
Resumen: Leandro Cabrera fue el gran protagonista de la victoria del Espanyol por 0-1 ante el Villarreal en La Cerámica. El capitán blanquiazul marcó el gol decisivo en el minuto 60 y fue elegido MVP de un partido que permite al conjunto perico salir de la zona de descenso. Tras el encuentro, el central uruguayo habló del alivio que supone ganar después de una semana muy complicada, del dolor que provocó en el vestuario la destitución de Manolo González y de las decisiones de Sergio García, que dejó fuera de la convocatoria a varios jugadores importantes. Cabrera reconoció que los descartes fueron un toque de atención para toda la plantilla y explicó cómo vivieron los futbolistas unos días cargados de emociones, con la llegada de Eder Sarabia también de fondo.
5 puntos clave
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- Cabrera, héroe y MVP. Su gol en el minuto 60 dio la victoria al Espanyol ante el Villarreal.
- Un triunfo que libera. El capitán destaca el alivio anímico de ganar y salir del descenso.
- El dolor por Manolo. Cabrera lamenta que la plantilla no pudiera darle el final que merecía.
- Sergio García manda. El interino tomó decisiones que sorprendieron al propio vestuario.
- Un aviso para todos. Los descartes fueron, según Cabrera, un toque de atención colectivo.
Leandro Cabrera, protagonista de una victoria que el Espanyol necesitaba como el agua
Leandro Cabrera se convirtió en el gran protagonista de una noche que el espanyolismo necesitaba desde hacía demasiado tiempo. El capitán blanquiazul marcó el gol que permitió al Espanyol imponerse por 0-1 al Villarreal en el Estadio de la Cerámica, se llevó el premio al MVP del encuentro y, seguramente lo más importante de todo, pudo celebrar una victoria que devuelve al equipo fuera de los puestos de descenso. No está mal para una semana que había empezado con la eliminación de la Copa del Rey ante el Sestao River, había continuado con la destitución de Manolo González y terminaba con Sergio García sentado de manera provisional en el banquillo.
Al acabar el partido, Cabrera atendió a las cámaras de las teles con derechos con la satisfacción de quien sabe que estos tres puntos tienen un valor que va bastante más allá de la clasificación. El central no escondió el peso que arrastraba el equipo ni lo mucho que necesitaba una alegría así: “Sí, yo creo que vale muchísimo, es un envío anímico, es sacarse un lastre que teníamos encima, puntuar y salir de la zona roja, creo que es un triunfo muy importante, que lo luchamos, lo peleamos y por suerte lo conseguimos.” Una respuesta que explica bastante bien lo que se vio sobre el césped: un Espanyol que sufrió, que tuvo que resistir durante muchos minutos, pero que esta vez sí supo proteger una ventaja.
El gol de Cabrera ante el Villarreal: de quedarse arriba a colocar el balón en la escuadra
El gol que decidió el partido llegó en el minuto 60 y tuvo algo de inesperado. No tanto por la calidad del remate, que fue extraordinario, como por encontrar a Cabrera en una posición más propia de un delantero centro que de un defensa. Bryan Zaragoza recibió en la izquierda, recortó y puso un gran centro hacia el corazón del área. Allí apareció el uruguayo para conectar un remate de primeras que acabó entrando por la escuadra tras tocar el larguero. Una acción imposible de detener para Gulácsi.
Preguntado por lo que estaba haciendo tan arriba, el propio Cabrera explicó la jugada con una naturalidad que casi hacía parecer sencillo lo que acababa de hacer: “Sí, no sé, fue una falta, ¿no?” Y añadió: “Y me quedé medio pescando y por suerte me cayó tremendo centro de Bryan, y nada, la suerte es ponerme bien y que vaya para adentro.” Así de fácil lo contó el capitán. Un movimiento oportuno, un centro magnífico y un remate de esos que no se olvidan. El Espanyol encontraba por fin el premio a un partido en el que había competido mucho mejor de lo que algunos esperaban.
