
El empate conseguido por Marcos Fernández en el último suspiro ante el Sevilla evitó una derrota muy dura, pero no consiguió borrar las dudas que dejó el encuentro. El Espanyol suma cuatro puntos después de cuatro jornadas y ocupa una posición tranquila en la tabla, aunque la imagen ofrecida empieza a preocupar más que la propia clasificación. Según analiza Oriol Robiró en L’Esportiu, solo dos arranques blanquiazules en Primera durante los últimos diez años fueron mejores que el actual. Los números no son extraordinarios, pero tampoco representan una rareza. El problema está en cómo se ha llegado hasta ellos.
Un empate agónico que dejó poco alivio
Igualar un partido en el descuento acostumbra a levantar al equipo y a la grada. Esta vez sucedió a medias. El cabezazo de Marcos al larguero y su posterior remate a la red salvaron un punto, pero el RCDE Stadium salió con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad clarísima. El Sevilla jugó más de media hora con diez, ofreció muy poco en ataque y aun así estuvo a punto de llevarse la victoria. Ese contexto convirtió el empate en un alivio pequeño, casi insuficiente.
El Espanyol tuvo el balón, pero generó muy poco
La preocupación principal nace del juego. El equipo tuvo momentos de control y algunas apariciones interesantes de Edu Expósito, Álex Calatrava y Javi Hernández, pero le faltó profundidad. La posesión avanzaba despacio, los espacios no aparecían y Roberto Fernández quedaba demasiadas veces aislado entre los centrales. El Espanyol acumuló futbolistas en campo contrario sin conseguir que el Sevilla se sintiera realmente asfixiado. El propio Manolo reconoció tras el encuentro que al conjunto blanquiazul le faltó claridad.
Del gran estreno ante el Levante a tres jornadas sin ganar
El comienzo frente al Levante levantó muchas expectativas. Aquel 3-0 mostró un Espanyol intenso, agresivo y con bastante facilidad para castigar los errores rivales. Desde entonces, la curva ha ido hacia abajo. Llegaron dos derrotas por la mínima ante Real Madrid y Real Sociedad, resultados que podían entrar dentro de una lógica competitiva, y después apareció el empate frente al Sevilla. El equipo lleva tres jornadas sin ganar y todavía no ha recuperado la frescura mostrada durante su estreno.
La dependencia de Roberto y las acciones individuales
L’Esportiu pone el foco en una dependencia que empieza a resultar evidente: el Espanyol necesita demasiado la puntería de Roberto y la inspiración puntual de determinados futbolistas. Cuando el delantero encuentra espacios, el equipo parece otro. Cuando el rival consigue encerrarlo, cuesta localizar caminos alternativos. Faltan movimientos coordinados, asociaciones cerca del área y mecanismos que permitan atacar una defensa cerrada sin esperar siempre una genialidad. Ante un Sevilla en inferioridad, esa carencia quedó especialmente expuesta.
Las dudas ya alcanzan a Manolo González
El entrenador se encuentra otra vez en el centro de la conversación. No porque su continuidad esté ahora mismo en peligro, sino porque parte del entorno considera que la plantilla ofrece más posibilidades de las que está mostrando sobre el césped. Las alineaciones, el reparto de minutos, la presencia de Urko y la forma de encajar a los últimos fichajes han abierto un debate alrededor de Manolo González. Cuando el juego no convence y los resultados tampoco terminan de llegar, la mirada acaba dirigiéndose al banquillo. Es ley del fútbol, aunque estemos todavía en septiembre.
El recuerdo de la pasada temporada pesa en el ambiente
El ruido tampoco nace únicamente de estas cuatro jornadas. La afición mantiene muy presente la segunda vuelta del pasado curso, cuando el equipo pasó de mirar hacia arriba a encadenar una caída que lo llevó a sufrir hasta el final. Manolo consiguió la permanencia y renovó su contrato, pero aquella mala racha dejó una herida que todavía no ha terminado de cerrarse. Cada partido sin ganar despierta recuerdos recientes y acelera una impaciencia que quizá no existiría con otro pasado inmediato.
