En un día que está siendo muy duro para todos los pericos, en La Grada Ràdio se han abierto teléfonos para que la gente pudiera hablar sin filtro sobre la derrota del Espanyol ante el Rayo, el momento del equipo, la figura de Manolo González, el papel del club y ese partido del lunes ante el Levante que ya nadie se atreve a tratar como uno más. Bajo la dirección de Francesc Via, y con la participación en tertulia de Luis Navarrete, Jaume Ballester, Mateu Ponce y Aitor Jiménez, el programa ha tenido bastante de terapia colectiva, pero también de diagnóstico serio. No se habló solo de Vallecas; se habló de todo lo que arrastra ese 1-0, de la racha, de la sensación de derrumbe y de esa distancia cada vez mayor entre el club y una afición que sigue respondiendo incluso cuando el equipo la empuja al límite.
PeterPunk abre los teléfonos con una visión durísima del momento del Espanyol
El primer oyente en entrar fue PeterPunk, que dejó un mensaje muy crudo y bastante reconocible para una parte grande del espanyolismo. Su intervención fue directa, sin rodeos y con ese tono de quien ya no está ni para adornar el enfado: “Estamos en la posición de hacer un récord histórico, salvarnos sin ganar un partido en toda la segunda vuelta porque los oitros no están para ganar. Esa va a ser la suerte, porque estamos hundidísimos y no veo al equipo capaz de ganar un partido. Soy manolista a tope, creo que es nuestro líder y el mejor del vestuario pero ya está superado, se ha visto solo”. En esa llamada ya aparecieron dos ideas que luego fueron recorriendo toda la tertulia: por un lado, la sensación de que el equipo ya no transmite ninguna capacidad real de reacción; por otro, la percepción de que Manolo González puede seguir teniendo crédito humano dentro del vestuario, pero cada vez menos herramientas para sacar al grupo de este pozo.
Joan pide optimismo y unidad antes de la final ante el Levante
Después llegó Joan, con un mensaje mucho más emocional, más agarrado a la fe perica de toda la vida y a esa necesidad de empujar justo cuando todo invita a venirse abajo. Su intervención fue una de las pocas que intentó iluminar un poco el ambiente: “Tengo muchas ganas que llegue el día del Levante, voy a llevar un talismán que estuvo el día de la clasificación para Europa ante la Real, el ascenso y la permanencia. En la vida todo vuelve y por supuesto que ganaremos al Levante, hay que mirar con optimismo los demás partidos. Decirle a la gente que no vamos a bajar, tengo la ilusión de volver a Europa porque la gente lo merece, como la temporada de Rubi el fútbol nos ha quitado mucho pero nos lo devolverá. Hay que estar unidos”. Fue una llamada muy de corazón, de esas que no se sostienen tanto en el análisis como en la necesidad de agarrarse a algo. Y en un día así, la verdad, también era necesario escuchar una voz así. Porque el lunes no solo hará falta fútbol; hará falta que la grada crea, aunque sea a ratos, que aún hay algo por salvar más allá de la categoría.
Via responde al debate sobre Manolo González y al clamor por un cambio
En el chat de Twitch también hubo bastante movimiento, con mensajes que insistían en que aunque se gane al Levante la temporada ya es un desastre. Uno de los usuarios, Albert, reclamó a Francesc Via que dejara de defender a Manolo González. Y ahí el director de La Grada dejó clara una posición que ya viene sosteniendo en los últimos días: no es tanto una defensa cerrada del técnico como una constatación de que el club, ahora mismo, no tiene una solución clara encima de la mesa. Via explicó que cesarlo hoy no le parece la solución mágica, sobre todo porque no hay un sustituto plausible y porque, si se tomara esa decisión después del Levante, al nuevo entrenador apenas le quedarían cinco partidos para arreglar una situación que viene de mucho más atrás. También replicó a quienes piden la entrada de Javi Chica, recordando que es una persona muy querida por el espanyolismo, un gran profesional, pero que no se le puede sentar en el banquillo del primer equipo solo por haber ganado dos partidos con el Juvenil B. La idea de Via fue bastante clara: habrá tiempo para decidir qué hacer con Manolo si el equipo se salva, pero ahora mismo no ve el cese como la llave que lo arregle todo.
