La tertulia de este lunes en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via y con la participación de Víctor Maymó, Jan Carrillo, Juan Antonio Casanova ‘JAC’ y Juan Antonio de Haro, ha puesto sobre la mesa lo que muchos pericos llevan sintiendo desde hace días: nervios, miedo, rabia y una necesidad enorme de ganar al Levante. No era una tertulia cualquiera, claro. El Espanyol llega al partido con la racha por los suelos, solo cuatro puntos por encima del descenso y con el RCDE Stadium preparado para vivir una noche de esas que se notan antes de empezar. Por eso, el programa ha arrancado casi como una terapia colectiva, midiendo el famoso “nivel de cagazo” de cada uno. Juan Antonio de Haro ha sido claro: “Entre 0 y 10 estoy en un 7”. Maymó no se ha quedado corto, aunque lo ha llevado a su terreno: “Nivel de cagazo cuco sobre 10”. JAC, en cambio, ha rebajado bastante el drama: “3 sobre 10; no tanto lo de bajar que es 0 como lo de hoy, es muy importante no perder hoy porque si el Levante no vence hoy lo tendrá muy crudo”. Y Jan Carrillo ha ido todavía más abajo: ”También 0”. Vamos, que ni en la mesa se ponen todos de acuerdo. Como en el espanyolismo, vaya.
Maymó avisa: si el Espanyol no gana, el miedo se dispara
El debate ha girado rápido hacia el verdadero peso del partido. Porque una cosa es la clasificación pura y otra muy distinta es la dinámica, que es donde el Espanyol está sufriendo de verdad. Víctor Maymó lo ha resumido con una frase muy gráfica: “Todo depende de hoy, si no ganamos hoy el nivel de cagazo es hasta las orejas”. Y cuesta llevarle la contraria, porque el problema ya no es solo estar cuatro puntos por encima del descenso, sino cómo se ha llegado hasta ahí: sin ganar en todo 2026, fallando ocasiones claras, recibiendo golpes finales y dando una sensación de equipo emocionalmente tocado. Eso sí, Jan Carrillo ha pedido no convertir el partido en una sentencia antes de tiempo: “No podemos vender tampoco que si no ganamos bajamos”. Ese matiz es importante. Porque el lunes pesa muchísimo, pero la Liga no se acaba esta noche. Otra cosa es lo que pueda pasar en el ambiente si el resultado sale mal.
JAC rebaja la palabra final, pero no la importancia del partido
Juan Antonio Casanova, JAC, ha intentado separar la emoción de la matemática. Para él, el Espanyol – Levante no debe explicarse como una final absoluta, aunque sí como un partido que puede arreglar varias cosas de golpe. “No es una final, ni ganando estamos salvados ni perdiendo descendemos, nuestro problema viene más por la trayectoria que por la clasificación, ganando hoy matas ambos pájaros de un tiro”, ha defendido. La frase tiene mucha miga, porque toca el centro del problema: el Espanyol no está hundido en la tabla, pero sí lo está en sensaciones. Ganar al Levante no solo significaría sumar tres puntos; también serviría para cortar una racha horrible, calmar el ruido y volver a mirar el calendario con algo menos de temblor. El tema ya no es solo puntuar, es dejar de parecer un equipo atrapado en su propia mala dinámica.
De Haro lo ve como una final: “subrayada, en mayúscula y negrita”
Juan Antonio de Haro ha sido mucho más contundente. Para él, no hay demasiado margen para relativizar. “Si hoy perdemos dudo mucho que este equipo con la mentalidad que tiene saque algo en los 5 partidos siguientes. Hoy es una final, subrayada, en mayúscula y negfrita, el problema es la dinámica del Espanyol y la de un Levante que viene con la moral por las nubes que ve que si gana se mete en la pomada de la salvación”, ha señalado. Es una lectura dura, pero nace de una preocupación bastante compartida: si el Espanyol cae ante un rival directo en casa, el golpe mental puede ser enorme. El Levante llega con fe, con el impulso de haber ganado al Sevilla y con la sensación de que aún puede agarrarse a la permanencia. El Espanyol, en cambio, necesita reencontrarse con algo tan básico como ganar. Y cuando llevas tanto tiempo sin hacerlo, hasta lo básico parece una montaña.