Cabrera habla del dolor del vestuario por la destitución de Manolo González
La parte más personal de las declaraciones de Cabrera llegó cuando le preguntaron por todo lo vivido durante la semana. Monchi había señalado antes del encuentro que este era un partido de jugadores, teniendo en cuenta que Sergio García apenas había dispuesto de tiempo para trabajar con el equipo. Y el capitán reconoció que la situación había sido especialmente complicada en el aspecto emocional, sobre todo por la salida de Manolo González, un técnico con el que la plantilla había compartido momentos muy importantes.
“La verdad que fue un partido muy exigente a todos los niveles, emocionalmente teníamos que sopesar y sobrepasar lo que fue la institución de Manolo, que la verdad es un entrenador que nos dio mucho y que el equipo no supo darle el final que él se merecía en esta etapa en el club.” Una reflexión especialmente significativa porque Cabrera no se limitó a lamentar la marcha del entrenador. También reconoció que los propios futbolistas tenían una parte de responsabilidad en cómo había terminado aquella etapa.
El capitán insistió en que la destitución había dolido dentro del vestuario: “Había un poco de todo, la decepción de la plantilla por tener que el club destituyera a un entrenador, que eso siempre duele, y más con Manolo.” No cuesta entenderlo. El Espanyol venía de acumular malos resultados, había caído eliminado de la Copa ante un equipo de Segunda RFEF y se había quedado sin el entrenador que lo llevó de Segunda División a Primera. Todo eso en apenas unos días. Y con un partido ante un rival de la entidad del Villarreal prácticamente encima.
Sergio García y una preparación contrarreloj: charlas, vídeos y poco margen para entrenar
Otro de los aspectos que destacó Cabrera fue el poco tiempo del que dispuso Sergio García para preparar el encuentro. El entrenador del filial se hizo cargo del primer equipo de manera interina y apenas tuvo margen para introducir cambios sobre el terreno de juego. El propio capitán explicó cómo había sido el trabajo durante esos días: “Un entrenador que entra y que básicamente no tiene tiempo de entrenar, por recuperación, por nada, solamente fueron charlas y vídeos y explicación con la pantalla.”
Y por si faltaba algún ingrediente en una semana bastante movida, también estaba el fichaje de Eder Sarabia, anunciado como nuevo técnico del Espanyol pero todavía pendiente de cumplir una sanción de su etapa en el Elche. Cabrera confirmó que el entrenador había tenido un primer contacto con los jugadores antes del partido: “Y después también el tema de la presentación de Eder, que hoy también vino a conocernos al hotel.”
El defensa explicó que toda esa mezcla de circunstancias podía haber afectado al equipo, pero que la respuesta sobre el césped fue la adecuada: “Entonces creo que había muchas emociones de por medio, mucha rabia contenida, incluso hasta un poco de frustración, y el equipo creo que lo manejó de manera espectacular.” Y ahí estuvo una de las grandes diferencias respecto a anteriores encuentros. El Espanyol no se descompuso cuando llegaron las dificultades. Tampoco cuando el árbitro anuló en el minuto 48 un gol a Roberto Fernández tras revisar un agarrón sobre Pau Navarro. Los blanquiazules siguieron metidos en el partido hasta encontrar su oportunidad.
El Espanyol supo sufrir ante el Villarreal después del gol de Cabrera
El Villarreal fue superior durante distintas fases del encuentro y obligó al Espanyol a defender cerca de su área. En la primera mitad, los amarillos tuvieron más balón y más llegadas, aunque les faltó precisión en los últimos metros. Fortuño ya había tenido que intervenir ante Cardona, mientras que la salida de Gerard Moreno por problemas musculares dio entrada a un Pépé especialmente incisivo. Los de Sergio García aguantaron el 0-0 hasta el descanso y encontraron su premio en la segunda parte.
