La tertulia de este jueves en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via, ha tenido una dinámica bastante distinta a la habitual, pero muy de final de temporada: poner nota. Esta vez han participado Alberto Capilla, Jesús Martínez “Zenitram”, Gerard Gavara y Raúl Alonso, en una mesa que ha servido para hacer el examen completo a la plantilla del Espanyol 2025-26. Veníamos del tier list de Àlex Cobas, que Via ha considerado demasiado duro, y a partir de ahí el programa ha abierto el abanico: opinión de los tertulianos, teléfonos para los oyentes y una clasificación dividida entre top, bien, aprobado, suspenso y sin calificar. Vamos, una especie de claustro perico con boli rojo, aunque con bastante más pasión que en una sala de profesores.
Optimismo con Monchi, pero sin perder de vista las dudas
Antes de entrar nombre por nombre, la tertulia ha dejado una sensación general: hay alivio por la permanencia y cierta ilusión por lo que puede abrirse con la llegada de Monchi, aunque no todo el mundo está dispuesto a lanzar las campanas al vuelo. Gerard Gavara ha resumido el estado de ánimo más positivo con una frase clara: “Contento porque por fin el Espanyol ha hecho un gran fichaje, Monchi”. En el otro lado, Jesús Martínez “Zenitram” ha frenado un poco el entusiasmo de la mesa: “Me gusta ver vuestro optimismo, no lo veo tan claro”. Y ahí está un poco el punto del espanyolismo ahora mismo: ilusión sí, pero con memoria. Porque aquí ya se han vivido demasiados arranques bonitos que luego acababan con la calculadora en mayo.
Fortuño queda sin calificar y Pol Lozano se queda en suficiente
Via ha cogido las riendas del tier list y el primer nombre que ha salido ha sido el de Fortuño, con consenso total: sin calificar, porque no ha tenido una presencia real como para ponerle nota con justicia. Después ha llegado Pol Lozano, uno de esos casos que siempre generan conversación. Via le ha puesto suficiente, la misma nota que Raúl Alonso, que ha dejado claro el principal reproche: “el único pero que le pongo son las demasiadas tarjetas”. Alberto Capilla ha dudado entre el bien y el aprobado: “Estoy entre bien y suficiente”. En cambio, Zenitram ha sido mucho más duro: “yo lo suspendo”. Al final, la nota ganadora ha sido el suficiente, una calificación bastante representativa de su temporada: útil, con carácter, pero con margen para ordenar algunas cosas.
Pere Milla aprueba con buena nota por goles y compromiso
Con Pere Milla ha habido más reconocimiento. Via le ha puesto un bien, explicando que “La primera parte temporada nos sorprendió a todos y en la parte más mala ha salido para meter goles importantes. Su mejor temporada en el Espanyol”. Gavara ha ido en la misma línea: “Yo también, son sus virtudes y defectos pero con su compromiso por el club”. Zenitram, más exigente, lo ha dejado en suficiente porque “aunque apareció en algunos partidos, en otros estuvo desaparecido”. La lectura final ha sido positiva. Pere no ha hecho una temporada perfecta, pero sí ha tenido peso, goles y momentos de responsabilidad cuando el equipo estaba bastante torcido.
Salinas, sin calificar; Dmitrovic, top por unanimidad
José Salinas ha quedado sin calificar, una decisión bastante lógica viendo su poco protagonismo durante el curso. El lateral ha vivido a la sombra de Carlos Romero y apenas ha podido cambiar la percepción general. Muy distinto ha sido el caso de Marko Dmitrovic, donde la coincidencia ha sido total: top. Capilla lo ha resumido de forma bastante directa: “Gracias a él nos hemos salvado”. Y es difícil discutirlo. El portero serbio ha dado puntos, seguridad y presencia en una temporada en la que el Espanyol ha sufrido muchísimo. Cuando un portero aparece tanto en un curso de permanencia, normalmente es porque ha tenido trabajo de sobra y lo ha sacado adelante.
