El RCDE Stadium pasó del subidón al silencio en cuestión de minutos, porque el 2-2 ante el Celta fue de esos resultados que no sabes dónde colocar. Durante un rato pareció que el equipo había resucitado, que por fin se rompía la mala dinámica y que la remontada iba a ser un punto de inflexión. Pero el gol en el descuento lo congeló todo y dejó esa sensación de oportunidad perdida. Ni derrota que hunda ni victoria que alivie: un empate que incomoda. Como sugiere la contracrónica de Juan José Caseiro, el Espanyol vivió entre dos estados, sin decidirse del todo por ninguno. Un partido que explica perfectamente el momento emocional del equipo: querer, poder a ratos… y no rematarlo cuando más importa.
El Espanyol, un gallego en la escalera
“Si te encuentras a un gallego en una escalera, no sabrás si sube o baja”. Es un dicho popular, que les puedo confirmar su realidad por ascendencia familiar. Y esta vez, fue el Espanyol, porque entre el 2-1 y el 2-2 se quedó pensando que hacer con una victoria que no se vislumbraba diez minutos antes y el empate, con el paso de las horas, se aparece justo.
Dmitrovic lideró las broncas para enchufar al equipo mientras seguía parando; Omar no daba abasto a frenar flechas rosas, Riedel se pareció bastante al de la primera vuelta y al revés, Cabrera, que repitió el pelotazo como método de construcción. La muestra de cómo nos han tomado la medida es el marcaje al hombre de Javi Rueda a Romero.
Pol dejo a la vista que le faltaba el compañero de siempre, apreciación que también vale para un difuminado Expósito y la intención de sacar provecho del trabajo de Pickel la desbarataron a base de toques los jugadores rivales.
Va pareciendo que la mejor etapa de Milla ha pasado y Ngonge se cambió solo cuando decidió que ya había ayudado demasiado a defender; Roberto está en fase de ver la portería del tamaño de las de hockey.
La acción de control y gol de Kike fue tremebunda y enérgica la irrupción de Urko; de tanto ayudar atrás, Jofre rompió el fuera de juego, Dolan se estrenó en un gol que ya merecía y la buena asistencia de Terrats fue mejor porque aguantó las embestidas.
Se pospone la ‘Operación triunfo’ que deja Europa donde estaba y la barrera de los puntos que certifican la permanencia un poco más cerca. Duele perderlos en el descuento, por supuesto, pero sin la bufanda puesta, el empate tira más a buena noticia. Sobretodo, porque el chiripitiflautico que nos tocó en el VAR, anuló un gol que resta algun agravio anterior. Solo alguno.
Juan José Caseiro