Francesc Via teme un clima “irrespirable” si no llega la victoria
Francesc Via ha llevado el debate hacia el impacto que tendría una derrota o incluso otro tropiezo en el RCDE Stadium. Su diagnóstico ha sido muy claro y bastante serio: “Si el Espanyol pierde hoy habrá una situación irrespirable en el campo, no descarto gritos contra Manolo y el palco y entraremos en modo autodestrucción, que hay gente que ya está en este modo desde hace tiempo. Si no se gana hoy la gente pedirá de todo y entramos en un modo autodestructivo del que será difícil salir, pese a que quedarán partidos porque están pasando cosas inusuales como que cada semana el equipo que marca el descenso gana, algo de lo que los dos damnificados son Sevilla y Espanyol. Si no ganamos el clima será irrespirable. Dentro del club no hay nadie que tranquilice las aguas y diga si se tomarán o no medidas”. Ahí está otro de los puntos importantes de la tertulia: la falta de una voz fuerte dentro del club que rebaje el incendio o marque un camino. Porque cuando el equipo no gana y nadie tranquiliza, el ruido se multiplica solo.
Jan Carrillo pide calma: ganar es el único mensaje que puede apagar el incendio
Jan Carrillo también ha admitido que la situación está muy cargada, pero ha pedido no caer en la autoflagelación constante. Su frase inicial ha sido directa: “El único mensaje que sirve es una victoria, la gente que está alterada no entenderá otra cosa”. Y tiene razón. A estas alturas, ningún discurso va a convencer a una afición que lleva semanas tragando golpes. Solo ganando se puede cambiar el humor de la gente. Aun así, Jan ha pedido no perder la cabeza, recordando que hay equipos peor colocados y situaciones incluso más dramáticas, como la del Sevilla. “Hay equipos que están peor que nosotros, somos catastrofistas pero hemos de mantener la calma porque no sirve de nada perder los papeles y quemarlo todo”, ha apuntado. Es el equilibrio difícil de la noche: empujar como si fuera una final, pero sin convertir el estadio en una hoguera antes de que ruede el balón.
Marc Escribano acerca la última hora de un Levante que llega creyendo
El programa también ha contado con la llamada a Marc Escribano, de Las Provincias, para conocer la última hora del Levante, el rival de esta noche. Y la fotografía granota es bastante distinta a la perica. El equipo de Luís Castro llega con la moral alta tras ganar al Sevilla y con la sensación de que el objetivo, que hace no tanto parecía casi imposible, vuelve a estar en el mapa. Eso sí, el Levante también tiene sus problemas: no podrá contar con Iván Romero, héroe ante los sevillistas pero sancionado, ni con Kareem Tunde, lesionado. Aun así, los granotas llegan convencidos, con piernas frescas en algunas posiciones y con la idea de que ganar en Cornellà les mete de lleno en la pelea. Y eso hace que el partido sea todavía más peligroso para un Espanyol obligado a no fallar.
Marc Escribano sitúa el Espanyol – Levante como un choque de dinámicas opuestas
En ese punto del programa, La Grada Ràdio ha conectado con Marc Escribano, periodista de Las Provincias, para tomar la temperatura al Levante antes de visitar el RCDE Stadium. Y su primera lectura ha sido bastante clara: esta noche se cruzan dos equipos que llegan al mismo partido, pero desde sitios emocionales muy distintos. “La mejor lectura que se puede hacer de este partido es que son dos equipos que vienen en dinámicas diferentes, el Espanyol en una mala dinámica con la victoria resistiéndole y el Levante que pese a estar en puestos de descenso ahora mismo tiene esas opciones de seguir sumando puntos para escalar posiciones para llegar a las últimas jornadas con opciones de salvarse, y el partido de esta noche es crucial, porque igualaría a otros equipos y se neutralizaría la desvenataja que tenía el equipo cuando llegó Luis Castro, lo que da valor al trabajo del técnico portugués”. Vamos, que para el Levante no es solo un partido más en la pelea por abajo: es la opción de ponerse de verdad en el lío de la salvación. Y para el Espanyol, claro, justo lo contrario: ganar para no dejar que otro rival directo se le suba a la espalda.