Ramon Terrats se queda en suficiente pese al sabor amargo
El caso de Ramon Terrats ha sido de los más sensibles de la tertulia. Via y Raúl Alonso lo han suspendido, sobre todo porque había muchas expectativas puestas en él por su calidad, su pasado sentimental perico y lo que podía aportar al equipo. Capilla le ha dado un bien, mientras que Zenitram ha optado por el suficiente “porque Manolo no ha sabido encontrarle el sitio”. También Gavara lo había colocado en suficiente, y esa ha acabado siendo la nota final. Via ha reconocido que “me alegro, porque le tengo mucho cariño”. Ahí queda un poco todo: Terrats no ha salido como se esperaba, pero tampoco se ha querido hacer sangre con un futbolista que llegó con una carga emocional evidente.

Miguel Rubio sin calificar; Ngonge y Pickel, suspensos claros
Miguel Rubio ha quedado sin calificar, por falta de minutos suficientes para hacer una valoración fuerte. En cambio, con Cyril Ngonge no ha habido debate: suspenso por unanimidad. Llegó en invierno como un refuerzo que debía dar algo distinto y se quedó muy lejos de cambiar la dinámica ofensiva del equipo. También Charles Pickel ha acabado en suspenso. Su aportación física no ha bastado para compensar una temporada irregular, sin continuidad y con momentos que le han penalizado. El mercado de invierno, visto con perspectiva, no ha salido bien parado en este examen colectivo.
Jofre Carreras y Antoniu Roca, dos casos duros para la cantera
Jofre Carreras también ha sido suspendido por unanimidad. Su temporada ha quedado muy lejos de lo que se podía esperar de un futbolista que en otros momentos había generado ilusión. No encontró continuidad ni impacto. Con Antoniu Roca, el debate ha sido algo más dividido: dos suspensos, dos sin calificar y un suficiente. Pero la conclusión de la mesa ha sido que lo lógico era suspenderlo. Son dos casos que duelen algo más porque hablamos de jugadores con vínculo de casa, pero el rendimiento pesa más que el cariño cuando toca poner nota.
Kike García roza el top y Rubén Sánchez salva el aprobado
Kike García ha salido bastante bien parado. Tres miembros de la mesa le han puesto bien y dos lo han colocado en top, lo que habla de una temporada valorada por su oficio, sus goles y su manera de competir. No ha sido un delantero de fuegos artificiales, pero sí uno de esos jugadores que hacen cosas que valen puntos. Rubén Sánchez, por su parte, se ha quedado con un suficiente. Ha jugado poco, pero cuando lo ha hecho en una posición más ofensiva, como extremo, ha dejado detalles correctos. No ha roto la puerta, pero tampoco ha suspendido el examen.
Carlos Romero se gana una categoría propia: “secuestrar”
Uno de los momentos más claros del tier list ha llegado con Carlos Romero. La mesa lo ha colocado en una categoría casi inventada, la de “secuestrar”, en el sentido futbolístico y emocional de intentar que se quede como sea. El lateral cedido por el Villarreal ha sido una de las grandes noticias del curso: recorrido, llegada, descaro y una capacidad para generar peligro que el Espanyol ha agradecido muchísimo. Romero ha sido de esos jugadores que conectan rápido con la grada porque se nota que pasan cosas cuando toca la pelota. Su continuidad será muy complicada, pero el deseo de la mesa ha quedado más que claro.
Omar suspende y Dolan aprueba por su final de temporada
Con Omar El Hilali la nota ha sido dura: suspenso. La sensación general es que no ha estado a la altura de lo que se esperaba de él después de su crecimiento previo. Ha tenido momentos defensivos correctos, pero el curso no ha sido el salto que muchos imaginaban. En cambio, Tyrhys Dolan ha salvado el suficiente gracias sobre todo a su tramo final. Su temporada ha sido irregular, pero ese último arreón le ha permitido quedar algo mejor situado en la fotografía final. Dolan deja la sensación de que puede haber jugador si el contexto acompaña y si logra sostener más tiempo sus buenos momentos.
