El RCD Espanyol ha estrenado un nuevo formato dentro de Espanyol Media con una idea muy clara: sentar frente al micrófono a figuras muy reconocibles de la historia reciente blanquiazul para hablar de lo que queda cuando se apaga el foco del partido. Así nace ‘Quan la pilota calla’, un podcast pensado para escuchar con calma, con recuerdos, anécdotas y también con esa parte más humana que muchas veces queda fuera del césped. Y el primer gran protagonista no podía ser cualquiera. El club ha abierto esta nueva ventana con Sergio García, uno de los futbolistas más queridos del espanyolismo moderno, en una charla larga con Rafa Ramos que deja varios titulares, bastante memoria y alguna espina que todavía sigue ahí.
El podcast del Espanyol nace para escuchar a sus ídolos cuando baja el ruido
La propia presentación del formato ya marca bastante bien por dónde quiere ir el club con esta apuesta. El concepto gira alrededor de ese momento en el que termina la carrera de un futbolista y “la pelota calla”, pero no por eso se acaba todo lo que hay por contar. La idea no es mirar solo al jugador, sino también a la persona que queda cuando ya no hay vestuario, horarios ni partido el fin de semana.
En ese marco, la elección de Sergio García tiene todo el sentido. Pocos nombres conectan tanto con la afición perica de los últimos años. Su peso en la historia reciente del club, su condición de capitán y su manera de vivir el Espanyol hacen que esta primera entrega tenga un punto especial desde el principio.
Sergio García recuerda un adiós que no pudo vivir como quería
Uno de los momentos más potentes de la conversación llega cuando repasa su salida del Espanyol en 2019. Aquella noche ante la Real Sociedad quedó grabada en la memoria colectiva del espanyolismo por el billete para la Europa League, pero para él también tuvo una carga muy personal. Sergio admite que ya intuía que podía ser su último partido, aunque no se produjo una despedida como le habría gustado.

Lo expresó de manera muy clara: “Me hubiera gustado irme de otra manera. Eso sí que me hubiera gustado, despedirme en el campo, con la gente que hubieran sabido que yo ya no iba a continuar en el club y bueno, tener un reconocimiento”. Es una frase fuerte, porque sale sin maquillaje y porque retrata una sensación muy reconocible en muchos exfutbolistas: a veces una noche histórica también deja una parte íntima a medias.
La clasificación para Europa y el recuerdo de una noche inolvidable
Pese a esa espina, Sergio también guarda un recuerdo muy bonito de aquel cierre de etapa. Cuando repasa la victoria ante la Real Sociedad, vuelve a poner el acento en la conexión que existía entre la plantilla, el cuerpo técnico y la grada. Para él, fue una de esos días que se quedan para siempre.

En el podcast lo resume así: “Creo que fue muy bonita y hubo una comunión así entre jugadores y afición, bueno, y el cuerpo técnico que fue muy bonito”. Y luego remata con otra idea muy ligada a lo que fue aquel Espanyol: “fue un día muy bonito y que siempre lo vamos a tener en el recuerdo”. Hay una mezcla de orgullo y nostalgia en ese tramo de la charla que se nota mucho.
Del Bon Pastor al fútbol profesional: un origen muy presente en su relato
Otro de los bloques más interesantes de la entrevista es el que le devuelve a su infancia. Sergio García repasa sus inicios en el Bon Pastor, un barrio al que vuelve constantemente en su manera de explicarse. No lo cuenta como una postal, sino como parte real de lo que es. Habla de un entorno humilde, del fútbol en la calle y de una forma de crecer que, según él mismo deja entrever, le marcó bastante.
Lo resume con naturalidad: “Jugábamos mucho en la calle”. Y a partir de ahí va construyendo una imagen muy concreta, la del niño que pasaba horas golpeando la pelota junto al bar de su abuelo para mejorar con la izquierda. “Yo desde pequeñito me ponía justo al lado de la puerta me ponía horas y horas a pegarle a la pared porque como no sabía mucho con la izquierda por eso aprendí”. Es de esos recuerdos pequeños que luego explican muchas cosas del futbolista que vino después.
El Bar Manolo, el abuelo y el corazón familiar de su historia
Dentro de ese viaje al pasado aparece un lugar casi mítico en su relato: el Bar Manolo. Más que un negocio familiar, Sergio lo describe como un punto de reunión del barrio, de la familia y de los amigos. Y ahí la entrevista gana un tono más íntimo, porque al hablar del bar habla también de su abuelo, de sus primeras camisetas colgadas y de la ilusión compartida en casa.
Sus palabras son muy elocuentes: “Era el bar de mi abuelo que en paz descanse” y “era al final el sitio que reunía a la familia, reunía a los amigos”. Luego añade otra imagen muy bonita cuando explica que cada camiseta importante acababa allí porque a su abuelo le hacía especial ilusión. Ese tramo humaniza mucho la figura de Sergio García y hace que el oyente le escuche más allá del mito perico.
Un capitán muy serio con las multas y el orden del vestuario
La charla también deja espacio para el lado más interno del vestuario, y ahí aparece un Sergio García muy reconocible para quienes compartieron grupo con él. Rafa Ramos le recuerda su papel como capitán estricto, pendiente de las normas y de las multas para los compañeros que llegaban tarde o se despistaban con alguna obligación del día a día.