El cambio de Luís Castro: más claridad, más verticalidad y confianza en la cantera
Escribano también ha explicado qué ha cambiado con la llegada de Luís Castro al banquillo granota. Y ahí la clave parece bastante sencilla: menos vueltas raras y más claridad. “Castro le ha dado confianza a jugadores que no la tenían, ha apostado por la cantera y sobre todo ha aclarados las cosas. A principio de temporada Julián Calero cambió el libreto táctico del ascenso y se le atragantó la Primera división, en cambio Castro ha sido pragmático, viniendo con una idea muy clara de que el equipo sea vertical abriendo juego por las bandas, recuperando a Paco Cortés que no jugaba en Segunda en la Cultural, y dando confianza a un Carlos Espí que está destacando dando muchos goles al equipo”. La frase explica bastante bien por qué el Levante llega con otra cara. No es que se haya convertido de repente en un equipazo imparable, pero sí parece un bloque que entiende mejor lo que quiere hacer. Y cuando un equipo de abajo empieza a creer en una idea simple, cuidado, porque ahí suelen llegar los puntos.
Las bajas de Iván Romero y Kareem Tundé abren dudas en el once granota
El Levante no llega limpio de problemas, ni mucho menos. Tiene bajas importantes, sobre todo las de Iván Romero, que venía de marcar dos goles al Sevilla, y Kareem Tundé. Eso obliga a Castro a tocar piezas en ataque y a decidir cómo reparte los roles por fuera. Sobre ese posible once, Escribano ha apuntado: “La baja de Romero hace tener la duda sobre quién será el sustituto; podría volver Carlos Álvarez tras lesión, Espí será delantero titular, Víctor García por banda derecha y Olasagasti haría el rol de falso extremo por la izquierda con Carlos Álvarez por detrás como enganche. Esa sería mi apuesta”. Es decir, un Levante con Carlos Espí como referencia, con velocidad por un lado, trabajo por el otro y Carlos Álvarez como pieza de talento para conectar. No estarán dos futbolistas importantes, pero el Levante tiene soluciones para no cambiar demasiado su idea.
Un Levante que puede salir a morder desde el primer minuto
Una de las grandes preguntas era qué tipo de Levante se verá esta noche en Cornellà. Si un equipo prudente, esperando el error del Espanyol, o uno atrevido, consciente de que el momento blanquiazul puede ser una oportunidad. Marc Escribano se inclina por lo segundo: “Este partido es muy importante para el Levante poqrque aún tiene el reto de dar el golpe fuera de casa ante un Espanyol en racha negativa, c´ñomo hacerlo, atacando desde el primer minuto o aprovechar sus errores. Yo creo que será la primera, tiene esa confianza interna para ser propositivo e ir al ataque desde el primer minuto, luego está el reto de aguantar el resultado que en algunos encuentros ha costado”. Y ahí hay una advertencia clara para el Espanyol. Si el Levante sale valiente y el equipo perico entra nervioso, el inicio del partido puede ser una prueba muy seria para la grada y para los jugadores.
Para el Levante ya todo son finales: no se firman empates
Escribano también ha dejado claro que en Orriols el chip ya está completamente cambiado. El Levante no viaja al RCDE Stadium a firmar un puntito y volver a casa contento. La situación aprieta demasiado. “Desde hace varias jornadas todo son finales para el Levante, todos lo tienen claro, no se firman empates y se va a ganarlo todo porque el tiempo apremia y el resto de equipos en la lucha por la permanencia suman mucho. Ese planteamiento está siendo muy positivo, y el partido de esta noche es clave porque te permitiría compensar la desventaja que arrastraba igualándose a algunos rivales”. Es un mensaje que también sirve para entender el peligro del rival. El Levante llega último o en descenso, sí, pero no llega muerto. Llega convencido de que todavía puede engancharse.
