El Espanyol se planta este jueves en Vallecas con una racha pésima de resultados, sí, pero también con una mochila llena de datos que le dan algo de aire. Porque una cosa es la mala racha actual, que pesa y mucho, y otra que este cruce con el Rayo no deje señales para agarrarse. Y las deja. Unas cuantas. El partido de la jornada 33, fijado para el jueves 23 de abril a las 20:00, llega con un contexto de urgencia para los pericos y con una estadística muy rara: el Espanyol enlaza 14 jornadas sin ganar en Liga y sigue metido en una de las peores dinámicas actuales de las cinco grandes ligas, solo por detrás del Tottenham y del Metz.
Un historial de Primera bastante favorable al Espanyol
Si uno mira el cara a cara en Primera división, el balance invita a pensar que este emparejamiento no se le ha dado mal al Espanyol. Entre ambos equipos se han visto las caras 39 veces en la máxima categoría, con 20 victorias pericas, 11 empates y solo seis derrotas, con 68 goles a favor y 44 en contra. En Segunda división hubo cuatro capítulos más, con una victoria del Espanyol, un empate y dos derrotas.

No está nada mal el dibujo general. Y menos en un momento como este, en el que cualquier precedente amable se recibe casi como una manta en mitad del frío. El Espanyol ha mandado históricamente más de lo que mucha gente podría pensar en este duelo.
Vallecas no ha sido un infierno constante para el Espanyol
Si centramos la lupa en los partidos jugados en campo del Rayo en Primera, el dato sigue siendo bastante serio para el Espanyol. Hasta ahora han sido 19 visitas, con siete victorias blanquiazules, seis empates y seis derrotas, con 28 goles a favor y 23 en contra. El conjunto perico ha marcado en 14 de esos 19 partidos, o lo que es lo mismo, en el 74%. Y ha encajado en 15, el 79%.
Hay más cosas curiosas. La peor racha sin ganar allí fue de cinco partidos, entre 1978 y 1995. Aun así, hay un detalle llamativo: el Espanyol nunca ha enlazado dos derrotas en temporadas consecutivas perdiendo en Vallecas. Y la mejor racha sin perder en territorio rayista fue de cuatro partidos, entre 2001 y 2011. En Segunda división, en campo del Rayo, el balance baja un poco: dos partidos, un empate y una derrota.
El Rayo viene torcido frente al Espanyol
Aquí sí hay una racha reciente que pesa de verdad. El Rayo Vallecano ha perdido sus últimos cuatro partidos ante el Espanyol en LaLiga y, para rematarlo, se quedó sin marcar en los dos más recientes. Solo entre 2002 y 2012 sufrió una secuencia peor o igual de larga ante los pericos, cuando encadenó cinco derrotas seguidas en la máxima categoría.
No solo eso. El Espanyol ha ganado sus dos últimas salidas ligueras a Vallecas y este jueves tiene la posibilidad de firmar algo que nunca ha conseguido en Primera: sumar tres victorias consecutivas fuera de casa ante el Rayo. Ese dato ya le mete picante al partido. No arregla por sí solo el presente, claro. Pero sí le pone al Espanyol una pequeña zanahoria delante.
El jueves, ese día que no le sienta nada bien al Espanyol
Hay partidos que ya vienen torcidos hasta por el calendario. Y este, al menos por el día, tiene mala pinta para el Espanyol. El Rayo solo ha ganado tres de sus 12 encuentros disputados en jueves en LaLiga, con cuatro empates y cinco derrotas. Uno de esos triunfos fue justo ante el Espanyol, con aquel 0-1 de abril de 2022.
El problema es que el cuadro perico llega con una marca todavía más fea: ha perdido cada uno de sus últimos nueve partidos en jueves en LaLiga. Nueve seguidos. Es la peor racha de derrotas consecutivas del club en un mismo día de la semana en toda su historia en Primera. Sí, suena rarísimo. Y sí, da bastante rabia leerlo. Pero ahí está.
El momento de ambos equipos no engaña, aunque Vallecas aprieta
El Rayo ha perdido dos de sus tres últimos partidos en LaLiga, con una sola victoria en ese tramo, después de haberse tirado seis jornadas sin perder, con dos triunfos y cuatro empates. Eso sí, en casa compite mejor: ha puntuado en sus últimos cinco partidos como local, con tres victorias y dos empates.