Con el 0-1, tocó sufrir. Sergio retiró a Roger Hinojo y Rafa Bauza, ambos amonestados, para dar entrada a José Ángel y Pol Lozano. El Villarreal apretó y Fortuño volvió a aparecer con dos intervenciones decisivas en los minutos 72 y 73. Era uno de esos partidos en los que cada balón dentro del área parecía durar una eternidad. Cabrera valoró precisamente la capacidad del equipo para gestionar esa situación: “En el momento que nos pusimos por delante creo que entendimos bien el partido, obviamente el Villarreal es un equipazo y por muchos momentos te somete y te ponen otras cuerdas.”
El Espanyol terminó resistiendo y consiguió llevarse los tres puntos. Y en esta ocasión, como había pedido Monchi en la previa, los jugadores respondieron sobre el campo. Los mismos futbolistas que habían recibido críticas por los últimos resultados fueron capaces de competir, defender juntos y sacar adelante un partido complicado. También toca reconocerlo cuando hacen las cosas bien.
Cabrera, sobre los descartes de Sergio García: “Fue un toque de atención que lo terminaron pagando ellos, pero era para todos.”
La última respuesta del capitán fue probablemente una de las más interesantes de toda su comparecencia. Sergio García había sorprendido con su primera convocatoria y con un once en el que aparecían jóvenes como Roger Hinojo, Rafa Bauza y Alejandro Santiago, este último debutando como titular en el primer equipo. Al mismo tiempo, varios futbolistas con peso en la plantilla se habían quedado en Barcelona. Unas decisiones que llamaron la atención fuera del vestuario, pero también dentro.
Preguntado por cómo habían interpretado los jugadores el mensaje del técnico interino, Cabrera no dio rodeos: “Yo creo que es un sacudón que te da al final.” El uruguayo explicó que Sergio había asumido todas las responsabilidades de su nuevo cargo: “Sergio entró con todos los poderes, con toda la potestad que le dio el club para ser el entrenador a todos los niveles.” Y recordó que, aunque su etapa en el banquillo fuera breve, eso no cambiaba la autoridad que tenía para tomar decisiones: “Por dos días, él tomó su decisión.”
El capitán admitió que hubo descartes inesperados y dejó una reflexión que merece atención. “Obviamente creo que no es sorpresa de nadie que hubo decisiones que sorprendieron.” Cabrera no quiso señalar a los compañeros que se habían quedado fuera y recordó que cualquiera podía haber estado en su lugar: “Fueron ellos los que se quedaron en Barcelona, pero podríamos haber sido otros, sinceramente.”
Y cerró el asunto con una frase que retrata bastante bien cómo recibió el vestuario el mensaje del entrenador: “Creo que fue un toque de atención que lo terminaron pagando ellos, pero era para todos.” Es decir, los descartes no fueron interpretados por el capitán como un aviso dirigido exclusivamente a los afectados, sino como un mensaje para el conjunto de la plantilla. Después de lo ocurrido en las últimas semanas, nadie podía sentirse al margen de las responsabilidades.
Leandro Cabrera pone voz a un Espanyol que quiere dejar atrás sus peores días
La victoria ante el Villarreal no arregla de golpe todos los problemas del Espanyol, pero sí cambia bastante el ánimo con el que se afrontan los próximos días. El equipo llegaba a La Cerámica en descenso, eliminado de la Copa, con Manolo González recién destituido y con Eder Sarabia esperando para hacerse cargo del banquillo. Un panorama que invitaba poco al optimismo. Y aun así, los blanquiazules compitieron, marcaron y ganaron.
Las palabras de Cabrera dejaron varias cosas claras. La plantilla estaba dolida por la salida de Manolo, Sergio García había conseguido hacerse respetar desde el primer momento y los futbolistas eran conscientes de que tenían que reaccionar. El gol del capitán fue la imagen de esa reacción, pero seguramente su mensaje después del partido tenga también bastante importancia para entender lo que ha pasado estos días dentro del vestuario.
Ahora llegará el momento de Eder Sarabia y de comprobar si esta victoria puede ser el comienzo de algo mejor. De momento, el Espanyol ha conseguido salir del descenso y recuperar una pequeña parte de la confianza perdida. Y esta vez, cuando más falta hacía, los jugadores sí estuvieron a la altura.