Un calendario con trampas y una última jornada muy curiosa
Mirando más allá del partido de esta noche, el calendario del Levante también tiene su miga. Escribano lo ha repasado así: “Al Levante le queda un calendario curioso: debe visitar al Villarreal que ya tiene la Champions asegurada, luego Osasuna en casa, visita al Celta, y un partido definitivo en Orriols ante el Mallorca. La curiosidad es que la última jornada es en campo del Betis, con el Sevilla posiblemente jugándose la permanencia”. No es un camino sencillo, pero tampoco imposible. Y ahí el partido ante el Espanyol coge todavía más peso: ganar en Cornellà le permitiría al Levante mirar esas cinco jornadas con otra cara, mientras que una derrota lo dejaría otra vez muy tocado.
La mirada desde Valencia: el Espanyol se ha metido en una situación preocupante
La charla con Marc Escribano acabó también con una reflexión sobre el momento del Espanyol. Vista desde fuera, la situación perica preocupa. Y no solo por la clasificación, sino por esa sensación de equipo que ha empezado a probar cosas en plena urgencia. “La situación del Espanyol es preocupante, su calendario no es favorable, y cuando a un equipo se le hace bola la temporada empieza a probar cosas a ver qué funciona, Manolo se ha salido del guion habitual y creo que es un partido vital para el Espanyol, un triunfo le daría vida importantísima”. La frase resume muy bien el tamaño de la noche. Para el Levante, ganar sería engancharse. Para el Espanyol, ganar sería respirar. Y ahora mismo, respirar ya sería muchísimo.
Maymó pone el foco en la cabeza: “veo este partido muy difícil”
En la tertulia, Víctor Maymó ha llevado el debate a un sitio que ahora mismo parece casi más importante que la táctica: la cabeza. Para él, la diferencia entre Espanyol y Levante está menos en el nombre de los jugadores y más en cómo llega cada vestuario al partido. “Para mí todo pasa ahora por el estado emocional de los jugadores: el del Levante ahora es de puedo con todo y el del Espanyol, no me sale nada, y eso a pesar de la diferencia de calidad importa. Ojalá me equivoque pero veo este partido muy difícil”, ha explicado. La frase duele porque toca una verdad bastante incómoda: el Espanyol tiene futbolistas para sacar esto adelante, pero cuando llevas tantos golpes seguidos, hasta un control fácil parece una montaña. Y ahí, precisamente, aparece el miedo de muchos pericos antes de una noche tan cargada.

Via pide una mentalidad de supervivencia que aguante incluso otro golpe
Francesc Via ha querido ampliar esa idea con una reflexión más de fondo. Si el Espanyol está en modo supervivencia, ese modo no puede durar solo hasta el primer contratiempo. Tiene que ser una manera de competir hasta el final, pase lo que pase esta noche. “Si tenemos esa mentalidad de supervivencia que decimos que hay que poner aunque hoy tengamos un revés hemos de seguir igual. Hemos de tener esa mentalidad del Levante, si vamos con el llanto si no ganamos… hay que pensar que quedarán 5 partidos y posiblemente hasta el último no se decidirá todo”, ha señalado. Es un mensaje complicado de comprar en caliente, porque si el resultado no sale, el ambiente puede ponerse durísimo. Pero también es cierto que la Liga no acabará esta noche. El problema es que el Espanyol necesita una victoria para que esa frase no suene a resignación, sino a plan.
“Estoy harto de que se pida siempre a la afición a cambio de nada”
Maymó, eso sí, ha querido dejar claro que la paciencia de la grada también tiene un límite. Y lo ha dicho sin rodeos: “Estoy harto de que se pida siempre a la afición a cambio de nada”. Es una frase que muchos aficionados podrían firmar ahora mismo. Porque la afición ha estado, ha llenado, ha viajado, ha empujado y ha vuelto a creer cuando tocaba. Pero el equipo lleva una segunda vuelta que ha ido vaciando la mochila emocional de la gente. La grada puede ayudar, claro que sí, pero también necesita que los jugadores le den algo a lo que agarrarse. No hace falta un fútbol maravilloso. Hoy, seguramente, bastaría con ver un equipo firme, concentrado y con esa rabia bien colocada que tantas veces se echa de menos.
