Manolo González ha comparecido antes del Osasuna – Espanyol de este domingo en El Sadar con el mensaje bastante claro, casi sin dejar hueco a medias tintas: el equipo no va a Pamplona a especular, ni a mirar de reojo el empate, ni a jugar con la calculadora desde el minuto uno. El Espanyol llega con 42 puntos, igualado con Osasuna, y sabe que una victoria le daría la permanencia matemática. Y eso, después de tantos meses de sufrimiento, pesa muchísimo. El técnico perico lo resumió con una frase que marca toda la previa: “Sabemos que si ganamos mañana, la faena está hecha. Así que nosotros es lo único que contemplamos”. Vamos, que el plan no parece demasiado rebuscado: competir, ir a por el partido y cerrar de una vez una temporada que se ha hecho larguísima.
Los centros laterales de Osasuna, una amenaza que el Espanyol tiene muy presente
Una de las primeras cuestiones fue sobre los centros laterales, un aspecto que Osasuna suele trabajar mucho y que ya se vio como un peligro en partidos recientes. Manolo no quiso vender ninguna fórmula mágica, pero sí dejó claro que el equipo lo tiene trabajado desde hace tiempo: “Trabajarlo como hemos hecho todo el año, porque hemos trabajado todos los aspectos del juego, en situaciones específicas. Los centros laterales son muy simples, son la situación de defender con mucha intensidad al poseedor del balón para que no se entre cómodo y después defender el área. Al final son situaciones más actitudinales muchas veces que otra cosa, pero la clave es esta. En Vallecas lo defendimos bien, de partido no lo perdemos por un centro lateral, al contrario, y mañana va a tener importancia por el tipo de equipo, igual que lo tuvo con el Atlético, que es un equipo de los que más centra de la competición”. Dicho de otra forma: no basta con estar bien colocado, hay que apretar al que centra y defender el área como si cada balón fuese el último.
Manolo corta de raíz el ruido del posible pacto
También salió el tema del supuesto pacto de no agresión, ese rumor que ha ido dando vueltas durante la semana porque a simple vista un empate podría parecer útil para los dos. Pero Manolo no compró la película. Ni un poco. “Bueno, que el fútbol tiene estas cosas siempre, que al final en fútbol las conjeturas, las historias, mucha gente aburrida en el camino también para buscar historias. Nosotros vamos a ir a ganar, sabemos que ganando estamos salvados, que es lo que nos importa, y no queremos esperar a liar a la sociedad, con lo cual para nosotros el partido es de vital importancia. Igual que el partido de la semana pasada o del miércoles es historia, ahora lo que importa es este, no hay futuro. El partido de futuro es el de mañana, que es el de Osasuna. No hay más”. Aquí no hubo volantazo ni mensaje escondido. El entrenador sabe que el empate podría tener valor según otros resultados, pero no quiere empezar el partido desde ese lugar. El Espanyol tiene una puerta abierta para salvarse ganando, y Manolo quiere cruzarla sin pedir permiso a nadie.
La victoria ante el Athletic quitó una losa, pero no permite relajarse
El triunfo ante el Athletic Club fue liberador, sí. Lo fue para el equipo, para el cuerpo técnico y para una afición que llevaba demasiadas semanas con cara de angustia. Pero la competición no espera a nadie. Manolo explicó cómo han vivido estos días con esa mezcla de alivio y alerta que define este momento: “Bueno, breve, porque aquí no te da tiempo. La competición no te permite relajación, es lo que hay. Esta competición es lo que es. Y bueno, permite que el día siguiente recuperes bien. Ayer ya tocó otra vez preparar el partido y hoy volver a prepararlo al máximo. Hay que llegar mañana con las pilas cargadas. El equipo, moralmente, llega bien, porque la victoria te refuerza a nivel anímico, sobre todo, pero sí que es verdad que nos refuerza a nivel anímico, a nivel de confianza cero. A nivel de confianza vamos a muerte para no dar ni un balón por perdido ni descuidar ningún detalle mañana”. La frase tiene bastante miga: alegría, sí; confianza entendida como relajación, cero.
