
Resumen: El parón abre muchas preguntas en el Espanyol de Manolo González y una de ellas lleva directamente a Pol Lozano. El centrocampista ha pasado de ser uno de los futbolistas más usados por el técnico la pasada temporada a disputar únicamente 39 minutos, repartidos en tres partidos y sin ninguna titularidad, en las primeras siete jornadas. Ahora, con el equipo sufriendo en las transiciones y Manolo reclamando ganar duelos, segundas jugadas y recuperar su esencia competitiva, su perfil vuelve a cobrar sentido. Pol no aparece como una solución espectacular. Quizá precisamente por eso puede ser una solución útil.
Puntos clave
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- Pol Lozano sólo ha jugado 39 minutos en esta Liga y todavía no ha sido titular.
- La pasada temporada disputó 33 jornadas de Liga y superó los 2.100 minutos, con un papel muy importante durante buena parte del curso.
- Manolo ya hizo funcionar un centro del campo con Pol, Urko González de Zárate y Edu Expósito.
- Recuperar el doble pivote Pol-Urko permitiría colocar a Edu unos metros más arriba.
- Tras el Elche, Manolo pidió corregir transiciones, ganar duelos y segundas jugadas: justo el tipo de partido en el que Pol puede ayudar a ordenar al equipo.
Pol Lozano ha pasado de ser protagonista a casi desaparecer del Espanyol
Hay casos que explican bastante bien cómo ha cambiado el Espanyol en apenas unos meses. Pol Lozano es probablemente el más llamativo de todos. La temporada pasada era un futbolista habitual, durante muchos momentos imprescindible para Manolo González, y hoy aparece prácticamente al final de la rotación. Podemos contabilizar hasta el momento tres apariciones, ninguna como titular y únicamente 39 minutos después de siete jornadas. Muy poco tiempo para dejar cualquier tipo de huella.
39 minutos después de haber jugado más de 2.100 la pasada temporada
El contraste es enorme. En la 2025-26 participó en 33 encuentros ligueros y acumuló más de 2.100 minutos. Llegó incluso a encadenar las primeras doce jornadas como titular, siendo por aquel entonces el único jugador de campo que había salido de inicio en todos los partidos. Manolo combinaba piezas alrededor suyo, pero Pol seguía apareciendo. Urko entraba, Pickel salía, Edu jugaba más arriba… y el de Sant Quirze permanecía en medio.
El mercado ha cambiado por completo la competencia en el centro del campo
Este verano la situación dio la vuelta. El Espanyol buscó más físico y nuevas variantes, llegó Gabriel Moscardo y futbolistas como Javi Hernández o Rafa Bauza también han entrado en los planes de Manolo. El resultado está a la vista: mientras varios canteranos han aumentado su protagonismo durante este inicio de curso, Pol se ha convertido en uno de los jugadores de La21 con un papel más testimonial, junto a Jofre Carreras.
Y justo ahora vuelve a aparecer su nombre
Lo curioso es que el parón puede darle otra oportunidad. No porque Pol haya hecho méritos deportivos durante estas siete jornadas -apenas ha podido hacerlo con 39 minutos-, sino porque los problemas que está teniendo el Espanyol vuelven a encajar bastante bien con lo que él puede aportar. Cuando un equipo empieza a partirse, pierde segundas jugadas y queda demasiado abierto después de perder el balón, meter otro centrocampista capaz de guardar la posición deja de parecer una decisión conservadora y empieza a parecer bastante lógica.
Pol Lozano gana peso en las pruebas de Manolo
Ante el Ipswich Town, Pol Lozano fue titular en un centro del campo junto a Rafa Bauza y Edu Expósito, una combinación que refuerza la idea de que el mediocentro puede ganar protagonismo después del parón. Manolo González alineó también a Fortuño bajo palos y apostó arriba por Bryan Zaragoza, Dolan y Marcos Fernández. El técnico se tomó el amistoso como una prueba seria, casi con mentalidad de partido de Liga, y en los minutos finales dio entrada a varios jugadores del filial, entre ellos Timera. Para Pol, la titularidad supone una señal más de que vuelve a entrar de lleno en las alternativas del entrenador.
