El Espanyol se ahorra una última jornada de infarto, pero mirará de reojo una permanencia con cuentas pendientes con algunos de los implicados

21 de mayo de 2026

El Espanyol ha hecho en una semana lo que no había sido capaz de hacer durante cinco meses: sumar seis puntos. Dicho así parece una frase cualquiera, pero no lo es. Los pericos sacaron ante el Athletic Club y Osasuna los mismos puntos que habían conseguido durante una racha larguísima sin ganar, de esas que te van comiendo por dentro jornada tras jornada. Y gracias a ese arreón final, el equipo de Manolo González se ha ahorrado llegar a la última jornada con la vida en juego. No habrá calculadora del descenso para el Espanyol. No habrá transistor temblando por si marca uno u otro. No habrá esa angustia horrible de jugarte una temporada entera en 90 minutos. Esta vez, el drama será de otros.

Cinco equipos se jugarán no caer a Segunda

La última jornada de LaLiga apunta a ser durísima para varios equipos. Levante, Osasuna, Elche, Girona y Mallorca pelearán por evitar los dos puestos de descenso que todavía quedan por resolver. El Levante, el Osasuna y el Elche llegan con 42 puntos; el Girona, con 40; y el Mallorca, con 39. En cambio, el Espanyol, el Alavés y el Sevilla ya tienen la permanencia asegurada. Visto desde Cornellà-El Prat, cuesta no pensar en lo cerca que estuvo el equipo de estar dentro de ese lío. Porque hace nada, tras perder en Sevilla, la sensación era que el Espanyol podía meterse de cabeza en una última jornada de pánico. Las victorias ante Athletic y Osasuna lo cambiaron todo.

Levante, Osasuna y Elche dependen bastante de sí mismos

El Levante está en una posición casi salvada, aunque no del todo cerrada. Su descenso solo llegaría con una carambola muy concreta: perder en el campo del Betis, que el Elche pierda en Girona, que Osasuna puntúe en Getafe y que el Mallorca no gane. Vamos, una combinación bastante rebuscada. Osasuna, por su parte, se salva si consigue al menos un punto ante un Getafe que se juega Europa. Si pierde, puede meterse en un problema serio si el Girona gana al Elche y el Mallorca supera al Oviedo. El Elche también lo tiene claro: si no pierde en Montilivi, seguirá en Primera. Si cae ante el Girona, deberá mirar otros campos con el corazón encogido.

Girona y Mallorca, los que llegan más apurados

Para el Girona, la cuenta es brutalmente sencilla: o gana al Elche en Montilivi o baja a Segunda. No hay grandes rodeos ni combinaciones cómodas. El equipo de Míchel, pese a todo lo que ha construido estos años y pese al respaldo económico del entorno City, llega a la última jornada con el precipicio delante. El Mallorca todavía lo tiene peor. El conjunto balear está obligado a ganar al Oviedo y esperar varias cosas: que Osasuna pierda en Getafe, que el Elche caiga en Girona y que el Levante puntúe en La Cartuja frente al Betis. Es casi un milagro, pero en una última jornada nadie firma nada hasta que pita el árbitro.

El perico no está dentro del drama, pero tampoco lo mirará de lejos

Que el Espanyol ya esté salvado no significa que el espanyolismo vaya a ver la última jornada como quien mira un partido de pretemporada en agosto. Hay demasiadas historias cruzadas. Demasiadas heridas recientes. Demasiadas rivalidades que se han ido encendiendo en los últimos años. El perico no se juega la vida, pero sí mirará el desenlace con una mezcla de alivio, curiosidad y memoria. Porque el fútbol también va de eso: de recordar quién se rió cuando tú estabas mal, quién deseó que te hundieras y quién, simplemente, compitió sin faltar.

Girona: respeto al aficionado de verdad, recelo hacia el barcelonismo disfrazado

Con el Girona conviene hilar fino. No todo es lo mismo. Hay un aficionado gironí de cuna que merece todo el respeto, el que viene de los años difíciles, de campos menos glamourosos, de barro, de Segunda, de penurias y de un club que también tuvo que pelear mucho antes de vivir bajo el paraguas del Grupo City. Ese aficionado sabe perfectamente lo que sufrió su club y también recuerda que el Espanyol, en otros tiempos, no fue precisamente un enemigo. Ese Girona real, el de verdad, el que no duda entre sacar la camiseta del Barça o la del Girona según el fin de semana, merece respeto.

