El programa de hoy de La Grada Ràdio ha arrancado con una sensación que ya no se puede esconder. El entorno del Espanyol vive con el corazón encogido, viendo cómo el equipo no levanta cabeza en este 2026 y cómo la clasificación empieza a mirar de reojo hacia abajo. Lo que hace unas semanas parecía un colchón cómodo, ahora se ha convertido en una distancia corta, demasiado corta: seis puntos sobre el descenso con siete jornadas por delante. Y claro, eso cambia todo. El tono, las conversaciones… y hasta la manera de ver cada partido.
La racha que lo explica todo… y el miedo que ya está ahí
Porque al final todo gira en torno a lo mismo. Los resultados. O mejor dicho, la falta de ellos. El equipo sigue sin ganar y mientras tanto los de abajo sí están sumando, y eso genera una sensación incómoda, de esas que van creciendo poco a poco. No es solo la tabla, es la dinámica. Es mirar el calendario y pensar: “¿y si no llega la victoria?”.
En la cabeza del perico esa idea no deja de dar vueltas: esto ya no es una mala racha sin más, empieza a ser un problema serio. Y lo peor es que no hay una solución clara a corto plazo. El equipo compite a ratos, genera… pero no cierra. Y así, cada semana pesa más.
El debate de Manolo: entre la continuidad y el desgaste
En paralelo, ha vuelto uno de los temas que más divide ahora mismo: Manolo González. Hay una parte de la afición que señala directamente al entrenador, convencida de que el equipo necesita un cambio en el banquillo para reaccionar. Pero también hay otra que no lo ve tan claro, que cree que a estas alturas, con lo que queda, mover ficha puede ser más arriesgado que otra cosa.

No es un debate sencillo. Se mezclan números que no acompañan con la sensación de que el problema va más allá del entrenador. Y ahí es donde aparece ese punto de duda que nadie termina de resolver. ¿Es cuestión de cambiar al técnico… o de algo más profundo?
El derbi sigue muy vivo: Gavi, Fermín y una herida que no se cierra
Y luego está lo del derbi. Que no se ha ido. Ni mucho menos. Siguen saliendo imágenes, detalles, gestos… y todo vuelve a encenderlo todo. En La Grada Ràdio se ha hablado claro de lo que hicieron Gavi y Fermín, señalando su actitud como provocativa, infantil y fuera de lugar.

No es solo lo que pasó en caliente, es lo que queda después. La sensación de falta de respeto sigue ahí, y cada nuevo vídeo o imagen la alimenta un poco más. El derbi ya no es solo el resultado. Es todo lo que vino después.
El desliz de Manolo González
Francesc Via también se ha detenido en las imágenes de Manolo González haciendo un gesto en broma de vomitar antes de salir al césped del Camp Nou, un detalle que, en otro contexto, habría pasado desapercibido pero que en un derbi se convierte en todo lo contrario. Lo ha calificado como un “desliz”, no por la intención, sino porque el técnico representa al Espanyol y sabe que siempre hay cámaras captándolo todo; una simple broma entre colegas que, sacada de contexto, ha sido aprovechada por parte de la prensa y del entorno culé para alimentar el relato y justificar lo ocurrido después.

