El programa de hoy de La Grada Ràdio, dirigido por Francesc Via, dejó una tertulia con bastante carga emocional, bastante espanyolismo de trinchera y también algún momento de memoria blanquiazul de los que ayudan a poner en contexto lo que viene. En la mesa participaron Ferran Granell, Àngel Bergadà, Fernando Moraño y Hèctor Oliva, en una charla que giró alrededor del momento tan incómodo del Espanyol, de la necesidad urgente de sumar ante Rayo y Levante, del papel de la cantera y de ese desgaste que ya se nota en mucha gente del entorno.
Y en medio de todo eso apareció también Sergi Mas, que tiró de videoteca perica para rescatar dos precedentes en Vallecas: uno de 1979, muy de otro tiempo, y el 0-4 de la temporada pasada, mucho más fresco en la memoria del aficionado: presente con ansiedad, pasado con nostalgia y futuro con la calculadora en la mano.
Fernando Moraño arranca el debate entre el “Via Crucis” y la reivindicación de Javi Hernández
Fernando Moraño dejó una de las primeras frases potentes de la tertulia, muy en línea con el ambiente que rodea ahora mismo al Espanyol. Lo hizo mezclando ese tono de regreso al programa con una lectura bastante cruda del momento del equipo: “Encantado de volver al programa y retomar esa presencia para afrontar este Via Crucis final. Además quiero reivindicar a Javi Hernández, no hay ningún extremo del Espanyol que tenga sus condiciones, la última vez que nos fue bien fue con la cantera, cuando Rubi”.
La frase tiene bastante miga. Primero por esa definición del tramo final de curso como un “Via Crucis final”, que resume bastante bien el estado anímico del perico medio. Y luego porque vuelve a poner encima de la mesa un nombre muy concreto, el de Javi Hernández, en una semana en la que la cantera y los futbolistas que vienen empujando desde abajo han vuelto a colarse en el debate. Moraño vino a decir algo que una parte del espanyolismo lleva tiempo pensando: que el equipo ha perdido desequilibrio, atrevimiento y piernas en banda, y que ahí hay perfiles de casa que merecerían más atención.
Àngel Bergadà confiesa el cansancio del aficionado, pero firma un pleno de fe
Àngel Bergadà habló desde un lugar muy reconocible para cualquiera que siga de cerca al Espanyol esta temporada: el cansancio. Ese momento en que el aficionado no está enfadado solo por perder, sino agotado por cómo se está viviendo todo. Lo expresó así: “Me ha sentado de maravilla ese parón sin futbol, y cuando `pasa eso es que la cosa no funciona como debería, porque siempre he deseado que llegue el fin de semana para que juegue el Espanyol y ahora lo que quiero es coger vacaciones y que se acabe esto. Dicho esto, convencido que haremos seis de seis ante Rayo y Levante”.
Ahí hay dos partes muy distintas, y precisamente por eso su intervención retrata bien el momento del espanyolismo. Por un lado, ese alivio raro de no tener partido, que casi da vergüenza reconocer pero que mucha gente comparte. Y por otro, la fe. Porque incluso dentro del hartazgo sigue apareciendo ese punto irracional tan futbolero de pensar que igual, justo ahora, cuando menos claro parece, el equipo puede hacer un seis de seis y cambiar el aire de golpe.
Ferran Granell pide que, si solo cae una victoria, sea la de Vallecas
Ferran Granell cogió esa idea del seis de seis de Bergadà, pero la aterrizó de una forma más concreta y más urgente. Su reflexión fue muy clara: “Àngel decía que haríamos seis de seis, yo lo que quiero es si hemos de hacer sólo tres puntos los primeros sean ante el Rayo porque los necesitamos como el aire, por el amor de Dios. Y sobre el Fútbol Base, la gestión no es tan difícil, quiero felicitar a quien eligió a Javi Chica para el Juvenil B, y al propio Chica por llevar dos partidos. ¿Qué Garagarza no quería que volviera? Es que como digo siempre no sé cómo está trabajando en el club una persona de baja”.