David apunta al club y deja una de las llamadas más dolorosas del programa
La llamada de David fue seguramente una de las más duras de toda la mañana. No tanto por el volumen del enfado, sino por el cansancio real que desprendía. Habló desde el hartazgo de quien siente que lleva demasiado tiempo tragando decepciones: “El club está destruido desde hace muchos años, desde la época de Chen, nos ilusionamos mucho y vinieron dos descensos, viene Pace y hacemos una primera vuelta impensable y en enero deberíamos haber tenido la capacidad de tener más ambición y fichar más jugadores, y como siempre nos hemos sabido aprovechar los momentos históricos. De repente enferma Garagarza y no tenemos capacidad para afrontar el mercado. Yo creo que el club está muerto, ¿qué más se le puede pedir a la gente? Soy un socio 1.000, y hemos respondido en todo. Nos salvamos en el último momento y tenemos 3.000 abonados más, estoy harto ya, no voy a ir el lunes al campo, me duele mucho. He llegado al punto de no ver ya los partidos, y me duele mucho”. La respuesta de Via fue igualmente fuerte, defendiendo que la afición acabará estando el lunes por responsabilidad y por amor al club, aunque nadie salga a pedirlo. Y ahí dejó otra reflexión importante: el Espanyol se ha convertido en “un club fantasma”, sin rostros que den la cara, sin una conexión real con el aficionado y con un modelo que él mismo definió como funcionarial. También reconoció “tener una decepción bastante grande con la nueva directiva porque no quieren atender”. Y remató con una frase que resumía bastante bien el ambiente: “esto es una tortura”.
Eduard sostiene a Manolo, pero carga durísimo contra la propiedad
La última gran llamada destacada fue la de Eduard, que dejó una intervención muy interesante porque mezcló apoyo al entrenador con una crítica muy fuerte a la propiedad y a la dirección del club. De entrada quiso marcar postura sobre Manolo González: “No es un día bonito. Yo dije que iría con Manolo hasta el final y lo haré, no es algo emocional. Equivocándose, las decisiones deportivas que ha tomado las encuentro coherentes aunque no haya funcionado, no hay argumentos pese a los resultados para todo lo que se le está tirando”. Pero justo después cargó contra el escalón superior de la estructura: “Sí he de decir que tenemos inputs suficientes para saber que nos ha engañado esta directiva, que el mercado será deficitario y que estamos en un club disfuncional, todo lo que dijeron era mentira y en pocos meses se ha demostrado. Miremos al Burnley y podremos hacernos una idea de lo que tenemos”. También lanzó una idea que en la tertulia tuvo mucho eco: había margen para hacer un mercado de invierno mejor, para reforzar una plantilla que ya venía muy forzada, y cargar todo eso al entrenador le parecía injusto. Su remate fue tremendo: “Hemos de intentar ir al campo el lunes y darlo todo porque es nuestro equipo, pero hemos de comenzar a posicionarlos ante la propiedad, igual que hicimos con Chen. La nueva propiedad nos lleva a la ruina”.
Luis Navarrete y el sentimiento de un espanyolismo agotado
A partir de ahí, la tertulia entró en una zona todavía más cruda, más emocional y también más reconocible para cualquiera que siga el día a día del Espanyol. Luis Navarrete lo resumió con una frase muy simple, pero que seguramente define bastante bien cómo está mucha gente ahora mismo: “Estoy en un momento duro”. Y esa idea fue quedándose flotando durante todo el debate, porque al final el problema no es solo la clasificación ni la racha, sino el desgaste. El cansancio mental. La sensación de que cada partido deja una herida nueva y de que el equipo ha convertido lo excepcional en rutina. Ya no sorprende perder; lo que duele es la forma en que se pierde y cómo todo acaba empujando al mismo sitio.