Riedel divide opiniones y acaba aprobando por poco
El caso de Clemens Riedel ha provocado debate. Via lo ha suspendido, mientras que Raúl Alonso y Alberto Capilla le han dado un suficiente. Zenitram ha sido especialmente contundente: “muy suspendido, me parece un tronco”. Al final, Gerard Gavara ha decantado la nota al ponerle también un suficiente. Riedel aprueba por poco, con la idea de que todavía tiene margen, pero también con la sensación de que debe crecer mucho si quiere tener peso real en Primera. No se le ha cerrado la puerta, pero tampoco se le ha regalado nada.
Urko González de Zárate, top para casi todos
Urko González de Zárate ha sido uno de los nombres más valorados. Via lo ha colocado en top, y la mayoría de la mesa lo ha secundado. Solo Zenitram ha mostrado más dudas, argumentando que en algunos partidos estuvo desaparecido. Pero la nota general ha sido muy alta. Urko ha dado equilibrio, lectura y presencia en una zona del campo donde el Espanyol ha necesitado mucho orden. No siempre es el futbolista más vistoso, pero sí de esos que hacen mejor al equipo cuando están bien colocados y metidos en el partido.
Calero se despide con un suficiente generoso
La nota de Fernando Calero ha sido una de las más comentadas, porque deja el club después de siete años. Via ha admitido que iba a ser generoso con él: “Voy a ser generoso con él, su primera parte de temporada fue de top, la segunda mala, pero le doy un bien… aunque es porque se va”. Gavara incluso se ha planteado que pudiera renovar, algo que ya abre otro melón. Al final, la nota ganadora ha sido el suficiente. Calero se va con una valoración mezclada: buen tramo inicial, caída posterior y una despedida marcada por su largo recorrido como perico.
Cabrera recibe un bien pese al debate que siempre arrastra
Leandro Cabrera también ha generado su punto de debate, como casi siempre. Via lo ha defendido con claridad: “Sé que algunos le tenéis manía, pero le pongo un bien, ha sido el mejor central de la plantilla, una primera parte de temporada, un par de cagadas que tengo clavadas, pero el mejor central de largo”. El uruguayo, recién confirmado una temporada más por el club, sigue siendo una figura que divide a parte del espanyolismo. Pero para Via, el balance deportivo está claro: Cabrera ha cometido errores que pesan, sí, pero ha sido el central más fiable de la plantilla.
Puado queda sin calificar y Edu Expósito entra en el top
Javi Puado ha quedado sin calificar por su larga lesión, que le ha impedido tener la continuidad necesaria para ser evaluado como el resto. En cambio, Edu Expósito ha recibido una de las mejores valoraciones de la mesa. Via lo ha puesto en top, aunque con matices: “top aunque ha bajado la segunda parte, aunque es lo mejorcito que tenemos”. La votación ha quedado en tres tops y dos bienes. Edu ha sido visto como uno de los futbolistas con más talento y mayor capacidad para cambiar el ritmo del equipo. Cuando Edu está fino, el Espanyol tiene otra pausa, otro pase y otra manera de respirar con balón.
Roberto Fernández se queda en suficiente entre dudas y autocrítica
Con Roberto Fernández, Via ha optado por el suficiente, aunque admitiendo que la nota podía estar más cerca del suspenso: “un suficiente, aunque sería más un suspenso. Él mismo pide perdón tras marcar ante la Real y luego reconoce que no ha sido su temporada. Pero ha hecho siete goles”. Zenitram, en cambio, ha sido más duro: “lo suspendo, desde el día del Barça la tengo clavada”. Roberto ha sido un caso complejo: trabajo, esfuerzo y algunos goles, pero también una sensación de falta de acierto y de no haber acabado de ser el delantero que el equipo necesitaba durante los peores meses. Su propia autocrítica tras la temporada explica bastante bien el debate.