Granell tocó dos temas importantes a la vez. Primero, la prioridad total de Vallecas, porque el Espanyol necesita cortar la racha y porque ganar allí podría cambiar el tono emocional de toda la semana. Y luego, el fútbol base, donde aprovechó para felicitar la elección de Javi Chica en el Juvenil B y volver a cargar contra Fran Garagarza, no solo por decisiones de club, sino también por la propia situación personal y laboral que rodea su figura. Fue una intervención con bastante filo, de las que no se quedan en el análisis del partido y señalan también lo estructural.
Hèctor Oliva presenta un libro pensado “desde el Sentimiento”
Otro de los momentos destacados de la tertulia llegó con la participación de Hèctor Oliva, autor del libro “RCD Espanyol. Història d’un sentiment”. Oliva explicó el sentido de esta nueva edición de una obra que ya había visto la luz en 2017 y que ahora vuelve actualizada con los últimos años de vida del club. Lo presentó así: “Es un libro que ya existía, lo saqué en el 2017, y ahora tras haberse agoitado hemos hecho una segunda edición, incorporando los últimos 8 o 9 años, los años del Dragon Khan que digo yo. Es un libro que pretende ser fácil, ameno, divulgativo, en suma las tres palabras que aparecen en el título, Espanyol, Historia y básicamente está explicado desde el Sentimiento”.

La definición está muy bien traída. “Los años del Dragon Khan” resume con bastante mala leche y bastante verdad lo que ha sido este tramo reciente del Espanyol: subidas, bajadas, ruido institucional, golpes deportivos y una montaña rusa casi constante. Y Oliva insistió en que el libro busca precisamente eso, explicar la historia blanquiazul de una forma cercana, comprensible y emocional. Lo remató con otra frase que deja muy claro a quién interpela esta obra: “Es un gran regalo para los chavales pericos que no conocen nuestra historia”.
Sergi Mas tira de videoteca y rescata un empate de 1979 y el 0-4 del año pasado
El programa no se quedó solo en el presente inmediato. También hubo espacio para mirar atrás y recuperar antiguos capítulos entre Espanyol y Rayo Vallecano de la mano de Sergi Mas. Ese tramo sirvió para recordar partidos del pasado, poner un poco de perspectiva al duelo y rescatar esa memoria perica que tantas veces aparece en semanas así, cuando el contexto empuja a buscar referencias en otros tiempos. El primero de los partidos que recordó fue el del 30 de diciembre de 1979, un Rayo – Espanyol que acabó 2-2 y que tuvo un valor particular por una razón concreta: supuso el debut de Vicente Miera, que sustituyó a José Luis Irulegui en un contexto delicado. Aquel equipo acabó cerrando la temporada en la zona media de la clasificación, aunque en ese encuentro concreto el Espanyol se quedó con la miel en los labios porque el Rayo empató en el minuto 89. Un empate de esos que, aunque sea de otra época, cualquier perico reconoce rápido.
El recuerdo reciente del 0-4, un espejo al que agarrarse antes del jueves
El otro precedente que trajo Sergi Mas ya conecta directamente con la memoria más reciente del aficionado: el 0-4 de la temporada pasada en Vallecas, con goles de Cabrera, Roberto, Puado y Pere Milla. Una exhibición completísima del Espanyol en un campo siempre incómodo y un recuerdo que aparece ahora casi como refugio emocional en una semana donde hace falta algo a lo que agarrarse.
También se subrayó un detalle importante: en aquel partido fueron decisivos dos hombres que no estarán este jueves, el lesionado Puado y Joan García, que ya no está tras su marcha al Barça. Aun así, el recuerdo sirve igual. Porque no solo habla de un resultado, habla de una forma de competir en Vallecas que el espanyolismo necesita volver a ver.
