia el Barça”, admitió, dejando entrever que el impacto de esa jornada había sembrado una nueva semilla de pasión en su familia.
Un vínculo que no paró de crecer
Estas palabras llegaron al área social del Espanyol, que decidió profundizar en el vínculo invitándoles al partido Espanyol – Almería del 4 de junio de 2023. La relación entre Luca y el club se consolidó en marzo de 2024 cuando el pequeño participó en el Día Mundial de las Enfermedades Raras saltando al terreno de juego acompañado por el once inicial en el partido contra el Huesca. Desde entonces , la familia no ha dejado de sentirse parte de la gran familia blanquiazul.
Este sábado, Luca, junto a sus hermanos Biel y Jaya, acudió a la jornada de puertas abiertas ya como socio. Los tres vivieron un día mágico, viendo de cerca a sus ídolos y recogiendo autógrafos. «Mi jugador favorito es Javi Puado«, confesó Luca con una sonrisa que no se borró en todo el día, sobre todo después de recibir un abrazo de Sergi Gómez, que como explicamos hace un tiempo ha establecido una bonita relación con el pequeño.
Los valores que construyen afición
Lo que comenzó como una experiencia aislada ha culminado en un amor eterno por los colores del Espanyol. «Estos pequeños gestos son los que han cautivado a una familia que ahora llevará por siempre jamás los colores blanquiazules en el corazón», afirmó Iván emocionado.
Historias como la de Luca y su familia son un recordatorio de que los valores humanos, el respeto y el buen trato son fundamentales para construir una afición que trasciende generaciones. Y es que, cuando las cosas se hacen bien, la recompensa siempre llega.