Manolo González aprueba por poco: el peso de la primera vuelta y la losa de los 18 partidos
El examen ha terminado con Manolo González, y ahí la tertulia ha entrado en uno de los temas más sensibles del momento. Via le ha dado un suficiente, explicando que le hacía la media entre la primera vuelta y la segunda: “le voy a dar un suficiente al hacerle la media entre la primera parte de la temporada y la segunda”. Raúl Alonso ha defendido mejor nota apoyándose en el contexto, recordando que plantillas como las del Girona o el Mallorca tenían nombres mejores que la del Espanyol y han bajado, mientras el equipo perico se salvó, motivo por el que ha votado bien por la temporada de Manolo. Capilla también le ha dado un suficiente, y Gavara ha ido en la misma línea: “pienso que podría hacer un entrenador top con esta plantilla”. Zenitram, en cambio, lo ha suspendido con una frase rotunda: “un entrenador profesional no puede estar 18 partidos sin ganar”. Al final, la nota de la mesa ha sido suficiente. Manolo aprueba, pero con una advertencia enorme: la próxima temporada ya no podrá vivir solo del mérito de haber salvado al equipo.

Los oyentes entran en el debate: estabilidad, paciencia y el caso Manolo
Tras la votación de la mesa, ha llegado el turno de los oyentes, y ahí el debate ha seguido muy vivo, sobre todo alrededor de Manolo González y de lo que significa apostar por un entrenador en un club como el Espanyol. Óscar ha dejado una estadística bastante llamativa: desde que el equipo está en Cornellà-El Prat, el Espanyol ha tenido 18 técnicos, una cifra que, en su opinión, no ayuda precisamente a consolidar proyectos. Su reflexión iba por ahí: o el club empieza a confiar de verdad en alguien, o no lo hará nunca. Para él, Manolo merece el aprobado, aunque no por el juego, porque entiende que el propio técnico sabe perfectamente en qué se ha equivocado. La idea de fondo es clara: la continuidad también se construye soportando momentos malos, no cambiando de entrenador cada vez que el viento gira.
Juan Ramón baja la nota: “Empezó de sueño y acabó en pesadilla”
Más duro ha sido Juan Ramón, de “La Grada de reanimación”, que no ha querido aprobar la temporada. Para él, el curso merece un 4, sobre todo por el peso de esos 18 partidos perdidos o sin ganar que considera inadmisibles en un club como el Espanyol. Lo ha resumido con una frase que retrata bastante bien el sentir de muchos pericos: “No lo podemos permitir, es muy grave, empezó de sueño y acabó en pesadilla”. Eso sí, también ha introducido un matiz importante: si antes se quejaba de que no había nadie en el club con autoridad para tomar decisiones sobre Manolo, ahora el Espanyol ha fichado precisamente a alguien como Monchi, y toca ponerse en sus manos. “Lo que no podemos hacer es dudar a los tres partidos”, ha venido a decir, antes de admitir algo que todavía cuesta asimilar: “Lo que me parece increíble es que Monchi esté en el Espanyol”. Una mezcla muy perica: crítica, memoria del sufrimiento y, al mismo tiempo, un punto de ilusión casi desconcertada.
Pablo habla de una temporada surrealista y pide más calidad para el próximo curso
Pablo ha ido directo a la nota y ha dado un suficiente a una temporada que ha definido como “la más loca que recuerdo en mi vida, surrealista”. Su lectura ha sido bastante gráfica: el Espanyol ha tenido suerte de que los rivales hayan estado peor, “peores que un dolor de barriga en agosto”, pero aun así mantiene confianza en Manolo y en algunos futbolistas que han quedado tocados por el curso. Ha recordado esas imágenes de jugadores pidiendo perdón, como Roberto Fernández, en quien asegura tener muchas esperanzas si el equipo logra rodearlo mejor. Para Pablo, con más calidad en el centro del campo, Roberto puede convertirse en un gran goleador. Eso sí, ha marcado las necesidades con bastante claridad: más contundencia defensiva, un central que pueda dar un rendimiento parecido al de Kumbulla en su año perico, un centrocampista con peso y un extremo que aporte algo de magia. En el fondo, el mensaje de los oyentes ha coincidido con el de la mesa: la permanencia alivia, pero el Espanyol necesita una plantilla bastante mejor para no repetir el susto.