La comparación con el curso anterior distorsiona las expectativas
El Espanyol comenzó la pasada Liga sumando diez puntos de doce posibles. Ganó tres encuentros, empató uno y puso las bases de una primera vuelta magnífica, cerrada con 34 puntos. Repetir aquello era muy complicado. La comparación, pese a todo, resulta inevitable: ahora el equipo cuenta con cuatro puntos y transmite menos seguridad. El inicio anterior fue excepcional; convertirlo en la medida habitual puede llevar a una lectura engañosa del presente.
Solo dos arranques mejores durante la última década en Primera
El repaso publicado por L’Esportiu aporta una perspectiva interesante. Durante los últimos diez años, contando únicamente las temporadas del Espanyol en Primera, solo el curso pasado -con diez puntos- y el 2018-19 -con siete- presentaron un balance mejor después de cuatro jornadas. Los cuatro puntos actuales igualan los registros de las temporadas 2024-25, 2022-23, 2019-20 y 2017-18. En los cursos 2021-22 y 2016-17, el conjunto perico se quedó en dos.
- Espanyol – Levante 3-0
- Espanyol – Madrid 1-2
- Real Sociedad – Espanyol 2-1
- Espanyol – Sevilla 1-1
- Espanyol – Atlético 2-1
- Real Sociedad – Espanyol 2-2
- Espanyol – Osasuna 1-0
- Espanyol – Mallorca 3-2
- Valladolid – Espanyol 1-0
- Espanyol – Real Sociedad 0-1
- Atlético – Espanyol 0-0
- Espanyol – Rayo Vallecano 2-1
- Celta – Espanyol 2-2
- Espanyol – Rayo Vallecano 0-2
- Espanyol – Madrid 1-3
- Athletic – Espanyol 0-1
- Osasuna – Espanyol 0-0
- Espanyol – Vila-real 0-0
- Mallorca – Espanyol 1-0
- Espanyol – Atlético 1-2
- Espanyol – Sevilla 0-2
- Alavés – Espanyol 0-0
- Espanyol – Granada 0-3
- Eibar – Espanyol 1-2
- Celta – Espanyol 1-1
- Espanyol – Valencia 2-0
- Alavés – Espanyol 2-1
- Espanyol – Levante 1-0
- Sevilla – Espanyol 1-1
- Espanyol – Leganés 0-1
- FCB – Espanyol 5-0
- Espanyol – Celta 2-1
- Sevilla – Espanyol 6-4
- Espanyol – Málaga 2-2
- Real Sociedad – Espanyol 1-1
- Espanyol – Madrid 0-2
Un arranque habitual que no puede tapar la mala imagen
El histórico rebaja el dramatismo, pero tampoco sirve para esconder lo visto ante el Sevilla. Que otros equipos del Espanyol empezaran igual o peor no convierte este comienzo en bueno. Una cosa es afirmar que cuatro puntos no representan una catástrofe y otra muy distinta conformarse con lo visto hasta ahora. La plantilla se ha reforzado, existe competencia en casi todas las posiciones y la expectativa lógica es que el equipo dé un paso adelante.
Tres partidos para despejar las dudas antes del parón
El calendario ofrece ahora una semana que puede cambiar bastante el ambiente. El Espanyol visitará a Osasuna, afrontará el encuentro ante el Rayo y recibirá al Elche antes del largo parón. Son tres partidos muy juntos y frente a rivales contra los que se espera competir de verdad. Una buena cosecha permitiría rebajar el ruido, dar tiempo a los fichajes y recuperar confianza; otro tramo pobre colocaría a Manolo bajo una presión mucho mayor.
Los puntos piden paciencia, el juego reclama una reacción
La fotografía del Espanyol tiene dos caras. La clasificación no obliga a encender todas las alarmas y el precedente histórico demuestra que el balance actual entra dentro de lo habitual. La imagen, en cambio, pide respuestas. Manolo González dispone de tiempo y de una plantilla con más alternativas, pero necesita que el equipo evolucione pronto. Cuatro jornadas no dictan una temporada. Sí pueden marcar el tono con el que se afronta todo lo que viene.










