PREVIA | Espanyol – Real Sociedad: cerrar la Liga en casa, alcanzar los 48 puntos y mirar de reojo una carambola europea

23 de mayo de 2026
El Espanyol despedirá LaLiga este sábado en el RCDE Stadium ante la Real Sociedad con una sensación que hace apenas una semana parecía casi de ciencia ficción: jugar sin la soga del descenso apretando el cuello. El equipo de Manolo González selló la permanencia en El Sadar con una victoria de mucho carácter ante Osasuna, gracias a los goles de Carlos Romero y Kike García, y ahora podrá cerrar el curso ante su gente con otro ánimo. Después de tantos meses de sufrimiento, el último partido ya no será una final dramática, sino una oportunidad para acabar con buena cara. Y eso, en el Espanyol de los últimos años, ya suena casi a lujo.

De Pamplona al RCDE Stadium: una semana para respirar

El 1-2 en Pamplona cambió el clima de golpe. El Espanyol llegó a El Sadar cargado de miedo, porque venía de una segunda vuelta durísima y de una racha de 18 jornadas sin ganar que había dejado al equipo casi sin aire. Pero justo cuando más quemaba todo, aparecieron dos victorias seguidas: Athletic Club en casa y Osasuna fuera. Seis puntos en dos partidos, los mismos que había sumado en los 18 anteriores. Muy perico, sí. Muy raro también. Pero lo importante es que el equipo reaccionó a tiempo y se ganó el derecho a vivir la última jornada sin calculadora.

Manolo González y una permanencia vivida como una Champions

La emoción de Manolo González tras el partido también explicó bastante bien lo que había dentro del vestuario. El técnico admitió que el equipo había llegado a un punto donde ya no todo era fútbol, táctica o pizarra, sino ganar un partido como fuera. Lo resumió con una frase que se entiende sola: “Es como si hubiéramos ganado la Champions”. Y puede sonar exagerado desde fuera, pero quien haya seguido al Espanyol esta segunda vuelta sabe que no lo era tanto. El equipo pasó de verse al borde del abismo a respirar en apenas cuatro días.

Manolo pide cerrar la Liga con tres victorias seguidas y una buena imagen ante la Real

Manolo González quiso centrar la previa del Espanyol – Real Sociedad en el partido, no en el ruido de alrededor. El Espanyol llega con la permanencia cerrada, sí, pero el técnico no quiere que el equipo salga al RCDE Stadium como quien ya ha terminado el curso y solo espera que suene el timbre. Su mensaje fue bastante claro: “Nosotros saldremos a ganar, a intentar acabar la Liga con tres victorias consecutivas, que sería una buena manera de acabar. También acabar delante de la afición ganando en casa sería bonito y sobre todo hacer un buen partido. El partido de mañana, independientemente de todo, lo importante es mantener la actitud y la imagen que ha tenido el equipo”. Después de ganar al Athletic y a Osasuna, el reto es rematar la reacción, llegar a los 48 puntos y despedirse de la gente con una sensación decente, que no es poca cosa tras una segunda vuelta tan dura. Manolo también ha dado valor a la salvación viendo cómo está la zona baja: “La gente es muy consciente de muchas cosas: de que el principal objetivo era salvarse, de que el equipo hizo una gran primera vuelta y de que somos los mismos que hemos estado hasta el final y lo hemos sacado adelante. Además, viendo cómo está la Liga, con cinco equipos todavía peleando por no descender, eso da mucho más valor a la salvación”. Dicho de otra manera: el Espanyol ya no juega con el agua al cuello, pero sí tiene motivos de sobra para competir en serio.