El partido ante el Elche explicó buena parte del problema
Contra el Elche, Manolo salió con Urko acompañado por Edu Expósito y Javi Hernández en una estructura que pretendía tener balón y gente por delante. El escenario parecía perfecto tras la expulsión visitante en el minuto 6. Acabó siendo todo lo contrario. El Espanyol recibió dos goles de Fer Niño entre los minutos 26 y 29 y volvió a sufrir cuando perdía la pelota incluso jugando contra diez. Pol se quedó en el banquillo durante todo el encuentro.
Manolo ya ha explicado qué es lo que quiere arreglar durante el parón
El diagnóstico posterior del entrenador fue bastante claro. “Tenemos que corregir cosas. Estamos defendiendo mal las situaciones de transición, los duelos. Nos han hecho contraataques con un jugador menos. Tenemos que recuperar la esencia competitiva. Tenemos que volver a ser un equipo que corra y que apriete”. Después insistió en otra idea: “Tenemos que volver a competir como toca; estar activos en el partido, ganar duelos y segundas jugadas”. Si uno lee esa lista, cuesta no pensar en una medular con algo más de músculo posicional y menos metros entre jugadores.
Pol no arreglaría todo, pero podría ayudar a que cada uno vuelva a su sitio
Aquí está probablemente el punto más interesante. No se trata de colocar a Pol porque Pol vaya a solucionar todos los problemas. Se trata de colocar a Pol para que otros tengan que solucionar menos cosas. Urko podría tener a otro centrocampista cerca cuando el equipo pierde el balón. Edu Expósito podría recibir más arriba. Los laterales tendrían algo más de protección cuando avanzan. Y los centrales no quedarían tan expuestos cada vez que la presión inicial es superada.
Urko está cargando con demasiado espacio en algunos partidos
Urko es un futbolista importantísimo para Manolo, eso no está en discusión. Desde su llegada al Espanyol ha acumulado una continuidad enorme y prácticamente no ha salido del equipo cuando ha estado disponible. Pero una cosa es ser un mediocentro capaz de barrer mucho campo y otra pedirle que apague todos los incendios él solo. Cuando el Espanyol se estira, Urko tiene que saltar hacia delante, corregir hacia atrás y cubrir los costados. Demasiados kilómetros y demasiadas decisiones en muy poco tiempo.
Pol y Urko ya saben jugar juntos
Tampoco estamos hablando de un experimento nacido durante este parón. Pol y Urko han compartido muchas horas de fútbol y Manolo conoce perfectamente esa pareja. El propio Urko hablaba este verano de su comodidad dentro de un centro del campo en el que estaban Pol y Edu Expósito. Hay una prueba todavía más clara: en abril de 2025, en aquel espectacular 0-4 en Vallecas, el Espanyol construyó su medular con Urko imponiéndose por delante de la defensa, Pol haciendo el trabajo más oscuro y Edu disfrutando unos metros más arriba. El propio club definió aquel partido como prácticamente perfecto.
Edu Expósito podría ser uno de los grandes beneficiados
Este es otro argumento para recuperar a Pol. Edu Expósito puede jugar abajo, claro, pero cuanto más tiene que preocuparse por proteger su espalda, menos aparece donde realmente puede hacer daño. Con Pol y Urko como pareja, Edu podría acercarse a Roberto Fernández, recibir entre líneas, llegar a frontal y participar más en el último pase. El dibujo tampoco tendría que ser rígido. Puede parecer un 4-2-3-1 al defender y convertirse en otra cosa cuando el equipo tiene la pelota.
No hace tanto, Pol-Urko-Edu era el centro del campo que parecía hecho para Manolo
A principios de verano, antes de que el mercado cambiase la plantilla, esa estructura parecía prácticamente el punto de partida. Un análisis de AS sobre la planificación situaba a Pol y Urko en el doble pivote y a Edu Expósito por delante como la base sobre la que Manolo podía construir su centro del campo. Luego llegaron jugadores, cambió la competencia y el entrenador empezó a probar otras fórmulas. Pero aquello que parecía lógico en junio no tiene por qué haber dejado de serlo en octubre.
Moscardo ofrece otra cosa y la competencia no tiene por qué reducirse a uno contra uno
La presencia de Gabriel Moscardo introduce otra variante. El brasileño ha disputado 173 minutos en este comienzo de Liga y forma parte de la inversión deportiva de este nuevo proyecto, aunque todavía está buscando continuidad y adaptación. La cuestión no tendría que plantearse como Pol contra Moscardo. Manolo tiene perfiles distintos y debe elegir qué necesita cada partido. Si busca controlar las pérdidas, juntar al equipo y colocar a Edu más arriba, Pol tiene argumentos. Si necesita otras características, dispone de Moscardo, Bauza o Javi Hernández.
