El Espanyol tiene por delante un verano de nombres, rumores, entradas y salidas, pero antes de que todo eso coja velocidad hay un problema bastante más seco y menos vistoso: las fichas. Javier de Haro lo ha tratado esta semana en Tiempo de Espanyol, poniendo el foco en una realidad que condiciona de lleno el trabajo de Monchi. El club tiene ahora mismo 27 fichas ocupadas en el primer equipo, cuando el límite está en 25 licencias. Así que el primer paso no es solo fichar. Es hacer hueco. Y el problema es extensivo a la Base, donde hay un verdadero problema.
Monchi necesita liberar espacio antes de reforzar la plantilla
El área deportiva quiere mejorar el equipo, eso está claro, pero no puede hacerlo sin mirar antes la lista completa de jugadores con contrato. En el Espanyol hay futbolistas que seguirán, otros que regresan de cesión, algunos que deberán ganarse el sitio en pretemporada y varios que tendrán que salir. Cada incorporación necesita una ficha libre, y ahora mismo el club va pasado de ocupación. Por eso el mercado blanquiazul no se puede leer solo desde los posibles fichajes. Las salidas serán igual de importantes.
La norma permite 25 licencias en el primer equipo
La regulación marca que una primera plantilla puede tener 25 fichas. Algunos clubes no completan todas porque trabajan con jugadores que, aun estando en dinámica del primer equipo, mantienen ficha del filial. Esa fórmula ya la ha usado el Espanyol en los últimos años, y podría volver a hacerlo esta temporada. El problema es que no todos los jugadores pueden entrar en esa vía. Hay límites de edad y casos concretos que obligan a pasar a licencia profesional. Y ahí empieza el verdadero rompecabezas.
La edad decide quién puede tener ficha de filial
Para poder estar en el primer equipo con ficha B, el futbolista no puede superar los 23 años. Es decir, entran los nacidos a partir de 2004. Esto afecta directamente a varios casos. Clemens Riedel, nacido en 2003, ya no podrá seguir con dorsal de filial y deberá ocupar ficha del primer equipo. Lo mismo sucede con otros futbolistas que regresan o están en esa frontera de edad. Puede parecer un detalle administrativo, pero cambia mucho la planificación. Un jugador puede gustar, puede tener futuro, puede estar en el plan… pero si ocupa ficha del primer equipo, la decisión pesa más.
Riedel deja de ser una excepción
Riedel es uno de los ejemplos más claros. La pasada temporada pudo estar en dinámica del primer equipo con dorsal de filial, pero su edad ya no le permite mantener esa situación. Eso obliga al club a decidir con más claridad qué papel tendrá. Si sigue, ocupa plaza profesional. Si no entra en el plan, habrá que buscar una salida. El margen de prueba se reduce cuando una ficha del primer equipo está en juego.
Los cedidos que vuelven complican todavía más el escenario
A todo esto se suman los nueve cedidos que regresan al Espanyol. Monchi ya dejó claro que todos están convocados para empezar la pretemporada el 7 de julio, aunque no todos seguirán. El club quiere verlos, medirlos, comprobar su evolución y decidir. El problema es que, mientras eso pasa, también cuentan dentro de la planificación. No es lo mismo empezar una pretemporada con una plantilla limpia que hacerlo con muchos futbolistas pendientes de salida.
Hinojo, Bauza, Javi Hernández y Omar Sadik sí podrían ir con ficha B
Entre los jugadores que regresan, hay algunos que todavía podrían competir en el primer equipo con ficha del filial. Es el caso de Roger Hinojo y Rafa Bauza, nacidos en 2005, y de Javi Hernández y Omar Sadik, nacidos en 2004. Ellos sí entran en el margen de edad. Esto puede dar algo de aire al club, porque permite tenerlos cerca del primer equipo sin ocupar una de las 25 licencias profesionales. Para Monchi, esa flexibilidad puede ser oro en un verano tan apretado.
Pol Tristán tiene una excepción por ser portero
El caso de Pol Tristán es distinto. Aunque es de 2002 y ya supera el límite general, los porteros tienen una norma diferente: pueden estar con ficha del filial hasta los 25 años. Eso le permite al Espanyol manejar su situación con algo más de margen. Aun así, también habrá que ver cómo queda la portería del primer equipo, qué decide el club con los guardametas y qué papel tendría Tristán si continúa. La excepción ayuda, pero no resuelve por sí sola el atasco.
Marcos Fernández, Hugo Pérez y Justin Smith tendrían que ocupar ficha profesional
Otros casos son más complicados. Marcos Fernández, Hugo Pérez y Justin Smith no entrarían ya en la fórmula de ficha B por edad. Si siguen en el primer equipo, tendrían que ocupar licencia profesional. Los casos de Hugo y Justin parecen algunas de las carpetas más claras del verano y se puede aventurar con total seguridad que no seguirán. Marcos, por su parte, obliga a tomar decisiones más finas. Cuando un jugador joven ya no puede esconderse detrás del dorsal del filial, el club debe elegir: apuesta real o salida.
