Hay veces en que los números no solo preocupan. También retratan. Y lo que dibujan ahora mismo alrededor de Alan Pace es una imagen no demasiado positiva. Según el estudio que publica este lunes L’Esportiu, el Espanyol y el Burnley, los dos clubes más vinculados a su figura, aparecen entre los peores equipos de Europa en puntos sumados desde que arrancó 2026. Una coincidencia durísima para el presidente blanquiazul, porque no hablamos de dos proyectos que atraviesan un bache puntual, sino de dos equipos que se han ido cayendo casi al mismo tiempo y con una sensación parecida de falta de respuesta.
En clave perica, el golpe duele todavía más porque el Espanyol había firmado una primera vuelta muy seria, de las que daban para mirar el curso con bastante más ilusión. En cambio, el año nuevo ha traído una caída tremenda. Y al otro lado, en Burnley, el panorama tampoco mejora. El club inglés vuelve a parecer ese “equipo ascensor” incapaz de asentarse arriba con continuidad. Pace tiene ahora mismo a sus dos equipos metidos en una misma foto: mal rendimiento, pocos puntos y un mercado de invierno que ha acabado pareciendo poquísimo para lo que venía encima.
El Espanyol se desploma en 2026 y solo lo sostiene lo que hizo antes
El caso del Espanyol impresiona bastante por contraste. El equipo de Manolo González encadena ya 14 partidos consecutivos sin ganar, una racha que lo ha colocado como el segundo peor equipo de las grandes ligas europeas en este 2026. La cifra es demoledora: solo cinco puntos sumados de los últimos 42 en juego, con un balance de 0 victorias, 5 empates y 9 derrotas.

La caída ha sido grande y difícil de explicar desde fuera sin mirar varias cosas a la vez. Ha faltado eficacia arriba, han aparecido errores defensivos repetidos y el equipo ha ido enseñando una fragilidad mental preocupante en momentos decisivos.
Y aun así, pese a todo eso, la permanencia está muy cerca. ¿Por qué? Pues porque la primera vuelta fue realmente buena. Al Espanyol lo está salvando ese colchón de puntos que construyó antes de enero. Si se mirara solo lo hecho desde que empezó 2026, el escenario sería muchísimo más oscuro.
El Burnley también aparece en la zona roja del continente
La otra parte de la historia deja todavía peor la fotografía de Alan Pace. Porque el Burnley, el otro gran club bajo su mando, también aparece entre los equipos con peores números del año en las grandes ligas. En su caso, el conjunto inglés suma 8 puntos en 2026, una cifra que lo coloca entre los peores de la Premier League en este tramo.