JAC insiste en que ganar cambiaría la sensación de todo el tramo final
Juan Antonio Casanova, JAC, ha puesto el acento en lo que una victoria puede desbloquear, más allá de los tres puntos. “Si ganamos hoy aparte de sumar los tres puntos tenemos la sensación de que podemos ganar y la tendremos para los siguientes partidos. Hay gente dentro empezando por el entrenador que están jodidos porque no se gana”, ha apuntado. Esa idea es clave. Porque el Espanyol no solo necesita puntos: necesita recordar cómo se gana. Necesita romper esa especie de pared invisible que se le ha puesto delante en 2026. JAC lo ha resumido después de forma muy clara: “El problema no es tanto dónde estamos sino como estamos, ganado hoy los próximos partidos serán diferentes”. Y ahí está el gran asunto: la clasificación preocupa, pero las sensaciones asustan más.
De Haro señala el bloqueo visto en Vallecas
Juan Antonio de Haro ha sido duro al recordar lo visto ante el Rayo. Para él, más que el resultado, lo preocupante fue la incapacidad del equipo para hacer cosas básicas con naturalidad. “Es que el día del Rayo no controlaban ni un balón, eso te habla del estado del equipo. Y el Levante no va a ser el Rayo, que estaba con cuatro suplentes. Por muy buen equipo que seas si mentalmente no estás bien el cuerpo no funciona”, ha dicho. La lectura es bastante cruda, pero tiene sentido: cuando un equipo está tenso, se nota en el primer toque, en los duelos, en las decisiones y hasta en cómo se coloca para recibir. El Espanyol necesita bajar pulsaciones sin perder intensidad, que suena fácil dicho desde fuera, pero dentro del campo debe ser un lío tremendo.
El partido más fácil sobre el papel… y quizá el más difícil por todo lo que pesa
Maymó ha resumido la urgencia con otra frase bastante potente: “Todo pasa por este partido, si hoy no se gana se queman los barcos. Objetivamente es el partido más fácil de los que quedan además”. Ahí aparece una de las contradicciones de la noche. Sobre el papel, recibir al Levante en casa debería ser una oportunidad. Pero el momento del Espanyol convierte cualquier cosa en un examen gigante. Jan Carrillo ha querido poner algo de freno a esa lectura: “Eso no es tan fácil d emedir, además viene el Levante en muy buena dinámica; está muy bien lo de los cálculos pero lo que hay que hacer es ganar hoy”. Y tiene razón. Los cálculos están bien para la previa, pero cuando ruede la pelota solo valdrá una cosa: competir mejor que el rival. Sin excusas.
“Si no ganas, ¿con qué mentalidad recibes el domingo al Madrid?”
De Haro también ha lanzado una pregunta que resume el miedo que hay alrededor del partido: “Si no ganas, ¿con qué mentalidad recibes el domingo al Madrid?”. Porque el calendario no espera a nadie. Después del Levante viene el Real Madrid, y el Espanyol no puede permitirse llegar a ese partido con la sensación de hundimiento total. JAC, en esa línea, ha insistido en lo urgente que es cortar la racha cuanto antes: “Cuanto antes llegue la victoria, mejor para lo que quede”. No hay mucho más misterio. Ganar hoy no cerraría la permanencia, pero sí evitaría que el siguiente partido llegue con el equipo y la grada al borde del ataque de nervios.
Maymó explota: “Ganar y ganar, nada de pedir nada a la afición”
En uno de los momentos más encendidos de la tertulia, Maymó ha dejado una reflexión muy representativa del hartazgo de una parte importante del espanyolismo. “Se ha de trabajar mentalmente por la frustración que hay, ante el Rayo vi cosas preocupantes en los jugadores, no señalaré a nadie pero hay jugadores a los que no querría ver hoy. Ganar y ganar, nada de pedir nada a la afición porque estamos hartos, que nos den los jugadores motivos. Yo no pitaré hoy, pero cuando se certifique la temporada me cagaré en todo lo cagable. Si no ganas hoy estamos en la mierda, si es que no lo estamos ya”, ha soltado. Es duro, sí. Pero refleja un estado de ánimo muy real. La afición está dispuesta a empujar, pero ya no quiere discursos: quiere hechos.