Bergadà tira de memoria y rebaja el dramatismo con una frase muy perica
Después de escuchar a Sergi Mas recuperar aquel fútbol de otros tiempos, Àngel Bergadà aterrizó una reflexión que mezcla memoria, ironía y perspectiva. Lo hizo con una frase muy suya: “Si hemos sobrevivido a las etapas de Irulegui o Miera, esto de ahora es jauja”.
No era una manera de quitarle gravedad al presente, sino más bien de recordar que el Espanyol ha pasado por épocas muy duras y que el sufrimiento forma parte, para bien o para mal, de la biografía del aficionado perico. Esa idea de aguante histórico sirvió de puente para entrar en una discusión más profunda: qué tipo de entrenador ha funcionado mejor en el Espanyol y qué peso tienen la personalidad, el carácter o la conexión emocional con el club.
Hèctor Oliva defiende la figura del técnico con “corazón caliente”
En ese punto fue Hèctor Oliva quien tomó la palabra para defender un perfil muy concreto de entrenador. Su reflexión fue bastante clara: “Ahora que dices eso de los entrenadores, nos ha ido bien cuando hemos tenido un técnico que aparte de conocimientos tiene corazón caliente, Camacho, Pochettino…”.
La frase conecta con una idea muy reconocible dentro del espanyolismo: que al club le sienta bien el técnico que no solo entiende el juego, sino que también siente el contexto, aprieta al vestuario desde dentro y tiene esa mezcla de energía y vínculo emocional que muchas veces engancha con la grada. Oliva apuntaba a eso. A una figura que no se quede solo en la libreta.
Fernando Moraño rebate la “mitología” del pasado y pone otros ejemplos
La respuesta de Fernando Moraño fue directa y bastante argumentada. No compró del todo esa visión romántica y recordó que al Espanyol también le ha ido bien con perfiles menos emocionales o menos identificados con esa idea de entrenador de sangre caliente: “Pero también nos fue bien con otros que no, como Valverde o Rubi. No estoy de acuerdo con esa mitología en los tiempos actuales, el futbol y el Espanyol han cambiado, eso iba bien tal vez en los 80, los éxitos deportivos en los últimos años han venido con técnicos con un poco más de cabeza. Con Valverde los logramos, Lotina no era un hombre de corazón caliente… es la memoria sentimental de una gente del Espanyol que los que hemos venido luego no la corroboramos”.
Ahí Moraño fue bastante al hueso. Vino a decir que el club no puede vivir solo de recuerdos emocionales ni de una narrativa casi sentimental sobre qué tipo de técnico encaja aquí. Según su planteamiento, el fútbol ha cambiado, el contexto también y la lectura moderna del Espanyol no puede quedarse en una nostalgia de los ochenta.
Bergadà apunta al gran problema: la falta de ambición real
A partir de ahí, Àngel Bergadà movió el debate hacia otro terreno, más estructural, más de club. Y soltó una intervención de bastante peso: “El Espanyol es el séptimo equipo de España, algo bien habrá hecho, pero hablar de éxitos deportivos tras la d´ñecada de Chen en que logramos una previa para la UEFA pero nos lo plantearon como un castigo divino, como si fuera un fastidio… Lo que está pasando en el RCDE es la falta de ambición, de proyectos claros y de mirara hacia arriba con convicción, poniendo unos recursos. Un proyecto deportivo profesional se hace con dinero, y viendo lo que estamos viviendo el dinero no se va a poner. Pedir peras al olmo es muy bonito y perico pero debemos apunatr a la dirección correcta. Si el señor de los dineros no los pone, duros a cuatro pesetas no existe”.
Fue, seguramente, una de las reflexiones más de fondo de toda la tertulia. Porque aquí ya no se estaba discutiendo solo si Manolo acierta o falla, o si un jugador debe entrar antes que otro. Aquí se estaba hablando del techo real del club, de la inversión, de la ambición y del tipo de proyecto que se está construyendo o, más bien, dejando de construir.
