La tertulia de este miércoles en La Grada Ràdio, bajo la dirección de Francesc Via, ha vuelto a girar alrededor del gran asunto que marca ahora mismo la actualidad del Espanyol: el aterrizaje de Monchi como nuevo director general deportivo blanquiazul. En la mesa han estado Carlos Latorre, Javier Osorio “Worzel Perico” y Aitor Jiménez, en una charla con ese punto de alivio que deja la permanencia ya cerrada, pero también con muchas preguntas abiertas. Porque sí, el Espanyol seguirá en Primera, Monchi ya manda en el área deportiva y Alan Pace ha hecho el primer gran gesto de su etapa. Pero el perico, que ya se sabe demasiadas curvas de memoria, quiere ver qué hay detrás del cartel luminoso. El mercado, Manolo González, la plantilla y el papel real de Pace ya están encima de la mesa.
Aitor Jiménez: alivio por seguir en Primera y deseo de aprender de los errores
El primero en situar el estado de ánimo ha sido Aitor Jiménez, que ha mezclado alivio, autocrítica y esperanza en la nueva etapa. Su lectura ha ido bastante en la línea de muchos pericos: lo primero era salvarse, pero ahora toca mirar hacia dentro y no hacer como si no hubiera pasado nada. “Contento, aliviado por seguir una nueva temporada en Primera, espero que aprendamos de los errores que hemos tenido todos, incluido el entrenador, espero que sirva en su mejora. A crecer todos con esta nueva etapa con Monchi que esperamos sea ambiciosa”, ha explicado. La frase tiene bastante fondo, porque no compra la idea de una temporada limpia solo por haber acabado en Primera. El Espanyol se ha salvado, sí, pero ha sufrido demasiado como para no tomar nota.
Alan Pace, el micrófono y una frase para reivindicarse
Francesc Via ha recuperado uno de los momentos más comentados de la presentación de Monchi: la intervención final de Alan Pace. El presidente del Espanyol había estado callado durante toda la comparecencia, dejando el foco al nuevo director general deportivo, pero al final decidió coger el micrófono. No fue un discurso largo. Fue casi un golpe seco sobre la mesa. Pace dijo: “Solo necesito tres segundos”. Y siguió: “Hoy no fue sobre mí, fue sobre él (Monchi), entonces hablaremos más tiempo en el futuro los dos, estoy seguro. Pero he dicho algunas cosas desde el primer momento: no lo digo, lo hago”. Ahí estaba todo. Pace quiso decir que la llegada de Monchi no era una promesa, sino un hecho, una respuesta a quienes dudaban de su capacidad para dar un salto de nivel en los despachos.
Latorre ve claro que las críticas sí llegan a Pace
Carlos Latorre ha puesto el acento en un detalle interesante: este gesto de Pace demuestra que las críticas le llegan. Y eso, comparado con la etapa de Chen Yansheng, ya supone una diferencia notable. Durante años, una parte del espanyolismo tuvo la sensación de hablar hacia una pared, de gritar sin recibir respuesta, de vivir un club donde las decisiones parecían tomarse demasiado lejos de Cornellà-El Prat. Con Pace, al menos, el mensaje parece llegar. Que el presidente se sintiera interpelado y quisiera reivindicarse con la contratación de Monchi muestra que escucha el ruido, aunque luego haga las cosas a su manera. Y eso, para bien o para mal, cambia el tono del debate.
Via interpreta el gesto de Pace: “Aquí en el argot rapero, se la ha sacado”
Via ha leído esa intervención de Pace como un momento de orgullo, incluso con un punto de enfado contenido. El director de La Grada Ràdio lo ha explicado con su estilo habitual, directo y sin demasiada vuelta: “Lo dijo un poco enfadado, nos miró a la prensa como diciendo, me habéis rajado pidiendo que hable y nos dice, yo no hablo por hablar y cuando digo que quiero luchar por algo importante, lo hago. Aquí en el argot rapero, se la ha sacado”. La expresión puede sonar muy de calle, pero explica bastante bien lo que sintió Via: Pace llevaba semanas recibiendo palos por su silencio, por el mercado de invierno y por la falta de decisiones visibles, y eligió la presentación de Monchi para responder con un gesto potente. No habló mucho, pero quiso dejar claro que traer a Monchi era su forma de contestar.