Él lo cuenta con bastante naturalidad y sin darse importancia, como algo casi lógico dentro de un grupo sano. “Al final, siempre tiene que haber una persona así”, dice primero. Y luego explica el fondo de la cuestión: “Para eso están al final las normas del vestuario”. Más allá de la anécdota, ese fragmento retrata bastante bien el peso que tenía dentro del grupo, no solo por jerarquía, sino por sentido de responsabilidad.
El ADN competitivo del Espanyol que más recuerda Sergio García
En el repaso a sus partidos más señalados, Sergio deja una idea que se repite varias veces y que seguramente conecta bastante con la afición. Cuando recuerda remontadas, empates agónicos o partidos salvados al límite, insiste en una misma línea: aquel Espanyol creía siempre hasta el final.
Lo formula así: “Nosotros creíamos siempre en todo momento que podíamos o ganar o no perder”. Y más adelante lo redondea con una frase todavía más contundente: “Yo creo que el ADN del español en el tiempo que yo estaba aquí, en lo que yo he visto siempre ha sido así”. Es uno de los mensajes más futboleros del episodio y también uno de los que mejor resumen su forma de entender el club.
Su cambio de mirada: de no verse entrenador a escuchar a Quique y Rubi con otros ojos
Otro de los titulares más interesantes del podcast tiene que ver con su presente actual, ya como seleccionador español sub-17. Sergio reconoce que durante buena parte de su carrera no se veía como entrenador. No era una salida que le atrajera especialmente. Pero algo cambió en sus dos últimas temporadas como futbolista, cuando empezó a fijarse de otra manera en lo que hacían sus técnicos.

Lo explica con bastante detalle: “Cuando jugaba no me veía en ningún momento yo de estar de entrenador”. Pero luego añade el punto de giro: “los dos últimos años, por ejemplo con Quique y con Rubi, sí que es verdad que ya lo veía diferente”. Y quizá la confesión más llamativa llega cuando revela que en los descansos ya no se quedaba solo con el mensaje del jugador, sino con la manera en la que el míster transmitía. “Me gustaba escuchar qué transmitían Quique y Rubi”. Ahí se ve claramente cómo empezó a nacer el entrenador que hoy ya forma parte de la estructura de la selección española… y quién sabe si en un futuro vuelve a la estructura del Espanyol, ahora que por fin se ha abierto la puerta de vuelta a ex jugadores blanquiazules, esa que estaba cerrada hasta hace bien poco
La vida después del fútbol, entre la rareza del cambio y el refugio en la familia
El título del podcast también invita a hablar de eso que viene después de retirarse, y Sergio no lo esquiva. Cuando Rafa Ramos le pregunta por el día siguiente a dejar el fútbol, responde desde un sitio muy sincero. No lo describe como unas vacaciones largas ni como un alivio, sino como algo raro, difícil de encajar al principio.

Lo resume con una palabra repetida, muy directa: “Raro raro”. Y luego explica por qué: “Sabiendo que ya no voy a volver más a estar aquí”. En ese tránsito, cuenta que intentó apoyarse en la familia, en sus hijos y en mirar hacia delante. Es un pasaje menos épico, pero seguramente de los más valiosos del episodio porque enseña la parte menos visible del exfutbolista.
Un retrato muy personal entre familia, luto y anécdotas fuera del foco
La entrevista también se abre a cuestiones más personales. Sergio habla de su entorno familiar, de una familia enorme, muy unida, y de momentos que marcaron su trayectoria fuera del terreno de juego. Entre ellos aparece el recuerdo del luto por la muerte de su suegro, una imagen que en su día llamó mucho la atención entre aficionados y medios.
Lo explica con respeto y sin rodeos: “En la etnia gitana pues cuando muere un familiar pues todos se ponen de luto”. Después detalla cómo trató de compatibilizar esa tradición con su vida como futbolista en activo. También hay espacio para anécdotas más ligeras, como el viaje multitudinario a Eurodisney o el recuerdo del personaje que le hizo Carlos Latre. Ese equilibrio entre emoción, costumbrismo y humor hace que el episodio funcione bastante bien como primer capítulo del nuevo podcast.
Tres enseñanzas que le deja el fútbol
Ya en la recta final, el programa le pide que resuma en tres ideas lo que el fútbol le ha dejado en todos estos años. Y Sergio responde sin buscar una frase grandilocuente, con conceptos muy suyos: segundas oportunidades, sacrificio e ilusión.
Dice exactamente: “El fútbol te da segundas oportunidades”, “la capacidad del sacrificio que yo he tenido en todo momento en el fútbol” y “la ilusión nadie me iba a quitar la ilusión de ser futbolista”. Es un cierre sencillo, pero muy coherente con todo lo que cuenta antes. Al final, su paso por ‘Quan la pilota calla’ deja justo eso: la sensación de estar escuchando a alguien que ya no necesita demostrar nada, pero que todavía tiene mucho que explicar.
Un estreno con buen tono para un formato que puede dar bastante juego
La primera entrega del podcast del Espanyol deja una impresión clara: el formato tiene recorrido. Porque no se queda en la entrevista promocional ni en el recuerdo rápido, sino que busca conversación, pausa y memoria. Y con Sergio García como invitado inicial, el club ha acertado en el tono. ‘Quan la pilota calla’ acaba de empezar, pero su estreno deja material más que suficiente para pensar que esta nueva vía de Espanyol Media puede convertirse en una de las propuestas más interesantes del contenido blanquiazul.







