Un parón oportuno

31 de marzo de 2023

El pasado fue un fin de semana tranquilo para los pericos. Además de la alegría de ver a Joselu con la roja, el parón por selecciones nos ha dado un respiro necesario para salir de ese bucle perdedor que nos tiene a un solo punto del descenso, antes de visitar Montilivi. Un stage mental para esa afición sufridora que no consigue alejar los fantasmas del pasado reciente. Un oportuno tiempo muerto que debería hacer recapacitar al cuerpo técnico sobre la sangría de goles que encaja el equipo, y a la dirección del club sobre las causas que nos han llevado a esta situación de angustia permanente.

No esperaba nada de Chen y mucho menos que diera la cara en momentos de preocupación social. Su mutismo ha sido el habitual y la sensación de abandono y dejadez de funciones me resulta cada vez más difícil de entender en un club cien por cien presidencialista. ¿Quién pilota la nave deportiva en los despachos? ¿Quién tranquiliza al socio en momentos de zozobra? El video de Tamudo pidiendo unidad sería de risa, si no fuera por la gravedad de la situación. El run run sobre la continuidad del entrenador sigue y seguirá hasta final de temporada, por la ambigüedad de unos señores con despacho importante que, ante la duda, optan  sistemáticamente por el silencio.

Diego Martínez ha perdido el poco crédito que le quedaba y ha dejado de ser el eje central en torno al cual creímos se vertebraba un proyecto deportivo que, en realidad, nunca existió. Para el cuerpo técnico, este parón ha sido una momentánea campana salvadora, pero hará bien el entrenador en recapacitar y no confundir ser camaleónico con desorientar a sus jugadores. Puede parecer raro, pero a día de hoy la afición aún no sabe a qué juega su equipo.

Sorprendentemente, los números de Pacheco no mejoran los de Álvaro, ni de Lecomte, y esa es la prueba fehaciente de que el sistema defensivo del Espanyol no ha llegado a los mínimos que exige la élite y a falta de 12 jornadas, el Espanyol solo sigue con vida por los goles de Braithwaite y Joselu. El orden defensivo se entrena, mientras que los goles a favor dependen en gran medida del talento de sus delanteros.

Tenemos lo que tenemos y con ello debemos llegar a la salvación final. Se acabó el cooling break. Reconozco que pensé que Diego Martínez exageraba con aquel “Sudaremos sangre para salvarnos” y que era una manera de ponerse la venda antes que la herida. Me equivoqué. Si con Vicente Moreno el club hablaba de consolidación, con Diego Martínez el único objetivo es salvar los muebles como sea. El trabajo de Catoira y la tozudez del técnico no dan para más.

Si a veces el fin justifica los medios, en la actual situación del Espanyol, la victoria debería justificar el mal juego. Esperemos que los 12 partidos que quedan nos dejen contentos. De momento, solo estamos jodidos. Revertir la situación pasa por ganar en Girona, otro resultado no vale.