Aitor entiende el saque de pecho, pero recuerda el contexto
Aitor Jiménez ha matizado esa lectura. Entiende que Pace aprovechara la presentación de Monchi para reivindicarse, pero también ha recordado que las críticas no salieron de la nada. El Espanyol pasó muchos meses sin ganar, con dudas enormes y con una sensación de silencio institucional que ponía nerviosa a la afición. “Ha aprovechado la presentación de Monchi para sacar pecho, pero es cierto que de alguna manera era lógico que hubiera opiniones estos meses sin ganar, ante un cierto silencio administrativo, que la gente se preocupase diciendo que había que tomar decisiones. Es cierto que después los hechos son estos y ha presentado a Monchi”, ha apuntado. Y ahí queda el equilibrio: Pace ha hecho un movimiento de peso, sí, pero el sufrimiento previo también existió. Una cosa no borra la otra.
Monchi como señal de crecimiento, pero con deberes por delante
La tertulia ha coincidido en que la llegada de Monchi es un golpe de autoridad para el Espanyol. No todos los días un club que viene de sufrir tanto coloca a un ejecutivo de ese nivel al frente de su área deportiva. Pero también se ha repetido una idea importante: el nombre no puede ser el proyecto entero. Monchi debe ordenar la plantilla, decidir salidas, revisar cedidos, definir necesidades y trabajar con Manolo González para construir un equipo más fiable. La contratación ilusiona, claro. Pero el verano será el verdadero examen. Porque si el Espanyol quiere dejar de mirar abajo, no bastará con una presentación potente ni con una frase de Pace al final del acto.
Oriol Vidal ve en Monchi una garantía para levantar una estructura seria
En ese punto del programa ha entrado en antena Oriol Vidal, periodista de TV3 y perico de los que no lo esconden, para comentar la actualidad blanquiazul y poner un poco de mirada larga al aterrizaje de Monchi. Su primera lectura ha sido positiva, no tanto por una promesa concreta de fichajes o nombres, sino por lo que representa tener a alguien de ese nivel en el mando deportivo del club. Lo ha explicado así: “Contento con lo de ayer, es Monchi, con eso se dice todo, el tío más experto en lo suyo que ya es garantía, ya adivinas una estructura estable que no cambie por caprichos de unos y otrosque sirva para establecer los cimientos de un éxito que no sea efímero, como Monchi quiso explicar. Habló desde el sentido común sin hacer promesas para quedar bien como ha pasado otras veces, pero para eso habrá de recibir un empujoncito financiero porque si no, no arrancas, entiendo que si ha venido es porque eso está claro, esperemos verlo a partir de ya”. Vamos, que la ilusión existe, claro, pero con una condición bastante lógica: si traes a Monchi, luego no puedes dejarlo sin gasolina.

Pace, el enfado y la necesidad de no dejar el club a la deriva
Vidal también ha puesto el foco en el mensaje final de Alan Pace, ese momento en que el presidente cogió el micro para recordar que él no habla solo por hablar, sino que intenta responder con hechos. Para Oriol, esa reacción también tiene valor porque demuestra que en el club se han sentido tocados por lo vivido durante los últimos meses. “Todos los que hemos estado cerca del Espanyol esta temporada al ponernos nerviosos desde el club ya llegaba que tenía que ponerse las pilas porque en el futbol español si dudas, te enganchas los dedos, lo vemos en el Oviedo, el Girona y en el caso del Mallorca, con una directiva ausente que permitió un motín con un técnico como Arrasate. Es no dejar los barcos a la deriva que es lo que ha hecho el Espanyol este año, no puede ser que el club se desconecte a media temporada. Las palabras de Pace me parecen un síntoma en este sentido, la mejor noticia es ver que el club se pica, que hay alguien, cuando llevábamos meses con dudas. El año desde enero aquí ha sido deficiente como para que afrontase un tête-à-tête con la prensa, pero está bien que se enfade. Solo tuvimos la comparecencia de Mao y Ezkurra tras el mercado, hubiese estado bien algo más. De todos modos quedó que claro que el mercado claro era el de verano, por suerte no nos pillamos los dedos y hemos de esperar que con Monchi ahora se así”. La frase tiene miga, porque resume una sensación bastante compartida: el Espanyol no puede volver a desaparecer institucionalmente cuando el equipo entra en un bache. En Primera, si te duermes, te pasan por encima.