Es decir, que la crisis no golpea solo a Cornellà-El Prat. También golpea al otro proyecto central del universo Pace. Y eso convierte esta coincidencia en algo mucho más llamativo, más incómodo y más difícil de maquillar. Cuando tus dos equipos están entre los peores del continente al mismo tiempo, la sensación ya no es de accidente. Es de problema estructural.
Metz, Nantes, Tottenham, Burnley y Wolves: así queda el mapa europeo de la caída
El estudio de L’Esportiu no se queda solo en el Espanyol y el Burnley. También coloca contexto con otros equipos de las grandes ligas que atraviesan situaciones similares o incluso peores. Y ahí aparece primero el caso más extremo de todos: el Metz, que es el peor equipo de Europa en este 2026 con solo 4 puntos, con los mismos partidos disputados que el Espanyol, y encaminado ya hacia un descenso que parece cuestión de tiempo. Es el colista de la Ligue 1.
En Francia también aparece el Nantes, que ha sumado solo 9 puntos y acompaña al Metz en esa zona muy delicada de los peores registros del año.
En la Premier League, el Tottenham ha conseguido 6 puntos, uno más que el Espanyol, pero con un partido más. Su balance es de 6 empates y 9 derrotas, y sigue peleando por escapar de la zona de descenso. Junto a él aparecen también el propio Burnley, con 8 puntos, y el Wolves, con 14, como otros dos de los peores equipos de Inglaterra desde que arrancó el año.
Italia tampoco se libra: Verona, Cremonese y Pisa, también en caída libre
La Serie A tampoco ofrece un paisaje demasiado distinto en su zona baja. Allí aparecen tres equipos muy castigados por los resultados desde enero: el Hellas Verona, con 6 puntos; la Cremonese, con 7; y el Pisa, también con 7.
Los tres comparten un rasgo muy claro y muy duro: solo han sido capaces de ganar un partido desde que comenzó 2026. Por eso están instalados en la zona peligrosa y con una sensación de que ya casi solo un milagro podría evitarles el descenso. Son números muy pobres y sirven para medir bien el tipo de compañía en la que se ha metido el Espanyol este año.
En Alemania también hay hundimientos serios
La Bundesliga tampoco queda al margen de esta radiografía. Allí, los peores registros del año los firman el Heidenheim, con 8 puntos, y el Wolfsburg, con 9, ambos cerrando la tabla en este tramo de 2026.
A ellos se suman el Union Berlín, con 11 puntos, como tercer peor equipo alemán del año, y el St. Pauli, con 14, tres más que el Union. En el caso del Union hay un matiz curioso, porque pese a ser uno de los peores equipos del año en Alemania, se encuentra en la undécima posición y con margen suficiente para resistir en la máxima categoría. Es otro ejemplo de cómo una buena renta previa puede sostener durante un tiempo una caída muy fea posterior. Algo que en Cornellà entienden perfectamente ahora mismo.
Metz, Espanyol, Tottenham y Hellas Verona encabezan la lista más preocupante
Con todos esos datos sobre la mesa, la clasificación de peores equipos europeos de este 2026, según el estudio citado, queda encabezada por Metz (4), Espanyol (5), Tottenham (6) y Hellas Verona (6).
Ahí está el Espanyol. Segundo de esa lista. Y ese dato, por sí solo, ya explica buena parte del malestar que rodea al equipo. Porque una cosa es pasar una mala racha y otra muy distinta es colocarte entre los peores del continente durante casi cuatro meses de competición.
La diferencia con varios de esos equipos es que muchos están ya completamente metidos en la pelea por no bajar o muy cerca del abismo. El Espanyol, en cambio, vive un escenario algo distinto. No está tranquilo por sensaciones, pero sí algo más protegido por clasificación. Esa es la gran excepción perica dentro de un grupo bastante siniestro.
El mercado de invierno de Pace queda muy señalado en sus dos clubes
En todo esto hay una derivada que deja especialmente tocada la gestión de Alan Pace: el mercado de invierno. Tanto en el Espanyol como en el Burnley, la apuesta del pasado enero fue mínima. Muy mínima.
En el caso perico, el único refuerzo fue Cyril Ngonge, llegado como cedido. Una incorporación corta para lo que reclamaba el momento. Más aún teniendo en cuenta que Manolo González pidió refuerzos para sostener al equipo y tratar de empujar un poco más arriba. Puede medio entenderse esa prudencia porque el Espanyol estaba bien situado y parecía tener margen, pero el tiempo ha terminado dejando una conclusión bastante clara: no alcanzó.

En Burnley, la apuesta fue casi calcada. El club inglés solo realizó una incorporación y también a préstamo en el mercado invernal: James Ward-Prowse, cedido por un West Ham en el que llevaba meses apartado desde la llegada de Nuno Espírito Santo al banquillo. Una solución corta para un equipo que ya amenazaba con volver a bajar apenas un año después de su último ascenso.
Pace vuelve a ver al Burnley como equipo ascensor y al Espanyol caer sin red nueva
En Burnley el problema se repite demasiado. El club inglés lleva años dando esa imagen de proyecto que sube, baja, vuelve a subir y vuelve a sufrir. Un “equipo ascensor” en toda regla. Y lo peor para Pace es que esa sensación no se ha corregido. Sigue ahí. Muy visible.
En el Espanyol el matiz es otro. Aquí la caída tiene más que ver con una segunda vuelta completamente descompuesta después de una primera mitad del campeonato que rozó lo excelente por momentos. Eso la hace especialmente dolorosa. Porque no se trata de un equipo que venía mal desde agosto y ha acabado pagando su nivel real. Se trata de un equipo que ilusionó, que se ganó margen y que luego ha visto cómo todo eso se iba deshaciendo poco a poco.
Una coincidencia que retrata decisiones y deja a Pace bajo el foco
Al final, lo más duro de esta historia no es solo que Espanyol y Burnley estén mal. Es que lo están a la vez. Y eso apunta de forma directa al máximo responsable de ambos. La coincidencia dramática para Alan Pace no es casualidad estadística, sino una foto que deja muy señalada su apuesta de invierno y su manera de afrontar dos contextos que pedían bastante más intervención.

Al Espanyol le salva el gran trabajo anterior. Al Burnley, ni eso. Y mientras tanto, los dos clubes aparecen mezclados entre los peores números de Europa en 2026, acompañados por nombres como Metz, Tottenham, Hellas Verona, Cremonese, Pisa, Nantes, Heidenheim, Wolfsburg, Union Berlín o St. Pauli.
Quedan jornadas, claro. En el caso del Espanyol todavía hay margen para maquillar, corregir o al menos frenar la caída, no en el caso del Burnley que posiblemente en la próximajornada certifique matemáticamente el descenso. Pero el retrato de hoy ya está hecho. Y es uno muy incómodo para Pace. Sus dos equipos se están hundiendo casi al mismo tiempo, y la apuesta conservadora del invierno ha acabado quedando como lo que fue: claramente insuficiente.
Datos: L’Esportiu