El club, en el foco: silencio que no convence
Y en medio de todo esto, el Espanyol. O mejor dicho, su ausencia. Porque otro de los puntos calientes del programa ha sido la decisión del club de no actuar a nivel legal por lo sucedido en el derbi. Una postura que no ha terminado de gustar a muchos.
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— LA GRADA (@lagradaonline) April 14, 2026
Pero no solo eso. También pesa el silencio. No ha habido un mensaje claro hacia la afición, y eso, en un momento así, se nota. Se echa en falta. Francesc Via lo ha dicho de forma bastante directa desde el micrófono: hace falta rectificar, comunicar mejor y, sobre todo, hacer sentir al perico que el club está ahí, que le protege.
Un llamamiento claro: proteger al espanyolismo
Y es que más allá de lo deportivo, más allá del derbi, hay una cuestión de identidad y de vínculo con la gente. Y ahí es donde el programa ha insistido: el Espanyol tiene que dar un paso al frente.
Porque en momentos como este, cuando los resultados no acompañan y el ambiente está cargado, lo mínimo que pide la afición es sentirse respaldada. Y ahora mismo, esa sensación no está del todo.
La permanencia más cara aprieta al Espanyol: 38 puntos ya no dan tranquilidad
El Espanyol ha llegado a la jornada 31 con 38 puntos y seis de margen sobre el descenso, una cifra que en otro año invitaría a respirar… pero este no es un año cualquiera. La zona baja se ha disparado y la salvación apunta a ser la más cara desde 2008, cuando el Zaragoza cayó con 42 puntos, ese número que durante años se ha repetido casi como una fórmula mágica. Esta vez, puede no servir. El precedente está ahí: aquel Zaragoza, con un equipazo, bajó tras perder 3-2 ante el Mallorca, mientras otros se salvaron con 43, 44 o 45. Y ahora el contexto se parece demasiado, con un descenso que marca el Elche con 32 puntos, una cifra altísima a estas alturas. Por eso los duelos ante Rayo y Levante ya no son partidos más, son finales adelantadas para rascar al menos cuatro puntos y evitar que el calendario, con Madrid, Sevilla, Athletic, Osasuna y Real Sociedad en el horizonte, se convierta en una trampa. Porque el recuerdo está ahí, el de 2006, el del milagro de Coro en el último suspiro, y nadie quiere volver a vivirlo.
En medio de todo ese ruido, Francesc Via ha querido poner un poco de calma, recordando que, pese al susto, es “virtualmente imposible” que el Elche recorte toda esa distancia en tan pocas jornadas. Un mensaje que no elimina la tensión, pero sí evita caer en el pánico. Aun así, el aviso está claro: esta vez, más que nunca, no basta con sobrevivir: toca reaccionar ya, porque los 42 puntos pueden no alcanzar.
El Espanyol sigue bien posicionado por Febas
El Espanyol lleva semanas moviéndose por Aleix Febas, con contactos reales y un interés claro que el club considera estratégico para reforzar el centro del campo. No es humo, pero tampoco está cerrado, y ahí está la clave. El jugador acaba contrato el 30 de junio y eso lo convierte en una oportunidad muy golosa, sobre todo por su perfil: criterio con balón, pausa y capacidad para mandar en el juego, justo lo que viene pidiendo el equipo. El problema es que la operación ya no es solo cosa del Espanyol. La Fiorentina podría haber entrado en el tema, con seguimiento en directo incluido en el Martínez Valero, y eso cambia el escenario: más dinero, más escaparate europeo y más competencia real. En paralelo, el propio contexto del futbolista empuja a pensar que está ante su último gran contrato, así que la decisión no será solo deportiva. En cualquier caso, Francesc Via dejó una lectura interesante: cree que el ruido con la Fiorentina puede ser una “cortina de humo” y que el Espanyol está mejor posicionado de lo que parece. Aun así, el club está obligado a dar un paso al frente si quiere cerrar la operación.
Jesús Vázquez aparece en escena… pero con muchas reservas
En medio de todo esto, ha surgido otro nombre: el de Jesús Vázquez. Según Matteo Moretto, el Espanyol estaría siguiendo al lateral del Valencia, un perfil que encaja en lo que se busca para reforzar el carril izquierdo. Eso sí, toca cogerlo con pinzas, porque a estas alturas del curso hay mucho movimiento de representantes y poco de decisiones reales. El jugador, formado desde niño en la cantera valencianista, ha ido creciendo paso a paso hasta asentarse en dinámica de primer equipo, sumando minutos en Liga y Copa y renovando hasta 2028. Esta temporada ha participado en 18 partidos, cinco como titular, en un rol de rotación que le mantiene dentro del nivel competitivo de Primera. Aun así, Via fue bastante claro: Moretto se mueve mucho por entorno de representantes y el perfil del jugador “deja frío”, así que no termina de convencer como apuesta prioritaria.
Un mercado marcado por dudas internas en el club
Más allá de nombres concretos, lo que empieza a preocupar es el fondo. De hecho, Via deslizó otro tema que no es menor: vuelven los problemas de sintonía dentro del Comité de Fichajes, justo en el momento más delicado de la planificación. Y eso, con un verano clave por delante, no es una buena señal. Porque el mercado no espera a nadie, y el Espanyol necesita acertar. Sin margen de error.
Carlos Vaps analiza la derrota del filial: buen inicio, pero mismos problemas de siempre… y temporada acabada
Carlos Vaps puso el foco en una sensación que se repite demasiado en el Espanyol B: el equipo de Raúl Jardiel compite bien por momentos, pero se cae cuando tiene que decidir en tres cuartos. Ante el Barça B, los pericos firmaron una primera parte seria, ordenada, incluso con tramos de igualdad real, pero todo cambió tras el descanso. El gol nada más empezar la segunda parte les hizo daño, y a partir de ahí apareció ese problema que arrastran todo el año: falta de ideas, poca claridad arriba y dificultad para transformar el juego en ocasiones reales. Vaps lo resumió casi sin rodeos: el filial “fue de más a menos”, y cuando tuvo que dar un paso adelante, ya con el marcador en contra, no encontró respuestas. El resultado final (3-1) no hace más que confirmar esa línea irregular que deja al equipo lejos de donde quería estar, con el playoff virtualmente descartado a falta de tres partidos.