La Real Sociedad, Carlos Romero y la mínima opción europea, los focos del último día

Sobre el rival, Manolo no se fía nada de una Real Sociedad que llega con dudas, pero con calidad de sobra para hacer daño si el Espanyol se relaja. El técnico avisaba: “Va a ser un partido duro. La Real tiene muchas variantes ofensivas y estructuras que hay que controlar. Hemos trabajado durante la semana para ello. También será importante lo que hagamos nosotros con balón, tener personalidad y ser capaces de hacerles daño”. También dejó un guiño para Carlos Romero, que puede vivir su último partido como blanquiazul ante la afición perica: “Yo espero que haga un hat-trick para despedirse. Si hace un hat-trick, estaría muy bien. Pero lo importante es que el equipo compita al máximo nivel”. La opción de Conference League sigue siendo mínima, casi una carambola, pero Manolo no quiere convertirla en una excusa ni en una presión extra: “Yo lo que quiero es que mañana el equipo gane. Para ir a Europa dependemos también de otros resultados. Si conseguimos meternos, sería una alegría enorme para todos, sobre todo para la afición y para toda la gente que trabaja en el club”. Primero ganar. Luego, si el fútbol se pone juguetón, ya se mirará lo demás.

La Real Sociedad llega tocada tras una derrota dura ante el Valencia

La Real Sociedad, por su parte, llega al RCDE Stadium después de perder 3-4 ante el Valencia en Anoeta, en un partido bastante loco y doloroso para los de Pellegrino Matarazzo. Los txuri-urdin se pusieron pronto por delante, llegaron a remontar en la segunda parte y, aun así, acabaron cayendo en el descuento con un golazo de Javi Guerra. Fue una derrota de las que dejan mal cuerpo, más aún porque era el último partido en casa y porque también tenía carga emocional por la despedida de Aritz Elustondo ante su afición. La Real viene con talento, claro, pero también con una dinámica que no invita precisamente a sacar pecho.

Matarazzo no escondió su enfado tras la derrota ante el Valencia

El técnico de la Real fue muy claro tras la derrota ante el Valencia. Se mostró decepcionado y hasta enfadado con el rendimiento de su equipo. “Para ser honesto, necesito ser cuidadoso con lo que digo. En la primera parte no jugamos como queríamos, y la segunda, fue mejor, igualamos con intensidad, pero no es suficiente para ganar en la Liga. Es muy duro encajar estos goles cuando remontas. Para mí es difícil poner en palabras lo que siento, y estoy muy decepcionado de haber perdido este último partido en Anoeta”, dijo. También reconoció que el problema no era de dibujo, sino de intensidad: “No es algo de estructura, es un tema de intensidad”. Ese diagnóstico deja claro que la Real no aterriza en Cornellà-El Prat en su mejor momento.

Matarazzo exige competir hasta el final ante un Espanyol ya liberado

En la previa del encuentro, Matarazzo no quiso vender una última jornada de trámite: “Yo quiero ganar. Quiero ver 90 minutos, no 30. Quiero ver competir al equipo, al máximo nivel por 90 minutos. No ha sido fácil para el equipo hacerlo estas semanas. No quiero que vuelva a pasar esto en el futuro.” La frase va directa al corazón del problema txuri-urdin: la Real ha tenido momentos buenos, pero se ha desconectado demasiado. Y ante un Espanyol que quiere llegar a los 48 puntos, despedirse bien y apurar la carambola europea, cualquier falta de tensión puede pagarse.

Cambios, jóvenes y una Real que quiere irse con otra cara

Matarazzo también dejó entrever que habrá movimientos en el once, con bajas como Guedes, por molestias en el tobillo, y Wesley, por decisión técnica, y con la entrada en la convocatoria de futbolistas como Folgado, Beitia, Aguirre y Ochieng. El técnico lo explicó sin rodeos: “Es posible que haya cambios. Es importante saber qué jugadores están preparados para jugar. Es probable que haya cambios en el once porque hay cambios en la convocatorias.” Aun así, el mensaje no es de pasar página sin más. Quiere que el grupo recuerde que hace nada estaba celebrando y jugando bien: “Que hace sólo un mes estábamos celebrando y jugábamos un fútbol increíble. Ese es el mensaje. Sólo un mes. Esa cualidad la tiene este equipo.” Para el Espanyol, la lectura es clara: la Real puede llegar con un once menos habitual y con la temporada casi hecha, pero tiene calidad y orgullo suficientes para complicarte la noche si te relajas.