Moraño mira al Rayo y al resto de clubes que sobreviven sin gran inversión
Fernando Moraño recogió ese guante y abrió todavía más el plano. Recordó que hay equipos en Primera que están sacando rendimiento alto con una inversión escasa, y puso el foco en cómo se trabaja dentro de esos clubes: “Y no los va a poner. Hay proyectos en Primera división que est´ñan haciendo temporadas históricas con una inversión casi inexistente, como el Rayo que está haciendo lo que nos gustaría, tienen buenos empleados dentro pero no hay inversión. La Liga es un páramo de miseria para los que no son los tres grandes, por control financiero es así. Por encima del dinero que ha de venir de fuera o de un modelo de gestión preparado para estos escenarios -Real Sociedad, Celta, Athletic Club, Osasuna, que sacan muchos jugadores, hacen que se establecen para venderlo y poco a poco ir guardando para mejorar”.
Esa comparación ayudó a colocar al Espanyol frente al espejo. Porque el problema no es solo que falte dinero, sino qué haces con lo que tienes, cómo estructuras el club, cuánto aprovechas tu cantera y cómo conviertes una línea de trabajo en algo sostenible.
Via matiza el espejo del Rayo y pone el foco en la continuidad en Primera
Francesc Via quiso puntualizar una parte importante de ese discurso. Su matiz fue claro: muchos de esos clubes que hoy parecen modelo lo son también porque han conseguido algo que el Espanyol no ha sido capaz de sostener, la continuidad en Primera: “Lo que hace que esos equipos hayan tenido esas opciones es la continuidad en Primera división, algo que el Espanyol no ha tenido porque lo hemos hecho mal. Moraño, hay equipos de esos que admiras con modelos similares”.
Ahí Via enlazó bien una idea que a veces se olvida: sin permanencia sostenida no hay crecimiento estable. No puedes construir límite salarial, ni planificar fichajes con margen, ni consolidar estructuras si cada poco tiempo te pegas un golpe contra Segunda.
Moraño pone al Rayo como referencia pese a su presidente y sus carencias
Moraño insistió y fue muy específico con el caso vallecano: “El Rayo tiene un modelo de juego con continuidad, yo lo pondría como modelo porque lleva un montón de años sin bajar a Segunda división y juega semifinales de la Conference, cosas que nos gustaría hacer y ellos hacen con un presidente de mierda y unas instalaciones lamentables”.
Es una frase muy dura, pero también bastante expresiva. Lo que viene a decir es que incluso con un contexto institucional malo y unas infraestructuras pobres, el Rayo ha sido capaz de sostener un rumbo. Y eso, visto desde el lado perico, molesta más, porque enseña que ni siquiera hace falta tenerlo todo perfecto para competir mejor de lo que está compitiendo hoy el Espanyol.
Via señala el verdadero mérito del Rayo: fichar bien y gastar poco
A esa comparación, Francesc Via añadió otra lectura importante: “Rayo y Espanyol subimos juntos, pero ellos se mantuvieron. Como no tienen estadio ni instalaciones lo meten todo en el primer equipo, y al haberse mantenido han tenido un límite salarial que les ha permitido fichar mejor que nosotros. También han tenido mejores directores deportivos, Cobeño concretamente. Fichar bien y gastar poco, es lo que ha hecho que el Rayo se aguanta. Su modelo de juego es atractivo pero no han hecho grandes ventas. No es por su juego sino porque en la mayoría de operaciones han estado afortunados, con buenos directores deportibvos. Un modelo de juego no te lleva al éxito, para crecer en Primera lo primero es no bajar, comprar bien y vender mejor, algo que nunca hemos hecho bien en el Espanyol. Me quedo con otro modelo, Osasuna, y el Celta es cierto que lleva mucho tiempo haciendo las cosas bien. Nosotros que presumimos de cantera no hemos creado calidad suficiente, excepto Joan”.