La opinión del día; Héctor García estalla tras el derbi y deja dudas sobre Manolo: “Me da miedo el descenso”
La Grada Ràdio volvió a abrir ese espacio que muchas veces dice más que cualquier análisis: la opinión del día, donde el aficionado habla sin filtro. Y esta vez, con la herida del derbi todavía abierta, Héctor García entró directo, con ese tono de alguien que no está para matices: “¿Qué tal, amigos y enemigos de La Grada? ¿Cómo estéis? Supongo que cabreados, o tal vez estéis tristes y tenéis ganas de llorar, como ha hecho Pol Lozano”. Y a partir de ahí, ya no levantó el pie del acelerador.

Pol Lozano en el foco: entre la frustración y la exigencia
El discurso de Héctor fue claro con el capitán. No buscó suavizar nada. “Pol Lozano, eres un llorón”, soltó, sin pensarlo demasiado. Y lo acompañó con esa idea de fútbol de calle, de derbi de toda la vida: “Si Gavi te ha insultado, te insultas tú más fuerte, le pegas una hostia”.
Luego remató con esa crítica a la exposición pública: “Dice, ‘Me han insultado, nos tratan mal’. Toda la vida ha pasado eso. Es una mierda, sí, pero funciona así. Todos hacen lo mismo”.
Manolo, en el alambre incluso para los que le defendían
Si con Pol fue directo, con Manolo González hubo algo más: una especie de rendición. De esas que cuestan. Porque se nota que le ha defendido. Lo dice él mismo. “Lo he defendido siempre. Es que me cuesta mucho ya, directamente, no pensar que lo tendríamos que echar”.
Ese cambio de discurso no es menor. Es lo que está pasando en parte la grada. Gente que aguantaba empieza a dudar. Y lo explica con una frase que resume todo: “Ahora mismo veo imposible… ver los cuatro puntos que nos faltan”. Ya no es solo la racha, es la sensación. Lo que transmite el equipo.
Y aun así, mete contexto, porque tampoco compra el relato fácil: “Es injusto, totalmente, porque sé que le han dado mierda para competir”. Ahí está el matiz. No es blanco o negro. Pero la conclusión sigue siendo la misma: “Se ha de hacer alguna cosa”.
El miedo al descenso ya no se esconde
Lo más fuerte de su intervención no fue ni Pol ni Manolo. Fue el pánico que se ha instalado en algunos sectores del espanyolismo. Ese que ya no se tapa. “Me da puto miedo verme a seis puntos del descenso. Me da mucho miedo”. Sin adornos. Tal cual.
Y es que lo que antes parecía imposible ahora ya no lo es tanto. “Los equipos de abajo están ganando todos los partidos”, dijo. Y ahí está la clave. No es solo lo que hace el Espanyol, es lo que hacen los demás.
Cerró con una frase que, más que análisis, es desahogo puro: “Seguimos en la puñetera mierda”. Y poco más se puede añadir. Porque cuando el aficionado llega a ese punto, ya no está pensando en sistemas, ni en estadísticas, ni en discursos. Está pensando en sobrevivir.