El atractivo europeo: una opción mínima, pero ahí está

El Espanyol llega salvado, sí, pero todavía queda una pequeña rendija abierta hacia la Conference League. Pequeñísima, casi de esas que obligan a tener la tabla, el móvil y media calculadora emocional a mano. Para que se dé, tendría que producirse una carambola de resultados en la última jornada. No depende solo del Espanyol, ni mucho menos. Pero el simple hecho de poder hablar de Europa después de haber estado mirando al descenso hace nada ya tiene su punto surrealista. La prioridad era salvarse; todo lo que venga después suena más a regalo inesperado que a obligación.

La Conference no debe despistar del objetivo real del día

Ese guiño europeo puede dar algo de picante al partido, pero tampoco conviene perder el norte. El Espanyol no puede convertir la última jornada en una frustración si la carambola no sale. El gran objetivo ya está cumplido. Lo importante ahora es competir bien, despedirse de la afición con una victoria y llegar a los 48 puntos. Esa cifra no arreglaría todos los problemas del curso, pero sí dejaría una clasificación bastante más digna de lo que parecía hace apenas unas semanas. Acabar con 48 puntos sería una forma decente de cerrar una temporada que tuvo demasiadas curvas.

El RCDE Stadium merece una despedida tranquila

La afición perica ha tragado muchísimo esta temporada. Horarios malos, partidos de lunes, una segunda vuelta larguísima sin victorias, miedo al descenso y semanas enteras mirando los resultados de media Liga. Por eso el partido ante la Real Sociedad también tiene algo de deuda con la grada. No hace falta montar una fiesta falsa ni vender humo. Solo competir, ganar si se puede y regalar una tarde de fútbol sin drama. El RCDE Stadium merece despedir el curso con una sonrisa, aunque sea una sonrisa cansada.

Manolo se juega también una imagen final antes del verano

El futuro de Manolo González sigue en el aire, aunque tiene contrato y ha cumplido el objetivo. Monchi será quien tenga que ordenar el nuevo proyecto deportivo y decidir si el técnico lucense sigue al frente del equipo o si se abre otra etapa en el banquillo. En ese contexto, el partido ante la Real Sociedad no decidirá todo, pero sí puede dejar una última imagen. Ganar, llegar a 48 puntos y cerrar con tres victorias seguidas daría otro tono al debate. No borraría la racha de 18 partidos sin ganar, pero sí reforzaría la idea de que el equipo acabó reaccionando con él.

Una Real con heridas y calidad para castigar cualquier despiste

La Real Sociedad no llega en su mejor racha, pero tiene futbolistas suficientes para complicar la tarde a cualquiera. Kubo, Oyarzabal, Brais Méndez, Sergio Gómez o los jóvenes que puedan tener minutos siguen siendo piezas de nivel. Matarazzo ya avisó tras el 3-4 ante el Valencia que puede tocar cosas y dar oportunidades en el último partido. Eso convierte el duelo en algo un poco imprevisible. El Espanyol no puede confundirse: jugar sin angustia no significa jugar relajado.

El último partido antes del verano de Monchi

La cita ante la Real Sociedad también será el cierre antes de un verano que se presume movido. Monchi será presentado la próxima semana como director general deportivo, y alrededor del Espanyol ya se habla de banquillo, fichajes, salidas, recursos y cambio de ambición. El partido del sábado no será solo el final de una Liga. Será también la última foto antes de que empiece otra etapa. El Espanyol necesita pasar de salvarse a construir, y eso empieza justo después del pitido final.

Cerrar con victoria para mirar al futuro de otra manera

El Espanyol – Real Sociedad no llega con el dramatismo de otros cierres de campeonato, y bendito sea. No habrá que mirar si otro marca en el 89’, ni esperar favores, ni rezar para no caer en Segunda. Habrá fútbol, despedida y una pequeña ilusión europea casi imposible, pero simpática. Ganar permitiría llegar a los 48 puntos y cerrar la temporada con tres victorias seguidas. Después de todo lo sufrido, no sería poca cosa acabar así: salvados, en casa, con la gente y con la sensación de que el nuevo proyecto puede empezar sin una mochila de miedo.

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