Via admite el fracaso de haber llegado a este punto
Via ha coincidido en el fondo de esa queja, especialmente por el contraste con la primera vuelta. “Totalmente de acuerdo, tener que hacer números con la primera vuelta que hicimos es lamentable”, ha dicho. Y ahí cuesta discutir. El Espanyol estaba en una posición muy cómoda hace unos meses y ahora está obligado a sacar la calculadora cada fin de semana. Jan Carrillo ha hablado de una anomalía con muchas causas detrás: “Lo que ha pasado este año es una anomalía que viene provocado por muchas cosas”. De Haro, más preocupado, ha añadido: “Pues me preocupan las estadísticas, podemos hacerlo aún peor y eso que soy una persona positiva, pero es que la realidad es otra”. El tono de la mesa, en ese tramo, ha sido bastante claro: nadie quiere caer en el drama gratuito, pero tampoco se puede maquillar una segunda vuelta que ha destrozado gran parte de la ilusión que se había construido.
¿Y si se gana? Respiro, rabia y un debate que seguirá vivo
Jan ha planteado una pregunta interesante: “¿Qué sensación tendréis si se gana hoy? ¿Un respiro, cabreo de la afición?”. La respuesta de Maymó ha sido muy suya, mezclando alivio y cabreo acumulado: “Yo si gano hoy me enfado aún más que si pierdo: si pierdo me pongo en modo lo que haga falta, si gano me relajo y lo quemo todo porque es para reventarlo”. En el fondo, viene a decir que una victoria no borraría lo vivido. Al contrario: quizá haría todavía más incomprensible haber llegado tan al límite. JAC ha sido más optimista en ese punto: “Es imposible bajar si ganas hoy”. Via, en cambio, ha matizado rápido: “No es imposible. Ganar hoy es indispensable para que la gente crea, y que el equipo crea que se pueden ganar partidos, algo que el entrenador y el poco equipo se están empezando a creer”. Ese matiz es importante: ganar no salva matemáticamente, pero puede cambiar el aire.
Via: ganar para creer, aunque la temporada ya sea un fracaso
El cierre de Via ha sido largo, intenso y bastante fiel al clima que se respira en el espanyolismo. “Ganar al Levante parece ahora subir al Everest; si no se gana puede explotar todo por los aires, pueden catar Pace y Manolo dimisión, hasta a mí me caerá mierda, arderá todo, pero luego llegará el día del Madrid y se habrá de intentar ganar. Si vencemos hoy la gente pensará que se puede empatar o ganar otro partido, y todo el mundo creerá en la salvación y una cosa nos traerá a otra, se logrará en alguno de los próximos partidos en casa aunque la temporada será un fracaso pase lo que pase. En tres meses nos hemos pulido el clima favorable que había, Manolo es cuestionado, es una tragedia, pero puede ser peor si bajamos a Segunda. Pero por mucho que la gente se queje nos lo vamos a tener que comer, es lógico tener miedo y tensión, gritemos entre semana pero en los partidos entendamos que estamos en la mierda tras una segunda vuelta para la que horripilante se queda corto. Estamos en la mierda y hay que ganar partidos, hoy el primero, y si no el siguiente porque lo importante es que el equipo se salve”. No hay mucho que añadir. Hoy no se arregla la temporada. Hoy se intenta evitar que se rompa del todo.