Media Liga sigue pendiente de la permanencia
La pelea por seguir en Primera está siendo una locura. Con 42 puntos, en muchos años ya estarías prácticamente haciendo planes de verano, pero esta temporada no. El Espanyol aún no está salvado y Osasuna tampoco. Manolo admitió que no esperaba una zona baja tan apretada a estas alturas: “No, de hecho es una locura. Al final con 42 puntos históricamente se ha salvado casi todo el mundo, creo yo, en primera edición. Por ejemplo, te hice de la igualdad de la Liga y lo que hablamos cada año es que la gente cuando empieza la temporada se lo toma cachondeo y no es yo, todos los equipos del Villarreal mismo cuando llegan a 42 puntos celebran la salvación cada año y al final mantenerse en primera edición no es fácil. A partir de ahí crece el equipo, crece el club, pero es el primer objetivo que tenemos que conseguir todos y cada vez se está poniendo más difícil porque la igualdad cada vez es mayor”. Y es así. La permanencia este año se ha encarecido, y el Espanyol lo está viviendo en carne propia.
Cyril Ngonge, única baja para viajar a Pamplona
En el apartado de enfermería, Manolo fue bastante claro y no se enrolló: “La única baja es Cyril Engonge, el resto están para viajar todos”. El extremo belga, oficialmente por lesión y en realidad, en la nevera tras su enfrentamiento con un hombre importande del vestuario con el que se alinearon la resta de compañeros, queda fuera de una cita clave, mientras el técnico recupera efectivos importantes para una convocatoria en la que cada pieza cuenta. Con dos partidos por delante, la plantilla llega tocada por el desgaste, por los nervios y por la amenaza de sanciones, pero al menos el entrenador tendrá a casi todos disponibles para afrontar El Sadar.
El mensaje a la afición: gratitud y comunión
Manolo también quiso poner el foco en la afición. El otro día, ante el Athletic, el RCDE Stadium empujó cuando más falta hacía, y el técnico lo agradeció de forma muy directa: “Lo primero, las gracias por el apoyo que le dieron a los jugadores y al equipo el otro día. Eso creo que es lo más importante, es el valor, siempre lo digo. Es el valor más importante del club, es lo que hace fuerte al club. Repito lo mismo de siempre, independientemente de quién esté aquí, el club está por encima de todos y es lo más importante que la afición esté con el equipo. Si esa comunión se mantiene en el tiempo, es cuando el club es mucho más fuerte y hace que los objetivos se consigan”. No es poca cosa, porque el espanyolismo venía muy castigado. Pero justo en la noche límite, la grada estuvo. Y eso, en este tramo final, puede ser medio punto más.
Las lágrimas de Manolo y una victoria de todos
La imagen de Manolo llorando después del 2-0 ante el Athletic fue una de esas que se quedan. No hacía falta explicar demasiado: llevaba dentro meses de presión, críticas, partidos escapados y una racha que parecía no terminar nunca. Preguntado por lo que le dijeron los jugadores, el técnico no quiso llevarse el foco: “Los jugadores estaban muy contentos. Al final no es pensar en mí, es lo que digo siempre. Nosotros nunca hemos hablado de Manolo González, nunca hemos hablado de X jugador. Hemos hablado siempre de grupo, de equipo. Desde el primer día que llegamos y ellos lo asimilan así. Es una victoria de equipo, es una victoria de todos. No es de entrenador ni de nadie, es de todos. Igual que todo lo que hemos hecho bueno aquí ha sido por la unión del grupo. Eso es lo que es vital y sobre todo te alegran mucho por los chicos, porque los chicos lo han pasado mal y esa victoria les hacía falta como a todo el mundo”. Ahí está un poco la clave de su discurso: grupo, vestuario y sufrimiento compartido.
Edu Expósito y Terrats, dos nombres importantes en mitad del ruido
También se le preguntó por Edu Expósito y Ramon Terrats, dos futbolistas que dejaron buenas sensaciones ante el Athletic. Manolo los valoró, aunque evitó entrar demasiado en planes de futuro, especialmente por la situación contractual de Terrats: “Los dos son grandes jugadores. Edu cada día crece más, Terrats nos ayuda siempre. Bueno, son jugadores importantes y que ayudan. A partir de ahí todos sabemos que la situación de Terrats es diferente porque Terrats es un jugador que es propiedad de otro club. A partir de ahí no es un tema que el Espanyol pueda controlar directamente. Y es un tema que ahora, repito, creo que es lo menos importante. Lo más importante es q”e el equipo se salve. Si puede ser mañana, mucho mejor”. La idea vuelve a repetirse: el futuro ya vendrá. Ahora mismo, todo pasa por ganar en Pamplona.