Otra cosa es cierta parte de la afición gironina que nunca ha escondido su fondo culé

El recelo perico apunta a otra parte. A esa zona de la afición gironina que en el fondo vive el fútbol desde una mirada azulgrana, que ha usado al Girona casi como segunda pantalla sentimental y que no ha dudado en mirar al Espanyol por encima del hombro cuando venían bien dadas. Ahí sí hay cuentas pendientes. No con el club entero, ni con toda su gente, sino con esa parte que se ha reído del Espanyol cuando lo veía cerca de Segunda. Y claro, cuando ahora el Girona se juega la vida y el Espanyol ya está salvado, la memoria aparece sola.

Más de un perico recordará también como en la celebración del gol del triunfo del Girona en el RCDE Stadium Vanat se llevó la mano a la oreja izquierda mirando a la afición blanquiazul, en un claro gesto «ahora os escucho».

0 1 espanyol girona

Mallorca: una rivalidad reciente que se ha calentado muchísimo

Con el Mallorca también se ha generado una rivalidad fuerte en los últimos años. Viene de la lucha en Segunda, de partidos tensos, de cruces incómodos y de una sensación muy extendida entre el espanyolismo: la de haber salido más de una vez de Son Moix con cara de atraco. Los dos últimos desplazamientos a Ses Illes han dejado bastante mal cuerpo en clave perica, y eso no se olvida tan rápido. La rivalidad con el cuadro balear ya no es una cosa menor ni pasajera. Se ha ido haciendo grande a base de golpes, polémicas y cuentas mal cerradas.

El “cadáver viviente” que muchos pericos no olvidan

En ese contexto, tampoco ha ayudado el tono de algunos análisis alrededor del Mallorca. Tomeu Maura, una de las voces más influyentes que sigue la actualidad del club balear, llegó a referirse al Espanyol como un “cadáver viviente” y a describirlo como un equipo hundido anímicamente tras una dinámica de resultados desastrosa. Es una opinión, sí, y el fútbol vive también de frases fuertes. Pero cuando llamas así a un equipo y ese equipo acaba salvándose antes que el tuyo, es normal que la afición perica lo guarde en la libreta. El Espanyol ha estado mal, muy mal, pero cadáver no era. Y en Primera sigue.

de burgos bengoetxea mallorca espanyol

Respeto a quien sufre, porque el Espanyol sabe demasiado de eso

Dicho todo esto, también hay que poner un poco de cabeza. El espanyolismo sabe mejor que casi nadie lo que significa vivir una última jornada con miedo. Lo sabe por experiencia reciente, por descensos, por ascensos, por finales agónicas y por tardes en las que la clasificación parecía una amenaza constante. Por eso no toca hacer leña del sufrimiento de todo el mundo. Hay aficiones que lo están pasando fatal y merecen respeto, porque detrás de cada escudo hay gente que paga su abono, viaja, sufre, llora y se come lunes horribles igual que los pericos.

Pero interés habrá, y sería absurdo negarlo

Otra cosa es que el Espanyol vaya a mirar hacia otro lado. No lo hará. La última jornada tendrá mucho morbo deportivo y sentimental. El Girona juega una final ante el Elche, el Mallorca necesita casi un milagro ante el Oviedo, Osasuna no puede fallar en Getafe y el Levante intentará cerrar el curso sin sustos. Mientras tanto, el Espanyol recibirá a la Real Sociedad con la permanencia asegurada, con la opción de llegar a los 48 puntos y con una mínima rendija europea todavía abierta. El perico ya no está en la hoguera, pero se quedará mirando cómo arde el final de Liga.

Seis puntos que cambiaron el final de temporada

El mérito de esta semana del Espanyol es enorme, incluso con todos los matices que se quieran poner. El equipo venía tocado y señalado, y cuando ya casi no quedaba margen ganó dos partidos seguidos. Primero ante el Athletic, en casa. Luego en El Sadar, ante Osasuna, en un campo donde no era nada fácil jugarse la permanencia. Esos seis puntos han evitado una última jornada absolutamente insoportable. Y eso, después de cinco meses sin ganar, vale muchísimo.

El Espanyol se salva y ahora mira el desenlace con memoria

La última jornada será dramática para otros. El Espanyol, por una vez tras unos últimos años de finales con mucho enm juego, podrá verla sin el miedo principal. Pero no desde la indiferencia. Mirará a Girona, Mallorca, Elche, Osasuna y Levante con interés, con respeto donde toca y con memoria donde también toca. Porque el fútbol no es solo la clasificación. Son las frases, las burlas, los viajes, los arbitrajes, las rivalidades y esa sensación tan humana de no olvidar demasiado rápido. El Espanyol sigue en Primera. Y ahora, desde una calma que parecía imposible hace nada, verá quién consigue salir vivo del último día.

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