Sergio, el camionero perico, pide dejar atrás las caras agrias
La llamada de Sergio, el camionero perico, ha vuelto a tocar una fibra especial en el programa. Hace unas semanas ya emocionó a muchos oyentes con aquel llamamiento a la plantilla para hacer un esfuerzo en el tramo decisivo, y esta vez ha querido poner una nota de esperanza al cierre del curso. Para él, la temporada merece “un aprobado, se compensa una mitad de temporada con la otra”, y ahora el espanyolismo debería mirar hacia delante con otra cara. Su mensaje ha ido muy ligado al efecto Monchi: “Y el espanyolismo ha de contagiarse con los vientos que viene del sur, con ese Monchi que tiene mejor palmarés que muchos clubes de Europa, vamos a dejar ya las caras agrias y miremos todo con optimismo. Los más pesimistas somos los mayores, la gente joven es menos negativa, hemos pasado tanto, hemos visto a nuestros padres llorar, y vemos a nuestros hijos que nos dicen, no es para tanto, empapémonos de este señor que viene con un aura, es lo más inteligente que podríamos hacer todos. Y a seguir apoyando al periodismo optimista, olvidar las catástrofes que no hacen sino dañar nuestra imagen y dar mal rollo a la gente”. Una reflexión muy de perico curtido, de alguien que ha sufrido mucho con el club, pero que precisamente por eso pide no vivir siempre instalados en la tragedia antes de tiempo.
Via se sincera: miedo, alivio y una ilusión prudente con Monchi
Después de escuchar a Sergio, Francesc Via ha dejado una reflexión muy personal, de esas que explican bastante bien cómo se ha vivido esta temporada desde dentro y desde la gente que sigue el día a día del club. Ha reconocido que estos días está más contento, pero también que el año le ha pasado por encima emocionalmente: “estoy muy contento estos días porque he estado muy acojonado este año, muchos tenéis una vida aparte del club pero mi vida está fusionada con el Espanyol y también lo he pasado muy mal pensando que nos íbamos a la mierda. Y con el tema Monchi estoy muy ilusionado porque no hemos tenido un profesional de este calibre. A partir de aquí, nos han dado muchos palos, quiero ser optimista pero también pienso, a ver qué va a pasar. Pero me quedo con, ¿por qué no nos va a pasar algo bueno alguna vez? Espero que todo salga bien este mercado de verano, tenemos un buen director deportivo y sólo falta que Alan Pace le de recursos”. La frase resume muy bien el momento: hay ilusión real, pero también una prudencia nacida de demasiados golpes. El espanyolismo quiere creer, claro que sí, pero ahora necesita que esa ilusión tenga piernas, fichajes, estructura y recursos de verdad.

Ramón aprueba con un 5 y Capilla recuerda que se puede ser manolista y crítico
La tertulia ha seguido con la llamada de Ramón, que ha puesto un 5 a la temporada. Se ha definido como manolista, pero no por eso ha querido esconder lo que ha visto durante la mala racha: a su juicio, Manolo estuvo “superado a nivel técnico y táctico, pero con mejores jugadores puede hacer cosas. pero siempre estaré con él, diagnostica genial: dijo lo que faltaba, lo que hace falta para el club”. La reflexión ha abierto un matiz interesante, porque Alberto Capilla ha recogido la idea y la ha llevado a un punto bastante sensato: “Yo también soy manolista pero se le han visto un poco las costuras, en las 18 jornadas le he visto algo superado; pero es que se puede ser manolista sin dejar de ser crítico con algunas cosas malas, y viceversa”. Y quizá ahí está una de las claves del debate: apoyar a Manolo no significa negar sus errores, igual que criticarle no significa querer quemarlo todo. En el Espanyol, como casi siempre, el gris cuesta más que el blanco o negro, pero seguramente es donde hay más verdad.