Jaume Ballester señala a Pere Milla y Aitor Jiménez se agarra al empate que se escapó
Jaume Ballester fue directo a una acción muy concreta del partido, sin demasiadas vueltas, y dejó una frase fuerte sobre el enfado que le provocó lo ocurrido: “Preocupado. Lo único que querría decir que al único que hay que echar es a Pere Milla por lo que hizo en el partido. Son uno de sus compañeros y al acabar el partido le cantaría las cuarenta”. Era una manera de poner nombre propio a una jugada que en la tertulia se interpretó como una de esas acciones que reflejan un estado general de nervio, precipitación y falta de claridad en el momento decisivo.
Por su parte, Aitor Jiménez se fue al plano más colectivo, pero también con mucha dureza: “Preocupadísimo, se nos acaban las oportunidades. Ayer fue un muy mal partido pero llegamos al 88’ con un empate, al menos no pierdas ese punto, pero es que la jugada de la derrota es un despropósito, la típica jugada en que solo nos pueden marcar en ese minuto”. Ahí apareció otra vez una sensación que se repitió durante toda la tertulia: el Espanyol no solo falla, falla en los peores momentos y de la peor manera posible.
Mateu Ponce verbaliza la duda que ya tiene buena parte del entorno con Manolo
Seguramente una de las intervenciones más significativas fue la de Mateu Ponce, porque retrató muy bien ese punto de confusión en el que vive ahora mismo parte del espanyolismo. Ya no es solo estar a favor o en contra de Manolo González. Es no saber ni desde dónde mirar todo esto. Su frase de arranque ya lo decía todo: “Yo sigo transparente, ya no sé ni de qué color soy. No sé qué pensar ni decir, cómo motivarme, acabé con un cabreo enorme con el gol del Rayo”. A partir de ahí, planteó abiertamente la gran duda del momento: “No sé cuál es la solución: soy manolista pero no sé si debería dar un paso al lado, o no, estoy con dudas pero creo que el equipo necesita una motivación, cambiar algo, no sé si de entrenador, o si no sería acertado: pero el lunes es el ultimátum, o victoria o dar un paso al lado, y poner a Chica”.
No era una defensa cerrada del cambio, ni tampoco de la continuidad. Era más bien el retrato de un estado de ánimo muy concreto: el de quien sigue queriendo creer, pero ya no sabe muy bien en qué.
La opción Javi Chica divide, pero Via y Ballester lo ven como señal de club perdido
Sobre esa posibilidad de colocar a Javi Chica al frente del primer equipo, la tertulia también fue bastante clara. Jaume Ballester lo interpretó como una decisión desesperada, más propia de un club desorientado que de una estructura que tenga control de la situación: “Esa elección significaría que están perdidos, es como ver a Dmitrovic intentando tirar aquella falta”. Y la respuesta de Francesc Via fue todavía más tajante: “No puedes poner en el primer equipo a un entrenador como Chica al que el director deportivo hace dos semanas no quería para el Juvenil B. Si ponemos a Chica que se vayan todos”.
La frase fue durísima, pero venía a subrayar una idea de fondo que se repitió varias veces durante el programa: el problema ya no es solo quién entrena al equipo, sino la sensación de que el club no tiene una línea clara, un criterio sólido ni una cadena de mando reconocible para tomar decisiones así.
La falta de liderazgo en el club, el gran agujero que denunció la tertulia
A medida que avanzaba el debate, la conversación se fue alejando un poco del césped para meterse de lleno en el vacío de poder que se percibe alrededor del Espanyol. Jaume Ballester lo resumió con otra intervención muy clara: “El problema es que falta alguien con carácter que baje al vestuario a echar bronca y dar ánimos, pero es que no tenemos a nadie. A Manolo no se lo cargarán porque no quieren gastar dinero; yo no me cargaría a Manolo, pero hace falta que alguien de un golpe sobre la mesa”.
Ahí el debate ya no iba tanto de sistema, de cambios o de nombres concretos. Iba de una ausencia más profunda: la de una figura con autoridad visible, capaz de intervenir en un momento en el que todo parece caerse a la vez. Via, eso sí, quiso dejar una cosa muy clara: “Si algo no se le puede reprochar a Manolo es que no tenga carácter”. O sea, que la falta de energía o de mando no la sitúa en el entrenador, sino bastante más arriba.
