Cuando al Espanyol Femenino le llega la hora de la verdad, de poder dar el salto, temblor de piernas y deshecha. Y así por sistema. El último ejemplo de ello fue en la derrota ante el Aem en Lleida. Se trataba de un rival directo, tenían la oportunidad de superarlo en la tabla, acercarse al play-off de ascenso (se podrían haber puesto a solo tres de la promoción de ascenso y a seis del ascenso directo) por el resto de resultados que se habían dado en el resto de la jornada, y fallo estrepitoso. 2-0, de bruces con la realidad y una bala menos. Bajón de esperanza, ancladas a media tabla a seis puntos del objetivo. Vuelta a empezar y solo cinco finales hasta final de temporada. Ganar era reengancharse, mantener viva la llama, pero no hubo manera. Y eso ya ha ocurrido anteriormente en dos ocasiones más.
🎙️ FLASH | Carol Miranda#RCDEFem pic.twitter.com/90qkvH2GD6
— RCD Espanyol Femení (@RCDEFemeni) April 2, 2023
“Cada vez que estamos un poco cerca no sacamos el resultado y es por eso que estamos donde estamos”, esta fue la afirmación que hizo Carol Miranda, entrenadora del Espanyol Femenino tras caer en Lleida. Pero la realidad es que nunca han estado finas como demuestra el hecho que la posición más alta que han ocupado en todo lo que va de temporada es la séptima plaza. Nunca han estado en puestos de play-off. Ante eso, poco más que añadir.
No hay manera
La primera vez que al Espanyol Femenino se le puso muy a tiro el play-off de ascenso fue en la jornada 19, con el cambio en el banquillo hecho y visitando al Real Oviedo. Por cómo se daba el resto de la jornada, podían acabar a solo un punto de esos puestos de promoción, pero goleada en contra (3-0) y primera gran ocasión desperdiciada. Y solo dos jornadas después, en la 21, nueva oportunidad que tiraron por la borda. Visita a un rival directo como el Deportivo, rivales de la zona de arriba dejándose puntos, y bochornoso 4-0 para seguir lejos de ese play-off que, de haber ganado, hubieran tenido a cuatro puntos. Por lo tanto, así es imposible poder creer o agarrarse a algo. Porque cuando llega la hora de la verdad, a este equipo se le funden los plomos. No paran de pasar trenes, pero parecen empeñadas en no subirse a ninguno.
Vine un calendario de órdago para el Espanyol, que el próximo fin de semana (este hay parón por selecciones) tienen un derbi deshonroso ante el Barcelona B y acto seguido recibe a equipos que pelean por estar arriba como Granada o DUX Logroño, por lo que se podría tildar de hazaña si realmente se acaba logrando un objetivo cada vez más complicado. Son cinco las finales que quedan y seis puntos a salvar. Complicado por no decir impossible viendo el rendimiento hasta la fecha.







