El Mundial empieza a asomar por la esquina y, entre tantas historias raras que siempre deja una cita así, hay una que toca de cerca al Espanyol por Charles Pickel, el único mundialista perico con la República Democrática del Congo. La selección congoleña tendrá que preparar parte del torneo bajo una burbuja sanitaria de 21 días antes de viajar a Estados Unidos, por el brote de ébola declarado en el país africano. No es una noticia deportiva normal, claro. Aquí no hablamos de una lesión, de una lista discutida o de un amistoso perdido. Hablamos de salud pública, de controles internacionales y de una selección que vuelve a un Mundial muchísimos años después y que ahora se encuentra con una condición bastante seria antes de pisar suelo estadounidense.
Estados Unidos se pone firme con la selección congoleña
La orden llega desde Estados Unidos, donde se disputa parte del Mundial, y el mensaje ha sido bastante tajante. Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, confirmó que la RD del Congo debe mantener una burbuja sanitaria durante su concentración en Bélgica antes de poder viajar a Houston el 11 de junio. Lo dijo sin demasiados rodeos: “Hemos sido muy claros con (República Democrática del) Congo: deben mantener la integridad de su burbuja durante 21 días antes de poder viajar a Houston el 11 de junio”. Y remató con otra frase todavía más directa: “También hemos dejado muy claro al Gobierno congoleño que deben mantener dicha burbuja o corren el riesgo de no poder viajar a Estados Unidos. No podemos ser más claros”. Vamos, que aquí no hay margen para hacerse el despistado.
Pickel, el perico metido en una historia poco habitual
Para el espanyolismo, la noticia tiene un punto curioso porque en medio de todo aparece Pickel. El centrocampista del Espanyol, convocado por la RD del Congo, pasa de cerrar una temporada blanquiazul marcada por la permanencia a mirar de reojo un Mundial con una preparación nada sencilla. No es precisamente la típica previa de torneo con fotos, sonrisas y entrenamientos abiertos. La selección congoleña tenía previsto hacer una concentración y un acto de despedida con su gente en Kinshasa, pero todo eso ha quedado cancelado por la situación sanitaria. La preparación se traslada a Bélgica, con más control, menos contacto exterior y ese aire de campamento cerrado que nadie desea, pero que ahora mismo parece obligatorio.
El ébola cambia los planes antes del Mundial
El brote de ébola en la República Democrática del Congo ha sido calificado por la OMS como una emergencia de salud pública de importancia internacional, con preocupación por la velocidad de expansión y por los casos sospechosos registrados en el noreste del país. Esa es la parte que explica por qué Estados Unidos se ha puesto tan estricto con la selección congoleña. Aquí la palabra burbuja va en serio: aislamiento, control sanitario y riesgo real de que, si no se cumple, el equipo pueda quedarse sin viajar.
Una preparación en Bélgica y dos amistosos antes del gran viaje
La RD del Congo entrenará en Bélgica y tiene previsto disputar allí un amistoso contra Dinamarca el 3 de junio. El otro partido de preparación será el 9 de junio ante Chile, en el Estadio de La Línea, en la provincia de Cádiz. O sea, un camino algo extraño: Bélgica, España y, si todo cumple los requisitos sanitarios, viaje a Houston. La selección congoleña se mueve con la presión normal de un Mundial, pero con una capa extra que lo cambia todo. Porque una cosa es preparar a Portugal, Colombia o Uzbekistán, y otra muy distinta hacerlo sabiendo que cualquier fallo en el protocolo puede meterte en un lío enorme antes de empezar.
La federación congoleña intenta rebajar el miedo
Desde el entorno del fútbol congoleño se ha querido lanzar un mensaje de calma. Sus responsables han defendido que no hay motivo para preocuparse por un posible contagio dentro del equipo, ya que los jugadores residen en el extranjero, sobre todo en Francia, y el seleccionador, Sébastien Desabre, también se encuentra en su país. Tiene lógica ese intento de enfriar el asunto, porque nadie quiere que la vuelta de la RD del Congo a un Mundial quede marcada solo por el miedo. Pero las autoridades estadounidenses miran el tema desde otra ventanilla: la de los controles, las fronteras y el riesgo de que algo se descontrole en plena cita mundialista.
Los Leopardos vuelven al Mundial medio siglo después
La historia también tiene su parte potente. La RD del Congo, conocida como los Leopardos, se clasificó para el Mundial tras ganar la repesca en México en marzo y jugará en el Grupo K contra Portugal, Colombia y Uzbekistán. El país no participaba en una Copa del Mundo desde 1974, cuando todavía competía bajo el nombre de Zaire. Para ellos, este Mundial no es uno más; es casi una vuelta a la escena grande después de media vida esperando. Por eso la noticia duele un poco más: justo cuando el fútbol congoleño debía estar disfrutando el regreso, aparece una situación sanitaria que obliga a medir cada paso.
Una historia rara, seria y con un perico dentro
Para el Espanyol, el asunto queda como una de esas historias raras que conectan el club con el gran escaparate mundial. Pickel no será solo un jugador perico mirando al Mundial -veremos en todo caso si lo hace aún como jugafdor blanquiazul, ya que no parece nada claro que se vaya a ejecutar el año opcional que le resta-. Será también parte de una selección que tendrá que preparar el torneo con normas muy estrictas, lejos del ruido de su gente y bajo vigilancia sanitaria. No es la previa soñada, ni de lejos, pero sí una prueba más de cómo el fútbol a veces se mezcla con cosas mucho más grandes que un balón. Y ahí estará Charles Pickel, con la camiseta de la RD del Congo y con el espanyolismo pendiente, aunque sea desde la distancia.