Navarrete defiende que el vestuario no se le ha girado a Manolo
En ese punto del debate, Luis Navarrete dejó una reflexión interesante sobre la posición real de Manolo dentro del vestuario. Para él, la clave está ahí: “El problema de un entrenador es cuando los jugadores se te tuercen y no ha pasado, Manolo ha sido una persona a la que hemos quemado, tal vez se le debía haber dejado hacer un mes si alguien tuviese cabeza de empresario y hubiésemos ganado algún partido seguro. Pero excepto las tres primeras el equipo ha sido competitivo estos 15 partidos, pero mientras los jugadores le sigan…”.
La frase, aunque algo abierta al final, marcaba una idea importante: el técnico puede estar desgastado, puede haber perdido parte del crédito fuera, pero internamente no parece haber roto con el grupo. Y eso, en un contexto así, cambia bastante la lectura de todo. Porque si el vestuario todavía cree en él, el debate ya no es solo futbolístico; es también estructural y de contexto.
Francesc Via apunta al gran silencio del club y a la ausencia de Alan Pace
Uno de los momentos más duros de toda esta segunda parte de la tertulia llegó cuando Francesc Via puso el foco en lo que, para él, de verdad explica por qué habla de un Espanyol destruido como club. Su intervención fue bastante larga, pero muy clara en el fondo: “¿Alguien de la directiva se ha reunido con los jugadores, se ha reunido con los capitanes a ver qué pasa? Y el director deportivo que está de baja algo tendrá que decir… Cuando digo que estamos destruidos como club me refiero a esto, si viese que hay reportes para tomar estas decisiones lo entendería, pero no es así. Pace no está aquí en un partido tan importante. Pace fue hace un par de semanas a hablar con Manolo, tras el partido del Barça, y estuvo Garagarza: ¿cuál fue el mensaje y ha cambiado estos 15 días?”.
Aquí la tertulia ya dejó de hablar solo de resultados y empezó a hablar de ausencias. Ausencia de mensajes, de explicaciones, de interlocución y de presencia en un momento en el que el equipo, el entrenador y la afición parecen estar completamente expuestos.
“Estamos solos”: la frase de Mateu Ponce que resume el desamparo del espanyolismo
La intervención final de Mateu Ponce dejó una frase de esas que resumen mucho con muy poco: “Cualquiera va a un despacho del club y no hay nadie, estamos solos”. Es una frase sencilla, pero durísima. Porque habla de mucho más que de puertas cerradas o de despachos vacíos. Habla del sentimiento de abandono que recorre ahora mismo a buena parte del espanyolismo. La tertulia de hoy no dibujó solo un equipo en crisis; dibujó un club deshilachado, un entorno cansado y una afición que, pese a todo, sabe que el lunes volverá a estar ahí. Y quizá esa sea la contradicción más perica de todas: sentirte solo, estar harto, no entender casi nada… y aun así volver a empujar.

Los oyentes vuelven a tomar la palabra y la preocupación ya suena a miedo de verdad
En ese punto de la tertulia, La Grada Ràdio volvió a abrir teléfonos y ahí se terminó de dibujar del todo el estado de ánimo del espanyolismo. Francesc, desde Los Ángeles de San Rafael, entró con una frase que ya explicaba el tono de su llamada: “jodido, como todos”. A partir de ahí dejó una reflexión muy reconocible para cualquiera que viera el partido de Vallecas con el corazón en la boca: “Ayer estabas en el campo y como se ha dicho, cuando en el 88’ vas empatando no puedes dejar que te marque”. También cargó con nombres propios, señalando que “Jugadores como Omar o Pere Milla están en una situación lamentable”, y enlazó el desenlace del partido con uno de los peores recuerdos recientes del espanyolismo: “es una situación desesperante que hemos vivido tantas veces, y el desenlace me recuerda el año que bajamos a Segunda con Raúl De Tomás”. Aun así, tampoco compró la idea del cambio en el banquillo como solución automática: “Soy manolista pero a veces se le va de las manos”, reconoció, antes de dejar una frase bastante elocuente sobre el vértigo que se ha instalado en el entorno: “Hace un mes no estaba preocupado y ahora estoy cagado, o ganamos el lunes o no quiero pensar en qué será el siguiente partido”.