El Espanyol, por su parte, sigue metido en esa losa de 14 jornadas sin ganar en LaLiga, con cinco empates y nueve derrotas. El dato, tal como está ahora mismo el panorama europeo, lo coloca entre las peores rachas activas de las grandes ligas. El Metz estaba en 17 sin ganar y el Tottenham también había llegado a esa zona de 14-15 partidos sin victoria, según las referencias más recientes de estos días.
O sea, el partido se cruza entre un Rayo que aprieta en casa y un Espanyol que ya no puede seguir repitiendo que “la victoria caerá” porque el margen cada vez es más pequeño. Ya no vale con competir medio bien. Toca rascar algo de verdad.
Jorge de Frutos, el foco ofensivo del Rayo
En el Rayo hay un nombre propio que salta rápido: Jorge de Frutos. El atacante franjirrojo ha alcanzado por primera vez los 10 goles en una temporada de LaLiga, y lo ha hecho en 29 partidos. Es una cifra importante para él, aunque llega al choque con una pequeña sequía, porque no ha marcado en sus últimos cinco encuentros. Justo antes había metido seis goles en nueve partidos. O sea, venía disparado y ahora se ha enfriado un poco.
Eso no quita que siga siendo uno de los hombres que más respeto genera. Si el Rayo quiere meterle mano al Espanyol, seguramente una buena parte del plan pase por lo que pueda hacer De Frutos.
Roberto Fernández, un rival que se le da bien el Rayo
En clave perica, el nombre a seguir es Roberto Fernández. El delantero del Espanyol ha marcado dos goles en dos partidos ante el Rayo Vallecano en LaLiga. Y ese es, precisamente, el tope que lleva ante un mismo rival en la competición, igualado con Alavés y Celta de Vigo.

No es un detalle menor. En un equipo al que le está costando un mundo ganar, encontrar un rival que ya te ha visto hacer daño siempre suma. Y Roberto, ahora mismo, es de esos futbolistas a los que el Espanyol necesita agarrarse con fuerza.
Iñigo Pérez y Manolo González: un cruce muy desnivelado
También en los banquillos hay datos que llaman la atención. Iñigo Pérez ha perdido sus tres partidos ante el Espanyol en LaLiga. Es su peor registro, en porcentaje de derrotas, frente a un mismo rival en su trayectoria como entrenador en la competición. Tres partidos, tres derrotas. Nada de medias tintas.

Y del otro lado aparece Manolo González, que ha ganado sus tres duelos ante el Rayo Vallecano en LaLiga. No hay ningún rival al que haya vencido más veces en Primera. Comparte esa cifra con el Celta de Vigo, también con tres triunfos. Así que sí, si hay un adversario que hasta ahora se le ha dado especialmente bien a Manolo, ese ha sido el Rayo.
Un partido con números que sostienen la esperanza… y con una realidad que aprieta
Todo esto está muy bien. Los precedentes acompañan, el historial reciente ante el Rayo también, Manolo le tiene tomada la medida a este rival y Roberto ya sabe lo que es castigarle. Pero tampoco hace falta engañarse: el Espanyol llega con el miedo metido en el cuerpo por la racha, por la clasificación y por esa sensación de que cada semana se escapa algo.
Por eso este Rayo – Espanyol tiene algo especial. No es solo un partido más de la Jornada 33. Es una mezcla rara entre oportunidad y examen. Entre dato bonito y obligación fea. Entre la memoria que dice que Vallecas no ha sido tan hostil como parece y el presente que obliga a salir con el cuchillo entre los dientes.
Y ahí está la gracia, o la tortura, según se mire. Los números le dan al perico algún motivo para creer. El césped, el jueves por la tarde, exigirá bastante más que eso.







