El Espanyol presentará este viernes su segunda equipación para la temporada 2026-27, una camiseta que llega con cierta expectación después de la acogida algo fría que tuvo la primera. No porque la blanquiazul fuese un desastre, ni mucho menos, sino porque veníamos de una camiseta local 2025-26 que gustó muchísimo y que dejó el listón bastante alto. Y claro, cuando una camiseta entra tan bien por los ojos, la siguiente siempre carga con una comparación bastante puñetera.
Una primera equipación que no terminó de encender del todo
La primera camiseta de este curso mantiene las franjas verticales blancas y azules, recupera los pantalones negros históricos y apuesta por un diseño más moderno, con líneas negras delimitando las franjas, remates oscuros en cuello, mangas y bajos, y un tejido con más trabajo del que se aprecia en las fotos oficiales. Vista de cerca gana, sí. Pero la primera reacción de una parte de la afición fue más de prudencia que de entusiasmo. La camiseta del año pasado enamoró rápido; esta, en cambio, ha necesitado bastante más explicación.
El recuerdo de la 2025-26 sigue pesando
La comparación con el curso anterior es inevitable. La camiseta local 2025-26, inspirada en aquella época tan especial de los años 80, tocó una fibra muy perica: el tercer puesto liguero de la 1986-87, la final de la UEFA 1987-88, el aire retro bien medido… Vamos, una mezcla difícil de superar. También gustó la segunda beige, elegante y fácil de llevar fuera del campo, y algo más cuestionada aunque con fervientes defensores fue la tercera con guiños a la identidad catalana. Y, por si faltaba algo, llegó la cuarta camiseta del 125 aniversario, con ese homenaje a los orígenes amarillos y negros del club. Fue un año muy potente en camisetas, y eso ahora juega en contra de cualquier estreno nuevo.
El rojo apunta a ser protagonista
La segunda equipación que se presentará este viernes apunta al color rojo, un tono que no es extraño en la historia reciente ni lejana del Espanyol. De hecho, el rojo ha aparecido muchas veces en las segundas camisetas blanquiazules, con diseños muy distintos entre sí. Algunas muy recordadas, otras más discutidas, como pasa siempre con estas cosas. Desde el club se ha transmitido que esta segunda camiseta gusta especialmente y que esperan una buena aceptación entre la afición. Después de una primera equipación que dejó dudas, esta segunda tiene la oportunidad de reconciliar un poco al perico con la colección de esta temporada.
Un color con mucha historia en las segundas equipaciones
El rojo ha sido un recurso habitual en la segunda piel del Espanyol. Ahí están modelos como los de las temporadas 1984-85 y 1990-92, con las recordadas franjas blanquiazules horizontales en el pecho. También la camiseta de la 1994-95, con franja blanca a la altura del pecho, o la de la 1998-99, que recuperaba las franjas blanquiazules en esa zona. Más adelante llegaron diseños rojos con apliques blancos en las temporadas 2000-01 y 2002-04, y la de la 2008-09, con la franja de Sant Jordi en blanco. No hablamos de un color improvisado: el rojo forma parte del armario alternativo perico desde hace mucho.
De la mítica de los 80 a los diseños más recientes
En la 2015-16 se recuperó la mítica idea de los años 80 con las franjas blanquiazules horizontales, mientras que en la 2016-17 el rojo apareció de otra manera, en forma de cruz sobre fondo blanco. También hubo una camiseta en tonos rojos diagonales en la 2018-19, otra vuelta al patrón de franjas en el pecho en la 2021-22, esta vez con una ligera inclinación, y la de la 2023-24, roja y no exenta de polémica, con mangas decoradas con detalles geométricos en blanco y azul. En resumen: el rojo ha dado camisetas muy queridas, otras más raras y alguna que todavía divide bastante a la afición.
La clave será el diseño, no solo el color
Que la camiseta sea roja no garantiza nada. El color puede gustar, pero el diseño manda. El perico suele ser bastante sensible con estas cosas, y con razón: una camiseta no es solo una prenda deportiva, es parte de la identidad del club, de la memoria de cada temporada y, muchas veces, del bolsillo del aficionado. Más aún después de que la nueva primera equipación haya subido de precio por primera vez en varios años, con un importe base de 84,99 euros y la posibilidad de irse hasta los 104,99 euros con nombre, dorsal y parche de LaLiga. Si se pide un esfuerzo al aficionado, la camiseta tiene que entrar por los ojos.
Kelme, el reto de mantener el nivel
Kelme viene de una temporada 2025-26 muy bien valorada en cuanto a diseño. La camiseta del aniversario, la segunda beige y la local con aire histórico dejaron buena sensación. Por eso este curso el reto era complicado. La primera camiseta 2026-27 tiene detalles interesantes, sobre todo en textura y acabados, pero no generó ese flechazo inmediato. Ahora la segunda equipación puede cambiar el tono de la conversación. Un buen diseño rojo, bien rematado y con algún guiño blanquiazul reconocible, puede tener mucho recorrido entre la afición.
Una presentación con ganas de cambiar sensaciones
El club enseñará este viernes la segunda camiseta con la esperanza de que la reacción sea más cálida que con la primera. Y esa palabra, cálida, aquí casi viene sola si hablamos de rojo. La afición perica espera algo con personalidad, que no parezca una camiseta genérica y que conecte con la historia del club sin caer en un diseño demasiado cargado. Hay margen para hacerlo bien. El rojo ya tiene tradición, las franjas blanquiazules pueden dar juego y el Espanyol necesita también cuidar estos detalles en un verano donde todo se mira con lupa.
Este viernes, nueva piel para el Espanyol
La segunda equipación 2026-27 del Espanyol llega con el reto de gustar, convencer y levantar algo más de ilusión que la primera. No es una cuestión menor. La camiseta forma parte del vínculo emocional con el club, y más en una afición que suele vivir cada detalle como algo propio. Este viernes saldremos de dudas: el rojo vuelve a escena y ahora toca ver si esta vez sí hay flechazo.