Aquí Via no se quedó solo en el juego o en la idea táctica. Fue a lo que muchas veces marca de verdad la diferencia: la dirección deportiva, el mercado, la capacidad para sostenerte arriba y la inteligencia para comprar y vender. Y de paso dejó una frase dura sobre la cantera perica, al salvar prácticamente solo el caso de Joan.
Moraño aprieta a Manolo González y pide cambios de verdad
La tertulia dio entonces un giro claro hacia el entrenador del Espanyol. Fernando Moraño fue muy contundente: “Es que no damos oportunidades. Mirando ayer al Mirandés me quedo anonadado, hay cosas gravísimas. Me queda un pie en el barco de Manolo y con dos dedos separándose, la temporada de Javi Hernández es buenísima, lo de Terrats… Un entrenador está para cambiar dinámicas, al venir Manolo hizo intervenciones probando cosas, ahora veo un continuismo de un modelo que no está funcionando lo menos 15 partidos. Si no veo cambios el día del Rayo me preocuparía mucho por el equipo y la continuidad de Manolo la próxima temporada”.

Es una reflexión de bastante calado, porque no habla solo del presente inmediato. Habla ya de continuidad futura. Moraño viene a decir que el margen de crédito de Manolo no puede sostenerse si el equipo sigue igual, con el mismo dibujo, los mismos automatismos y la misma falta de respuestas.
Bergadà pide medir al técnico por lo que tiene entre manos
Àngel Bergadà, en cambio, quiso hacer una defensa más contextual del entrenador: “Son los mismos jugadores de inicio de temporada, y el mismo entrenador. A un técnico dse le ha de exigir por lo que tiene, el Espanyol de la primera vuelta estuvo por encima de lo que puede hacer…”. Y Moraño le cortó rápido para completar la idea desde el otro extremo: “Y el de ahora muy por debajo…”.
Bergadà siguió desde ahí con una confesión bastante sincera: “Sigo, como hemos pasado de un extremo a otro me veo incapaz de explicar por qué estábamos tan bien la primera vuelta y tan mal esta segunda que como dijo Calero es una puta mierda”.
Ese es probablemente uno de los grandes enigmas del curso. Cómo el mismo entrenador y una base de plantilla muy parecida pudieron ofrecer dos caras tan opuestas en tan poco tiempo.
Moraño reclama tocar sistema, alineación o idea, pero tocar algo
La respuesta de Moraño fue muy práctica y muy directa: “En el contexto de la primera vuelta el Espanyol estaba con un concepto hecho mientras el resto de rivales no, y encima no se fichó a nadie en enero. Dejemos esa primera vuelta y pensemos en cómo solucionar lo de ahora, y hay que intervenir tres cosas: el siatema, la alineación o la idea, pero no podemos seguir haciendo lo mismo con los mismos jugadores”.
Es decir, menos nostalgia por lo que ya no existe y más decisión para cambiar algo ya. Sistema, once o concepto. Lo que no le vale es que todo siga igual.
Via recuerda que cada vez que Manolo toca piezas se le acusa de “inventar”
En medio de ese fuego cruzado, Francesc Via puso una matización que también refleja bien el ambiente alrededor del técnico: “Cuando Manolo ha querido tocar algo se ha dicho que hacía inventos”.
Es verdad. Y sirve para explicar un poco la trampa en la que viven muchos entrenadores cuando la dinámica es mala. Si no cambian, continuistas. Si cambian, inventores. Pero ahí Moraño volvió a entrar con una crítica concreta y con nombres propios.
Terrats, Rubén y Pickel: el enfado de Moraño con algunas decisiones de Manolo
La parte más dura de su análisis llegó aquí: “Yo creo que Rubén debería jugar, a Manolo le quitaría el 20% del sueldo solo por no poner a Terrats, me parece gravísimo. EL cambio de Pickel en el derbi fue la gota que colmó el vaso, un jugador con un rendimiento pésimo y cuando aprietas al Barça sacas a éste; esa obsesión por el jugador grande, por la pata, en un momento como ese, me pareció gravísimo, y está el mensaje que envías al resto de jugadores. Creo que está haciendo cosas ya por cabezonería”.