JAC alerta por la visita de posibles inversores al derbi del Camp Nou
En otro tramo de la tertulia de La Grada Ràdio, el debate ha salido del césped y ha entrado en el terreno institucional, que tampoco está precisamente tranquilo. Juan Antonio Casanova, JAC, ha mostrado su preocupación por la información avanzada la pasada semana por La Grada: Alan Pace, que hoy no estará en el RCDE Stadium para el Espanyol – Levante, asistió al derbi del Camp Nou acompañado de posibles inversores. Y a JAC, la escena no le encaja nada: “Esto me preocupa mucho; si a tu presidente se le ocurre que el día ideal para traer posibles inversores es ir al campo del Barça el día que sabes que te caerá una buena, que te insultarán, que harás el papel del tonto de la película, ¿no podía haberse encontrado otra situación, comenzando por un partido en casa donde se vea el ambiente?”. La pregunta tiene mala leche, pero también bastante lógica perica: si quieres enseñar el Espanyol, quizá lo normal sería enseñar el RCDE Stadium y su gente, no una noche incómoda en casa del eterno rival.
Via matiza el episodio: ocho acompañantes y entradas sobrantes
Francesc Via ha tratado de poner algo de contexto al episodio, aunque admitiendo que hay partes que no están del todo claras. “No sé por qué pasó, si sé que eran ocho personas, que se compraron muchas entradas y algunas sobraban y las repartieron entre exfutbolistas y demás”, ha explicado. La escena, aun así, deja muchas preguntas encima de la mesa. No tanto por el hecho de que Pace pueda moverse con posibles inversores, algo normal en una nueva etapa de propiedad, sino por el momento y el lugar elegidos. El espanyolismo viene sensible, el equipo está en plena caída deportiva y cualquier gesto institucional se mira ahora con lupa. Y si encima el presidente no estará hoy en un partido tan delicado como el del Levante, el debate se enciende todavía más.
Maymó mira al Burnley y avisa: “a ver a quién hemos metido en casa”
Víctor Maymó ha llevado la reflexión hacia Alan Pace y su gestión en el Burnley, con una frase bastante gráfica: “A Pace le vamos a dar una oportunidad, pero con lo del Burnley es eso der cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, el destrozo que está haciendo en el Burnley, a ver a quién hemos metido en casa”. El mensaje resume una preocupación que empieza a circular entre parte de la afición: la nueva propiedad todavía tiene margen, sí, pero no tiene un cheque en blanco emocional. El Espanyol necesita señales claras, decisiones coherentes y una presencia que calme, no que aumente las dudas. Porque si el equipo se mete en problemas serios y el entorno percibe desconexión arriba, el ruido puede crecer de golpe.
El cierre parcial del RCDE Stadium vuelve al debate
Maymó también ha puesto sobre la mesa el cierre de un sector del estadio, una medida que ha generado bastante malestar entre abonados afectados. Su crítica ha sido muy directa: “Y denunciar el hecho que haya un sector de la grada cerrado, me parece lamentable con los medios que hay no identificar al responsable y cerrar el sector como si fuera el cole por no salir el responsable. Aficionados a los que les afecta y ese día no fueron, están castigados”. Es un enfado entendible. Porque una sanción colectiva siempre deja esa sensación de injusticia para quien no tuvo nada que ver. Hay socios que pagan su abono, que no participaron en ningún incidente y que aun así se ven fuera de su sitio en una noche clave. Y eso, claro, escuece.
Jan pide al club mano firme con los “energúmenos”
Jan Carrillo ha recogido el guante, pero enfocándolo desde otro lado: el problema no es solo la sanción, sino la repetición de incidentes en los últimos tiempos. “Lo que es lamentable es el récord que llevamos estos dos años. Lo que ha de hacer el club es un poco de limpieza de ciertos energúmenos que hay en el club”, ha defendido. Via ha puntualizado rápidamente que aquel episodio concreto fue en tribuna, pero Jan ha matizado su idea: “No he dicho nada, energúmenos hay en todos los sectores. Viendo que el Espanyol no sabe controlar porque ha habido varios incidentes estos años, LaLiga decide cerrar el sector”. La reflexión va más allá de un sector concreto. El club necesita identificar, actuar y proteger a la mayoría de una afición que no puede pagar siempre por unos pocos.