Manolo, la piedra de las 18 jornadas y la justicia de darle herramientas
El debate sobre Manolo González no ha desaparecido, ni va a desaparecer de un día para otro. Oriol Vidal ha reconocido que el técnico carga con una losa evidente: las 18 jornadas sin ganar. Eso va a estar ahí cada vez que el equipo encadene dos malos resultados, porque la memoria del perico es larga, sobre todo para lo que duele. Pero también ha defendido que, si el club ha decidido mantenerlo, toca darle herramientas de verdad. “La pelota apaciguará los ánimos de unos y otros, pero el aficionado perico es así, se acuerda de las cosas malas y aminora las buenas., hay gente que aún recuerda la racha mala de Rubi y no ir a Europa. A Manolo las 18 jornadas son una piedra que tiene e intentará revertirla, para mí es de justicia que siguiese igual que ahora con recursos ha de responder al equipo que le monte Monchi. A Manolo lo hemos quemado, casi incendiamos todos el club, pero lo hemos salvado y ahora hay que darle herramientas, yo creo que volverá a encantarnos y además dejará de ser tan populista. La celebración, aparte de algunos cánticos como los del “talibán…” que un entrenador no ha de hacer, es una forma de ver como le quiere el pueblo que es cierto, pero ha de volver a hacer lo que le pértica y el club le ha de acompañar, ya estará Monchi para protestar por árbitros y horarios”. Aquí está una de las claves: Manolo sigue, pero ya no puede ser el pararrayos de todo. Con Monchi al lado, el entrenador debería entrenar más y cargar menos con tareas que no le tocaban.
Las urgencias de plantilla: un nueve, bandas, centro del campo y un central
Cuando se ha entrado en materia de plantilla, Vidal ha sido bastante concreto. El Espanyol necesita muchas cosas, seguramente más de las que caben en un verano perfecto. Ha hablado de un delantero referente, de un extremo que le dé servicio, de un centrocampista capaz de romper líneas y de un central como mínimo. “Un delantero referente porque con lo que hay no basta, un extremo para nutrir de balones a ese delantero, un centrocampista con capacidad de traspasar líneas porque aparte de Expósito no tenemos otros, y también un central mínimo. Eso mínimo, seis titulares. Si recuperas a Marcos Fernández y Javi Hernández ahora convence a Manolo, etc, vas generando un fondo de armario interesante. Pero esas plazas más un competido para Dmitrovic, Panini ya puede hacer trabajo porque a lo mejor necesitas 12 futbolistas. Ya tenemos el verano aquí, que el club trabaje”. La idea es fuerte: no basta con dos retoques cosméticos. Si el Espanyol quiere dejar de sufrir, necesita elevar el once y también el banquillo.
Monchi como figura de autoridad para que el club dé señales de vida
Otro punto importante ha sido el papel de Monchi como acompañante real del entrenador y como figura que ordene el club. Vidal ha recordado que Manolo echó de menos esta temporada tener un director deportivo al lado, alguien que apareciera, que defendiera al equipo y que marcara una línea clara desde los despachos. “A ver aquí como encajará una racha de tres o cuatro partidos que no se gana, no me extraña que Monchi haga escenificaciones pero prefiero eso a que no haya nada, nos hace falta dar señales de vida porque si no, todo el mundo nos da por muertos. Es muy importante que Moncho deje el organigrama y las competencias claras, el feeling hasta ahora no era el mejor, su presencia ahora inyecta autoestima porque es una persona top y respetada, si te quieres, es más fácil seducir al resto. Puede servir para hacer una buena plantilla, que el filial ascienda, y como dijo meterá cucharada en el femenino, el Espanyol no puede ahora mismo rechazar aparadores, ha de estar en todos y salir guapo, y con Monchi puede hacerlo”. Esta lectura va más allá del primer equipo masculino. Monchi llega para tocar estructura, cantera, femenino y hasta autoestima de club, algo que en el Espanyol no es precisamente un tema menor.