No dejó mucho espacio a la interpretación. Aquí ya no se hablaba solo de modelo general, sino de decisiones concretas, de jerarquías mal entendidas y de mensajes que un entrenador manda a su plantilla cuando insiste una y otra vez en ciertos perfiles por encima de otros.
Bergadà vuelve al origen: el mensaje real lo manda la propiedad
Àngel Bergadà quiso llevar el debate otra vez al lugar donde él cree que empieza todo: la propiedad. Lo expresó así: “El mensaje que mandamos es que este club no aspira a nada, estos dirigentes, no el entrenador, cuando se ven quintos dicen a ver si suena la flauta y lo que ha sonado es la gaita. Pero no es mensaje del técnico o jugadores, de la propiedad. Los futbolistas son víctimas que se ven, ¡he de seguir el año que viene con una directiva que viéndose en Champions hace esto’”.
Ahí está una de las grandes heridas del entorno: la sensación de que cuando el equipo estaba en una posición extraordinaria no hubo un gesto real de ambición para empujar el proyecto. Y que esa falta de decisión se está pagando ahora.
Via denuncia el silencio de la directiva en el peor momento deportivo
Sobre eso, Francesc Via fue muy claro: “El problema es que no hay mensaje y por eso interpretamos eso que dices, lo encuentro incomprensible. Que especulemos con qué han pasado cosas porque no hay una respuesta final desde final del mercado de invierno, nadie ha salido a decir nada. Nosotros podemos interpretar las cosas a nuestra manera, tengamos razón o no no tenemos mensaje oficial y esa es la pena. Es inaudito que en este momento deportivo tan malo no hemos tenido mensaje de la directiva”.
Ese vacío institucional fue uno de los asuntos más repetidos y más duros de toda la tertulia. Porque no se trata solo de perder partidos. También se trata de que, mientras el equipo cae, arriba no aparece nadie para explicar nada, sostener al club o marcar un rumbo.
Bergadà remata con otra crítica a la ausencia institucional
El propio Bergadà cerró esta parte con otra reflexión fuerte: “Deportivo y social: tras lo del derbi no ha salido nadie, antes lo hacía Manolo y fuimos tan cojonudos que también lo quemamos; hace dos años tras el partido de Mallorca salió Garagarza con su mejor intervención pública, cosa que siempre le agradeceré pese a que soy contrario a su gestión, y eso no lo ha hecho nadie más. Hemos de cambiar, vale, pero si cambiamos de entrenador y seguimos con la misma línea quemaremos a otro entrenador, tal vez hemos de cambiar otra cosa”.
Moraño denuncia que el espanyolismo está teniendo que justificarse fuera del club
Fernando Moraño fue quien abrió esta parte del debate con una intervención muy dolida, muy personal y bastante representativa de lo que están sintiendo muchos pericos estas semanas. Lo explicó así: “Ha habido mucho ruido con el derbi, el partido de la Selección en Cornellà-El Prat y las campañas de Turisme de la Generalitat, lo de Cornellà. Llevamos mes y pico en que no ha habido un representante importante que haya salido a defender la dignidad d ela institución y también de los aficionados, me duele tener que dar explicaciones a todo el mundo de que por ser del Espanyol no soy fascista, me ha pasado con periodistas de medios que tras el partido de la Selección me han dicho ‘qué vergüenza ser del Espanyol’”.
Ahí no estaba hablando solo de fútbol. Estaba hablando de algo mucho más pesado: del desgaste que provoca tener que ir justificándote por ser de un club al que se le ha dejado demasiado solo mientras se instalaban según qué mensajes. La clave de su enfado no fue solo lo que se dice fuera, sino que desde dentro no haya aparecido nadie con peso para cortarlo.