La tertulia pone el foco en la dinámica de los de abajo y en la urgencia total del lunes
Después de esa llamada, Aitor Jiménez dejó una reflexión que en realidad explica buena parte del susto perico: “No estamos acertando con los equipos que estaban abajo porque están en dinámica positiva”. Es decir, el Espanyol no solo está mal; el problema es que varios de los rivales que hace unas semanas parecían más hundidos se están activando. En esa misma línea, Mateu Ponce fue muy claro con lo que toca de aquí al lunes: “Démosle las vueltas que queramos, la clave es ganar ya o se han de tomar decisiones urgentísimas, si se pierde el lunes se puede liar gorda”. La respuesta de Jaume Ballester fue casi una pregunta lanzada al aire, pero con bastante carga dentro: “¿Qué hace falta para que reaccionen?”. Y Mateu la resolvió sin adornos: “Ganar”. No había mucho más que añadir. Porque a estas alturas el debate ya no gira solo sobre ideas, onces o matices. Todo se ha reducido a algo mucho más básico: o el Espanyol vuelve a ganar ya o el incendio va a crecer todavía más.
Aitor y Navarrete señalan errores de gestión y una pérdida total de confianza
La conversación volvió luego al césped, a lo que se vio en Vallecas y a los detalles que explican por qué el equipo se volvió a caer. Aitor Jiménez fue bastante concreto ahí: “Pero para hacerlo Manolo ha de darse cuenta que hay jugadores que no pueden jugar, y poner los que están en mejor momento. Otra cosa que no se ha de hacer en equipos que van tan justos, no puedes cambiar al central en el 82’, cuando van mal dadas no puedes hacer cambios”. Era una crítica clara a ciertas decisiones del tramo final, en un momento donde cualquier movimiento mal medido pesa todavía más.
Por su parte, Luis Navarrete se centró en la jugada del gol del Rayo, donde vio una cadena de fallos muy grave: “Lo que no puedes hacer es fallar en la jugada del gol, pasa por tres opciones que no se hicieron bien como sí pasaba en la primera vuelta. Estas cosas nos están penalizando”. Y ahí incluso llegó a un tono bastante más duro al hablar de Omar: “Cogería a Omar y le pegaría un broncazo delante de todos que se quedaría seco”. La frase fue contundente, pero en el fondo resumía la frustración de una tertulia que no veía el gol de Camello como un accidente, sino como otra prueba más de que este Espanyol ya no se parece en nada al de la primera vuelta cuando tocaba decidir bien en los momentos calientes.
El gol del Rayo reabre fantasmas muy viejos en el espanyolismo
Uno de los momentos más significativos de esta parte del debate fue cuando Aitor vinculó el 1-0 de Vallecas con uno de esos recuerdos que ningún perico quiere volver a tocar. “El gol del Rayo me recordó al del Valencia el año que bajamos, estaba todo el mundo desorganizado en el centro del campo y la defensa sin saber qué hacer, es lo que me preocupa en la jugada y en el minuto 88’”, dijo. Ahí está seguramente una de las claves más delicadas de todo lo que se comentó: no es solo el gol, es lo que el gol representa. Porque ver al equipo roto, sin estructura y sin respuestas en ese minuto activa memorias que duelen mucho. Aitor también señaló otra acción que le dejó mal cuerpo, la de Roberto en la primera parte: “También me preocupa en la primera parte que se queda solo Roberto, se puede ir en velocidad y pasa a Dolan, ya no se atreven”. Y la réplica de Navarrete fue corta, pero seguramente de las más certeras de toda la tertulia: “Es falta de confianza”. Nada más. Y nada menos.