El riesgo del enamoramiento con Pace y el recuerdo de Quique Sánchez Flores
Vidal también ha dejado un aviso. Está bien que Monchi y Pace transmitan buena sintonía, pero eso debe sostenerse con hechos. El recuerdo de otros proyectos que empezaron con palabras bonitas y acabaron en desencanto sigue muy presente. “Es evidente. Lo que me preocupa es que el enamora miento de Monchi con Pace se consolide y no pase como otras veces como con Sánchez Flores, que la segunda pretemporada ya nos filtraba que le habían engañado y protagonizó aquella espantada. No hace falta prometerle nada a Monchi, los últimos dos años han sido inversiones de mínimos, se trata de utilizar sus contactos, base de datos y conocimientos para acertarla. La esperanza todo perico ha de tenerla, algunos esperaba una hiper revolución pero con Bordalás yo no veía ninguna revolución, es pragmatismo pero no lo veo para construir un proyecto”. Es una advertencia muy perica: ilusión, sí; barra libre de fe, no. El Espanyol ya ha vivido demasiados proyectos que parecían arrancar muy bien y luego se fueron torciendo por falta de recursos, de claridad o de paciencia.
Via avisa: hasta que lleguen los fichajes, las dudas seguirán ahí
Tras escuchar a Oriol Vidal, Francesc Via ha querido poner un poco de calma, pero sin esconder lo evidente: hasta que el Espanyol no empiece a moverse en el mercado y hasta que la pelota vuelva a rodar, es normal que haya dudas. La llegada de Monchi cambia el clima, sí, pero aún no cambia la plantilla. Y el perico, que viene de meses de nervios y de una segunda vuelta larguísima, necesita ver hechos. El nombre de Monchi ilusiona, pero ahora falta lo importante: fichar bien, ordenar el equipo y que el campo confirme que el club ha subido el nivel.
Osorio pide no hacer bandos con Manolo
En ese punto, Javier Osorio “Worzel Perico” ha querido frenar una dinámica que ya se está viendo en el entorno: el riesgo de dividir al espanyolismo entre partidarios y detractores de Manolo González antes incluso de que empiece la próxima temporada. Lo ha dicho de forma bastante clara: “La gente no sé si esperaba que Monchi dijese, me han dado 50 millones para fichar, y eso no se ha visto nunca en ningún club, vamos a hacer las cosas bien. Lo que yo pido es que no se hagan bandos pro y anti Manolo, es nuestro entrenador y todos somos pericos”. La idea de Osorio va al centro del debate: se puede opinar de Manolo, claro que sí, pero convertirlo todo en una guerra antes de agosto sería empezar el curso con una mochila muy fea.

Via recuerda que el tema Manolo seguirá caliente
Via, aun entendiendo el mensaje de Osorio, ha avisado de que el debate no se va a apagar tan fácil. La continuidad de Manolo llega con una carga emocional muy fuerte, porque la racha de 18 jornadas sin ganar sigue viva en la cabeza de mucha gente. “Es normal porque el tema Manolo aún está valiente, y va a ser algo candente, no os engañéis, cuando haya una derrota se unirá a esas 18”, ha explicado. Es una advertencia bastante realista: Manolo empieza con el respaldo de Monchi y de buena parte de la grada, pero también con una losa que aparecerá en cuanto vengan mal dadas. La pelota puede enfriar el debate, pero también puede incendiarlo otra vez en dos semanas malas.
Osorio: darle jugadores a Manolo y luego exigirle
Osorio ha defendido una postura bastante práctica: si el club ha decidido que Manolo siga, ahora hay que darle herramientas de verdad y juzgarlo con una plantilla mejor. “Lo que quiero y pedía es que a Manolo, que creo se lo ha ganado, le den jugadores y demuestre, y si en la Jornada 10 no demuestra a la calle. Ayer se dijo, como se nota que Monchi estaba tieso de dinero y ha cogido lo primero que le ha salido”. Su reflexión mezcla confianza y exigencia. No pide un cheque en blanco para el técnico, sino un contexto justo: fichajes, recursos y luego resultados. Si Manolo responde, perfecto; si no, Monchi tendrá que actuar.