Pol conoce perfectamente lo que pide Manolo y eso cuenta ahora mismo
Hay algo que tampoco requiere demasiada explicación. Pol lleva años en el Espanyol, conoce a Manolo, conoce los mecanismos del equipo y no necesita tres meses para entender lo que le están pidiendo. Antes de comenzar la temporada decía que mantener al mismo cuerpo técnico debía permitir al grupo partir con trabajo adelantado. “Conocemos al entrenador y nos exigirá más que el año pasado”, explicaba en julio. Dos meses y medio después, esa familiaridad puede convertirse en una ventaja para volver a entrar.
El fútbol de Pol no suele llamar demasiado la atención hasta que falta
Pol tampoco es un jugador construido para levantar al estadio con una acción individual. No es Bryan Zaragoza encarando a un lateral, ni Roberto atacando treinta metros, ni Edu buscando un pase imposible. Lo suyo suele ser bastante menos vistoso: colocarse cinco metros a un lado, ofrecer una salida, saltar a una segunda pelota, hacer una falta cuando toca o darle continuidad a una posesión para que otro pueda atacar. Muchas veces parece que no pasa nada alrededor suyo. Y precisamente ésa puede ser parte de la gracia.
El Espanyol necesita dejar de jugar partidos demasiado largos
Una de las imágenes repetidas de estas últimas jornadas es la de un Espanyol separado. Delanteros por un lado, defensas por otro y un centro del campo obligado a correr hacia las dos porterías. Eso puede funcionar cuando robas y encuentras espacio, pero también te convierte en un equipo muy vulnerable cuando el rival supera la primera presión. Meter a Pol puede ayudar a hacer el campo un poco más pequeño, a que las líneas vuelvan a estar juntas y a que una pérdida no acabe inmediatamente con Cabrera y compañía corriendo hacia atrás.
Málaga puede ser el momento de volver a algo conocido
Queda todavía trabajo antes de visitar La Rosaleda y el amistoso contra el Ipswich sirve precisamente para probar cosas lejos del ruido exterior. Nadie puede asegurar que Pol vaya a entrar directamente en el once. Manolo dispone de muchas más piezas que hace unos meses y durante el parón tendrá que tomar decisiones. Pero el nombre de Pol Lozano vuelve a tener lógica justo cuando el entrenador busca recuperar orden, piernas y seguridad en el centro del campo.
De intocable a olvidado, y quizá de olvidado a necesario
El fútbol cambia muy deprisa. Hace menos de un año, Pol era el único futbolista de campo que había sido titular en las doce primeras jornadas del Espanyol. Ahora lleva 39 minutos en siete partidos. No hay mejor ejemplo de lo rápido que pueden cambiar las jerarquías. Y tampoco sería extraño que volvieran a cambiar.
Pol Lozano entra también en un año importante por su contrato
Hay otro elemento que convierte estos próximos meses en especialmente importantes para Pol Lozano: su contrato con el Espanyol termina el 30 de junio de 2027. El centrocampista renovó en septiembre de 2023 por cuatro temporadas más, cuando el club lo consideraba una de las piezas prioritarias de su proyecto. Ahora ha entrado ya en el último año de aquella vinculación y su futuro todavía está por definir. Eso añade otra capa a su situación actual: no sólo se juega recuperar protagonismo deportivo, también empezar a aclarar qué lugar puede tener en el Espanyol que está construyendo Monchi. Si vuelve a ser importante para Manolo después del parón, la conversación sobre su continuidad puede acabar ganando peso bastante rápido.
A veces la solución no consiste en inventar nada
Manolo ha dispuesto de unos días preciosos para darle otra forma al Espanyol y ha dejado claro que quiere recuperar transiciones defensivas, duelos, segundas jugadas, presión y ritmo. “Los 21 días sin jugar tienen que ser días para que el equipo vuelva a estar al nivel que toca. Tenemos que revertir la situación, trabajar y darle la vuelta ya”, dijo tras perder contra el Elche. Quizá parte de esa respuesta esté en los fichajes. Quizá aparezca algún cambio inesperado. O quizá una parte estuviera ya dentro del vestuario. Pol Lozano ha pasado siete jornadas esperando. El parón puede devolverle una oportunidad justo cuando el Espanyol necesita recuperar equilibrio.