Fèlix pone el foco en Pace, en la defensa y en la falta de contundencia del equipo
En ese tramo del programa entró también Fèlix, un veterano perico de 77 años, con una de esas llamadas que tienen mucho de decepción acumulada y mucho de experiencia mirando todo esto con distancia. Empezó valorando lo que vio en Vallecas desde los nombres: “Ayer no debió jugar Pere Milla, Dolan muy mal, Roberto sólo fue voluntad y correr”. Luego amplió el foco hacia la propiedad y lo que viene por delante: “Pace es muy buena persona pero no pondrá un duro, este año nos salvaremos porque hay tres peores pero me preocupa el año que viene, qué haremos si no ponemos dinero con esta defensa, con Pol Lozano… están todos con nervios”. También dejó una lectura bastante clara sobre Manolo González: “Manolo sacó el 120% en la primera vuelta a los jugadores, ahora no pero ahora los futbolistas no ponen cojones”. Y cerró con una llamada a la grada que enlazaba mucho con lo que ya había flotado durante todo el programa: “El lunes hay que ir a luchar y animar”. O sea, crítica sí, preocupación también, pero sin renunciar a la obligación perica de empujar cuando todo se pone feo.
Francesc Via cambia el foco: más que el dinero de Pace, preocupa la gestión del club
A partir de esa llamada, Francesc Via quiso matizar una idea que se estaba repitiendo bastante alrededor del dueño. No centró tanto el problema en si Alan Pace va a poner o no dinero, sino en algo que considera incluso más grave: cómo se está gestionando el club y el vacío de información que existe alrededor de todo. Lo explicó así: “No me parece tan preocupante lo de poner un duro porque hay gente local y externa que puede ayudar que se hagan inversiones si ellos lo permiten, lo más preocupante de Pace a día de hoy no es el dinero, es la gestión: no hemos resuelto el tema de la dirección deportiva, de cómo generar recursos, no hay comunicación con el socio ni noticia de nuevos espónsores”. Y remató todavía más claro: “No es problema que ponga o no un duro, se le están buscando inversores que si lo aceptan pondrán dinero, el problema es la gestión, que no lo explican. La gestión era su base y de momento no lo están demostrando”.
Ese giro del debate fue importante, porque sacó la conversación del simple “pone o no pone” para llevarla a una crítica más estructural: el problema es que nadie sabe qué se está haciendo, qué se piensa hacer ni quién está pilotando de verdad la situación.
“No sabemos qué están haciendo”: la gran frase que resume el vacío actual
A esa idea se sumó Mateu Ponce con una frase muy simple, pero de mucho peso: “El problema es que ahora mismo no sabemos qué están haciendo”. Y Via la llevó un poco más allá con otra reflexión muy potente: “Que no sepamos qué quieren hacer ya es un problema, que no haya ahora mismo nadie en toda la órbita perica que diga algo positivo de una propiedad que lleva seis meses es muy significativo”. Ahí la tertulia entró de lleno en una crítica ya no solo deportiva, sino institucional. No se está cuestionando solo el rendimiento del equipo; se está cuestionando la dirección del club, la falta de mensaje y la desconexión con el entorno. Y eso, en un Espanyol que viene de tantos años de desgaste, se vive con todavía más sensibilidad.
Jaume Ballester apunta también a la ausencia de la directiva en un día simbólico
Para rematar ese bloque, Jaume Ballester añadió un detalle que puede parecer pequeño, pero que en el contexto actual dice bastante: “Añado otra cosa: ayer hasta la hora de comer en el estand de Sant Jordi aparte de veteranos, gente de la Fundació y empleados no había nadie de la directiva, eso es el cariño que nos tienen, ese es el problema”. La frase enlazó muy bien con todo lo anterior, porque va justo a ese punto donde el aficionado siente que el club no solo falla en decisiones o resultados, sino también en presencia, cercanía y sensibilidad con momentos que importan.