Via defiende que Monchi no ha venido al Espanyol por necesidad económica
Via también ha querido desmontar la idea de que Monchi haya aceptado el Espanyol porque no tenía nada mejor o porque le faltaban opciones. Según ha explicado, el andaluz tenía alternativas muy superiores en lo económico. “Puedo asegurar que Monchi tenía una oferta para ir a Arabia muy superior a la del Espanyol, ya ha ganado mucho dinero, cogió el San fernando, yo creo que se aburría porque con su edad tiene ganas de estra activo y sacar provecho a su profesión, yo creo que quería volver al Sevilla pero con el jaleo que tiene no lo han querido, al ver que su gente no le ha querido, y en ese momento aparece Pace y ve una oportunidad”. La lectura de Via es que Monchi llega porque ve un reto, porque quiere volver a sentirse útil y porque Alan Pace le pone delante un proyecto donde puede mandar de verdad.
Latorre añade contexto personal y profesional sobre la salida de Inglaterra
Carlos Latorre ha aportado más contexto sobre el recorrido reciente de Monchi y su etapa en el Aston Villa, recordando que su llegada allí estuvo muy ligada a Unai Emery y que su situación personal también pesó en el deseo de volver más cerca de casa. “Hay circunstancias que no se han dicho: Emery lo fichó para el Aston Vila, no el club, y le llamó al salir del Sevilla; allí era director técnico pero no director general. Últimamente en Birmingham ya dijo al final que solo pensaba en venir a Cádiz, además su madre estaba muy enferma y murió a finales de enero, quería volver a casa, al menos a España, por eso al decirle Pace que podía venir a hacer lo que quisiera…”. Esa explicación ayuda a entender mejor el encaje: Monchi no solo buscaba un club, buscaba un sitio donde recuperar poder de decisión, cercanía y sentido dentro de un proyecto.
Via: Pace le ha dado a Monchi poder y financiación
Via ha resumido el pacto entre Pace y Monchi con una frase potente: “Pace le ha dado un cheque en blanco y le ha garantizado una forma de financiamiento”. No significa barra libre ni fichajes de 50 millones, pero sí una idea importante: Monchi habría recibido garantías suficientes para aceptar. Nadie con su trayectoria se mete en un proyecto así para hacer de figurante, y menos en un club que necesita reconstruirse con bastante urgencia. La clave será ver cómo se traduce eso en el mercado: si hay dinero para fichar, si hay ventas necesarias y si el Espanyol puede competir por perfiles que antes se escapaban.
Cobas mantiene la duda sobre lo prometido a Monchi
Àlex Cobas, más escéptico, ha reconocido que todavía le queda una duda importante: qué le han prometido exactamente a Monchi. No porque no valore su llegada, sino porque en la presentación no vio una declaración tan clara como esperaba. “La duda que me queda es lo que le han prometido, y de sus palabras no me queda claro en el sentido que se hará un proyecto y no habrá ninguna duda, puso en valor más el afecto, el cariño, pero eso no”. Es una mirada prudente, casi desconfiada, pero muy entendible en clave Espanyol. La afición ya ha escuchado muchas veces palabras bonitas; ahora necesita ver si detrás hay estructura, presupuesto y decisiones valientes.
Osorio cree que Monchi no asumiría el riesgo sin garantías
Osorio ha respondido a esa duda con una pregunta que también tiene bastante lógica: “¿Pero crees que Moncho se arriesgaría si no tuviera garantías?”. Y ahí está uno de los puntos fuertes del debate. Monchi tiene nombre, currículum y reputación. Si acepta venir a un Espanyol que viene de sufrir tanto, lo normal es pensar que algo ha visto. Tal vez no una fortuna para fichar, pero sí margen, autoridad y una hoja de ruta. El reto está en convertir esas garantías privadas en hechos visibles para el perico de a pie.
Latorre pide paciencia en un entorno que vive acelerado
Latorre ha cerrado este tramo con una reflexión sobre la impaciencia que rodea al Espanyol. Según él, al club se le exige reacción inmediata casi antes de que el nuevo proyecto pueda arrancar. “Aquí no hay paciencia, a Pace llevando cuatro días ya lo criticaban, y algunos querían que Monchi llegase con dos fichajes bajo el brazo”. Y tiene parte de razón. El espanyolismo está cansado, viene de muchos golpes y por eso se impacienta rápido. Pero un proyecto deportivo no se construye en una rueda de prensa ni en 48 horas. Monchi ya está en la silla; ahora toca dejarle trabajar, pero sin dejar de exigirle que el verano sea de verdad diferente.