Via lamenta el castigo a abonados que no hicieron nada
El cierre del debate lo ha dejado Francesc Via con una queja muy pegada al socio de a pie: “Es una putada que sin haber hecho nada el club te comunique que tu sector está cerrado, y no puedan reubicarte”. Y ahí está el punto más humano del asunto. Más allá de comunicados, sanciones y expedientes, hay aficionados concretos que se quedan sin poder ocupar su sitio habitual en un partido que puede pesar muchísimo en la temporada. El Espanyol tiene que competir esta noche en el campo, pero también tiene deberes fuera: ordenar, explicar mejor y evitar que el castigo vuelva a caer sobre quien no ha hecho nada.
Manolo González, cada vez más cuestionado tras una racha que lo ha cambiado todo
En la recta final de la tertulia también ha salido el nombre de Manolo González, algo casi inevitable en una previa como esta. El técnico ha pasado de firmar una primera vuelta muy buena, de esas que parecían dejar al Espanyol en una zona bastante tranquila, a vivir uno de sus momentos más delicados desde que llegó al banquillo. Y eso, claro, pesa. La mala dinámica de resultados lo ha colocado en el centro del debate, aunque en la mesa se ha intentado repartir responsabilidades. Juan Antonio de Haro ha apuntado que “Se han juntado muchas factores, la mala suerte, el tema arbitral, la actitud del equipo”, pero Víctor Maymó ha añadido rápido otro elemento: “También hay que decirlo, malos planteamientos”. De Haro no ha esquivado el tema y ha rematado con una frase bastante clara: “Sí, aquí nadie queda excluido, la culpa es de todos, jugadores, entrenador cuerpo técnico”. O sea, que Manolo está señalado, sí, pero no es el único. La caída del Espanyol es demasiado grande como para explicarla con un solo nombre.
El debate del once ante el Levante: más centro del campo y menos doble punta
A partir de ahí, la tertulia ha entrado en lo que toca esta noche: cómo ganar al Levante. Y ahí todos han puesto el foco en el plan de partido. Para Maymó, la receta pasa por abandonar la doble punta que se vio en Vallecas: “Dos puntas como ante el Rayo no, nunca jugamos bien con eso. Tres hombres en el centro del campo”. La idea ha encontrado bastante sentido en la mesa, porque el Espanyol necesita mandar más, no partirse tanto y protegerse mejor cuando pierda la pelota. Jan Carrillo ha pedido ver a Rubén Sánchez: “Yo quiero ver a Rubén Sánchez”, aunque JAC le ha tirado de la lengua con ironía: “Sé sincero, lo que no quieres es ver a Omar”.

Jan ha matizado: “No digo eso, pero quiero de lateral, de banda derecha, de entrada o de refresco”. También ha habido debate en el eje defensivo, donde De Haro ha sido directo: “Pues yo pondrá a Miguel Rubio con Cabrera en el centro de la defensa. Tenemos un centro de la defensa que es un coladero”. Y Maymó ha cerrado su idea con tres peticiones muy concretas: “Yo pido tres centrocampistas, que uno de ellos sea Terrats, que no haya dos puntas y que Omar El Hilali no sea titular”. La conclusión de JAC resume bastante bien el sentir de la mesa: “Si queremos mandar de una vez un partido hemos de mandar en el centro del campo”. Porque esta noche, más que correr detrás del Levante, el Espanyol necesita coger el partido por el cuello y no soltarlo.
Primero empujar, luego ya llegará el juicio
La tertulia ha dejado una idea bastante clara: el Espanyol – Levante no se puede jugar desde el pánico. La afición tiene motivos para estar enfadada, claro que sí. La segunda vuelta está siendo durísima, el equipo no gana y el margen se ha estrechado demasiado. Pero esta noche toca otra cosa. Toca empujar. Toca que el equipo no se esconda. Toca que el RCDE Stadium no arranque derrotado. Luego ya habrá tiempo para pedir explicaciones, señalar errores y reclamar decisiones. Pero antes hay que ganar un partido que puede cortar el miedo o abrir una crisis todavía más fea. Y eso, guste más o menos, lo saben todos: los jugadores, Manolo, el club y cada perico que esta noche cruce los tornos de Cornellà.