El lunes ante el Levante ya se mira como una final en todos los sentidos
La tertulia entró luego de lleno en el partido del lunes, y ahí el tono fue todavía más serio porque ya nadie lo contempla como una cita normal. Jaume Ballester dejó una advertencia bastante clara sobre el rival: “La suerte es que el Levante tiene alguna baja importante como la de Iván Romero, pero corren y juegan. Ha pasado de ser de los más goleados al séptimo que menos encaja”. La réplica de Francesc Via fue todavía más dura en la comparación de dinámicas: “El Espanyol sería colista en la segunda vuelta y el Levante séptimo”. Ese contraste resume mucho. Uno llega lanzado, con la flecha para arriba. El otro aterriza con el miedo metido en el cuerpo y una racha que ya se ha comido casi toda la confianza que quedaba. Y por eso el lunes pesa tanto: porque el Espanyol no se enfrenta solo al Levante, se enfrenta también a su propio bloqueo.
Navarrete y Mateu ponen el foco en la dinámica y en la cabeza del equipo
En esa parte del debate, Luis Navarrete recordó que si el Espanyol sigue con margen todavía es porque muchos rivales también han hecho una segunda vuelta penosa, aunque eso mismo ha ido alargando un problema que nadie ha sabido cortar a tiempo: “Aquí no se han tomado decisiones porque muchos equipos están haciendo una vuelta desastrosa, nos ha beneficiado pero también perjudicado. El empate de comparsa en la primera vuelta ante el Levante fue donde empezó todo, es un día espectacular para ir al campo e intentar ganar al séptimo equipo de la primera vuelta, el jugador ha de tener mente fría y saber que tiene que ganar”.
Mateu Ponce, por su parte, explicó muy bien por qué el partido del lunes se ve tan distinto desde cada lado: “Cuando vienes de una dinámica negativa y empieza a girar cambia más que al revés, es lo que le ha pasado al Levante. Nosotros en cambio es al revés, y revertirlo es muy complicado”. Ahí está seguramente el gran drama perico ahora mismo: el problema no es solo ganar un partido, el problema es volver a creer que se puede ganar uno.
El debate sobre Manolo sigue, pero también se recuerda que el equipo tuvo opciones
Aunque la tertulia volvió a rozar el nombre de Manolo González, en este tramo también apareció una idea que sirve para explicar por qué el análisis no es del todo blanco o negro. Navarrete insistió en que el entrenador no ha dejado de buscar soluciones: “Manolo ha tenido el equipo competitivo estos partidos, lo ha intentado, en el rayo hay tres oportunidades para marcar”. Y ahí entró Mateu con una frase que también deja bastante claro dónde acaba la responsabilidad táctica y dónde empieza la ejecución individual: “Manolo no tira los penaltis”.
En esa misma línea, Aitor Jiménez quiso agarrarse a una sola cosa para no caer del todo en el pesimismo: “Como hay esa necesidad imperiosa de romper la mala racha, a eso me agarro, a que sea ante el Levante”. No sonaba a convicción plena, más bien a esa esperanza obligada que te queda cuando ya casi todo lo demás te ha fallado.
Aguja pide dignidad, valentía y que jueguen los que sepan soportar la presión
En ese momento entró una nueva llamada, la de Aguja, un clásico del programa, que dejó una de las reflexiones más completas de toda esta parte final. Empezó fuerte, definiendo el partido de Vallecas como lo vio él: “Un pequeño detalle, ayer el equipo estuvo mal, MAL, estuvo tembloroso y con miedo a la derrota, que le llego porque la estaba esperando. Se falló porque se está con miedo, así no vamos a ninguna parte”.
A partir de ahí, planteó dos ideas bastante serias. La primera, sobre el propio entrenador: “Lo que toca ahora, primero, dignidad por muchas partes, empezando por el entrenador, ha de sentarse consigo mismo y ver si está capacitado para este rush final, pero ha de ser él”. La segunda, sobre el once y el perfil de futbolista que necesita ahora mismo el equipo: “En estas seis jornadas que quedan no han de jugar los mejores sino que son los que crea Manolo que están capacitados para asumir la presión, porque hay jugadores a los que la situación se les está viniendo encima. El grupo ha de transmitir el convencimiento de que se puede ganar”.