El filial también está lleno
El problema no se queda en el primer equipo. El filial también arrastra una saturación importante. Vuelven jugadores de cesión, hay futbolistas con contrato en vigor, suben juveniles que por edad o por contrato deben dar el salto y aparecen otros nombres que quizá todavía podrían seguir en etapa juvenil. El resultado es un atasco en cadena. Si el filial no libera espacio, los juveniles tampoco pueden subir con normalidad. Y si los juveniles no suben, se bloquea también la estructura inferior.
La desaparición del Espanyol C cambia el mapa
La eliminación del acuerdo de vinculación con el Vilassar, que ha ejercido en la práctica de Espanyol C, también influye en todo este escenario. La pasada temporada, la vía del conjunto del Maresme sirvió como salida para varios futbolistas que no tenían encaje claro en el filial. Esa fórmula ya no existe. Ahora el club debe ordenar todo dentro de una estructura más comprimida. Eso obliga a ser más preciso. Antes había una especie de colchón. Ahora hay menos habitaciones y demasiada gente llamando a la puerta.
Marco Otero hereda una carpeta difícil
La llegada de Marco Otero al fútbol base coincide con este atasco. No es un problema nacido ahora y en absoluto es su reponsabilidad, todo lo contrario, se arrastra tras años de malas decidiones, pero sí le toca gestionarlo desde ya. El club debe decidir qué jugadores siguen, cuáles bajan un escalón, cuáles rescinden y cuáles pueden tener recorrido real. No es una tarea agradable. Hablamos de futbolistas jóvenes, contratos, familias, agentes y expectativas. Ordenar la cantera no es solo hacer una lista; es tocar carreras que todavía están empezando.
Las cesiones también están limitadas
La planificación se complica más por la normativa de cesiones. Como hemos venido explicando el cambio de normativa hace que los clubes solo puedan ceder seis jugadores a nivel nacional, aunque hay excepciones para futbolistas formados en el propio club durante un periodo determinado. Esto afecta al primer equipo, al filial y al juvenil. En otras palabras: no se puede resolver todo mandando jugadores fuera. La cesión ya no sirve como botón fácil para apagar incendios.
El Espanyol debe elegir mejor a quién cede
Con ese límite, cada cesión debe pensarse muy bien. No basta con buscar minutos para todos. Hay que priorizar qué futbolistas necesitan salir para crecer, cuáles deben quedarse cerca, cuáles pueden ocupar ficha B y cuáles ya no tienen recorrido dentro del club. Ceder a un jugador equivocado puede cerrar la puerta a otro que quizá lo necesitaba más. El margen de error es pequeño.
La pretemporada será una prueba, pero también un filtro
El inicio del trabajo el 7 de julio servirá para que Monchi y el cuerpo técnico vean de cerca a varios jugadores que regresan. Pero la pretemporada también funcionará como filtro. Algunos futbolistas empezarán con el grupo y saldrán después. Otros quizá no estén al principio y acabarán entrando si el mercado lo permite. El primer día de entrenamiento no será una foto definitiva, sino una sala de espera llena de decisiones pendientes.
El límite de fichas condiciona los fichajes
Este punto es clave. El Espanyol puede tener opciones avanzadas en el mercado, pero cada llegada depende también de una salida o de una ficha libre. Por eso algunas operaciones pueden parecer lentas desde fuera. No siempre se trata de falta de interés o de falta de dinero. A veces el problema es más básico: no hay espacio suficiente. Antes de anunciar refuerzos, el club debe saber dónde los inscribe.
Un verano de salidas obligadas
El escenario lleva a una conclusión evidente: habrá salidas. Algunas serán pactadas, otras pueden llegar por traspaso, alguna quizá con porcentaje de futura venta o recompra, y otras mediante rescisión si no queda más remedio. El club debe intentar no regalar activos, sobre todo con jugadores jóvenes que todavía pueden tener valor. La limpieza es necesaria, pero el Espanyol no puede permitirse perder patrimonio por las prisas.
Un problema heredado que exige orden
El atasco de fichas no aparece de un día para otro. Es consecuencia de varios años de decisiones acumuladas: contratos, cesiones, estructura del fútbol base, desaparición del Espanyol C y planificación de plantillas. Ahora le toca a la nueva dirección deportiva ordenar todo eso. Monchi en el primer equipo y Marco Otero en la base tienen una tarea que no luce, pero que puede marcar el verano. El Espanyol necesita menos improvisación y más orden interno.
Primero limpiar, luego construir
La afición quiere fichajes, y es normal. Quiere ilusión, caras nuevas y señales de que el proyecto sube el nivel. Pero el club tiene una primera faena bastante clara: liberar fichas, decidir con los cedidos, ordenar el filial y manejar bien las licencias B. Si el Espanyol no arregla ese atasco, cada movimiento del mercado será más difícil. Antes de construir una plantilla más fuerte, toca abrir espacio en una casa demasiado llena.







