Mar Rovira, que desempeñaba las labores de psicóloga en el RCD Espanyol y lideraba el Departamento de Rendimiento Mental del club, ha dejado de trabajar para la entidad blanquiazul, según ha podido confirmar La Grada. Rovira, que era externa y no formaba parte de la plantilla laboral del club, finalizaba contrato y no le ha sido prorrogado.
Una figura que llegó al Espanyol en octubre de 2023
Rovira se incorporó al Espanyol el 12 de octubre de 2023 como directora del nuevo Departamento de Rendimiento Mental, un área que el club presentó entonces como estratégica para el cuidado de la salud y el rendimiento de los deportistas. La entidad explicaba en aquel momento que la psicóloga llegaba para dar respuesta a las necesidades de toda la estructura deportiva, con especial atención al primer equipo y al filial.
Su perfil era potente sobre el papel. Exjugadora profesional de baloncesto durante 17 años, con experiencia con deportistas de élite de varios deportes y formación en psicología deportiva, gestión de empresas deportivas y entrenamiento de baloncesto. El Espanyol, en aquel comunicado, lo vendió como un paso adelante en un campo cada vez más importante dentro del fútbol profesional: la cabeza, la presión, el vestuario y todo eso que no sale en las estadísticas, pero que también pesa.
El departamento de rendimiento mental, una apuesta que tuvo mucho foco
La idea inicial era clara: ordenar el trabajo mental dentro del club, crear una metodología y acompañar mejor a los deportistas. En un club como el Espanyol, acostumbrado a vivir casi siempre con el corazón en la garganta, no parecía una cuestión menor.
El problema es que la figura de Mar Rovira acabó muy expuesta durante una de las fases más difíciles del primer equipo. Y cuando el equipo entra en una dinámica negativa tan larga, todo se mira más. El entrenador, la plantilla, la planificación, la preparación física, la gestión emocional y también el trabajo mental. A veces con argumentos, otras veces con mucha frustración de por medio. Pero el entorno perico la señaló y su nombre quedó bastante asociado a aquel debate.
La racha de 18 partidos sin ganar puso todo bajo sospecha
La pasada temporada, durante la racha de 18 partidos sin ganar del primer equipo, la figura de Mar Rovira fue muy cuestionada por parte del entorno perico. No porque una psicóloga pueda ser responsable directa de los resultados, sino porque su área de trabajo estaba precisamente relacionada con la gestión mental de un grupo que no encontraba la manera de salir del pozo.
La intervención sobre Europa que levantó comentarios
Uno de los momentos más comentados llegó en enero de este año, cuando empezó la mala racha del equipo. Mar Rovira intervino públicamente en una charla sobre presión, objetivos y expectativas, y sus palabras tuvieron mucha repercusión porque pidió que no se presionara a Manolo González con preguntas sobre Europa.
En aquella intervención, Rovira diferenciaba entre expectativas y objetivos: “No es lo mismo una expectativa, que es lo que creo que va a pasar, y a menudo los humanos somos muy malos prediciendo, que un objetivo”. Su explicación iba en la línea de rebajar ruido alrededor del equipo, insistiendo en que el objetivo interno seguía siendo alcanzar los 42 puntos y no dejarse arrastrar por el sueño europeo que había empezado a aparecer entre parte de la afición.
El mensaje de los 42 puntos y el ruido alrededor de Manolo
Rovira también habló entonces de cómo el entorno había empezado a mirar más arriba por la buena marcha inicial del equipo: “En el fútbol, y en el Espanyol, hay muchísima presión. Cuando empezamos el año nos dijimos que el objetivo eran los 42 puntos, y así seguimos diciendo en septiembre, en octubre…”. Y añadió: “Los aficionados, que tienen todo el derecho del mundo a vivir en base a expectativas porque son más molonas, empezaron a generarlas en noviembre: ‘yo creo que podemos ir a Europa’. Pero nosotros seguimos con el objetivo de 42 puntos, dentro y fuera”.
La frase tenía sentido desde una mirada de vestuario, porque los técnicos suelen preferir ir paso a paso y no montar castillos antes de tiempo. Pero en el entorno perico cayó de manera desigual. Para algunos fue una forma razonable de proteger al grupo. Para otros sonó demasiado conformista, justo cuando el equipo había abierto una pequeña ventana de ilusión. Y en el Espanyol, ya lo sabemos, la ilusión dura poco si luego llegan curvas.
“No preguntéis más a Manolo por Europa”, la frase que quedó marcada
La frase que más se recordó fue la petición directa a los medios: “Si hay alguien de los medios de comunicación aquí, os pido que no le preguntéis a Manolo otra vez por Europa, porque eso es vuestro rollo. El nuestro son los objetivos”. Esa intervención se convirtió casi en un símbolo de aquel debate entre ambición y prudencia. Y cuando después el equipo se metió en una mala dinámica tremenda, mucha gente volvió a sacar aquellas palabras.
Rovira también había defendido entonces que la clave era quitar presión y completó la idea con otra frase que también tuvo recorrido: “Hay aficionados que me dicen que somos poco ambiciosos”. Su respuesta fue insistir en la ruta marcada: “pero si queremos llegar a Europa tenemos que centrarnos en los objetivos, llegar a los 42 puntos y, si los alcanzamos antes de la última jornada, a poder ser, veremos lo que queda y reajustaremos los objetivos”.
La defensa del proceso en plena tormenta
En aquella misma charla, Mar Rovira dejó otro mensaje en clave Espanyol: “Imaginad que llevamos cinco partidos sin ganar, como el año pasado. ¿Qué hacemos? Entrenar más y mejor, con cabeza, estrategia y calidad. Así te acercarás a ganar. Es la única manera”. También remató su exposición con una frase muy de manual de vestuario moderno: “Cuanto más presionante es el contexto en el que entrenas y juegas, más radical te vuelves del proceso. Juega, juega, juega”.
Sobre el papel, era una defensa del trabajo diario, de no perder el norte y de no tomar decisiones desde el pánico. Pero el fútbol tiene una cosa bastante cruel: cuando ganas, el proceso suena serio; cuando no ganas durante semanas, el proceso empieza a sonar a excusa. Y el Espanyol pasó por una racha tan dura que casi todo quedó contaminado por los resultados.
Una salida dentro de un Espanyol que está revisando muchas áreas
La marcha de Mar Rovira llega en un momento de reconstrucción general. El Espanyol está cambiando muchas cosas. No solo en la plantilla, donde Monchi tendrá que tomar decisiones fuertes, sino también en la estructura deportiva y en la manera de funcionar por dentro. Y ahí entran nombres, departamentos, métodos y responsabilidades.
La salida de Rovira no se puede leer como una explicación única de nada, porque sería injusto y demasiado fácil. Pero sí es evidente que su figura había quedado marcada por el debate de la pasada temporada y por la exposición pública que tuvo durante la mala racha.
El Espanyol cierra una etapa en el área mental
Ahora el club deberá decidir cómo reorganiza ese espacio y qué papel quiere darle dentro de la nueva etapa. Porque el Espanyol necesita una plantilla más fuerte, sí. Necesita fichajes, salidas y una estructura deportiva más clara. Pero también necesita cabezas preparadas para aguantar lo que significa jugar aquí.