Fue una llamada importante porque llevó el debate a un sitio muy concreto: ya no se trata solo de talento o jerarquía, sino de quién está preparado mentalmente para aguantar este momento.
Carlos Romero, los cambios y el problema de tocar demasiado o no tocar nada
A partir de ahí aparecieron nombres propios. Jaume Ballester se refirió a Carlos Romero con bastante claridad: “Lo de que Carlos Romero está desconectado lo ha de haber visto el staff, que se sienten con él y le digan que si quiere ir al Mundial que espabile”.
Navarrete fue aún más lejos en su lectura del bajón del lateral: “Romero apretó en la primera vuelta porque quería volver al Villarreal, ahora ya no mete la pierna en momentos clave. Pero cambiarlo, hacer pequeños cambios en este momento es complicado, el lunes como se dice van a jugar los 11 cabrones de siempre y han de ser los que nos han de hacer ganar los puntos necesarios”.
Mateu, en cambio, no compró del todo esa idea de continuidad automática y dejó claro que él sí tocaría cosas: “Pues yo de Manolo haría cambios, de hecho cada semana ya juega con un sistema diferente”. Y ahí volvió a salir el dilema central: si mantener a los de siempre aunque estén mal, o tocar piezas aunque eso también aumente el ruido y la inseguridad.
Via y Ballester explican por qué el cese de Manolo nunca se vio tan fácil como se cuenta ahora
En esta parte del debate también se habló de ese juicio a toro pasado tan habitual en el fútbol. Francesc Via lo planteó así: “Se habla de cuándo había que haber echado a Manolo, pero no ha sido tan sencillo: echarlo tras el robo de Mallorca o de Valencia, ¿esos son los momentos?”. La reflexión venía a decir que ahora, con la racha encima de la mesa, todo parece clarísimo, pero que cuando los partidos venían cargados de agravios arbitrales, malas sensaciones pero competitividad, y un contexto institucional tan raro, la decisión no era tan lineal.
Navarrete dejó entonces una frase muy potente desde su propia experiencia: “En mi vida como entrenador me han dejado perder tres partidos seguidos”.
Y Ballester cerró ese bloque enlazándolo con el estilo de gestión de Alan Pace: “Mirad la política de Pace en el Burnley y como con esos resultados al entrenador no se lo han cargado. Es una mentalidad conservadora y aparte no creo que la solución sea echar a Manolo, cambiar por cambiar no lo haría, otra cosa es si tuvieses alguien con carácter”. Es decir, el debate sigue vivo, pero en la tertulia se volvió a insistir en una idea muy repetida hoy: el problema no se arregla solo apretando un botón si detrás no hay una estructura, un plan o una figura fuerte para sustituir.
MariJose pone el cierre emocional: miedo, apoyo y una llamada a no soltar al equipo ahora
Para acabar, llegó la llamada de MariJose, de La Túrbula, y ahí la tertulia se cerró desde un lugar mucho más emocional. Su intervención fue muy sentida y seguramente conectó con mucha gente que ahora mismo se mueve entre el cabreo y el miedo: “Muy triste, lloré en casa y todo, los veo muy mal. Manolo está tan mal como los jugadores, el lunes tenemos que ir al ‘sí se puede’ ante el Levante para ayudarlos porque están hechos polvo, no son ellos, por mucho que quieran tienen miedo y les falta la confianza”.
Y remató con una idea muy importante para cerrar el programa: “Quedan 5 partidos y hemos de apoyar al 100%, cuando acabe la temporada hablaremos de todo, como de una propiedad que deja mucho que desear, pero hemos de estar con ellos porque me da todo mucho miedo”.
Fue un cierre muy perico, la verdad. Dolido, cansado, desconfiado con el club, con dudas con casi todo… pero todavía agarrado a la obligación de empujar el lunes. Y seguramente ese ha sido el gran resumen de esta parte de la tertulia: el espanyolismo está roto por dentro, pero sabe que aún no puede soltarse.