La celebración de Manolo con La Canito: autenticidad, riesgo y debate abierto
También ha vuelto a aparecer el debate por las imágenes de Manolo González con la grada de animación tras el partido ante la Real Sociedad. Zenitram lo ha resumido con una frase curiosa: “No me gustó que subiera con la Canito, sí me gustó lo que cantó”. La mesa ha admitido que la escena puede hacer gracia y que tiene un punto de autenticidad muy de fútbol de toda la vida, pero Via ha querido marcar el límite con una comparación bastante clara: “si nos indignamos viendo a los niñatos del Barça cantando contra nosotros…”, tampoco se puede mirar hacia otro lado cuando la imagen compromete al entrenador del Espanyol. Ramón, que estuvo en la grada de animación y vivió la escena de cerca, lo ha defendido desde otro lado: para él, aquello fue la esencia del fútbol, una muestra espontánea de Manolo en un deporte cada vez más encorsetado, más vigilado y más lleno de poses. El debate sigue abierto: para unos fue cercanía y verdad; para otros, una imagen evitable en alguien que representa al club desde el banquillo.
Rafa Aragón pide ambición y alerta del riesgo que se esquivó
Después ha sido el turno de Rafa Aragón, histórico presentador del “Llobregat Bib” y activista perico durante su etapa en Sant Joan Despí, que ha llamado desde su retiro dorado en Bujalance, donde ha vuelto tras jubilarse. Su intervención ha tenido ese punto de experiencia y memoria que siempre ayuda a poner las cosas en su sitio. Rafa ha recordado que el Espanyol estuvo demasiado cerca del desastre como para maquillar el curso: “estuvimos al borde del precipicio, y no podemos darle un aprobado, estuvimos a nada de caer por el barranco y no sé si somos conscientes de lo que hubiera supuesto un tercer descenso en siete años, sobre todo en un año en que se había despertado mucha ilusión con mucha gente joven. Queremos algo más, no podemos ser conformistas. En cuanto a Manolo, ha tenido claroscuros, no soy manolista ni antimanolista, me gustaría tener un Fergusson porque las cosas funcionan, sea Manolo, Pochettino, Luis García o el que venga, lo que quiero es que hagan bien las cosas. No podemos tener tantos entrenadores, no van a caber en la galería del RCDE Stadium. Y sobre Monchi, es el club ideal para que lo coja porque sólo puede ir hacia adelante, en otras entidades le exigirían a tope pero aquí tiene el aliciente de repetir su historia sevillista, esos éxitos que le dieron la vitola del mejor director deportivo de Europa, ojalá ayude a despertar a ese gigante dormido que es el RCDE”. Su mensaje ha sido bastante claro: la permanencia no puede servir para taparlo todo, pero tampoco hay que vivir enganchados al cambio permanente. El reto ahora es encontrar estabilidad, exigir más y aprovechar que Monchi llega a un club donde, si acierta, puede cambiar de verdad la historia reciente.
Una tertulia con alivio, exigencia y ganas de ver el nuevo Espanyol
La tertulia ha servido para algo más que poner etiquetas a los jugadores. Ha dejado claro que hay alivio por seguir en Primera, ilusión por la llegada de Monchi y también mucha exigencia con lo que viene. El Espanyol no puede quedarse solo en que se salvó. Tampoco puede borrar que durante muchos meses hizo soñar. La temporada ha sido una mezcla rara de orgullo, miedo, decepción y esperanza, y quizá por eso las notas han salido tan repartidas. Ahora empieza otra asignatura: construir una plantilla que no necesite remontar su propia temporada cada primavera.