Bergadà recuerda que no todo lo que pasó en el partido de la Selección era “cosa del Espanyol”
Àngel Bergadà recogió esa idea y la completó con otra observación importante, muy dirigida a la forma en que se ha simplificado todo lo ocurrido alrededor del partido de la Selección en Cornellà-El Prat. Lo expresó con ironía, pero con bastante mala leche también: “A mí me han dicho de todo cuando los colectivos que estuvieron en el partido de Espanyol no son todos del Espanyol. Imagino que clausurarán una parte de la Federación Española, porque son los que organizaban el partido”.
La frase va bastante al hueso. Lo que viene a señalar Bergadà es que se ha cargado demasiado rápido contra el Espanyol y su entorno como si todo lo ocurrido fuera responsabilidad exclusiva del club o de su afición, sin matices y sin separar quién organizaba, quién gestionaba y quién estaba realmente detrás de cada situación.
Via admite que la reacción del club fue demasiado blanda
En ese punto, Francesc Via lanzó una autocrítica bastante directa sobre cómo se reaccionó desde el entorno blanquiazul en el mismo momento de los hechos: “Fuimos muy poco contundentes cuando aparecieron los gritos”. Y ahí Ferran Granell remató con una frase cortísima, pero demoledora: “Lo nuestro es el silencio”.
Seguramente ese intercambio resume bastante bien una parte del problema. No tanto ya que fuera haya ruido, ataques o lecturas interesadas, sino que dentro del Espanyol la respuesta vuelva a ser débil, tardía o directamente inexistente. El silencio, en estos casos, no protege. Deja al club vendido.
Moraño relata la tristeza de tener que defender al Espanyol hasta en Madrid
Fernando Moraño volvió a tomar la palabra y dejó quizá su intervención más amarga de toda esta parte de la tertulia. Relacionó este momento con otras discusiones pasadas y con una sensación de hartazgo acumulado por cómo se aborda al Espanyol desde algunos medios: “Me pilló que ya no estaba en la SER pero ya había tenido alguna discusión fuerte con Garrido por cómo había abordado por ejemplo el atropello, que parecíamos los culpables y me fui de Barcelona y una de las ventajas de vivir en Madrid es que podía ser del Espanyol sin avergonzarme, y la presión ha llegado a tal punto que has de explicar que no todos somos como los cuatro radicales que pueda haber como en cualquier otro club, cuando el problema que hay en Europa es de tipo social y no creo que lo haya generado el Espanyol. Hast ane Madrid he tenido una semana de tener que sentarme con gente a dar explicaciones, he sentido una tristeza enorme… en el Barça agreden a pedradas al autocar del Atlético y no pasa nada, me da una rabia tremenda”.
Aquí Moraño no estaba discutiendo hechos aislados. Estaba señalando un doble rasero. Y, sobre todo, una carga injusta sobre el espanyolismo, como si fuera el único entorno obligado a explicar una y otra vez que no se puede identificar a todo un club con cuatro radicales.
Bergadà compara la reacción institucional del Barça con la del Espanyol
Àngel Bergadà llevó el tema a una comparación que en el espanyolismo suele doler bastante porque se repite demasiado: la diferencia de respuesta institucional entre el Barça y el Espanyol cuando uno de los dos se ve señalado. Lo resumió así: “Si pasa algo con el Barça salen Laporta, Yuste, este y el otro y todos a proteger a su club, y como tienen un rebaño de gente que los defiende… y nosotros no tenemos nada”.
Es una frase dura, sí, pero bastante clara. Bergadà no estaba elogiando ese modelo, sino marcando una diferencia de reflejos. Unos salen, ocupan espacio, protegen relato y empujan. Los otros callan. Y en esa diferencia, según él, el Espanyol siempre sale perdiendo.