El triunfo ante el Athletic, en la lista de partidos que pesan
La victoria del miércoles fue comparada con otras noches fuertes del ciclo de Manolo, como el ascenso ante el Oviedo o la permanencia ante Las Palmas. El técnico, como suele hacer, no se puso demasiado solemne, pero sí reconoció el valor del triunfo: “Esos partidos al final te pasa el tiempo y te acuerdas menos. Pero son partidos muy importantes porque te marcan… La victoria del otro día te abre mucho más el abanico y te da muchas más opciones, muchas más posibilidades y era muy importante también por la racha que lleva el equipo. Porque al final, analizar la racha objetiva y deportivamente no tiene ningún sentido porque no era para eso. Y el otro día el equipo consigue ganar y, lógicamente, a nivel anímico es muy positivo y a nivel de quitarte un peso encima también. Sobre todo ya te digo por eso y porque te abre un abanico mucho mayor de posibilidades para conseguir la permanencia.”. La victoria no salva sola, pero cambia el cuerpo. Y en un vestuario que venía seco de alegrías, eso también juega.
El Sadar, una plaza durísima sin excusas ni dramatismo
Sobre si este puede ser el mejor momento para visitar El Sadar, Manolo no quiso entrar en ese juego. Para él, en Primera todo es difícil y cada campo tiene su trampa: “Es que no hay mejor ni peor. Tienes que ir al Sadar igual que tienes que ir al Sánchez-Pizjuán o has tenido que ir al campo del Betis. Todos los campos de esta categoría son difíciles. Con sus connotaciones, cada rival tiene sus virtudes, sus defectos y cada rival te puede ganar en primera edición. Aquí el nivel es altísimo y el día que tú no controlas el partido o dejas de controlar un mínimo detalle solo hay equipos muy muy buenos que se pueden permitir el no mirar todo el detalle de un partido y ganarlo a lo mejor. Y a veces ya estamos viendo que a veces ni algo muy muy bueno les da. Entonces, es un partido igual de difícil que otro, con unas connotaciones distintas a otro rival. Pero hay que competirlo al máximo e ir a ganarlo, no tiene otra historia”. Nada de esconderse detrás del ambiente, ni de usar El Sadar como coartada. Hay que jugar.
Un partido de ritmo, intensidad y vida
Manolo ya había dicho tras ganar al Athletic que a Pamplona no se podía ir a especular. Y volvió a insistir en la misma línea cuando le preguntaron qué partido espera: “Va a ser duro para nosotros pero también va a ser duro para ellos. Nosotros compitiendo al máximo nivel, lo hemos demostrado, somos capaces de tumbar a cualquier rival. Y en esa línea está el vestuario, estamos todos. No hay otra que ir mañana a dejarse la vida allí”. La frase es muy de final. De esas que no necesitan adornos. Osasuna se juega mucho, el Espanyol también, y el partido huele a choque físico, de nervios, de centros, de duelos y de no perder la cabeza.
Desplazamiento masivo perico: una señal que Manolo valora mucho
El Espanyol tendrá apoyo en El Sadar, con la grada visitante agotada. Y eso pasó incluso antes de ganar al Athletic, lo que dice bastante de una afición que ha sufrido una barbaridad y aun así va a estar en Pamplona. Manolo lo agradeció así: “Al final es lo que he dicho siempre. Es una cosa que hay que mantener, que hay que cuidar, que es vital para el Espanyol. Que esto cuando llegamos no pasaba. Que no había esta comunión con el equipo y la grada. Que no había… Bueno, había cierta desilusión por decir algo. Y estamos pasando momentos difíciles. Hemos pasado dos años de momentos difíciles y la grada está con el equipo. Eso creo que es vital y eso es una cosa que tenemos que cuidar. Los primeros nosotros desde dentro para ellos. Es de agradecer y ya he dicho siempre. Siempre voy a estar muy agradecido a la afición por el apoyo que le han dado al equipo”. El mensaje es claro: la afición está haciendo su parte. Ahora le toca al equipo.
El triunfo refuerza la alegría, no la relajación
Manolo volvió a matizar algo importante: ganar al Athletic no puede llevar al Espanyol a confiarse, pero sí le ha dado alegría y fuerza mental. “Sobre todo anímico. Porque el equipo es un equipo que es muy… Yo siempre lo he dicho. Y si no, no lo diría aquí. Me callaría. Pero es un equipo que entrenan muy, muy bien siempre. A nivel de actitud, son jugadores comprometidos que dan lo que tienen. Que, todo el día es lo mismo. El primero yo, a veces estamos más o menos acertados. Pero damos todo lo que tenemos dentro para ganar. Y los chicos lo mismo. Los chicos es dejan lo que tienen. Y nunca les he podido decir que entrenan mal, que se han dejado ir, que no han querido. Pero sí que, lógicamente, la confianza y la alegría que has tenido después de ganar y quete has quitado un peso de encima nos ayuda mucho a enfrentar los dos partidos que quedan ahora. Es importante porque te refuerza el nivel de confianza que he dicho antes. A nivel de alegría, no de confiarte, sino de confianza. De que crees más en ti como jugador, que crees que has vuelto a ganar un muy buen equipo y que ves que competen al máximo nivel. Puedes ganar a cualquiera. A partir de aquí, yo no traigo la calculadora ni mucho menos. Lo que tenemos que hacer es ganar. Si ganamos, se ha acabado. Y eso es lo que vale. Podemos hacer las cuentas que queramos, pero mira los resultados que se han dado últimamente”. Aquí está el Manolo más práctico: menos números y más partido.
El respeto a Osasuna: club, plantilla y entrenador
El técnico perico también tuvo palabras de respeto para Osasuna y Alessio Lisci, al que ve como un club que ha crecido bien en los últimos años. “Osasuna es un equipo que hemos visto mucho, porque coincidimos en rivales y además, obviamente, miramos a todos los equipos de la Liga. Osasuna creo que es un club a nivel de funcionamiento es ejemplar, siempre lo he dicho. Es un club que ha sabido crecer poco a poco de manera exponencial, manteniendo a jugadores importantes, mejorando el equipo cada año un poco más. Y es la manera de crecer que lo han hecho perfectamente. Y a partir de aquí, es un equipo que ha fichado a un muy buen entrenador el año pasado, que ha hecho una gran temporada con el Mirandés, que está compitiendo a un muy buen nivel. Es un equipo que, lo volvemos a decir, puede perder partidos. Pero si tú analizas a Osasuna, es un equipo que siempre, hasta el final, está dentro de los partidos. Entonces, a partir de aquí, creo que hay muy poco a decir. Es una muy buena plantilla, con un gran trabajo del club, de dirección deportiva y entrenador. Y a partir de aquí, es un partido complicado”. Traducción sencilla: Osasuna llega en mala dinámica, pero no es un rival menor. Y menos en su casa.
Manolo, a nivel personal: meses duros, pero mentalidad intacta
La rueda de prensa terminó con una pregunta directa sobre cómo está Manolo González. Y ahí el técnico se mostró humano, pero también firme. “Yo bien, yo bien. Lógicamente, han sido meses duros Duros porque, encima, veníamos de una dinámica muy buena. Te encuentras con una dinámica que, en fútbol, es atípica. Y vuelvo a repetir, ¿se puede considerar normal cuando ves un equipo muerto, que pasa de todo, que se deja ir, que no va a los partidos a competirlos? Pues el equipo está liquidado. Pero era todo lo contrario y eso hace que aún sea más complicado entenderlo. A partir de ahí, bien fuerte. Soy una persona que tiene, lógicamente, sus momentos. Porque el otro día, el 2-0, te finiquita el partido y sacas todo lo que tienes dentro. Pero somos humanos. Es así, no hay más. Pero soy una persona muy fuerte que, al final, le ha costado mucho todo en la vida. Que no te han regalado nada y la mentalidad la tengo hasta el final para ganar siempre. No hay otra. No lo veo otra manera. No entiendo la vida de otra manera. Y el día que sea así, pues, como dicen, colgaremos las botas y nos iremos a casa”. Fue una respuesta muy suya: emoción, orgullo y una forma de entender el fútbol casi como una pelea personal.
El resumen de la previa: ganar y acabar con el sufrimiento
La rueda de prensa dejó muy poco espacio para la duda. Manolo González no quiere hablar de pactos, no quiere vivir pendiente de resultados ajenos y no quiere llegar al último partido ante la Real Sociedad con el espanyolismo otra vez al borde del ataque de nervios. El plan es ganar en El Sadar y cerrar la permanencia. Cyril Ngonge es la única baja, el equipo llega reforzado por el triunfo ante el Athletic y la afición volverá a empujar lejos de casa. Ahora falta lo más difícil: hacerlo en el campo. Porque como dijo el propio Manolo, si el Espanyol gana, se acaba. Y después de todo lo vivido este 2026, suena casi a liberación definitiva.