Via denuncia que casi todos juegan al populismo y el Espanyol no está sabiendo jugar su partido
Francesc Via metió otro matiz en el debate, hablando del ecosistema mediático y de la forma en que muchos clubes han aprendido a defenderse o a hacerse fuertes desde plataformas propias o voces afines: “Todos los clubes de España juegan al populismo menos el Espanyol. El Madrid que no lo hace tampoco tiene tertulianos, una tele…”.
La idea de fondo era bastante clara: el Espanyol no solo no reacciona con fuerza, sino que tampoco ha construido mecanismos alternativos para contrapesar ciertos relatos cuando aparecen. O dicho de forma más simple, si no tienes portavoces, ni altavoz, ni reacción, acabas quedando a merced de lo que otros quieran contar de ti.
Bergadà avisa del peligro de dejar que el relato cale sin respuesta
Àngel Bergadà profundizó justo en ese punto con otra reflexión importante: “Nosotros solo tenemos programas de consumo propio, si ese mensaje de lo que somos va calando y no nos defiende el club públicamente, si no s elo rebate, eso cala”.
Ahí puso el foco en algo esencial: la repetición construye imagen. Y si el Espanyol no rebate ciertos mensajes, si no sale a desmontarlos, si no marca una posición pública clara, termina quedándose con una etiqueta que no le corresponde. No hace falta que una mentira sea perfecta; basta con que nadie la combata.
Moraño reclama a alguien que salga de una vez a defender al club
Fernando Moraño lo planteó ya de forma casi desesperada, como una pregunta que en realidad era una exigencia: “¿No hay nadie que puede salir a esos medios a decir que no todos somos así?¿Por qué hemos de ser insultados?”. Y Ferran Granell respondió con otra frase muy simple y muy certera: “Eso se llama tener un portavoz”.

Ahí la tertulia tocó una de las carencias más repetidas alrededor del Espanyol en los últimos meses. No hay una voz clara, visible y reconocible que salga cuando toca salir. Y cuando el vacío se mantiene, el daño crece.
Via recuerda que Alan Pace podría dar ese paso porque “habla castellano”
En ese contexto, Francesc Via deslizó un nombre muy concreto para ocupar ese espacio institucional que nadie está llenando: “También lo puede hacer Pace que habla castellano”.
No hacía falta mucho más. Era una manera de recordar que la propiedad también tiene responsabilidad en esto, que no basta con mandar desde arriba y aparecer solo en contextos controlados. Cuando el club está siendo señalado, el presidente también puede y debe exponerse.
Bergadà carga contra quienes no entienden lo que representa el Espanyol
Àngel Bergadà endureció todavía más el tono con una frase que no dejó mucho margen a la diplomacia: “Menos mal que gente como Dávila que tiene otras virtudes no habla, porque no tienen ni idea de lo que es el Espanyol, cuando nos atizan y nadie dice nada va calando, ese es el argumento, y estamos quedando como unos trogloditas porque nadie nos defiende”.
Aquí la crítica fue doble: por un lado, a quienes ocupan posiciones de responsabilidad sin entender realmente la identidad del club; por otro, al efecto devastador que tiene dejar que el Espanyol vaya quedando públicamente como algo que no es.
Moraño recuerda antecedentes mucho más graves en otros clubes
Para cerrar esta parte del debate, Fernando Moraño volvió a señalar lo que él considera una vara de medir muy desigual en el tratamiento de ciertos comportamientos ultras o violentos según el club del que se hable: “Si ves el historial del Frente Atlético estos años el Metropolitano debería estar cerrado, a los Boixos Nois les han intervenido armas…”. Y Ferran Granell remató con una frase que retrata muy bien cómo acaba muchas veces la conversación cuando el foco se pone en el Espanyol: “Y lo que te responden es que nosotros saltamos al campo…”.
Ahí se cerró el círculo. La sensación compartida en la tertulia fue que al Espanyol se le exige una pureza absoluta mientras a otros se les perdona o se les relativiza casi todo. Y, lo peor para el espanyolismo, es que el club no está saliendo a pelear ese relato.







